Juan y Jesús García Naveira son dos hermanos betanceiros que, obligados por su situación económica, emigran a tierras argentinas a mediados del siglo XIX. Allí, gracias a sus actividades como comerciantes se hacen con una gran fortuna y regresan a su pueblo natal, decidiendo que su suerte allende el mar revierta en sus conciudadanos, así que realizan una serie de obras filantrópicas y benéficas: asilos,escuelas, un lavadero para uso público y su famosísimo parque de O Pasatempo, en el que desean reflejar en una superficie de 90.000 metros cuadrados, los conocimientos que fueron adquiriendo en todos sus viajes, para disfrute y relajo de todos los betanceiros y visitantes. En este parque se utiliza por primera vez el cemento en Galicia.
El parque data de 1893 y ya en los primeros años del siglo XX salía en la tan famosa guía Michelín de viajes como un "parque enciclopédico": más de 250 estatuas de personajes históricos, inmensos leones en mármol de Carrara presidiendo la entrada, bustos de los 265 papas habidos hasta entonces, seres mitológicos, jardines, fuentes, laberintos, representaciones de escenas históricas, murales de mapas, como el del Canal de Panamá, cuevas, invernaderos, estanques... Un derroche de imaginación y homenaje al saber y a la historia de estilo modernista.
El parque está dividido en cuatro niveles, a las que se accede por estrechas escaleras o incluso en ocasiones por las grutas interiores.
En 1933 fallece Juan García Naveira y el parque sufre el abandono y el expolio (los leones originales están hoy en el santuario de Covadonga, en Asturias), que se incrementa en la posguerra.
El ayuntamiento de Betanzos decide restaurar este fantástico y curioso lugar en los años 90, aunque una parte de él ya es irrecuperable, hoy podemos visitar una buena parte, accediendo desde un jardín a través de una pasarela que atraviesa la carretera.
El acceso es libre y gratuito y O Pasatempo está abierto durante todo el año.
Después de más de diez años sin venir a este parque, el pasado mes de agosto nos acercamos con unos amigos y sus niños. Como os comentaba más arriba, el parque en sus orígenes fue un lugar artísticamente innovador, sorprendente y realmente curioso, en mi opinión un regalo muy valioso para Betanzos por parte de los hermanos García Naveira, pero por desgracia, y como muchas veces ocurre en nuestra tierra, tras esa restauración que imagino costosísima, no hubo un mantenimiento, y en la actualidad O Pasatempo está tremendamente deteriorado: Maleza en los estanques, cristales rotos en los invernaderos, donde quedan sólo restos de una espléndida colección de ejemplares de cactus y otras especies, bancos medio rotos, caminos sin limpiar, y como veis en la primera foto del post, descuido y no restauración de las representaciones... una verdadera lástima. Coincidimos con una familia madrileña que repetía como un mantra "qué pena, qué lástima que esto esté así, qué desilusión".


Es una verdadera lástima que lugares así, con tantísimo potencial e interés, estén casi abandonados. Creo que deberíamos apostar fuerte por la puesta en valor de lo que tenemos para poder apreciarlo los propios gallegos y suscitar el interés de aquellos que nos visitan, porque os aseguro que O Pasatempo lo vale, aún estando como está, es una maravilla pasear por este parque.
Si os acercáis por Betanzos, acercaos aquí sin dudarlo un momento, no penséis en lo que ahora veis, dejaos transportar a aquel siglo XIX, cuando los lugareños no habían visto mundo y de repente se vieron sorprendidos por este rincón que les descubrió tierras lejanas, plantas que no podían ni imaginar y un estilo, el modernismo, del que ni tan siquiera habían oído hablar nunca.