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viernes, 12 de abril de 2019

PROMESAS INCUMPLIDAS


Lo que ha conseguido la periodista y escritora venezolana, Karina Sainz Borgo, con su primera novela, es algo realmente espectacular: En la feria del libro de Frankfurt nada menos que 22 países compraron la novela, publicada en España por Lumen, una editorial que cuida mucho su selección literaria y que es garantía de gran calidad.
Reconozco que muchas veces el éxito abrumador de una novela me provoca cierta desconfianza, algo que en esta ocasión se vio superado por la gran curiosidad por conocer una historia situada en Venezuela, en una línea temporal que muestra lo que este país fue y en lo que se convirtió poco a poco hasta llegar a la situación actual.
Adelaida Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta, a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. En la mesa del salón, una carta le comunica la concesión del pasaporte español: un salvoconducto para huir del infierno.
Esta breve sinopsis tiene detrás una historia relatada con mucha fuerza, con el rigor de una investigación periodística y una documentación de todo lo relatado a la hora de describir las torturas, ocupaciones de viviendas, la miseria de la población, la inexistente sanidad, el miedo, la pobreza, el hambre... El infierno en Caracas. Un infierno del que Adelaida quiere y puede salir, un país al que ya no reconoce y que describe a su madre recién fallecida: "Mientras agonizabas, el país enloqueció. Para vivir tuvimos que hacer cosas que jamás imaginamos que llegaríamos a hacer: predar o callar, saltar al cuello de alguien más o mirar hacia otro lado.
Me tranquiliza que no vivas para verlo. Y si ahora me llamo de otra forma no es porque haya querido abandonar el país que tu nombre y el mío formaban. Si lo hice, mamá, fue porque me pudo el miedo." (pág. 183)
Adelaida va mostrando al lector un país que se hunde, el miedo en las calles, incluso en su propia casa, donde parece que las paredes oyen, donde no se puede confiar en nadie: Aquellos que conocías quizá estén ahora en las calles sembrando el terror, siendo cómplices de torturas, mirando hacia otro lado por un saco de harina, denunciando a algún vecino.
"Abrí la ventana y me asomé a nuestra calle sin árboles, rastreando en la humareda de muerte el olor de ese pan de maíz. Cerré los ojos e inspiré con fuerza las sobras de una biografía hecha a palos. La vida fue aquello que pasó. Aquello que hicimos y nos hicieron. La bandeja donde nos abrieron por la mitad como un pan a punto de crecer".
"Prometieron. Que nunca nadie más robaría, que todo sería para el pueblo, que cada quien tendría la casa de sus sueños, que nada malo volvería a ocurrir. Prometieron hasta hartarse. Las plegarias no atendidas se descompusieron al calor del resentimiento que las alimentaba. Nada de cuanto ocurría era responsabilidad de los Hijos de la Revolución. Si las panaderías estaban vacías, el culpable era el panadero".


Encontramos en Karina Sainz Borgo una escritora que maneja con rigor los hechos que describe, pero que consigue transmitirlos dándonos un pellizco en el pecho, a través de una serie de personajes femeninos, en uno y otro lado, muy bien construidos, verosímiles, coherentes. He disfrutado muchísimo de una historia magníficamente narrada, con sutileza, con esa capacidad de contar tantas cosas al lector con unas pinceladas breves pero acertadas de los hechos, o a través de los pensamientos de la protagonista, que nos cuenta su historia de miedo y desesperanza en primera persona, su sensación de rechazo al país que la vio nacer y al que apenas reconoce. 
En los tiempos que corren y con el panorama actual, se hace imprescindible una lectura como La hija de la española.
Se nota que Karina ha vivido lo que relata en sus carnes. En una entrevista reciente cuenta: "Sentí que cada día podía volver menos, veía mi país más canibalizado y excluyente. Viví el proceso en primera línea por mi familia. Fui por última vez a Caracas justo antes de que muriera Chávez, hace seis años, en 2013".
"La diáspora fue tremenda. Unos por motivos económicos, muchos perseguidos, entre ellos mis jefes, buscados por el SEBIN".

miércoles, 16 de enero de 2019

FLORESCENCIA

En Florescencia, Masechaba desnuda su alma ante el lector, sin censuras, sin tabúes, y empieza hablando de que su menstruación abundantísima la lleva a padecer enormemente, siempre pendiente de ese hilo de sangre que corre por sus piernas, hasta que se le practica una histerectomía. Así de directa, así de clara, la joven doctora, va desgranando sus miedos, sus sueños, sus dudas, sobre todo porque ha sido educada en una religión con un Dios que parece que le ha dado la espalda, porque vive en un país, Sudáfrica, en el que el racismo y la xenofobia son feroces, y donde ser mujer es es precisamente un camino de rosas. Tampoco la Medicina lo es, y se siente mal porque sufre enormemente cada día que pasa en el hospital. 

"Le cuento a mamá las cosas terribles que nuestro pueblo soporta a diario y que nunca salen a la luz. Le digo que alguien debería escuchar; escuchar todo lo mal que les ocurre a ellos, a mí, a nosotros. Alguien debería tomar nota.
Mamá dice que tengo que dejar a los pacientes en el hospital. Que tengo que ponerme en su lugar, en sus zapatos, pero sin traerlos a casa. 
(...)
Pero no puedo ponerme en sus zapatos. No tienen zapatos, mamá ¿Cómo puedo ponerme en sus zapatos si no tienen?" (pág. 27)

"¡Si supieran cuánto se parecen, cuánto tienen en común! Las dos desean que odie a los blancos, pero yo me niego. Tampoco quiero odiar a los extranjeros. No quiero odiar a nadie. Es agotador, y ya me canso suficiente en el trabajo. De momento es mucho más de lo que puedo asumir." (pág. 45)

Desde la sencillez narrativa y en forma de monólogo interior, Kopano Matlwa, la joven autora del libro, que también es doctora y sudafricana, va tratando las deficiencias del sistema sanitario, la vida cotidiana de la mujer, los problemas de convivencia, la falta de oportunidades para los jóvenes, enseñándonos un panorama que podría darse en cualquier país europeo, donde, en el fondo, tenemos los mismos problemas. No somos tan diferentes, en esencia, los habitantes de ese mal llamado Primer Mundo, y este libro es muestra de ello.
También su protagonista vive situaciones que cualquier mujer reconocería inmediatamente porque las ha vivido también o porque sabe que otras mujeres lo han hecho, como la minusvaloración por parte del hombre o el traslado de una culpa que en realidad no es tal.

"Mamá tiene razón.
Una buena cristiana no se lamentaría por sus desgracias como lo hago yo. A fin de cuentas, solo es una cuestión carnal. Fue solo un pene, un par de penes que entraron en una cavidad que el hombre ha decidido llamar vagina. Es solo una cuestión de músculos, vasos sanguíneos, nervios, mucosidad. Mi vagina no piensa, no recuerda, en realidad ni siquiera siente, no de una forma consciente. Tan solo responde a acometidas y vibraciones. Mi corazón sigue la tiendo, el aire sigue entrándome en los pulmones, mis extremidades se mueven a la perfección. ¿Por qué me siento tan vacía entonces? ¿Por qué tengo la sangre helada?" (pág. 87)

Kopano Matlwa. Fotografía de la web de la editorial Alpha Decay
"Quiero desesperadamente ser diferente, Señor. Quiero entrar en las salas del hospital, ver los mares de lágrimas y conmoverme. No quiero ser egoísta, irritable e impaciente. No quiero ser un obstáculo en tu camino, Señor, pero tú me has hecho así." (pág. 52)

La enorme sensibilidad de Kopano se transmite al lector en cada página, y el libro, de poco más de cien, resulta una lectura ágil a la vez que reflexiva, llena de frases y pensamientos dignos de una relectura, un subrayado, una pausa para digerirlos.
Una autora para tener en cuenta. La he descubierto con su tercera novela, pero estoy segura de que las anteriores también estarán a la altura.

jueves, 10 de enero de 2019

INFILTRADA

Corea del Norte tiene una de las dictaduras más férreas del planeta, hermética, demoledora con sus ciudadanos, llena de sombras para el resto del mundo. 
Leer una historia ambientada en este país es tener en mente en todo momento otras historias noveladas que tienen lugar en la Rusia de Stalin aunque, como dice D. B. John en una entrevista en El País, lo que ocurre en Corea del Norte es todavía peor, Kim Jong-un y su sucesor van incluso más allá del horror nazi: "Corea del Norte pertenece a lo más oscuro del siglo XX. Está cerca de la Alemania nazi pero ha ido más lejos. Los nazis no mandaron a tres generaciones seguidas al campo de concentración". (Entrevista en El País el 17 de julio de 2018)
La mejor definición de Corea del Norte es la que habla de este país como un "inmenso campo de concentración de 25 millones de personas", y basándose en los relatos de supervivientes de campos de concentración y norcoreanos que lograron escapar, el autor galés D. B. John nos sumerge en el horror cotidiano a través de dos historias, la de una surcoreana que quiere recuperar a su hermana gemela, secuestrada por el régimen siendo adolescente, y la de un alto cargo norcoreano cuya vida cambia cuando es consciente de que vive en una gran mentira, impuesta a través del miedo, la mejor arma del Régimen.
No se puede salir indemne de Infiltrada y su recorrido por la realidad cotidiana de Corea del Norte, una realidad que sigue ahí, en pleno siglo XIX, sostenida por China y Corea del Sur, que dan la espalda a los ciudadanos norcoreanos, y la tibieza de Estados Unidos, tal y como sostiene D. B. John tras su investigación para la novela y sus estancias en el país.
Es real y está pasando, y el libro da testimonio del sufrimiento real de un pueblo totalmente sometido y aterrorizado.

Kim Jong-un saludando a las masas


"Nuestros campesinos araban los campos con bueyes y los niños se morían de hambre en las calles, pero ¿qué importancia tenía eso? Disponíamos de armas nucleares y un programa espacial. El mundo nos dio la espalda. Nuestro país se congeló en el tiempo. Nos convertimos en el estado más aislado de la tierra". (pág. 227)

Infiltrada es un thriller que nos mantiene en vilo por conocer el destino de Cho, el alto cargo del Partido Comunista, por saber si por fin las gemelas se reencontrarán y podrán rehacer sus vidas y su vínculo de hermanas, mientras paseamos por el mundo cotidiano de los norcoreanos de a pie y su miseria más absoluta, las pequeñas historias de algunos valientes, el abuso del ejército, los campos de concentración, los experimentos con seres humanos y por otro lado un líder que amasa una fortuna y vive rodeado de lujos llegados en muchos casos del extranjero. Una realidad que ha resultado mucho más dura de lo que pensaba, el libro me ha dejado impactada.

martes, 30 de octubre de 2018

CADÁVER EXQUISITO

El libro del que hoy os hablo fue galardonado con el Premio Clarin 2017 y su autora, en una de las entrevistas de presentación de esta distopia tan escalofriante, afirma: “Me interesa interpelar al lector, inquietarlo, contar historias que conmuevan desde un lugar casi brutal, no tanto la autorreferencia ni la narrativa del yo”. Doy fe de que lo consigue, y mucho.
Cadáver exquisito es una novela que se lee desde una cierta incomodidad, sentimiento de culpa, preguntas constantes sobre lo necesario o no de comer animales, en el que nos preguntamos si otra forma de trato animal o alimentación es posible, a qué precio, para beneficiar a quién. 
No se sale indemne de una lectura así, una historia nos plantea si el hecho de que el ser humano no practique el canibalismo es algo puramente cultural. ¿Y si no lo fuera? ¿Y si hubiese granjas de seres humanos criados y sacrificados para alimentar a otros?
Y de aquí parte Agustina Bazterrica para meternos de una forma brutal y sin tapujos en un mundo en el que un virus ha terminado con los animales y los seres humanos, incapaces de dejar de comer carne, crían a sus semejantes para su alimento.
A través de Marcos Tejo, el protagonista, encargado de una de las granjas de cría, viviremos el día a día de la cría de "cabezas", llamadas así para despojarlas de su condición de humanos. Todo lo relacionado con este mundo está lleno de eufemismos para evitar decir claramente lo que se está haciendo en realidad.
Marcos trabaja en el Frigorífico Krieg porque es un trabajo muy bien pagado, intenta no pensar demasiado, no dar vueltas a una realidad que no va a poder cambiar. Pero esas preguntas que evita, esos seres humanos a los que intenta ver como "comida" (aunque no los coma), explotan en su mente cuando uno de sus proveedores le hace un regalo muy especial: una humana criada para el consumo, una de las buenas, sin cruces, raza pura. Un regalo extremadamente valioso pero que hace que Marcos no pueda evitar tantas preguntas sobre el mundo en el que vive, cuestionándoselo todo y viendo más claramente cómo la alimentación de unos pasa por encima de los derechos de otros. Aquellos que sirven de alimento son los más desfavorecidos, los que no pueden defenderse, los que no tienen nada.
La autora describe todo a través de la voz de Marcos sin filtros, de una forma muy visceral, sin evitar momentos desagradables, descripciones de lo que ocurre en la industria de la carne humana. Sin ánimo de caer en la sordidez, pero sin pasar de puntillas, de una forma necesaria para que el lector realmente entre en ese mundo futuro, entienda lo que vive Marcos, lo que viven esos humanos a los que van a matar y piense ¿sé lo que pasa en un matadero con la vaca o el ternero que consumo? ¿Por qué no lo sé? ¿Realmente quiero saberlo? ¿Cambiaría algo en mi alimentación saberlo?

Agustina Bazterrica. Foto: www.clarin.com

"Todos somos hijos del capitalismo salvaje, a todos nos atraviesa, y al protagonista de la novela también. Me parecía importante transmitir que esta perversidad propia del capitalismo se traslada no sólo a la alimentación sino también en el trato cotidiano, porque nos canibalizamos simbólicamente. Mi razonamiento fue: si nosotros naturalizamos el consumo de la carne y no nos importa un comino que eso haya venido de un ser que murió y que sufrió, porque además fue criado en un ambiente totalmente hacinado, no es que están felices las vacas, los cerdos y los pollos y después los matan… si podemos hacer esa escisión, hacemos lo mismo con otros seres humanos, con otros pares. En el momento en que vos objetivás a una persona y no te importa que es un par tuyo, que tiene su contexto, su historia, sus posibilidades o sus carencias… bueno, la podés discriminar, la podés matar, porque no te interesa. El razonamiento es ése: vivimos en este planeta que es único y somos devoradores de la otredad. Nos ponemos en un lugar muy soberbio como especie. Los animales tienen que servirnos, decimos. Depredamos todo, porque no es que vivimos en armonía con la naturaleza. Y en todo este razonamiento no me interesó bajar línea con el vegetarianismo, porque creo que el fanatismo es otra forma de violencia".
(Fragmento de la entrevista a la autora en Clarín el 1/11/2017 y realizada por Verónica Abdala)

Mientras leía esta novela, tenía en mente El cuento de la criada, que presenta también un futuro brutal, en este caso, para las mujeres, para ciertas mujeres, claro, siempre están las de clase privilegiada, que no padecen. En el fondo siempre se trata del dominio de la clase poderosa y el sometimiento de los pobres o menos favorecidos. Os recomiendo que entréis en estas lecturas incómodas, que nos quitan de nuestra zona de confort, que nos hacen pensar, pensarnos.

sábado, 29 de septiembre de 2018

LA NATURA EXPUESTA

No creo en Dios, no tengo intimidad con una entidad superior, pero no excluyo su existencia de la vida de otros. Encuentro que en las personas de fe hay una energía misteriosa y fascinante”. Esta bellísima frase la dice el autor en El Cultural, donde fue entrevistado con motivo de la publicación en España de su última obra: La natura expuesta.
He de reconocer que el escritor italiano era un absoluto desconocido para mí hasta que un día en Instagram, vi una foto de la periodista radiofónica Susana Pedreira (Onda Cero), que comentaba su gran admiración por Erri de Luca. A raíz de su comentario quise acercarme a alguno de sus escritos, así que decidí leer esta última novela.
Desde la primera página me enamoró la manera de escribir de Erri de Luca, con una sensibilidad, delicadeza y en ocasiones una narrativa poética, que son una maravilla en sí mismos, independientemente de la historia, que también es fabulosa. 
La natura expuesta nos cuenta la historia de un escultor italiano que vive cerca de la frontera y ayuda a pasar las montañas a emigrantes que buscan un futuro mejor. Discreto, no quiere que esta faceta suya se conozca demasiado, simplemente lo hace porque siente que debe hacerlo. Otras personas del pueblo lo hacen por dinero, el escultor va más allá, su acto es una necesaria acción humanitaria.
Este escultor recibe la visita del cura, que tiene para él un encargo extraordinario: desea restaurar un Cristo de mármol al que hay que añadir el sexo (la natura en Nápoles, de ahí el título).Este encargo no es para el escultor, poco acostumbrado a tamaña responsabilidad, una simple reproducción del sexo masculino, se empapa en los textos sagrados, necesita saber más sobre el cuerpo y el alma de aquel al que ha de representar, cómo fueron sus últimos momentos, qué sintió al morir, qué ocurrió en su cuerpo en ese momento, cómo se describe todo esto, qué le dice el Cristo cuando lo mira, qué mármol elegir que realmente esté a la altura del resto de la talla...

Erri de Luca. Foto: www.elcultural.com

Este encargo sirve al autor para llevar al lector a una reflexión sobre el papel de las religiones en nuestro mundo, en las relaciones entre seres humanos. Se produce un recorrido vital y espiritual en el autor mientras lleva a cabo su encargo con mucha calma y dedicación. La atmósfera de reflexión y tranquilidad no hacen que la lectura sea pesada, ni muchísimo menos, pero sí hacen que esta novela de apenas 200 páginas se lea degustando cada frase, parándose en cada reflexión del escultor, pensando cada pregunta que se hace o hace al cura que realiza el encargo.


"Hay libros que te hacen sentir un amor más intenso que el que conoces, un amor más destacado que el que has vivido. Debe de ser el efecto que provoca el arte: supera la experiencia personal, hace alcanzar al cuerpo, a los nervios, a la sangre, metas desconocidas." (pág. 49)

"¿Quién crees que eres, si no eres brillante y magnífico? Somos los hijos de la divinidad. Desempeñar el papel de incompetentes no hace justicia a nuestro creador. No es conveniente menospreciarse para no molestar a los que nos rodean. Estamos destinados a resplandecer como hacen los niños. Debemos manifestar con gratitud los dones recibidos. Cuando eres brillante y magnífico, animas a los demás a serlo también." (pág. 123)

"La leche caliente me proporciona una felicidad inmediata. Debería ser ofrecida en el altar en lugar del vino. De haber dicho en la última cena que su sangre era leche, no habría habido embriaguez en su nombre. Ese vino se les ha subido a la cabeza a muchos fanáticos." (pág. 137)

"Quien muere no se siente morir a sí mismo, siente morir al mundo, las personas a su alrededor, los días, las noches, los planetas, los mares. Quien muere siente extinguirse el universo fuera de uno mismo. Es la misericordia en dote a toda muerte, que disuelve la desesperación en la inmensidad de todas las extinciones." (pág. 174)

Erri de Luca nos envía el mensaje de la caridad, de la solidaridad con quien va buscando una vida mejor, con quien huye del horror de la guerra, con quien arriesga su vida y la de su familia. Y lo hace desde el conocimiento en carne propia. El autor estuvo en convoyes humanitarios durante la guerra en la ex Yugoslavia y también estuvo en Belgrado durante los bombardeos en 1999.
Con motivo de la presentación en nuestro país de su libro, de Luca se moja, habla sin tapujos del drama de los refugiados y afirma: "No puedo aceptar que el Mediterráneo se haya convertido en un cementerio" (www.elcultural.com. Entrevista de Andrés Seoane el 18 de marzo de 2018).
Acercaos al autor y a la obra, realmente vale la pena, para mí ambos han sido un estupendo descubrimiento.

lunes, 29 de enero de 2018

DEL COLOR DE LA LECHE

"en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas".

Mary apenas sabe escribir, no ha aprendido las mayúsculas, no sabe que tras un punto tiene que ponerlas, pero Mary, a pesar de su ignorancia tras pasar toda su vida trabajando de sol a sol y no haber pisado la escuela ni un solo día, consigue contar su amarga historia.

"padre nos necesita aquí en la granja para hacer todo el trabajo y no puede permitirse que estemos en otro sitio, en un colegio aprendiendo cosas que no podríamos usar, porque quién necesita aprender a leer palabras y a escribirlas cuando tiene que estar recogiendo piedras del suelo y metiéndolas en cubos. y ordeñando a las vacas y metiendo la leche en cubos".

La vida rural en Inglaterra en 1830 sin duda era difícil, pero lo era todavía más en el caso de nuestra protagonista, que a la edad de quince años y con una gran inocencia, relata cómo transcurre su día a día en una granja cualquiera en cualquier punto del país, una casa en la que su madre sólo ha parido niñas, que de todos es sabido que rinden menos en el trabajo que los niños, y en la que conviven además con el abuelo, que por viejo e inútil vive casi olvidado en el cuarto de las manzanas.
Mary y su familia se rigen por la naturaleza, por la luz del sol, que marcará sus largas jornadas en el campo, ocupándose de las vacas y los cultivos, comiendo pan duro y algún trozo de queso.
Mary no ha sido afortunada y además de ser mujer, está coja. La vida duele.

"mi pierna es mi pierna y nunca he tenido otra pierna. así he sido siempre y así he caminado siempre. madre dice que ya era así cuando vine al mundo. era una especie de desperdicio con el pelo como la leche y nací después de lo que pensaban y por esa razón estaba cubierta de pelo como si fuera un animal y tenía las uñas largas".

"quiero no tener nunca hambre y no tener nunca sed y no estar nunca tan cansada que me quedo dormida mientras voy caminando. más te vale que busques un marido rico, dijo violet".

Aunque Mary se esfuerza, su cojera hace que vaya más lenta que los demás, así que su padre decide que entre al servicio del vicario para cuidar de su mujer enferma. 

Nell Leyshon. Foto: www.nellleyshon.com

Su vida en la granja no era fácil, pero al menos tenía a sus hermanas, charlaba con su abuelo... Se siente sola en casa ajena, y pronto empezará también a sufrir su condición de mujer, de pobre, de alguien que no cuenta, de quien se puede hacer el uso que se desee porque no cuenta para nada ni para nadie.


"a veces tener memoria es una buena cosa, porque ahí está la historia de tu vida y sin ella no habría nada, pero otras veces tu memoria guarda cosas que preferirías no volver a saber nunca y, por mucho que intentes quitártelas de la cabeza, siempre vuelven".


Desde la torpeza del lenguaje infantil, sin filtros, desde el corazón, con frases cortas, sin mayúsculas, Mary quiere que se conozca su historia, ahora que ha conseguido aprender a leer y a escribir en casa del vicario, desea que se conozca lo que ha vivido en sus quince años, quizá en algún momento a alguien le importe, podría ser que alguien quisiera saber por qué actuó como lo hizo, qué la llevo al lugar desde el cual escribe estas letras, apenas 200 páginas que llevan al lector a meterse de lleno en su vida, a desear tenderle la mano para rescatarla del sufrimiento continuo. Una lectura que se queda en el recuerdo, de las que dejan huella.

La pequeña editorial Sexto Piso ha tenido el acierto de publicar esta pequeña historia en nuestro país en 2013. Hasta ahora no conocía esta editorial, pero creo que la seguiré de cerca a partir de esta lectura tan intensa y emotiva.

sábado, 16 de septiembre de 2017

LA TIGRESA Y EL ACRÓBATA

Susanna Tamaro publica la que será su última obra dirigida a un público adulto. Una deliciosa fábula en la que nos acerca a la vida de Tigrita, una tigresa siberiana, que siente la necesidad de ir más allá del entorno que conoce, ver qué hay más allá de la taiga, donde se espera de ella que forme una familia y así perpetúe la especie, pero siente que allí no está su lugar, el tipo de vida que querría, de manera que emprende un viaje en el que conocerá al ser humano y lo peor y lo mejor de éste. Conocerá a un sabio chamán cuyas enseñanzas comprenderá con la madurez y su experiencia vital, sabrá lo que es la falta de libertad en la jaula de un circo, lo que supone encontrarse en un medio que no es el suyo.

"Cuántas veces mientras el público vocinglero desfilaba ante ella le habían vuelto a la cabeza las palabras del Hombre:
- No es lo mismo tener ojos que tener mirada.
- ¿Qué quieres decir?
- Los ojos están ligados a las manos, mientras que la mirada está ligada al corazón. La mirada no sabe ni de distancias ni de barreras. Los ojos, por el contrario, lo miden todo, y, si encuentran un hueco, al instante construyen un muro".

Tigrita también recordará a su madre, con mucha frecuencia, consciente de que el vínculo con ella es imborrable y muy fuerte. Ella, como hacen todos los tigres, dejó a sus hijos cuando consideró que estaban preparados para la vida adulta, pero su pequeña tigresa no entendió que debía desprenderse de este lazo, iniciar su vida y formar su propia familia.

"Al escuchar todavía en sus oídos la voz de la Madre se sintió de pronto frágil. Se inclinó y rozó el agua con las zarpas anteriores.
¡Cuánto tiempo había pasado desde que emprendiera su viaje para buscarla!
¿Dónde estaría ahora su Madre?
¿Podría verla, igual que ella era capaz de oír su voz?
"Entre quien da la vida y quien la recibe hay un hilo que nunca se rompe", le había dicho cierto día".

"En el duermevela del amanecer volvió a aflorar la mirada de la Madre; tenía la misma expresión atenta con la que velaba sus sueños de cachorros. Cuando había emprendido su camino, lo había hecho por ella, porque, aunque les había dicho que la esperaran, nunca había vuelto. No se había encaramado a una pared para ir en su búsqueda, pero había abandonado lo conocido por lo desconocido.
Le había quedado un hueco el el corazón donde antes estaba su madre.
Ningún Reino habría podido llenarlo.
No estaba en manos de las cosas colmar esa ausencia".

Susanna Tamaro. Foto: www.europapress.es


La narrativa poética y cuidada de Susanna Tamaro hacen de la historia de esta tigresa una lectura fascinante y muy reflexiva. El ser humano, con razón, sale mal parado casi siempre (el chamán será la única excepción), y se reivindica una imprescindible mirada a la naturaleza, de la que cada vez nos alejamos más y más, destruyéndola cada vez más rápido. 
En muchos medios se compara esta fábula con El Principito, y no se me antoja del todo desacertada la comparación, con una gran profundidad relatada desde la sencillez, una lectura fácil, intensa, reveladora y que llega al corazón.


viernes, 21 de abril de 2017

LAMPEDUSA

Lampedusa es un momento, una reflexión, un lugar... La noche del 3 de octubre de 2013 fallecieron más de 350 inmigrantes cerca de las costas de Lampedusa. La protagonista está en casa, es de noche, y tiene la radio de fondo. Salta la noticia:

"Una voz radiofónica densifica gradualmente la información fundamental de la hoche: sobre todo somalíes y eritreos; una patera; hacinamiento; promiscuidad; condiciones de transporte de negros durante la trata de esclavos; hombres mujeres niños bebés; una avería a punto de concluir la travesía; clandestinos; al parecer un pasajero prendió fuego a una manta para alertar a los otros barcos". (pág. 16)

Hasta ese momento, se para a pensar, Lampedusa traía a mi mente las escenas de Burt Lancaster en El Gatopardo, Lampedusa era el nombre de la película de Luchino Visconti basada en la novela de Giuseppe Tomasi de Lampedusa. Isla y escritor se mezclan en su mente, recuerda los momentos más memorables de la película, esa escena del baile en un gran salón, la burguesía divirtiéndose.
Pero hoy Lampedusa es dolor, es muerte, es poner en el mapa un lugar que hasta entonces no estaba.

«Para escribir, pensé que había que captar ese canto que subsistía de un tiempo en que el libro no existía más que bajo su forma cantada y me dije que había llegado la hora de buscar a la mujer nómada.» En un tren rumbo a Siberia la autora lee Los trazos de la canción de Bruce Chatwin. Y nace la novela que tenemos entre las manos. (Texto extraído de la contraportada del libro).

La narración en primera persona, a modo de reflexión, poética, muy visual, impecable y perfectamente traducida por Javier Albiñana, se convierte en un breve e intensísimo viaje de 63 páginas deliciosas y dramáticas a un tiempo, recuerdo y presente se mezclan, realidad y ficción y la dureza de lo que significa Lampedusa hoy, tan vigente.






"La noche se ha socavado como una alberca y el espacio de la cocina comienza a respirar tras un velo fibroso. He pensado en la materia silenciosa que se desprende de los nombres, en lo que escriben con tinta invisible. En voz alta, la espalda bien erguida, incorporada en mi silla y con las manos bien abiertas sobre la mesa -y seguramente ridícula en este instante para quien me sorprendiera, solemne, afectada-, pronuncio despacio: Lampedusa". (pág. 31)

"A veces pienso que escribir es como instaurar un paisaje. Las islas, y en mayor medida las islas desiertas, son para ello materiales nobles, su componente geológico esboza ya una escritura, alberga un relato. Diseminadas en el mar, las islas surgen como crisoles de ficciones, o imanes dispersos en el imaginario". (pág. 46)

El pueblo ayudando al pueblo, la angustia de quien siente impotencia, de quien también en cierto modo se avergüenza de no haber sabido hasta entonces el drama de tantos que a diario pierden la vida entre las olas del Mediterráneo, gentes que simplemente buscaban una vida mejor, un futuro menos incierto, un presente para sus hijos.

"Y los habitantes de la isla, aislados y pobres por su parte, los habían acogido, una manta en los hombros, un refugio, una comida: habían albergado a aquellos extranjeros, más pobres que pobres, esos seres que no poseían ya nada ni podían pronunciar su nombre; los habían recogido y a la humanidad entera con ellos. Hospitalidad". (pág. 61)

Lampedusa nos hace sentir, se nos agarra al corazón y nos deja ese gusto medio amargo en el que se mezclan el placer de una lectura deliciosa y la memoria del drama que sigue. Un libro de los que pasado el tiempo se recuerdan, que deja huella en el corazón. Imposible no sentir, imposible no pensar, imposible no emocionarse con Maylis de Kerangal.

martes, 28 de marzo de 2017

RECURSOS INHUMANOS

Si hay algo que Pierre Lemaitre sabe hacer con gran maestría es reflejar lo peor del ser humano, los bajos fondos de la moral, la violencia, el miedo, la muerte acechando... El lector no puede enfrentarse a una novela de este autor sin sentir cierto desasosiego, inquietud, no se le puede leer desde la indiferencia porque logra sumergirnos completamente en el ambiente que crea, sentir cómo nuestro corazón se acelera con la acción que se produce.
La historia de Recursos Inhumanos transcurre en París, pero podría ocurrir en cualquier ciudad de esta Europa castigada por una crisis económica brutal. El protagonista es un hombre de cincuenta y siete años en paro, desesperado por su situación. Como él hay cientos de miles, quizá incluso conozcamos a alguien con un perfil similar. Pero lo que hace que Alain Delambre sea alguien extraordinario es su forma de reaccionar cuando ante sí se presenta la posibilidad de volver a ser quien era, volver a vestir trajes a medida, recuperar su dignidad pisoteada por un trabajo que apenas le llega para sobrevivir.
"Alain Delambre ha perdido toda esperanza de encontrar trabajo y se siente cada vez más marginado. Cuando una empresa de reclutamiento decide al fin considerar su candidatura, está dispuesto a todo con tal de conseguir el empleo y recuperar su dignidad, desde mentir a su esposa hasta pedirle dinero prestado a su hija para poder participar en la prueba final del proceso de selección: un simulacro de toma de rehenes. Alain no escatima medios para preparar a fondo su candidatura. Si descubre que los dados están trucados, la ira acumulada en años de desagravios no tendrá límites... Y el juego de rol podrá convertirse en un macabro juego de muerte".
En una acción que irá dando giros inesperados, relatada en primera persona por Alain, conoceremos al minuto sus pensamientos, sus motivaciones, veremos su mente de directivo trabajar para un fin y llegar a lugares que desde fuera son inmorales pero que nos hacen reflexionar ¿Y si nos viéramos en una situación similar? ¿Qué seríamos capaces de hacer para sobrevivir? 

Pierre Lemaitre. Foto de www.elmundo.es
No encontraremos un ritmo vertiginoso como en la tetralogía de Irène, los acontecimientos van transcurriendo cada uno con una cadencia determinada, cambiando según el momento. No estamos ante un libro que se lea en una tarde, estamos ante un libro que si bien se lee con más pausa, nos absorbe, nos hace permanecer pegados en el sofá inquietos por el futuro de Alain, pensando que eso que planea no puede salir bien, que es una locura, y deseando a la vez que las cosas le salgan bien ¿o no? El lector se encuentra en una duda permanente, siempre pensando en lo que está bien o mal, en sus propios principios morales.
Recursos Inhumanos no es una película, pero si lo fuera, sería de esas que nos mantienen agarrados a la butaca, impertérritos e incapaces de meter en la boca una sola palomita de maíz.
Una vez más, leer a Pierre Lemaitre es una verdadera maravilla. Me declaro admiradora incondicional de este escritor francés, tiene una forma de retratar a los personajes realmente única, una forma de implicar al lector increíble. 
En una entrevista al periódico El Mundo, el autor reconoce que siempre se ha sentido escritor, pero que tardó en lanzarse a la aventura literaria por falta de confianza. Este aterrizaje tardío sin duda ha dado mucha madurez a su obra, y esto es lo que hemos ganado los lectores. Dice también que en ocasiones busca que el lector se sienta mal. Doy fe de que lo consigue.
Solamente puedo recomendar la última novela de Lemaitre, así como todas y cada una de las anteriores, un escritor al que realmente vale la pena acercarse, si todavía no os habéis animado a hacerlo.

martes, 28 de febrero de 2017

EL BAILE DE LAS LUCIÉRNAGAS

Hacía mucho, mucho tiempo que no terminaba un libro con la sensación que me ha producido El baile de las luciérnagas, sus cien últimas páginas son de una intensidad tremenda y no pude evitar las lágrimas, la emoción. El recorrido hasta aquí de la mano de Kristin Hannah, que nos cuenta la historia de dos amigas, está tan bien trazado, que al terminar el libro Kate y Tully ya forman parte del lector, que logra imaginarlas a la perfección porque son dos personas muy bien descritas por la autora, y tan de verdad que es imposible no sentirse atrapado por su historia y su vida.

"En el caluroso verano de 1974, Kate Mularkey ha decido aceptar su papel de cero a la izquierda en la vida social de su instituto. Hasta que, para su sorpresa, «la chica más guay del mundo» se muda al otro lado de su calle y quiere ser su amiga. Tully Hart parece tenerlo todo: belleza, inteligencia y ambición. No pueden ser más distintas. Kate, destinada a pasar inadvertida, con una familia cariñosa pero que la avergüenza a cada momento, y Tully, envuelta en glamour y misterio aunque poseedora de un secreto que la está destrozando. Contra todo pronóstico, se hacen inseparables y sellan un pacto para ser mejores amigas para siempre.
Durante 30 años se ayudarán mutuamente para mantenerse a flote esquivando las tormentas que amenazan su relación: celos, enfados, dolor, resentimiento... Y creerán que han sobrevivido a todo hasta que una traición las separe... y someta su valor y su amistad a la prueba más dura".

La sinopsis resume un recorrido que llevará a las dos protagonistas de la adolescencia a la vida adulta, de la mano, siempre mostrando la solidez de una amistad incondicional, de esas que es tan difícil encontrar o que incluso no encontraremos en toda una vida. Es una novela de mujeres, de personalidades muy marcadas y muy femenina.

Portada de la edición en inglés
Kate y Tully no pueden ser más distintas y no pueden tener un entorno familiar más diferente. Quizá por eso, porque se complementan, logran estar tan unidas tanto tiempo. Tully llega al pequeño pueblo en el que vive Kate, donde enseguida se convierte en una chica muy popular, guapa, segura de sí misma, estilosa...

"Tully Hart era diferente de una manera atrevida, guay; de alguna manera brillaba más que el resto en los pasillos de verde desvaído. No tenía hora de llegada a casa y le daba igual si la pillaban fumando en el bosque de detrás del instituto". (pág. 37)

Kate sin embargo siente que no encaja en el ambiente del instituto, se siente insegura, temerosa y admira a Tully, quiere se como ella. Cuando Tully la elige, cuando le dice que quiere ser su amiga, todo cambia para ella.

"Aún era de noche cuando sonó el despertador de Kate Mularkey. Gimió y se quedó mirando el techo abuhardillado. La idea de ir a clase la ponía enferma.
Por lo que le atañía a ella, octavo curso era un auténtico asco; 1974 había resultado ser un año vomitivo, un desierto social." (pág. 30)

Estudiarán juntas, se lo contarán todo e incluso irán juntas a la universidad, pero entonces irán por caminos diferentes. Tully apostará por ser la mejor en su profesión y Kate por tener la mejor de las familias.
Viviremos las jornadas sin fin de ambas, una trabajando sin descanso en la televisión, la otra dedicándose en cuerpo y alma a su familia a la que adora y en ocasiones, como nos pasa a todas las madres, pensando que quizá se esté perdiendo algo ahí afuera, pero sintiendo que lo mejor que tiene son esos hijos con los que no siempre es fácil el día a día. Es muy fácil empatizar con Kate siendo madre, sus miedos, dudas, problemas, son los de cualquier madre en cualquier lugar. Y aunque Tully no es el tipo de mujer que yo sería, viviendo para su trabajo, su tenacidad, su amistad incondicional y su enorme valía me han conquistado como lectora. Son dos mujeres maravillosas, con un corazón inmenso y una historia en la que no cuesta ningún trabajo sumergirse y vivirla como si se estuviera allí, porque es perfectamente verosímil.

"Kate notó la brisa en la cabeza desnuda, rozándole las orejas, llenándole los ojos de lágrimas. Olía las coníferas y la tierra espesa y negra. Echó la cabeza atrás y rio. Por un momento, un instante tan solo, volvía a ser niña y estaba en Firefly Lane con su mejor amiga, convencida de que podía volar.
Cuando terminó la bajada y estuvieron en la playa, abrió los ojos y miró a Tully. Aquel momento, con la sonrisa de su amiga llena de ternura, le recordó todo sobre las dos. La luz de las estrellas era como luciérnagas cayendo a su alrededor". (pag. 580)

No puedo contaros mucho más sin estropearos la lectura y no querría hacerlo. Os invito desde aquí a conocer la historia de Kate y Tully, estoy segura de que os emocionará, de que ambas os conquistarán y quizá, como me ocurrió a mí, la emoción se apodere de vosotros, se os encoja el corazón y broten las lágrimas cuando se acerca el final.

lunes, 13 de febrero de 2017

LOS DIARIOS DE ADÁN Y EVA

"Dondequiera que ella estuviera, allí se hallaba el Paraíso". Esto escribe Adán sobre Eva, pero antes de llegar hasta aquí, ambos recorren un camino de conocimiento mutuo y de adaptación al otro que desde la pluma de Mark Twain y con las ilustraciones de Sara Morante resulta una delicia.
Los diarios de Adán y Eva nada tienen que ver con un relato de lo que la Biblia con tiene, todo gira en torno a su percepción de lo que les rodea, muy diferente, y su relación personal, que va evolucionando poco a poco.
En Eva veremos a una mujer muy habladora, curiosa, sensible e interesada por todo cuanto la rodea, protectora y muy maternal.
Adán por contra se presenta como alguien bastante hosco, e individualista.
Ambos responden a clichés bastante manidos (no perdamos de vista la época en que se escribió), pero a través de ellos vemos dos formas de entender el mundo que les rodea y de relacionarse con él, con unos maravillosos toques de humor y sarcasmo, así como una gran capacidad para reírse muchas veces de la torpeza masculina ante la sagacidad femenina.

"Creo que al fin entiendo para qué sirve la semana: se trata de un tiempo para descansar del aburrimiento del domingo. La idea me parece bastante razonable... Ella ha vuelto a subirse a ese dichoso árbol. La hice bajar tirándole terrones. Me dijo que no la había visto nadie. Eso le basta como justificación para lanzarse a cualquier aventura peligrosa. Se lo dije. La palabra justificación despertó su admiración, y sospecho que también le produjo cierta envidia. Es una palabra bonita, a decir verdad." (Diario de Adán. pág. 22)

Me he pasado la semana entera siguiéndole a todas partes, buscando el modo de llevarme mejor con él. Solo hablé yo. Porque es un ser tímido, pero no me importó en absoluto. Me dio la impresión de que le gustaba tenerme cerca, y usé mucho la palabra «nosotros», porque parecía halagarle la idea de formar parte de algo”. (Diario de Eva, pág. 57)

El libro nos muestra por un lado el diario de Adán y por otro el de Eva, ya que en su momento se publicaron de manera separada. Adán está solo y Eva llega a poner patas arriba su existencia, no le interesa ningún contacto humano, está demasiado acostumbrado a su soledad y cualquier sonido le molesta. Sus razonamientos son muy simples y en ocasiones realmente absurdos, provocando la sonrisa del lector. Adán poco a poco se acostumbrará a Eva hasta llegar realmente a considerarla parte imprescindible de su vida.
Eva por su parte cree que es un experimento del Creador, y así justifica su curiosidad por conocer su entorno y su acercamiento a todos los animales que viven allí. Es muy detallista y siempre busca agradar a Adán.


Dos personajes que vivirán la primera historia de amor conocida, con una gran inocencia y ternura. Una obra que además se disfruta con todos los sentidos gracias a la edición de Impedimenta, con ilustraciones de Sara Morante, hojas gruesas, tapa dura. Un libro para leer, releer y tener en casa muy bien custodiado. 
Una breve lectura de apenas 90 páginas que se disfrutan enormemente y con la que sumo mi primer libro para el reto Nos gustan los clásicos del blog Un lector indiscreto, en el que aún os podéis apuntar hasta final de mes. 

martes, 7 de febrero de 2017

LA NIÑA DEL FARO

"Mi madre me llamó Silver. Nací mitad metal precioso y mitad pirata. No tengo padre". 
Así empieza su historia, así comienza Jeanette Winterson a contarnos la vida de una niña huérfana y un solitario farero en Escocia. Silver nació al borde del acantilado, en una casa inclinada, acompañada de su fiel amigo DogJim, un perro que extrañamente tenía las patas traseras más cortas, quizá para adecuarse a esa vida en la casa inclinada.
Pew habla a Silver de lo que en aquel lugar ocurrió cuando se hizo el faro, a principios del siglo XIX, cuando incluso Darwin o Robert Louis Stevenson fueron al pequeño pueblo de Salts. Este último fue de hecho el artífice del faro. 
La historia del faro y del pueblo sirven a Pew para contar otras historias, para encandilar a Silver con sus mágicos cuentos, cada día. Su momento preferido junto con la hora de sacar brillo a la mecánica del faro. 
No hay en la historia un hilo temporal, las cosas se van sucediendo conforme Silver las recuerda, y no siempre sigue un orden, pero el lector entiende perfectamente la historia, las historias que surgen a raíz de las dudas, reflexiones y preguntas de Silver a Pew.

"Pew, ¿por qué mi madre no se casó con mi padre?
Nunca le dio tiempo. Él iba y venía.
¿Por qué Babel Dark no se casó con Molly?
Dudaba de ella. Jamás debes dudar de la persona a la que amas.
Pero puede que no te diga la verdad.
No importa. Dile tú la verdad.
¿Qué quieres decir?
No puedes ser la honradez de otra persona, pequeña, pero sí puedes ser tu propia honradez.
Entonces, ¿qué debería decir?
¿Cuándo?
Cuando ame a alguien.
Deberías decirlo". (pág. 82)

Las historias de Pew sirven para que Winterson nos invite a reflexionar sobre lo que importa, sobre lo que hemos de valorar en nuestra vida, en el día a día, en todos los ámbitos, con un lenguaje delicioso, cuidado, a ratos poético y cuajado de metáforas y con frases y párrafos cortos que hacen que resulte una lectura fácil y agradable.

"Las cosas auténticas son demasiado pequeñas o demasiado grandes, o en cualquier caso nunca tienen el tamaño adecuado para encajar en el templo llamado lenguaje.
Eso ya lo sé. Pero también sé otra cosa, porque me criaron para ser farera. Apagad el bullicio del día a día y al principio sentiréis el alivio del silencio. Luego, muy quedo, tan quedo como la luz, regresa el significado. Las palabras son la parte del silencio que puede ser hablada". (pág. 123)

Una lectura deliciosa, doscientas páginas que se disfrutan por la historia, por los personajes, por la manera que tiene la autora de contarlo y una traducción impecable de Alejandro Palomas. Para mí ha sido un gran descubrimiento la novela y os la recomiendo encarecidamente.

"Vivíamos esperando la noche. La antorcha de tu ventana era mi señal. Cuando estaba encendida, yo me mantenía alejado. Cuando la apagabas, iba a ti -puertas secretas, oscuros pasillos, escaleras prohibidas- apartando a un lado el miedo y el decoro como telas de araña. Estaba dentro de ti. Tú me contenías. Juntos, en la cama, podíamos dormir, podíamos soñar, y si oíamos el plañidero chillido de tu sirvienta decíamos que era un pájaro o un perro. Quise no despertar jamás. No sabía en qué emplear el día. La luz era mentira. Solo allí, después de haber dado muerte al sol y de haber atado las manos al tiempo, éramos libres. Prisioneros el uno en el otro, éramos libres." (pág. 159)

El faro de Cape Wrath, donde transcurre la historia. Foto: http://www.photographers-resource.co.uk

lunes, 30 de enero de 2017

MI NOMBRE ERA EILEEN

La Navidad ofrece muy poco a Eileen Dunlop, una chica modesta y perturbada atrapada entre su papel de cuidadora de un padre alcohólico y su empleo administrativo en Moorehead, un correccional de menores cargado de horrores cotidianos. Eileen templa sus tristes días con fantasías perversas y sueña con huir a una gran ciudad. Mientras tanto, llena sus noches con pequeños hurtos en la tienda local, espiando a Randy, un ingenuo y musculoso guardia del reformatorio, y limpiando los desastres que su padre deja en casa.
Cuando la brillante, guapa y alegre Rebecca Saint John hace su aparición como nueva directora educativa de Moorehead, Eileen es incapaz de resistirse a esa milagrosa e incipiente amistad. Pero en un giro digno de Hitchcock, el cariño de Eileen por Rebecca la convierte en cómplice de un crimen.
Esta es la sinopsis de la novela que la editorial nos ofrece en la contraportada. La primera de Otessa Moshfegh, una escritora norteamericana que comenzó escribiendo relatos en reconocidas revistas como Paris Review o New Yorker.
La autora crea un personaje que resulta incómodo al lector, una mujer de 24 años muy extraña, que vive con su padre alcohólico en una casa desordenada y sucia, que esconde su cuerpo, que a la vez la obsesiona, usa la ropa de su madre recientemente fallecida, acude al trabajo y se hace invisible entre sus compañeras. Eileen está llena de carencias afectivas, de inseguridades. Quiere escapar de ese ambiente opresor, de esa cotidianidad que cada día le resulta más repulsiva, pero no se decide, no encuentra el momento, el modo. 

"Yo era adulta, lo sabía. No tenía que llegar a ninguna hora determinada. En aquella casa no había reglas oficiales, tan solo las arbitrarias rabietas de mi padre, y en cuanto comenzaban solo se relajaba si yo consentía en someterme a cualquier castigo estrafalario y humillante que se le ocurriera. Me vetaba entrar en la cocina, me ordenaba que fuera andando a Lardner's y volviera en medio de la lluvia."

Cuando Rebecca aparece en su vida, Eileen de repente siente que ya no es invisible, que alguien le habla, se preocupa por ella ¿o se trata de una relación interesada? Eileen no lo sabe, el lector lo irá descubriendo con ella a través de su narración en primera persona de forma directa, a veces muy dura.


Otessa Mosnfegh. Foto: www.theguardian.com

Otessa Moshfegh logra un personaje muy sólido, extraño y sórdido pero creíble, con pensamientos y actos que siguen una línea muy coherente. El lector puede imaginar perfectamente el mundo interior y el entorno de Eileen, aunque son realmente opresores. En esto me ha parecido que la autora destaca de un modo muy notable, en la creación de ese ambiente angustioso, denso, desagradable, sucio, miserable... ¿Cómo no va a querer huir de él? Mientras leemos su historia pensaremos, corre, Eileen, huye lejos.

"En mis horas más bajas, imaginaba que la extraía de debajo del cuerpo dormido de mi padre y apretaba el gatillo. Apuntaba directamente a la parte posterior de mi cráneo y me desplomaba sobre él mientras la sangre y los sesos se desparramaban por su pecho frío y plácido. Pero, incluso en mis horas más bajas, la idea de que alguien examinara mi cadáver desnudo bastaba para mantenerme con vida. Hasta ese punto me avergonzaba mi cuerpo."

Mientras leía la novela tuve sentimientos encontrados, quise dejarla a ratos, hubo párrafos, situaciones desagradables, y quise seguir, conocer mejor a Eileen, tenía curiosidad por saber a dónde nos llevaría la autora, por qué derroteros seguiría con el personaje. Una lectura que estoy segura de que no dejará indiferente a los que se animen con ella, para bien o para mal, es un libro de los que dejan huella.

lunes, 16 de enero de 2017

UNA BIBLIOTECA DE VERANO

En mi última visita a la biblioteca me fijé en esta breve novela. me llamaron la atención tanto el título como la fotografía de la portada, así que me llevé sus escasas 90 páginas a casa y anoche las leí.
La narradora nos habla en primera persona y nos cuenta un pequeño capítulo de su historia personal, cuando en 1946, tras haber perdido a sus padres y a su adorado tío Marcel, ella, Mary Ann, llega a un pequeño pueblo francés para ayudar a montar una biblioteca.
La joven norteamericana nos habla de la colección de libros de su tío Marcel cuando los organiza para la biblioteca:

"Tapas con olor a cobalto, a moho dulce, a gusanos de seda, a madreselva, a coñac, a tierra mojada.
Tapas estampadas con dos líneas en oro desvaído, en azul prusia, en blanco sucio de nieve.
Los libros de tapas de cartón forradas con telas y los libros de tapas flexibles para los días de tren o playa.
Libros en miniatura (los poemas de Verlaine) y libros gigantescos (algunas novelas de Balzac).
Libros que podrían sujetar un edificio entero (por lo que dicen y cómo lo dicen.
Ningún libro malo entre tantos libros." (pág. 32)

De los libros que más le han llegado y algunas de sus citas, sobre todo de Baudelaire. Su tío le inculcó el amor a la literatura en gran parte con obras de destacados escritores franceses y británicos.
Mary Ann no sabe qué hará de su vida, si volverá a su Nueva York natal, pero mientras tanto, aquel verano de libros ella evoca a su querido tío Marcel, recuerda pasajes de algunos libros que le han tocado el corazón o le han llegado de forma especial.

"Rabelais siempre me había gustado. No había otro escritor francés de su siglo tan divertido. Su humor, cuando era "blanco", me recordaba al de mi tío Marcel, así como su idea de la bondad y del entusiasmo por la vida. Su humor más perverso, como solía definirse, nunca me había sonrojado, ni me sonrojaba ahora: yo nunca me había tenido por una mojigata." (pág. 41)

La sencilla vida del pueblo se enriquece con esta biblioteca y poco a poco sus vecinos se animan a acercarse a ella y dejarse contagiar por la pasión de Mary Ann.

"Nuestro primer lector fue Marie Périgod, una mujer culta, sin marido pero tampoco viuda, libre y librepensadora. Inteligente como pocas personas he conocido. Alta, espigada, con un rostro lleno de pequeñas arrugas que parecían sonreír siempre. Ni siquiera la guerra había logrado ensombrecer aquellos rasgos." (pág. 37)

Fotografía de la autora publicada en www.elcultural.com
A través de una narrativa sencilla, a veces con toques poéticos y gran ternura, conocemos el que podría ser un episodio de la vida de la autora, uno muy especial y que sin ninguna duda la habrá marcado. Desde Una biblioteca de verano nos deja asomarse a un momento vivido en su adolescencia que recuerda con cariño y así lo transmite.
Mary Ann Clark Bremer nació en Nueva York. Tal y como se comenta en el libro, sus padres fallecieron en la Segunda Guerra Mundial, cuando el buque en el que viajaban sufrió un ataque. Vivió en varios pasíses europeos y en Israel. En la década de 1970 empezó a escribir sus memorias, pero no como un volumen único, sino, como es el caso de esta novela, en forma de breves entregas. 
Una autora hasta ahora desconocida para mí, pero que me ha gustado mucho, he empatizado con su historia y he disfrutado con su manera de contarla.

Ficha del libro:

Título: Una biblioteca de verano
Autora: Mary Ann Clark Bremer
Editorial: Periférica
Año: 2012
Páginas: 88
Traducido por Laura Salas Rodríguez

martes, 3 de enero de 2017

TODAS LAS PALABRAS QUE NO ME HAN DICHO

Hace unos días me pasé por la biblioteca. Soy incapaz de hacerlo y no curiosear en los estantes donde se colocan las novedades. Aunque no lo tenía planificado, como casi siempre salí con un libro bajo el brazo. Me llamó la atención el título, me gustó la portada y cuando le di la vuelta y leí la sinopsis tuve claro que quería leerlo.
Aunque lo pueda parecer, esta novela no es una historia de amor, ni de desamor, ni nada que se le parezca. Es un relato vital, cortito, ligero, en clave de humor, pero que invita a la reflexión, toca la tecla de la sensibilidad y la empatía en el lector.
Todas las palabras que no me han dicho hace alusión a todas las palabras que los padres de la protagonista no han pronunciado. Y no pronunciarán, porque son ambos sordomudos.
Véronique puede oír perfectamente, pero sus padres viven en el mundo del silencio absoluto, un mundo que no siempre resulta fácil, que no todos entienden y que hace que ella, además de ser adolescente, sea una chica diferente al resto de sus amigos o compañeros de instituto.
Narrado en primera persona y siempre contando su experiencia, dice: 
"Cuando mis padres me hablan, debo mirarlos. No puedo atarme los zapatos, no puedo rebuscar en un cajón, no puedo darles la espalda y mirar por la ventana, no puedo leer o escribir mientras me hablan... Lo único que debo hacer es no apartar los ojos de ellos. Es agotador. Mirarlos para entenderlos". (pág. 59)
Véronique siente a veces impotencia porque no puede hacer una "vida normal", no puede llamar por teléfono a casa, no puede pedir que alguien le alcance la toalla al salir de la ducha porque se la ha olvidado, no puede hablar de ciertos temas con la profundidad que querría, en el idioma de los sordos no hay tantos matices... "En la lengua de mis padres no hay metáforas, ni artículos, ni conjugaciones, pocos adverbios, ningún refrán, ni máximas ni dichos. No hay juegos de palabras. No hay significados implícitos. No hay indirectas. ¿Cómo van a captar las indirectas si ni siquiera captan las directas?". (pág. 112)
Pero cuando llega la madurez entiende mucho mejor su entorno, cuando termina esa etapa de reafirmación personal, de querer ser como los demás, de no querer ser diferente en nada, su mirada cambia también y ve todo el trabajo de sus padres, cómo no es fácil para ellos, la lucha por que su idioma se reconozca, se divulgue y de oportunidades a los sordos para incorporarse al trabajo como los demás. Véronique valora  el esfuerzo comunicativo y se da cuenta de la riqueza con la que cuentan los sordos: "Un australiano puede hablar con un africano, que a su vez puede hablar con un danés, que habrá hablado con el australiano. Será un poco macarrónico, pero no tardarán en entenderse, No como nosotros." (pág. 127)
Su conocimiento de la lengua de signos le abre puertas, su experiencia vital le abre la mente, pero Véronique no querría tener hijos sordos.
Un pequeño libro de 140 páginas que se lee en un tris y que entre reflexiones más serias y anécdotas divertidas, nos hará pensar un poco en personas que tenemos a nuestro alrededor y en ocasiones ni siquiera vemos. Me ha parecido una estimulante lectura para comenzar el año.

martes, 20 de diciembre de 2016

LA TIERRA DEL SOL PONIENTE

Hace unos días terminé esta novela de Barbara Wood de la que os hablo hoy. Me alegro mucho de  haber decidido leerla, aunque la idea que tenía sobre esta escritora era bien diferente, siempre había pensado en ella como narradora de historias pastelosas que no iban a interesarme nada. La portada, que recuerda a los carteles de las películas de aquella época, hemos de reconocer que tampoco me quitaba la razón, pero decidí darle una oportunidad y seguro que no es la última novela de Barbara Wood que leo.
La sinopsis de la contraportada nos resume la historia, dando al lector pistas sobre las relaciones sentimentales que transcurrirán en el lejano Oeste:
En 1920, durante el viaje en barco que la devuelve a casa, Elizabeth Van Linden, una rica heredera de la alta sociedad neoyorquina, conoce a Nigel Barnstable, un joven aristócrata inglés que ha heredado el título de barón Stullwood pero no el dinero ni las propiedades de la familia. Enamorada, se casa con él en cuanto llegan a Nueva York, y Nigel pasa a controlar la cuantiosa fortuna de su esposa.
La primera decisión del matrimonio es irse a vivir cerca del desierto de Mojave, al sur de California, donde Nigel compra una hermosa propiedad para crear un imperio agrícola junto a una reserva india. La población se llama Palm Springs y está empezando a atraer, como lugar de ocio, a los ricos y famosos de una incipiente industria: el mundo del cine.
Elizabeth trata de adaptarse a una vida nueva, ignorante de que su presencia perturba a Cody, el vaquero que han contratado como capataz. También empieza a conocer a los jefes de la tribu cahuilla, que tratan de vivir de acuerdo con sus costumbres ancestrales, preservando el amor y el respeto por la tierra.
La tierra del sol poniente es una saga sobre ambiciones, grandes y pequeñas, y sobre la transformación de un territorio virgen y bañado por el sol, el último refugio de los nativos, en el lugar de encuentro de las rutilantes estrellas del cine mudo en un mundo devorado por el frenesí de la modernización. Y la historia de una mujer que encuentra, en ese hermoso paraje desértico, la voz y la fuerza para seguir adelante.

Tengo que decir que si buscáis una novela romántica quizá os decepcione esta lectura. Aunque la propia editorial resalta las relaciones personales, que además tienen un gran peso en la trama, La tierra del sol poniente es mucho más que la historia de Elizabeth y Nigel, porque el lector se sumergirá en el ambiente americano de los años 20, un día a día que nada tiene que ver con las películas que en aquel entonces se rodaban, con indios llenos de plumas cabalgando y disparando flechas a los vaqueros que querían conquistar estas tierras.
La novela en mi opinión encajaría más en el estilo landscape, pues realmente el ambiente y el paisaje de Palm Springs lo llenan todo, impresionando profundamente Elizabeth, que disfrutará recorriendo el desierto, asomándose a los acantilados, contemplando las noches estrelladas y tratando de descifrar los numerosos petroglifos dejados por los primeros pobladores.
"Las granjas, los jardines y los oasis del valle estaban regados por manantiales subterráneos. Algunos de los arroyos afloraban a la superficie, calientes, humeantes y rebosantes de poderosa medicina que el hombre blanco llamaba "minerales". Los indios bebían el agua sagrada y también se bañaban en ella. Hacía mucho tiempo, el clan local construyó una pequeña choza de madera sobre las fuentes termales a fin de realizar purificaciones sagradas, física y espiritualmente. Era, además, un momento para conectar con el pasado y la cultura propios". (pág 452)
La imagen que tenemos de Palm Springs hoy choca muchísimo con la que se nos da en la novela, ese lugar inhóspito, con un calor abrasador en verano, una pequeña colonia de hombres y mujeres blancos conviviendo pacíficamente con los indios de la vecina reserva. La vida cotidiana de ambos, las relaciones entre ellos, el papel de los líderes, de los grupos... Realmente nos metemos de lleno en la historia y en el lugar en la que transcurre.



Nigel, el esposo de Elizabeth, quiere ser el amo y señor de estas tierras, tiene una ambición desmedida y ciega, nada ni nadie le importan. De hecho Elizabeth para él representa el dinero de su padre que podrá gastar. Pasa por encima de quien sea para lograr sus objetivos, es un tirano con los trabajadores y vecinos y no ve más allá de su objetivo.
Pero su mujer está muy lejos de ser una sumisa e ignorante señorita de ciudad. Es fuerte, tiene principios, ama esa tierra que la acoge, quiere que se respete a sus habitantes y a la propia naturaleza que cada día la sorprende con sus colores, así que tratará de impedir que Nigel lo destroce todo.
"No necesito que un tercero interceda por mí. Quiero aprender a valerme por mí misma. Quiero hacer algo, madre. Quiero dejar huella en el mundo, dejar mi marca. No quiero pasar por la vida como la señora de fulanito o menganito y abandonar este mundo con solo mis hijos como prueba de que pasé por aquí. Quiero algo que no tenga que ver conmigo. Y el primer paso para lograr ese objetivo es controlar mi propio dinero". (pág. 286)
Conseguirá aliarse con las mujeres del pueblo, y a través de ella conoceremos la realidad de la mujer en aquella época, una mujer que no era nadie sin su marido, sin capacidad de decisión ni siquiera sobre su propio cuerpo, ya que había nacido para ser madre y ni tan siquiera cuestionárselo.
Nigel por su parte, hace negocios con algunas estrellas de Hollywood de la época, el momento de la transición entre el cine mudo y el sonoro, presumiendo ante ellos de sus propiedades, sus carísimos coches, sus trajes a medida...


Varios personajes secundarios, como el vaquero Cody, la india Luisa o la actriz Zora DuBois y su marido Jack Lamont, aportan subtramas muy bien armadas y que resultan muy interesantes para tener una visión de conjunto de la sociedad del momento, tanto de los nativos americanos como de los colonos, y que no entorpecen la narración ni la dificultan en absoluto. La novela se lee con mucha facilidad, la tensión narrativa me ha parecido excelente y las seiscientas páginas no se hacen largas, que esto no sea motivo de no elegir esta novela.
Si os apetece conocer un poco más cómo era ese Oeste americano en los años 20, lejos del glamour de las grandes ciudades y saber cómo Palm Springs se ha ido convirtiendo en el destino de vacaciones y lujo que es hoy, os gustará La tierra del sol poniente.