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miércoles, 30 de diciembre de 2015

PRESÉPIO DE PRISCOS. BRAGA


Estas navidades nos acercamos a la parroquia de Priscos, en Braga, para conocer de primera mano el que según se dice en su página es el mayor belén en vivo de Europa, el Presépio de Priscos.
Nos costó un poco llegar hasta aquí, no está muy bien señalizado, y como fuimos bastante temprano, con idea de comer por la zona, tampoco había apenas tráfico. Os aconsejo que antes de ir lo busquéis en el Maps de su web porque la zona rural de Braga tiene muchas carreteras pequeñas con cruces y os podéis eternizar. En esto me recordó a Galicia.
El belén ha sido preparado durante años por los habitantes de Priscos y los alrededores, con la ayuda de los reclusos de la cárcel de Braga, que también colaboran sobre todo en la construcción de infraestructuras durante todo el año. Un proyecto iniciado por el párroco en el año 2006 y que ha ido creciendo gracias al entusiasmo, trabajo y participación de toda la comunidad.


A la hora de decidir el día y hora, es importante buscar los horarios, ya que no son siempre los mismos. Nosotros por ejemplo nos acercamos el 26 de diciembre y abría toda la tarde. Coincidimos además con el rodaje de un especial de navidad de la televisión pública portuguesa.
La entrada tiene dos modalidades, o bien no se paga nada y se espera la cola para entrar, o bien se pagan 5 euros por persona mayor de 12 años y se entra directamente, es lo que llaman ellos la "entrada solidária".


Durante todo el recorrido, que comienza en un campamento romano, iremos viendo cómo era la vida en la época del nacimiento de Jesús, con los oficios tradicionales, la sinagoga, el molino... Con los participantes perfectamente caracterizados. Además el día acompañaba, así que resultó un paseo de lo más agradable. Había puestos de comidas y bebidas, aunque al abrir a las 3 de la tarde, hora portuguesa, se nos hacía muy tarde. Comimos en un café que está junto a la iglesia y que no os recomiendo nada de nada, la comida es malísima.


Os recomiendo acercaros a conocer este belén, independientemente de que vayáis con niños, me ha parecido una opción de lo más interesante y está realmente bien hecho, vale la pena.
Estas navidades el belén puede visitarse desde el 20 de diciembre hasta el 17 de enero.


viernes, 20 de noviembre de 2015

ÓBIDOS, CIUDAD ENCANTADORA


Visitar una ciudad como Óbidos es un regalo para los sentidos y un imprescindible si estáis por esta zona de Portugal. Merece un paseo por sus estrechas calles, un vistazo a sus impresionantes librerías, ubicadas en edificios que gracias a este nuevo uso se han conservado, con un gusto y con un amor por lo propio que enamoran al visitante.
Volvíamos de nuestra escapada al Algarve e hicimos una parada de media jornada porque no disponíamos de más tiempo, pero vale la pena quedarse un poco más para disfrutar de todo lo que esta pequeña localidad puede ofrecernos.

Al llegar a Óbidos nos reciben unas calles llenas de puestos de artesanía, productos gastronómicos (desde panes o bollos hasta frutas y verduras) y de zumos de naranja naturales exprimidos al momento (estos últimos se encuentran por todas partes). 
Casas perfectamente pintadas y llenas de flores, una sorpresa en cada esquina en forma de café, panadería artesana con horno a la vista, galería de arte, tienda de artesanía... Todo con muchísimo gusto, nada desentona, es una maravilla (tenemos mucho que aprender por aquí).
No necesitamos el mapa que nos facilitaron en la Oficina de Turismo, el placer es deambular sin rumbo e ir descubriendo rincones a cada cual más bonito, queriendo incluso perderse un poco.
Además de empaparnos del encanto de sus calles, imprescindible visitar su castillo, alguna de sus iglesias y acercarnos al acueducto.
No dejéis de conocer sus bordados típicos, con muchísimo color, ni de probar su “Ginjinha de Óbidos”, un licor de guinda fuertecillo que os ofrecerán en unos chupitos de chocolate por solamente 1 €, así que no hay disculpa para al menos saber a qué sabe, luego si os gusta, hay mil sitios para llevarse una botellita.
En Óbidos hay mucha actividad, cultura, fiesta... así que sería buena idea consultar su web por si os coincide poder participar en alguna que os interese, o incluso para apuntaros a alguna visita guiada. Pinchad AQUÍ para más información.
Lo dicho, os enamorará, poned Óbidos en el mapa de vuestra escapada, no os arrepentiréis.



miércoles, 7 de enero de 2015

HOTEL DO PARQUE. BRAGA

Este año, como venimos haciendo desde hace ya siete, hicimos una escapada navideña a tierras lusas destino Braga. Esta desconexión navideña sienta de lujo, aunque sea cortita. Siempre nos instalamos en alguno de los hoteles que hay en el Bom Jesús y en esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer el Hotel do Parque, que abrió este año tras unas obras de remodelación en profundidad.
El Hotel do Parque está en un edificio de finales del siglo XIX pero cuenta con todas las comodidades que pediríamos a un hotel de cuatro estrellas, además de la tranquilidad que encontraremos en cualquiera de los establecimientos situados en esta zona de Braga
La habitación en la que nos alojamos era inmensa, con un baño abierto que sí tenía aislados la ducha y el sanitario. La pega que le pondría es que la iluminación en el tocador era un poquito justa, pero por lo demás, perfecto, hasta el secador secaba de verdad, algo no tan fácil de encontrar. Los colchones comodísimos y los armarios enormes, podríamos habernos quedado quince días. 
Las zonas comunes del hotel son muy amplias y acogedoras, además de tener conexión wifi gratuita, al igual que la habitación. Estuvimos en una de las salas y en la cafetería, que cuenta con un piano, terraza en una galería y seguro que en verano es un sitio imprescindible para los clientes del establecimiento.
A la hora del desayuno no nos defraudó, al igual que el resto de los hoteles en los que estuvimos aquí, hay mucha variedad, tanto dulce como salada, para todos los gustos, y bajo demanda se preparaban huevos revueltos. Sería perfecto si el zumo de naranja fuese natural.


En resumen, tranquilo, confortable, acogedor, con un servicio impecable y un precio excelente, muy recomendable, tanto este hotel como el Bom Jesús y la ciudad de Braga.

martes, 30 de diciembre de 2014

RESTAURANTE MANÉ. VALENÇA DO MINHO

Desde que tengo memoria, he ido a Valença do Minho, recuerdo esas pateadas con mi madre por el mercadillo que siempre se me hacían interminables pero que ella disfrutaba como una niña... Y siempre el colofón final era un buen homenaje culinario en este restaurante del que hoy os hablo, el Mané.  
Hacía tiempo que no comíamos aquí, porque en nuestros últimos viajes por esta zona lo encontramos cerrado. Me sorprendió ver que de aquel lugar inmenso solamente queda una pequeña salita, ni la quinta parte de lo que en su momento fue. Imagino que consecuencias inevitables de esta crisis que todos estamos padeciendo y que nuestros vecinos viven con especial intensidad.
Venir al Mané es pedir las especialidades de la casa. Dentro de su menú, compuesto por platos tradicionales portugueses, destacan y os recomiendo muchísimo, el Bacalhau Dourado y el arroz de marisco.
Y eso fue lo que pedimos, como está mandado.
La comida, como recordaba, deliciosa. El ambiente acogedor y muy tranquilo, incluso demasiado en un lugar en el que llegar sin reserva hacía casi imposible poder quedarse a comer.
No sé si se aprecia en las fotos, pero las raciones resultan más que abundantes. Si sois dos personas, os recomiendo un entrante (el caldo verde o la sopa de verduras) y un segundo para compartir, porque os aseguro que tendréis más que suficiente.
En nuestro caso éramos tres a la mesa y pedimos dos platos, acompañados de una cerveza para mi chico y un vinho verde Muralha para mí que por cierto me encantó.


A la hora de los postres nos quedamos algo chafados al comprobar que la mitad de la carta no estaba disponible, imagino que debido al escaso movimiento de clientes en época navideña, pero nunca nos había pasado aquí... Con un postre nos hubiera bastado porque el tamaño era enorme, pero mi peque se empeñó en pedir un postre sólo para él, que al final no le gustó y terminó con una naranja, así que los mayores nos tuvimos que comer un postre cada uno... Demasiado. El nombre del elegido, Montanha Russa, recomendado para muy amantes del dulce.




Como gran inconveniente en este restaurante, la escasa accesibilidad. Si uno tiene problemas de movilidad o va acompañado de un bebé en su carrito, la cantidad de escaleras que llevan al comedor serán un hándicap. Con la remodelación del local es posible ahora comer en la planta baja, donde está la cafetería, aunque resulta menos confortable.
La factura de nuestra comida, incluyendo el pan con mantequilla y una bebida para el peque, además de los platos que os he puesto y un par de cafés, ascendió a 53 euros, lo que me parece más que correcto teniendo en cuenta la calidad-cantidad, confort y atención.

Restaurante Mané
Av. Miguel Dantas, 5
Valença do Minho
manevalenca@clix.pt


miércoles, 18 de junio de 2014

CASTAS E PRATOS. PESO DA RÉGUA. PORTUGAL

El pasado mes de mayo hicimos una ruta autocaravanista por tierras lusas. Por proximidad, porque meteorológicamente pintaba bien y por curiosidad por una tierra que no conocíamos, nos decidimos por recorrer la zona del Alto Douro Vinhateiro, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2001 y cuya vida cotidiana transcurre ligada al mundo del vino.
En esta zona, además de hacernos con fantásticos productos locales, como aceite, cerezas o panes de todo tipo, teníamos ganas de conocer un restaurante del que habíamos oído hablar muy bien y que además es un local con muchísimo encanto. En la pequeña localidad de Péso da Régua, pegado a las vías del tren, se encuentra Castas e Pratos, ocupando un enorme local en el que se mezclan la restauración con la venta de producto de la zona y actividades diversas, como catas o presentaciones. La planta baja del establecimiento está claramente enfocada a esto último, y para comer nos trasladamos a la planta de arriba, desde donde vemos las casi desiertas vías ferroviarias.
Llegamos aquí y a pesar de llevar la autocaravana lo cierto es que no tuvimos dificultad para aparcar, y si seguimos un poco más hacia la salida del pueblo, hay un aparcamiento bastante grande junto al río. Encontrar el restaurante no puede ser más fácil, no hay más que seguir la vía del tren... Una vez localizado y aparcados, entramos y fuimos agradablemente recibidos y acomodados en nuestra mesa.

Parte superior del local, destinada a restaurante


Pronto llegó la carta, propuestas gastronómicas locales en su inmensa mayoría, con una presentación muy cuidada pero una apuesta muy clara por mostrar la cocina de esta región portuguesa, para nuestro regocijo.
Decidimos que el plato principal sería el arroz de pato, preparado según receta tradicional de la zona, y pedimos ayuda para decidir con qué vino lo acompañaríamos, porque la carta de vinos era realmente descomunal, parecía más un listín telefónico por su grosor! Lo bueno es que todos esos vinos estaban disponibles por si nos apetecía llevárnosolos, pero bueno, lo cierto es que una carta tan extensa personalmente me desorienta más que me ayuda. 
Mientras esperábamos al plato principal y decidíamos el vino, nos pedimos un par de entrantes para compartir, por un lado un jamón con lascas de trufa y aceite trasmontano y queso de cabra con frutos secos y miel del Alto Douro. Como cortesía el restaurante sirvió dos cuencos de aceite de oliva absolutamente impresionantes, tanto que de hecho salimos de allí con una botella, la del que más le gustó al niño, muy fan del aceite de oliva.

Queso de cabra con frutos secos y miel de Alto Douro

Por fin llegó el pato, en su cazuela de barro, generosa ración, como suele ser habitual en tierras portuguesas, con el arroz caldoso, en su punto, el pato en trozos, con un tamaño estupendo, preparado todo al horno, con queso por encima y gratinado. Absolutamente delicioso. Soy una enamorada del pato, siempre que lo veo en la carta lo pido, y los mejores arroces de pato los he comido siempre en Portugal, hay que reconocer que lo bordan. El vino elegido resultó también un acierto, un maridaje estupendo.



Nunca perdonamos un postrecito al menos, somos una familia de golosos. Esta vez pedimos dos, porque la comida fue tan abundante que ya realmente no podíamos con más... No me parecieron especialmente destacables, muy buenos, pero tampoco nada sorprendente ni especialmente original o destacable, pero con esto no quiero decir que si vais aquí dejéis pasar el postre, en absoluto, está estupendo.
El balance, calidad máxima, servicio perfecto, cantidad la habitual en Portugal, muy generosa, el ambiente muy acogedor y tranquilo, más que agradable y la minuta se ajusta a todo lo anterior, excelente relación calidad-precio.

Fondant de chocolate negro con helado de frutos del bosque
Hojaldre de manzana con helado de canela
¿Sabéis lo mejor de tener una autocaravana en estos casos? Poder cruzar la calle tras una comida así, entrar y echarse un ratito, hummmm, un verdadero placer.



viernes, 4 de enero de 2013

NAVIDAD EN BRAGA

Este año celebramos la Navidad por cuarta vez en un hotel situado en el monte Bom Jesús, muy cerquita de la ciudad de Braga.
Es un lugar de peregrinación, y lo que más destaca a ojos del viajero cuando se acerca, además de lo empinado de la subida, son las escaleras barrocas que nos conducen hasta allí. Impresionantes de ver y durísimo subir por ellas. Una parte del trayecto puede hacerse con un pequeño vehículo similar a un tranvía (elevador do Bom Jesús) que se mueve gracias a la fuerza del agua, que corre por muchos rincones en este lugar.
La capilla original fue construida en el siglo XIV y la iglesia de peregrinación data de 1629 y se crean seis capillas dedicadas a la Pasión de Cristo. Lo que hoy día podemos ver es del XVIII, además del viacrucis que hasta aquí nos lleva y las escaleras que os comentaba al principio. La iglesia (construida en 1784-1834 por Carlos Amarante) fue una de las primeras iglesias neoclásicas de Portugal.
En el siglo XIX se expropiaron los terrenos circundantes al santuario y se convirtió en el parque que es en la actualidad, donde podemos pasear por varios senderos, acudir a un lago donde se alquilan barcas de madera para remar un rato en familia e incluso, en la parte alta del parque los fines de semana y festivos, dar un paseo a caballo, varios propietarios ofrecen este servicio aquí.
En cuanto al alojamiento, hay aquí 4 hoteles, de tres y cuatro estrellas, uno de ellos con restaurante panorámico con vistas a Braga y además un bar-restaurante que durante el buen tiempo cuenta con una terraza con vistas preciosas sobre la ciudad, así como un quiosco de venta de bebidas y snacks.
Es un lugar al que acuden muchos ciudadanos de Braga, por lo que en fechas navideñas, más si el tiempo acompaña, hay bastante ambiente durante el día de familias enteras que vienen a pasear. El día de navidad hay una misa matinal también muy concurrida.
La verdad es que es un lugar en el que pasamos muy tranquilos tres días o cuatro, según los años, entretenidos y por las noches relajadísimos. Si queremos bajar a Braga, en 10 minutos con el coche estamos en el centro, así que tampoco está tan apartado. El paseo por Braga no hará falta que os diga que está más que recomendado.
COMIENDO EN BRAGA

Independientemente del hotel en el que uno se aloje en Bom Jesús, la comida y la cena serán siempre en el Hotel do Elevador, en su fantástico restaurante con unas vistas increíbles.
En la cena de Nochebuena los entrantes eran tipo buffet, tanto fríos como calientes, desde varios tipos de fiambre, frituras portuguesas o crema de verduras pasando por todo lo necesario para hacer múltiples combinaciones de ensalada.
Después llegan dos platos muy típicos en nuestro país vecino por estas fechas: Bacalao y pavo. El bacalao en nochebuena se ofrece preparado de una forma muy sencilla, simplemente cocido y con una guarnición de verduras. El pavo está relleno de piñones picaditos muy finos y se sirve loncheado.
De postre, además de poder tomarnos un vinito de Oporto (algo a lo que nunca debemos decir no), el surtido es realmente impresionante y a cada cual más apetitoso que el anterior... Frutas, tartas, púdings, torrijas, mousse de chocolate y distintos dulces típicos de esta época del año. Eché de menos cartelitos en cada uno de ellos para saber lo que comíamos

El día de Navidad la oferta es similar, esta vez teníamos que elegir o bien el buffet de entrantes, donde este día ya había algún marisquito (langostinos, mejillones), un pulpo en vinagreta de morirse y carnes frías loncheadas, o bien una sopa o un caldo de castañas. Nos decantamos los tres por atacar el buffet, aunque todas las opciones hubieran sido excelentes.
A continuación teníamos la opción de dos platos o de un único plato. Aunque la diferencia de precio era de tan sólo 4 euros, decidimos comer un solo plato, porque con los entrantes y los postres, dos platos ya sería para ponerse enfermos...
Mi marido eligió el bacalao: Posta de Bacalhau com broa sobre cama de couve en batatinha a Murro, así se llamaba el plato y la foto es esta:
Yo me decanté por otra opción de pescado, pues el bacalao y yo no nos llevamos demasiado bien que digamos, la mía fue: Malandrinho em Fusao de Frutos do Mar, y aquí lo tenéis:
Una comida tradicional fantástica, un entorno bellísimo, una atención exquisita y un precio más que razonable que además este año no nos subieron, son una combinación perfecta para seguir volviendo aquí por navidad.
En esta última foto podéis ver lo que nosotros teníamos al otro lado de la ventana de nuestra habitación. Hermoso, estoy segura de que coincidís conmigo,ya me contaréis si alguno de vosotros tiene ocasión de acercarse por estas tierras, algo más que recomendable.



martes, 3 de enero de 2012

HOTEL DO TEMPLO. BRAGA


Este año por tercera vez hicimos una escapada navideña por tierras portuguesas. Los años anteriores quedamos tan contentos de haber elegido Braga, que este año no lo hemos dudado, de nuevo nos hemos ido al Bom Jesús, esta vez al Hotel Do Templo.


HOTEL DO TEMPLO


El hotel tiene una categoría de cuatro estrellas, está justo al lado del templo del Bom Jesús en Braga y es una edificación neoclásica con su interior restaurado y equipado con todas las comodidades de la categoría.
Tiene 42 habitaciones, un tamaño muy bueno para sentirse tranquilo y sin agobios, no nos gustan los sitios muy grandes.



Realizamos la reserva directamente en el hotel, pues vimos que la tarifa que nos ofrecían no la mejoraba ninguna página de reservas, y al llevar al niño y al perro, preferimos aclarar bien los equipamientos de la habitación y que el perro no iba a tener problema a la hora del check in, sorpresas las justas... Nos atendieron perfectamente a través del mail e hicimos la reserva simplemente con los datos de contacto y un número de VISA como garantía. El precio muy razonable, 70 euros la noche con los desayunos incluidos y gratuidad en la supletoria y el perro (lo del perro es un detalle, en muchos sitios cobran).



NUESTRA HABITACIÓN


El hotel nos adjudicó la habitación 201, en la segunda planta (la misma que la de la piscina, lo cual es una gran comodidad).
Nos alojamos en la habitación dos adultos, un niño y un perro y os aseguro que aún con la cama supletoria pegada a la matrimonial, la sensación era de gran amplitud, así que en ese sentido, ninguna queja.
Soy alérgica al polvo y nada partidaria del uso de moquetas, en este caso no puedo poner pegas porque la de nuestra habitación estaba limpísima, no estornudé ni una sola vez.

El mobiliario de la habitación, el justo y necesario y todo él de lo más sencillo. Además de las camas, teníamos una mesa de escritorio con su silla, un taburete y un banquito para apoyar maletas. Lo único que noté a faltar y no sé si la habrían sacado es una mesilla de noche a cada lado de la cama, teníamos una, pero como os digo, quizá la quitasen al meter la cama supletoria.
La habitación era exterior y muy luminosa, con unas fantásticas vistas del Templo del Bom Jesús. Incluso el cuarto de baño tenía luz natural, algo nada usual y que se agradece enormemente.



El baño era bastante amplio también, contaba con bañera, bidet y un lavabo con repisa donde pudimos acomodar los neceseres. En una cestita los amenities: champú, gel, jabón de manos y gorro de ducha. Quizá un pelín cortos para un establecimiento de cuatro estrellas, pero de calidad, a mí el champú sobre todo me encantó.


INSTALACIONES DEL HOTEL




El hotel se ve muy al día en cuanto al mantenimiento de las instalaciones y el mobiliario, está en perfecto estado de revista. La atención que recibimos en recepción fue estupenda en todo momento.
A nuestra llegada no recibimos información acerca de las instalaciones y horarios de desayunos, pero al llegar a la habitación pudimos ver que contábamos con un amplio dossier sobre el hotel y los puntos de interés de la ciudad. Además había una cajita de bombones con una tarjeta del director deseándonos feliz navidad, todo un detalle!

Durante nuestra estancia pudimos disfrutar de la piscina climatizada y el jacuzzi del hotel, sin coste adicional, una gozada porque las instalaciones tienen un amplio ventanal con vistas a la ciudad y los atardeceres eran un regalo para la vista. Esto nos dio mucho juego con nuestro niño, que disfrutó de la piscina como un enano.
Otro punto positivo que quiero destacar, aunque pueda ser redundante, es que pudimos ir con nuestro perro. El hotel no ofrece ningún tipo de servicio para las mascotas, pero sí las admite en las habitaciones.



La única comida que puede hacerse en el hotel es el desayuno, pues la comida y la cena han de hacerse en el hotel Elevador, a unos veinte metros de este otro en el que nos alojábamos.
El desayuno es tipo buffet y en mi opinión más que correcto: la zona caliente se preparaba bajo demanda y en el momento y en la zona fría teníamos fruta natural, entera y cortada, bollería, varios tipos de pan, tostadas, varios tipos de cereales, mermelada, mantequilla, miel, zumos, leche, cacao, café e infusiones, vamos, que desayunamos estupendamente.



Uno de los motivos de elegir el hotel en esta ubicación es su tranquilidad, durante el día hay un ambiente muy agradable de familias que se acercan a dar un paseo, y por las noches no hay un alma, estamos todos tan ricamente en los hoteles correspondientes, así que en ese sentido, fantástico.
Con certeza el año próximo nos verán de nuevo por la zona

sábado, 18 de junio de 2011

Capricciosa, pizzas fantásticas en Lisboa


Durante nuestra estancia en Lisboa, paseando por el centro, dio la casualidad de que vimos esta pizzería con terracita y una pinta fantástica y decidimos comer aquí.
Capricciosa está muy bien situada, en una plaza bastante grande pegadita a la estación del Rossío, la hermosísima estación de tren lisboeta.



Grupo Doca de Santo


Esta pizzería pertenece al grupo Doca de Santo, que tiene establecimientos de restauración en Portugal y Brasil, todos ellos con un aire moderno y en los que la calidad del producto es parte fundamental de la oferta.

Los locales están situados en zonas céntricas de las ciudades o lugares emblemáticos. En Lisboa se abre la primera pizzería en el Parque das Nações con motivo de la Expo y recientemente ha abierto sus puertas este céntrico local en el que comimos nosotros.



Nuestra experiencia en Capricciosa



Como os comentaba, el tiempo invitaba a instalarse en la terraza, aunque el interior resultaba muy agradable también, amplio, diáfano y en blancos y rojos. Al entrar se veía el horno de leña donde se elaboran las pizzas y junto a los baños una gran pecera que entretuvo a nuestro niño mientras esperábamos.

Nos trajeron la original carta, que es como una hoja de periódico inglés, grandota y en blanco y negro, en la que había una amplísima variedad de pizzas, ensaladas, pastas, calzones y helados italianos.



Las pizzas iban desde la clásica margarita de siempre hasta pizzas un poco más originales, como la de ricota con parmesano y espinacas, varias pizzas vegetarianas, marineras y como detalle que nunca habíamos visto, también la opción de pizzas sin mozzarela.
La pizza era muy grande, finísima y crujiente, como nos gusta a nosotros y con abundancia en sus ingredientes. La acompañamos con una ensalada de lechuga, mandarinas y langostinos que estaba fenomenal y como no podía ser menos, probamos los helados, cremosísimos y en una ración generosa. Venía la bola de helado en un barquillo con forma de tulipa.
Aunque en nuestro caso no lo pedimos, comentar que hay también menús para niños.

Nos encontramos fenomenal en este establecimiento, nos atendieron muy amablemente, nos gustó mucho la comida y a la hora de pagar no nos pareció nada caro. Las pizzas van de los 8 a los 12 euros, las ensaladas sobre seis euros y no recuerdo el precio del helado, pero ya os digo que para estar en pleno centro de Lisboa y en una terracita, nos salió fenomenal.
Pizzería a tener en cuenta si os dais un paseo por la capital portuguesa.

viernes, 27 de mayo de 2011

HOTEL REAL PALÁCIO, LISBOA. FANTÁSTICO


El pasado mes de abril tuvimos ocasión de alojarnos durante tres noches, en régimen de alojamiento y desayuno, en este hotel de cinco estrellas de la capital portuguesa. No era el hotel que habíamos reservado en primera instancia, pero por problemas surgidos en el hotel al que íbamos (el famoso overbooking que os comenté en otra opinión) , terminamos en este del que os hablo mi marido, mi niño de tres años y yo misma. El hotel era de la misma cadena que el que teníamos reservado, sólo que el nuestro no era de cinco, era de cuatro... En eso salimos ganando, pero vaya, que no nos hizo ninguna gracia llegar a Lisboa a las once de la noche y encontrarnos con tener que cambiar de hotel.



NUESTRA HABITACIÓN


La habitación era muy acogedora y amplísima. Teníamos instalada la cuna del niño y aún así sobraba espacio para moverse por la habitación. A pesar de estar el suelo enmoquetado, algo que no suele gustarme porque soy alérgica a los ácaros, puedo decir que en el tema limpieza todo fenomenal.

Teníamos una mesa de escritorio donde estaba puesta la tele, de tamaño normalito, podía ser un poquito más grande... (en esto los hoteles en general fallan bastante) y donde se encontraba la conexión a Internet, por cable. No tienen wifi en las habitaciones. En nuestro caso no tenía importancia porque tampoco necesitábamos el portátil a todas horas, íbamos de turismo, pero es algo incómodo porque el cable no llegaba ni para sentarse en la cama.
El cuarto de baño era bastante amplio también, con la única pega de que la bañera tenía cortina, un detalle que no me gusta, me parece mucho más higiénica la mampara. La grifería no era modernísima, ya iba pidiendo un cambio, aunque funcionó a la perfección. Las amenities correctas, iban reponiendo todos los días. Me llamó la atención que sólo pusieran un botecito de gel por día, teniendo en cuenta el tamaño y que éramos tres en la habitación... tuvimos que usar el que llevábamos nosotros.

La cama, además de grande, era muy cómoda, el colchón firme sin resultar duro y las almohadas perfectas. Había carta de almohadas en caso de no gustarnos las que nos habían puesto.
El hotel era precioso, con varias zonas comunes muy confortables y acogedoras (nos encantó la sala de lectura), así como un patio interior donde había mesas de la cafetería y que estaba destinado a fumadores, de manera que no se recargaba en absoluto el ambiente.

En recepción el trato fue fantástico y el personal realmente eficaz y amabilísimo.



GASTRONOMÍA EN EL HOTEL


El desayuno de diez, al llegar había una persona en la puerta del comedor que tomaba nota del número de personas y nos acomodaban en una mesa, a la que se nos acompañaba.
Podíamos utilizar trona para el niño, aunque no nos hizo falta.
En cuanto a la variedad, para todos los gustos, tanto en dulce como en salado, variedad de frutas frescas, panes, bollería, tortitas y dulces caseros, yogures, fiambres, quesos (conté hasta ocho diferentes, mi niño se puso las botas, es muy quesero!), revueltos, tortillas de varios tipos, salchichas, bacon... Vamos, que realmente había para todos los gustos y colores y abundantísimo.
Los cafés, tés, chocolate, infusiones... se servían en la mesa, pero también había la opción de acudir a uno de los termos y servirse uno mismo.
Desayunamos fenomenal, muy bien atendidos y en un salón precioso.
Utilizamos la cafetería del hotel para cenar en una ocasión algo ligero y, aunque nos gustó mucho la comida, el servicio, siempre amable, resultó lentísimo, ya no sólo para un hotel de esta categoría, en términos generales. Tardamos casi dos horas en poder cenar unas ensaladas y una sopa para el niño, vamos, lo que se tarda en dos platos, postre y sobremesa.

Una noche cenamos en el restaurante del hotel. Ofrecen una cocina tradicional pero modernizada y aligerada. Nos dejamos aconsejar en cuanto al vino y realmente nos aconsejaron bien. El niño quiso un puré de verduras, que no estaba en la carta, y no hubo inconveniente en que nos lo hicieran, llegaron con un puré de zanahorias buenísimo, un detalle que es de agradecer.
Nosotros nos decantamos por un pescado que no podía estar más fresco y a la hora de los postres, triunfó la selección de dulces conventuales. Fenomenal, pero de nuevo el servicio fue muy lento, y eso que solamente había tres mesas ocupadas.



SITUACIÓN DEL HOTEL


El hotel está muy bien situado si se busca tranquilidad cerca del centro. Las calles que rodeaban al establecimiento la verdad es que estéticamente no eran gran cosa, pero estábamos a tres minutos a pie del metro, de un centro comercial y varios restaurantes.
Si se quiere, incluso se puede ir dando un agradable paseo al centro de la ciudad, no llevaría más de media hora. Muy cerquita del hotel hay también un gran parque, que desafortunadamente no pudimos conocer porque la lluvia no nos lo permitió...

En resumen, un hotel en el que estuvimos muy cómodos y que como única pega pondría que el servicio es muy lento.
No puedo deciros nada del precio, al no ser éste el hotel al que íbamos. A nosotros nos salió genial, claro, porque nos respetaron las condiciones del hotel anterior y nos salió en poco más de cincuenta euros la noche, una ganga para este hotel, desde luego!!

sábado, 14 de mayo de 2011

APARTHOTEL REAL RESIDENCIA, LISBOA


Cuando llegamos a Lisboa tuvimos la desagradable sorpresa de un overbooking en el hotel que habíamos reservado, que nos desvió la primera noche a estos apartamentos de cuatro estrellas, donde estuvimos en régimen de alojamiento y desayuno.

La primera impresión al llegar es que el edificio es bastante pobre, dejamos el coche en el aparcamiento de la parte de atrás, que no era cubierto, y la verdad es que no nos causó buenas sensaciones. Al llegar a la recepción, minúscula, nos sorprendimos bastante porque en un cuatro estrellas esperábamos al menos más amplitud... El recepcionista, que sabía que íbamos cansados y disgustados por el incidente, fue muy amable, nos facilitó un plano de la ciudad y nos dio una información básica sobre las paradas de metro más cercanas.

Tuvimos que subir al apartamento en dos tandas, porque los ascensores eran minúsculos. Los pasillos nos parecieron muy estrechos y las puertas de acceso a los apartamentos están pidiendo a gritos que las cambien... Al entrar la sensación mejoró bastante porque el apartamento es muy acogedor y está limpísimo.
En la salita nos habían preparado el sofá cama para el niño, y una cuna en la habitación, imagino que para que eligiéramos, y menos mal que lo hicieron, porque la cuna estaba desvencijada y no hubiéramos podido usarla.



NUESTRA HABITACIÓN




La cocina estaba impecable, aunque la cubertería estaba mal pensada, las cucharas eran soperas o de café, no había nada intermedio, y si hubiéramos querido cocinar el menaje era bastante escaso, además de que no había productos de limpieza, bastante sorprendente.

El cuarto de baño estaba bien equipado, las amenities generosas, pero una horrorosa cortina en la ducha, limpia, pero obsoleta... al igual que la grifería...

La habitación estaba bastante bien en cuanto a dimensiones, pero creo que le sobraba un mueble. A los pies de la cama había una mesa de escritorio que hacía que el paso fuera muy justito y no tenía mucho sentido en un apartamento con sala.

Las almohadas eran bastante cómodas, pero el colchón nos resultó muy blando, no dormimos demasiado bien, aunque en estas cosas ya se sabe que cada uno tiene sus gustos.

Al día siguiente nos pusieron a la puerta de la habitación los desayunos a las 7 y media. Nos pusieron sólo dos, así que tuvimos que compartir con el niño, algo que no entendí porque habíamos reservado habitación triple, otro fallo que en esta categoría no resulta comprensible.
El hotel que nos desvió aquí nos ofreció quedarnos el resto de noches o trasladarnos a un cinco estrellas de la misma cadena, por lo que sin dudarlo, nos marchamos de los apartamentos.