sábado, 18 de junio de 2011

Capricciosa, pizzas fantásticas en Lisboa


Durante nuestra estancia en Lisboa, paseando por el centro, dio la casualidad de que vimos esta pizzería con terracita y una pinta fantástica y decidimos comer aquí.
Capricciosa está muy bien situada, en una plaza bastante grande pegadita a la estación del Rossío, la hermosísima estación de tren lisboeta.



Grupo Doca de Santo


Esta pizzería pertenece al grupo Doca de Santo, que tiene establecimientos de restauración en Portugal y Brasil, todos ellos con un aire moderno y en los que la calidad del producto es parte fundamental de la oferta.

Los locales están situados en zonas céntricas de las ciudades o lugares emblemáticos. En Lisboa se abre la primera pizzería en el Parque das Nações con motivo de la Expo y recientemente ha abierto sus puertas este céntrico local en el que comimos nosotros.



Nuestra experiencia en Capricciosa



Como os comentaba, el tiempo invitaba a instalarse en la terraza, aunque el interior resultaba muy agradable también, amplio, diáfano y en blancos y rojos. Al entrar se veía el horno de leña donde se elaboran las pizzas y junto a los baños una gran pecera que entretuvo a nuestro niño mientras esperábamos.

Nos trajeron la original carta, que es como una hoja de periódico inglés, grandota y en blanco y negro, en la que había una amplísima variedad de pizzas, ensaladas, pastas, calzones y helados italianos.



Las pizzas iban desde la clásica margarita de siempre hasta pizzas un poco más originales, como la de ricota con parmesano y espinacas, varias pizzas vegetarianas, marineras y como detalle que nunca habíamos visto, también la opción de pizzas sin mozzarela.
La pizza era muy grande, finísima y crujiente, como nos gusta a nosotros y con abundancia en sus ingredientes. La acompañamos con una ensalada de lechuga, mandarinas y langostinos que estaba fenomenal y como no podía ser menos, probamos los helados, cremosísimos y en una ración generosa. Venía la bola de helado en un barquillo con forma de tulipa.
Aunque en nuestro caso no lo pedimos, comentar que hay también menús para niños.

Nos encontramos fenomenal en este establecimiento, nos atendieron muy amablemente, nos gustó mucho la comida y a la hora de pagar no nos pareció nada caro. Las pizzas van de los 8 a los 12 euros, las ensaladas sobre seis euros y no recuerdo el precio del helado, pero ya os digo que para estar en pleno centro de Lisboa y en una terracita, nos salió fenomenal.
Pizzería a tener en cuenta si os dais un paseo por la capital portuguesa.

jueves, 16 de junio de 2011

O CURRUNCHO, CON VISTAS AL RÍO AVIA



El fin de semana que pasamos en Leiro tuvimos ocasión de conocer un nuevo restaurante, situado en El Salgueiral, un espacio natural junto al río Avia, donde había tenido lugar una prueba deportiva y que es un sitio muy agradable para pasear o hacer senderismo, de hecho Leiro es conocido por sus numerosas rutas de senderismo y montaña.

Nos acercamos al establecimiento por comodidad y sin idea previa sobre lo que nos encontraríamos allí. El restaurante durante el buen tiempo dispone en la parte trasera de mesas y una pequeña zona de juegos para niños, con balancines y un aviario chiquitín, lo que agradecemos enormemente los que tenemos niños muy pequeños a los que cuesta aguantar toda la comida sentados.

Comimos, pues en el exterior y cuando llegó la carta vimos que la especialidad de la casa eran las carnes y pescados a la brasa, así como bastante oferta de productos de la huerta. Nos decidimos por la ensalada especial y un churrasco con criollos.

La ensalada según nos explicó el camarero tiene unos 20 ingredientes que van variando durante el año según temporada. Nos pareció de lo más original y yo creo que incluso había más de esos 20 ingredientes.... desde alcachofa hasta espárragos o queso pasando por zanahoria o maíz y varias frutas, muy buena y abundante.

El churrasco llegó bien calentito en plato de barro, por lo que conservó el calor perfectamente y qué decir, en su punto de todo, quedó un poquito porque la verdad es que era una ración más que generosa.

A la hora del postre nos decidimos por el tronquito (que venía siendo la tarta de galleta y chocolate de siempre), tarta helada y un helado para el niño.

Sobre el servicio he de decir que fue mejorando, se vio que debido a la prueba se desbordaron al llegar casi todo el mundo a la vez y no tenían capacidad, así que cuando llegamos fueron bastante secos, pero conforme fue pasando el tiempo el trato mejoró mucho y se les vio más relajados.

La parte interior del local me gustó bastante, con paredes de piedra a la vista y mobiliario de madera de estilo rústico.

A la hora de la cuenta, pagamos por la comida, las bebidas y el suplemento de la terraza un total de 43 euros, bastante bien. Seguro que repetimos cuando volvamos a esta competición!

miércoles, 15 de junio de 2011

ACIO, RESTAURANTE CON HUERTA PROPIA


Hacía tiempo que quería conocer este restaurante compostelano, y la ocasión o la excusa llegó el mes pasado, cuando nuestro niño tuvo la excursión del cole, así que aprovechamos para tener una tranquila comida a dos en este lugar, al que sin duda volveremos.

ACIO



Los responsables del restaurante son Iago Castrillón y Eva Pizarro, un tándem que ha sido galardonado en varias ediciones del concurso compostelano de tapas. Castrillón ha estado en eventos como Madrid Fusión y varios certámenes de chefs y Pizarro, como gran profesional de la enología, ha realizado numerosos talleres de cata por toda España.
El acceso al restaurante no puede ser más fácil, desde la Plaza del Obradoiro, bajando por la Rúa das Hortas vamos a dar a Galeras, donde hay varios restaurantes, Acio entre ellos.
Antes o después de comer podemos además, con tan sólo cruzar la calle, disfrutar de un espléndido parque urbano, con un pequeño río y zonas infantiles si vamos en familia.

Cuando llegamos al restaurante nos recibe la zona de vinos, con paredes de piedra y mesas de madera junto a una amplia barra con decoración marinera. Junto a esta zona, el comedor, pequeño y acogedor, un poco más elegante, pero sencillo, no tenemos la sensación de que haya que ir vestido de domingo...
Y desde las ventanas del comedor, la huerta, donde con mimo se cultivan frutas, verduras y hortalizas para consumo en el propio local.



NUESTRA EXPERIENCIA CULINARIA



El restaurante nos ofrece varias posibilidades, comer a la carta, el menú degustación por 38 euros o bien, de lunes a viernes, el Menú Expréss, que es el que nosotros tomamos.
Teníamos reserva para comer, e hicimos bien, porque poco a poco fue llenándose el establecimiento. El ambiente era muy agradable, en casi todas las mesas había sólo dos o tres personas, por lo que no había ruido, y en la zona de vinos habría una docena de personas que iban juntas de tapeo, pero que tampoco alborotaban, así que estuvimos muy cómodos.
La distancia entre mesas, algo fundamental cuando uno desea un poco de intimidad en la charla, me pareció bastante correcta también.

Nos atendieron muy amablemente, con profesionalidad y con los tiempos adecuados de espera entre platos.
El día que fuimos nosotros el menú estaba compuesto por los siguientes platos:

Entrantes (te ponían ambos, no había que elegir)

Ensalada de guacamole y gambas
Canelón de ave y bechamel ligera


Segundos (aquí sí optábamos por uno)

Caldeirada de merluza y berberechos
Arroz de codornices y coliflor tostada


Postre

Fresas con nata y vinagre

El precio del menú era de 15 euros, pero sin bebidas ni café, por lo que finalmente nos salió en 19 euros por cabeza.


Pedimos los dos segundos, para así poder probarlos, aunque el mío, como no podía ser de otra manera, fue el arroz, que me pierde. Nos gustó todo muchísimo, con especial mención al arroz, como os decía, y a la originalidad del postre, con ese toque de vinagre en las fresas que nunca había probado y que me sorprendió muy gratamente.
Las cantidades que nos sirvieron fueron más que suficientes, de hecho yo tuve que pasarle a mi marido parte del arroz para lograr llegar al postre y poder disfrutarlo... el postre no lo perdono!

En cuanto a la carta del restaurante, comentaros que la van cambiando según los productos de temporada, con presencia de carnes, pescados, vegetales... me pareció una carta muy completa y cuentan además con una bodega digna de mención y que organiza con gran acierto Eva Pizarro.
En resumen, un restaurante de lo más recomendable en Compostela, bien a mano del centro ciudad y que sin duda os gustará.

sábado, 11 de junio de 2011

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS


Hace tiempo que este libro estaba en mi lista, y además en mi estantería. Lo compré el año pasado con motivo del Día del Libro. Ese día siempre compro un libro para mí y otro para mi niño. Pues bien, ha estado el pobre esperándome nada menos que un año, mientras yo decidía el momento de leerlo... creo que cada libro tiene el suyo y en ocasiones si no lo encontramos se nos cae de las manos una obra que podría gustarnos.

Esta novela ha sido un tremendo éxito editorial y la primera de su autor, Paolo Giordano, un joven licenciado en Física Teórica que con tan sólo 26 años ha visto su obra publicada en toda Europa con gran éxito de crítica y público.
Ha recibido el premio literario más importante en su país, Italia, y ha logrado vender más de un millón de ejemplares.
Ante esto podríamos pensar que estamos ante una gran labor de márketing con este libro, aunque lo cierto es que estamos ante una novela realmente buena, con una solidez y madurez que sorprenden en un autor tan joven y nobel y que fascinan al lector.



LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS




El interés y conocimiento por las matemáticas que tiene Giordano se deja ver ya en el título de su novela. Como se explica en la contraportada del ibro, los números primos "permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca", números como el 11, el 13, el 41 o el 43. Esta es la metáfora que se utiliza para darnos a conocer la historia de dos jóvenes que han vivido en su infancia sendos episodios trágicos y que les han marcado para siempre, tanto en su interior como en su relación con todos aquellos que les rodean, principalmente sus familias, con unos padres y madres a los que ya no reconocen, con los que tienen una fría y distante relación.

Alice y Mattia son en este caso los números primos, números peculiares, números gemelos en cuanto a condición que están condenados a estar siempre cerca y nunca juntos.
Ambos se sienten tremendamente solos, incomprendidos por aquellos que les rodean y que les consideran gente bastante peculiar (y de hecho lo son)... en realidad son dos almas heridas que no se han recuperado y tratan de sobrevivir en un entorno con el que no saben relacionarse.
En los dos personajes se han desencadenado reacciones al episodio vivido y que ha dejado fuertes heridas psicológicas, en el caso de Mattia, éste se corta y quema las manos constantemente, y en el de Alice, la anorexia, nunca admitida.
Mattia y Alice a lo largo de los años siempre están juntos, pero no tienen una amistad al uso, tienen una extraña relación dominada por los largos silencios, por el hecho de que ninguno de los dos hace preguntas, ninguno de los dos se atreve a decir abiertamente al otro lo que siente, ambos prefieren mirar a otro lado cuando realmente empiezan a preguntárselo...

Ambos viven una vida que en el fondo no les satisface pero por un extraño motivo no emprenden juntos el camino. Saben que son dos almas unidas por un hilo irrompible, pero la unión no es posible.



MI OPINIÓN COMO LECTORA



Lo primero que me gustaría deciros es que me alegro de haber dejado que este libro esperase en mi estantería tantos meses, pues quizá con el éxito que tuvo en su momento me hubiese decepcionado o hubiese tenido más expectativas con él. El paso del tiempo ha hecho que aborde la lectura sabiendo que el libro era bueno, pero sin más pretensiones...
Y me ha conquistado, incluso creo que es uno de esos libros que piden una relectura pasado un tiempo, algo que no suelo hacer (más que nada porque tengo una larga lista de libros que quiero leer), pero la complejidad de los personajes, la profundidad con la que se nos muestran hacen que quizá perdamos matices en una primera lectura.

Me han gustado mucho ambos, sólidos y a la vez frágiles, dos personas realmente perdidas y que no consiguen encontrar consuelo para sus males, ni con su familia ni entre ellos.
Es un libro para leer con calma, despacio, metiéndose en las mentes de los protagonistas, no es un libro para llevarse a la playa o leer a ratos en el metro, creo que requiere más atención por parte del lector, sin ser en absoluto un libro que cueste leer, la historia merece esa pausa y esa dedicación.

En fin, que os lo recomiendo totalmente, pero buscad el momento...

jueves, 9 de junio de 2011

HOTEL JOSEIN, COMILLAS


Me gustaría hablaros de nuestra estancia en este hotelito de dos estrellas de la población de Comillas, donde hemos pasado 4 noches el mes de junio de 2010.
Viajamos en familia: pareja, niño de casi tres añitos y perro.

Cuando buscamos alojamiento en esta población, el hecho de tener perro hizo que la búsqueda se viera muy limitada. Dada la ingrata experiencia del pasado año, no queríamos repetir alojamiento, así que nos decidimos por este hotel de dos estrellas situado literalmente sobre la playa de Comillas.



EL HOTEL: INSTALACIONES
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Aunque el aspecto exterior del hotel, bastante feo y con necesidad de una manita de pintura, podría llevarnos a pensar que las habitaciones irían en esta línea, pero nada más lejos de la realidad.
Se ve claramente que el hotel ha remodelado muy recientemente todas sus habitaciones y es una maravilla: el tamaño es considerable, estuvimos comodísimos con la cuna del niño y la bici de mi marido en la habitación, el baño también era bastante amplio y los muebles estaban a estrenar, armarios y mesillas en madera, la mesa de escritorio también, una tele de pantalla plana bastante grandecita que se podía ver perfectamente desde la cama...
El suelo de la habitación no sé si resultaría frío en invierno, pero desde luego teniendo en cuenta que el hotel está pegado a la playa, es el más adecuado, de plaqueta, y fácil de limpiar, aunque es inevitable que en todo momento haya arenas.

La decoración es sencilla pero resulta una habitación acogedora y muy luminosa con unas espectaculares vistas de la playa en todas ellas.
El huésped encontrará en la habitación información básica de la zona y del servicio de restaurante del hotel, así como una libretita y un bolígrafo, detalles que no suelen ser habituales en un 2 estrellas.
En el baño, jabón de manos, gel y champú.



RECEPCIÓN Y ATENCIÓN
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La recepción también debería ser remodelada, se ve bastante anticuada, pero después del lavado de cara de las habitaciones, imagino que esto será lo siguiente.
El personal fue amabilísimo con nosotros durante toda nuestra estancia.


COMIDAS EN EL HOTEL
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El hotel cuenta con un restaurante con vistas al mar, donde podemos pedir platos a la carta o bien elegir un menú de 20 euros.
Comimos un par de veces aquí y la verdad es que no salimos demasiado contentos, nos pareció que el personal era poco profesional y la relación calidad-precio bastante floja, carísimo para lo que se nos daba.
Capítulo aparte merece el desayuno, que nos sorprendió muy gratamente. Se sirve en el comedor que hace las veces de restaurante a mediodía y por la noche en horario de 8 y media a 10 y media, así que es una maravilla desayunar viendo el mar.

Es tipo buffet y muy bien surtido, sólo echamos de menos algo de fruta, pero vamos, que para el tipo de hotel que es, está muy bien: bollería fresca e industrial, pan fresco y tostadas, cereales, mermeladas y mantequilla, miel, leche, café, infusiones, cacao, zumo de naranja. Lo único que estaba limitado era el café, té o lo que se bebiese, porque lo hacían en la cafetería, así que al entrar pedíamos nuestro café y nos lo hacían en el momento. Tuvieron el detalle de no cobrarnos el desayuno del niño, que no es que comiera mucho, pero bueno, fue un detalle de agradecer.


AMBIENTE, ENTORNO Y ACCESIBILIDAD
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El hotel, tanto de noche como de día, resulta muy tranquilo, pues las habitaciones dan al mar y no se oye más que el ruido de las olas.
La playa es bonita y amplia, aunque podía estar algo más limpia.
Por último, comentar que el hotel no tiene párking, pero sí unas cuantas plazas de aparcamiento reservadas para clientes justo delante de la entrada, así que no tuvimos ningún problema en este aspecto.

Sin duda repetiremos hotel si se da la ocasión, hemos quedado muy contentos de nuestra estancia aquí, el acceso directo a la playa desde el hotel, las habitaciones tan amplias y luminosas y el precio, que nos pareció bastante bueno, hacen que sea una opción excelente. Eso sí, como os comentaba no comeremos en el restaurante, ya tenemos localizados algunas otras opciones y nos ahorraremos un dinerillo.


RESERVAS Y PRECIOS
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Nosotros realizamos la reserva en este hotel a través del mail, nos gusta tener constancia escrita de este tipo de cosas para evitar males mayores... Si lo preferís, podeis hacerlo vía telefónica, fax o a través de agencia de viajes.

Estuvimos del 24 al 28 de junio, es decir, fuera de la temporada alta, y pagamos 70 euros por noche en régimen de alojamiento y desayuno.
El hotel acepta tarjetas de crédito.

miércoles, 8 de junio de 2011

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE


Esta es la última novela que ha pasado por mis manos, tras dos meses más o menos en la lista de espera de la biblioteca. Está siendo un gran éxito, seguramente por la particular historia de su autor, un joven escritor que edita él mismo una serie de ejemplares de su primera novela, repartiéndolos por toda España metidos en una maleta, con ayuda de familiares y amigos e ilusionado por hacer llegar su historia a cuanta más gente mejor. Y funcionó, funcionó el boca-oreja, funcionó Internet, y Eloy Moreno ve por fin publicado su "El bolígrafo de gel verde" con la editorial Espasa, a la que escribe un agradecimiento en su libro.


LO QUE EL AUTOR NOS CUENTA SOBRE SU NOVELA

Cuando le preguntan a Eloy Moreno sobre su novela, responde: "Soy incapaz de explicar en unas pocas frases todo lo que he querido transmitir en tantas páginas. ¿Cómo puedo expresar las sensaciones?"

Pero la contraportada del libro resulta bastante reveladora y nos permite hacernos una idea sobre la historia que se nos cuenta en sus páginas:

Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?


LO QUE YO TE CUENTO COMO LECTORA DE ESTA NOVELA


De esta novela me llamó mucho la atención el título, de lo más original, y también la historia de su autor para lograr su sueño, que era ver por fin en las librerías su novela.


ARGUMENTO


Se nos presenta en primera persona la historia de un hombre de treinta y tantos, que podría ser cualquiera, que vive en Madrid, pero que podría vivir en cualquier gran ciudad, con su mujer Rebe y su niño pequeño Carlitos, en un pequeño piso con una gran hipoteca.
Su mundo se reduce a realizar cada día el mismo ritual, todos los lunes son iguales, todos los martes... así la semana entera. De lunes a viernes se levanta, besa por inercia a su mujer, desayuna, lleva a Carlitos con la abuela y ficha a las ocho y media en la oficina, donde pasará las siguientes once horas, con pausa de café y comida.
Al salir de la oficina da vueltas y vueltas para aparcar el coche y llega a casa, a veces con su hijo ya dormido y su mujer agotada y estresada, otras llega antes y puede acostarlo él.
Cena y una hora de tele, para acostarse a continuación en la cama en la que apenas roza a su esposa.
El sábado es día de supermercado, colas, limpieza en casa y sofá. El domingo es comida con los abuelos y tarde en el parque con el niño.
Pasan las semanas y todas son iguales, carentes de ilusión, de emoción...


MI OPINIÓN

Eloy Moreno, con una prosa sencilla y directa, hace que su protagonista desnude su alma ante el lector. Las personas que lo rodean apenas se trazan en la novela, él es el protagonista absoluto y lo son tanto sus actos como sus pensamientos, por igual, su mundo interior y exterior, que se enseña sin tapujos. Es muy fácil meterse en su piel, comprender su angustia, la huella del pasado en el presente, la desaparición de todas las ilusiones...

Es este un libro que sin duda invita a la reflexión, a que pensemos qué es lo realmente importante y sin miedo salgamos de una rutina que nos tiene alienados e infelices y busquemos otro camino de forma valiente: valdrá la pena.
No me ha parecido el libro del año, ni creo que permanezca en mi memoria como una gran lectura de este año, pero me parece un libro bastante recomendable, bien escrito y con una historia que sabe reflejar la realidad de muchas personas hoy día. Resulta muy fácil de leer, quizá la última parte se haga algo lenta, pero también puede ser algo que la evolución del protagonista requiera... en todo caso no es en absoluto un libro que se haga pesado.

domingo, 5 de junio de 2011

HOTEL MONUMENTO SAN CLODIO, TRANQUILIDAD ABSOLUTA


A mediados del mes de mayo tuvo lugar una competición deportiva en el ayuntamiento orensano de Leiro. Mi marido quiso participar, y dado que teníamos que desplazarnos un par de horas desde casa y la salida era muy temprano, buscamos alojamiento para ir el día anterior.
Siempre que podemos, viajamos con nuestro perro, así que todos los establecimientos de la zona que no lo admitían (la inmensa mayoría, como siempre), quedaron descartados. Otros estaban ya completos y nos quedaba sólo este. La idea era pasar un par de noches, pero dado el precio, sólo pasamos una, pero la experiencia fue fabulosa, mi primera vez en un antiguo monasterio y espero que no sea la última.


EL ESTABLECIMIENTO


El hotel es pequeño, con solamente 25 habitaciones. Se encuentran en la primera planta, sobre la zona cubierta de los dos claustros que conserva el monasterio, uno medieval y otro barroco. Se puede acceder a pie o en ascensor. Los pasillos son muy austeros, como cabría esperar y además me gustó que así fuera.

La habitación impresionante, enorme y con unos techos que medían no menos de cuatro metros de alto. De decoración sencilla que resaltaba la nobleza del edificio. Para el niño nos pusieron cuna y cama supletoria, el armario tenía seis puertas... vamos, que problemas de espacio no teníamos.
En el cuarto de baño las proporciones también eran generosas, al igual que los amenities.
La ventana de nuestra habitación tenía vistas al campo, a una zona por la que pasa un pequeño río y es bastante frondosa. Se respiraba paz y silencio.

En Recepción fueron muy agradables y al llegar nos proporcionaron un dossier con información sobre el hotel y las excursiones y puntos de interés cultural en los alrededores. No es en absoluto frecuente este detalle, me gustó mucho.
En cuanto al edificio en conjunto, lo único que puedo decir es que es una verdadera maravilla, bien restaurado, perfectamente mantenido y una gozada pasearse por él. Me hubiera gustado poder acceder a la iglesia y las salas nobles, pero estaban cerradas. Seguro que lo hubiera pedido de haber estado un par de días, en fin, para otra vez...



LAS COMIDAS



El desayuno del hotel es muy abundante, con panes caseros, fiambres, revuelto o huevos si se desea, fruta fresca, zumo de naranja natural... La única pega que yo le pondría es que es servido a la mesa, con lo cual resulta un poco incómodo.

Cuando estuvimos nosotros, desayuné yo sola con mi niño porque mi marido ya estaba compitiendo y con todo lo que nos pusieron casi no nos revolvíamos en la mesa, hubiera preferido ir cogiendo yo lo que me apeteciese poco a poco, pero bueno, no deja de ser una apreciación personal y quizá para otros huéspedes sea así más cómodo.
El restaurante del hotel (donde se hacían también los desayunos) ofrece una cocina de mercado, con una carta escueta y una selección de vinos españoles y mucha presencia de la DO Ribeira Sacra, como era de esperar, por la situación del hotel.
Se ofrecen entrantes calientes o fríos, sopas, ensaladas, tablas de quesos, jamón... y como platos principales, pescados y carnes: lubina, bacalao, rodaballo, ternera gallega, cordero, cochinillo... Los postres son caseros y con presencia de clásicos gallegos como las filloas.

Nosotros cenamos aquí porque estábamos bastante cansados y aunque justo enfrente del hotel había un pequeño restaurante con muy buena pinta, lo cierto es que hacía tanto frío por la noche, que preferimos la comodidad de quedarnos aquí y disfrutar un poquito más de este lugar con tanto encanto.
Pedimos una crema de trigueros para el niño, que le encantó, y nosotros tomamos una tabla de quesos y una ensalada con langostinos que estaba fabulosa y con un tamaño excelente para dos. De postre, unas filloas de lo más originales, con crema de queso de tetilla y nueces caramelizadas, muy buenas. Nos atendieron muy amablemente y el ambiente era muy tranquilo, había cuatro mesas ocupadas, las otras tres por parejas, así que de lo más relajado.


SITUACIÓN DEL HOTEL


Es un hotel al que sólo se llega con vehículo propio, un lugar perfecto para descansar, pasear por sus jardines, disfrutar de la piscina en verano, hacer alguna ruta de senderismo o visitar las poblaciones próximas, como Ribadavia y regresar a la tranquilidad y el sonido de los pájaros por las mañanas. Fantástico si esto es lo que os gusta.