miércoles, 27 de agosto de 2014

EL CASTILLO DE COMPOSTELA: ROCHA FORTE

Reconstrucción parcial de los muros, con piedras
encontradas durante las excavaciones
"La fortaleza de Rocha Forte, al lado de la ciudad de Santiago, en el tiempo y sazón en la que el dicho patriarca fue arzobispo, y aún mucho tiempo antes, estaba erguida y muy bien edificada toda de cantería de piedra de grano, con su mezcla de cal y argamasa, que era la más grande y más fuerte fortaleza de todo el Reino de Galicia" (texto de los testimonios de testigos del pleito Tavera-Fonseca)
Siglo XIII, Galicia vive una época de enfrentamientos continuos, con una gran inestabilidad política que se prolongará casi dos siglos. Son momentos en los que el poderoso clero tiene un enorme peso en la vida cotidiana de todos los gallegos, y en este contexto nace un castillo concebido como residencia y refugio arzobispal: Berenguel de Landoira convierte Rocha Forte en una fortaleza desde donde se controlaba el comercio que entraba en Compostela desde una situación estratégica, en un lugar en el que se cruzan los caminos que llegan del mar por Padrón y Rianxo, y por el que entra el camino portugués y a través de él las mercancías del interior.
Un castillo que estaba pensado para defender al señor de las tierras de Compostela y como un lugar en el que se recaudarían y custodiarían impuestos de los siervos y de todo aquel que quería entrar en la ciudad.
Entre los muros de esta imponente edificación, protegida por tres muros, con diez metros de altura en algunos tramos, una torre del homenaje de cuatro pisos y unas paredes exteriores totalmente encaladas que imponían a cualquiera que aquí se acercara, había toda una ciudad: agricultores, soldados, más de doscientos caballos, artesanos, herreros, carpinteros... Mientras en el exterior del castillo el pueblo malvivía y abundaban robos, agresiones o violaciones, en el interior se consumían congrios, merluzas u ostras llegados principalmente de Rianxo, se disponía de vajillas llegadas de Manises o Paterna y se disfrutaba de otro lujo impensable para las sencillas gentes del pueblo, como era el disponer de estancias privadas para los habitantes de este lugar.

Dibujo de www.rochaforte.info que recrea el castillo

Este símbolo del poder feudal cayó ante la sublevación del pueblo. La crisis económica que se vivía en el siglo XIV, causada en gran parte por las millones de vidas que se llevó la Peste Negra en Europa, hizo que hubiese varias sublevaciones contra este castillo, siendo la definitiva la llevada a cabo por los Irmandiños en 1467. Rocha Forte fue totalmente destruido tras un durísimo asedio del que dan testimonio el gran número de bolaños y puntas de flecha encontrados en las excavaciones.
Este deseo de destrucción, unida al uso de la piedra para otras construcciones, algo usual en la época, y el paso del tiempo, hicieron que la existencia de este castillo se perdiese en la memoria de las gentes, naciendo historias y leyendas que no dejaban claro si tamaña construcción había existido realmente.
Pero existió, y gracias a los trabajos de un gran equipo multidisciplinar durante años, hoy podemos acercarnos a sus muros, conocer esa parte de la historia de Compostela que permanecía oculta, subirnos a los cimientos de la torre del homenaje y comprobar cómo todavía hoy vemos esos caminos que ya en la Edad Media llegaban a la ciudad. Un camino que de la mano de una buena guía cualquiera puede recorrer. Una visita que os recomiendo para entender la ciudad en su totalidad, porque si bien todos sabemos que la catedral era el centro neurálgico de este gran centro de peregrinación, no podemos olvidar el papel de este otro lugar, igual de majestuoso por aquel entonces.
Os invito a un viaje en el tiempo, pinchad AQUÍ y conoced un poco mejor Rocha Forte, ese castillo que imponente alzaba sus muros a la entrada de la ciudad en la época bajomedieval.

Aljibe del castillo de Rocha Forte
Numerosos y enormes bolaños, testimonios de los asedios

domingo, 10 de agosto de 2014

PAZO DO FARAMELLO

El pasado otoño, gracias a una jornada organizada por Proturga, tuve la ocasión de conocer distintos puntos muy próximos a Compostela y que desconocía. Siempre lo digo, tantísimo por descubrir en esta tierra!
Uno de los lugares que visitamos fue el Pazo do Faramello, situado entre Compostela y Padrón junto al Camino Portugués.

Hasta hace poco no era fácil visitar este lugar, pero su propietario ha apostado decididamente por su proyecto y abre sus puertas de manera regular durante los fines de semana desde hace ya meses con una visita guiada por él mismo a las 12 de la mañana en la que además nos incluye una degustación de vino gallego, que siempre apetece a esas horas de aperitivo. En esta visita descubriremos un bellísimo jardín por el que transcurre el río Tinto, el que a principios del siglo XVIII movía los molinos de la primera fábrica de papel de Galicia. Este origen industrial hace único al Pazo do Faramello en la comarca de Compostela.
Además encontraremos otros elementos característicos, como una iglesia propia, en la que tiempo atrás se celebraban misas los domingos, como ocurría en el pazo compostelano de San Lourenzo de Trasouto.

Un cruceiro del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural, la terraza barroca y el jardín de diseño francés del siglo XIX completan los motivos por los que acercarnos a conocer este rincón gallego.

Este verano además, se añaden un montón de actividades de todo tipo que os invito a conocer a través de la página del propio pazo porque realmente valen la pena: El mes pasado hubo unas jornadas musicales, durante todo el verano, hasta el próximo día 18 de agosto podemos ver la exposición Asia Magna, situada en las antiguas bodegas del pazo, y que muestra antigüedades asiáticas procedentes de colecciones privadas bellísimas y con esa delicadeza que caracteriza la manufactura de esta cultura.
En torno a esta exposición, contando con la dirección del chef gallego Mark Wernink, gran conocedor de la gastronomía asiática, se realizan jornadas gastronómicas en agosto y septiembre, consistentes en talleres y degustaciones: el próximo día 17 la protagonista será la cocina tailandesa, el 7 de septiembre la indonesia y el 14 del mismo mes la japonesa.
Un montón de opciones en un entorno digno de descubrir si aún no lo conocéis y digno de disfrutar de nuevo si ya habéis estado. 


miércoles, 6 de agosto de 2014

EN EL PISO DE ABAJO

Tras leer la reseña de Paco, del blog Un Lector Indiscreto, supe que este libro iba a gustarme. Lo pedí en la biblioteca y en pocos días estaba sumergida en las memorias de Margaret Powell, que nació en Hove casi con el siglo XX, en una Inglaterra en la que las diferencias entre las clases sociales eran tan gráficas como el título de este libro: Arriba estaban "ellos" y abajo "nosotros", ese nosotros del que habla Margaret en pasado y primera persona, transcurridos ya sesenta años y con la perspectiva de la edad.
Con quince años, Margaret, que había conseguido una beca y deseaba estudiar, se vio obligada a entrar como pinche de cocina porque sus padres no podían permitirse el lujo de que ella no ingresara nada y además supusiera un gasto para ellos.

Y así, empezamos a conocer de la pluma de Margaret sus vivencias cotidianas, fiel reflejo de la sociedad en la que creció, y de la que habla sin rencor, sin maldad y a pesar de los años, con cierta inocencia e incluso disculpando ciertas actitudes de aquellos que más tenían y despreciaban o simplemente ni tan siquiera veían a los que, como ella, se ocupaban de cuidar a sus niños, de darles de comer o de que la casa estuviese caliente y limpia.
Con un lenguaje muy sencillo, casi como si estuviese charlando con nosotros, nuestra protagonista comparte sus vivencias en pasado y sus reflexiones en presente.
Las relaciones con el resto del servicio de las diferentes casas en las que estuvo...
"Las niñeras eran una especie de vínculo entre nosotros y la gente de arriba. En muchos sentidos, para ellas eso debía ser problemático. Pasaban más tiempo con la gente de arriba; llevaban a los niños al salón antes de mandarlos a la cama, se sentaban con "ellos" en el salón y sin embargo, desde luego no eran "ellos". Pero cuando bajaban tampoco eran "nosotros" (pág. 86)
Sus impresiones sobre aquellos a los que servía...
"Teníamos la sensación de que lo que se hacía en los pisos de arriba, por más que se prestara al escándalo, el cotilleo y la risa, era un privilegio que tenían, y no porque fueran mejores que nosotros, sino porque tenían dinero y de nada servía tener dinero si no te saltabas las normas" (pág. 117)
Su relación con los fogones con el paso de los años...
"Todo arte es público, ¿verdad? Quiero decir que la gente que pinta, esculpe o escribe libros necesita un público, por eso hace lo que hace. Pues pasa lo mismo cuando eres cocinera, que necesitas que alguien lo saboree y lo aprecie, no solo alguien que diga: No está mal" (pág. 194)
Y un maravilloso colofón final de alguien que se dejó literalmente las manos sirviendo, que no pudo hacer aquello que más quería y para lo que además estaba preparada y cualificada, una mujer que nos enseña una gran lección de vida, que es la de adaptarse y ser feliz con lo que le tocó vivir y, además, no renunciar a sus sueños. Margaret estudió en su vida adulta, ya con sus dos hijos en el mundo, y escribió su libro con seis décadas ya y con la mente puesta en sus futuros estudios universitarios.
"No estoy amargada por haber tenido que trabajar en el servicio doméstico. Con frecuencia me pregunto qué habría sido de mi de haber cumplido mi ambición de ser profesora, pero ahora soy feliz y, a medida que mis conocimientos se ensanchan y mis lecturas se amplían, encaro el futuro con buen ánimo." (pág. 213)
Una lectura muy amena sobre la vida cotidiana, me ha recordado a uno de esos documentales entretenidos y bien contados que enganchan porque además de enseñarnos nos entretienen.

viernes, 1 de agosto de 2014

PORTO DO SON Y RIBEIRA

No hemos dejado de hacer escapadas, ni mucho menos, pero como ahora casi todas son con la autocaravana y os las cuento en Matibascamper, veis menos por aquí. La última que hicimos fue a la zona del Barbanza, y disfrutamos muchísimo. Esta zona nos queda muy cerca de casa y con la disculpa de estrenar el nuevo puente de la ría de Noia, que hace que para desplazarnos a la zona de Porto do Son no haya que atravesar Noia, allá que nos fuimos, yo me moría de ganas de ver cómo había quedado el Castro de Baroña, durante el invierno se estuvo trabajando duro y me apetecía ver el resultado.

Ahora podemos contemplar perfectamente las dos murallas que lo protegían y el impresionante foso, además de apreciar mucho mejor los muros de las viviendas. Una muestra de la cultura castrexa de la Edad del Hierro que os encantará, tanto por su valor y estado como por su emplazamiento privilegiado. Un paseo para hacer en familia más que recomendable. Eso sí, llevad calzado cómodo e id protegidos del sol porque no hay ni una sola sombra.
Tras un buen paseo por aquí, con nuestro niño absolutamente entusiasmado con el castro, seguimos en dirección Porto do Son, donde esta vez no hicimos parada pero que os recomiendo mucho, tienen un precioso paseo en el puerto, con columpios para los enanos y una playita urbana tranquilísima. Y no olvidéis tomar un pulpo á feira, aquí es imperdonable no hacerlo.


Seguimos por la carretera que va bordeando la costa, dejando atrás la preciosa playa de As Furnas o el puente medieval del río Sieira, dos puntos que junto con la fervenza o cascada de Ribasieira no podéis dejar de visitar si venís por esta zona. En nuestro caso, continuamos hacia el sur con rumbo a Corrubedo. Hacía años que habíamos visitado las dunas y nuestro niño ya ni se acordaba. La de veces que habré yo escalado estas dunas de niña y bajado a carreras con otros niños! Ahora es un espacio protegido y hemos de pasear por unas pasarelas de madera que nos dejan maravillarnos con el entorno sin perjudicarlo.
Tras la visita a Corrubedo nos dirigimos a Ribeira, que nos regaló en este día bastante despejado una bellísima panorámica de la Ría de Arousa desde el mirador de Santo Alberte



Como siempre que nos desplazamos procuramos buscar algún sitio donde nuestro peludo pueda darse un buen paseo, y en esta ocasión fuimos a conocer el Parque de San Roque, que es enorme y donde además de darnos un buen paseo en condiciones, contemplar Ribeira desde varios miradores o hacer una barbacoa o comer de picnic en las zonas habilitadas, podemos hacer un pequeño recorrido donde tenemos reproducciones de diferentes construcciones que pueden verse en esta zona: un castro celta, menhires, un dolmen... No hará falta que os diga lo que disfrutó nuestro niño, sobre todo en el castro celta, en el que las construcciones tenían su tejado de paja y todo. 
Ya caía la tarde cuando llegamos a una de nuestras playas favoritas de Ribeira: O Vilar, un arenal extensísimo, de unos cinco kilómetros, con bandera azul y muchos servicios: baños públicos, duchas, socorrismo, amplio aparcamiento y un chiringuito. No hay construcciones cerca, así que el entorno es una maravilla.
Aquí aparcamos y pasamos la noche en nuestra autocaravana, junto con dos furgonetas que ya estaban antes que nosotros. La noche fue una maravilla, tranquilidad absoluta y un despertar con vistas al océano que fue todo un regalo estival.
El día siguiente lo dedicamos a disfrutar en familia de la playa. O Vilar es una playa que suele tener bastante oleaje, así que os aconsejo mucha precaución, sobre todo si vais con niños pequeños, no es que sea muy peligroso, pero si no están acostumbrados a las olas nos podemos llevar un buen susto.
Otro consejo, llevad sombrilla, aunque hay bastantes rocas que en un momento dado os pueden dar un poquito de sombra, no está garantizado que consigáis sitio, así que lo mejor es ir provistos de un buen parasol.


miércoles, 30 de julio de 2014

LOS MUNDOS AJENOS

Hace semanas que tengo este post escrito a medias. Me está costando mucho ¿no os ocurre en ocasiones que no encontráis las palabras, el enfoque más adecuado para hablar de un libro? Pues esto me ha ocurrido a mí con Los Mundos Ajenos.
Isabel Blanco-Rivas es una abogada viguesa especializada en violencia de género y menores. Este libro de ocho relatos es fruto de su experiencia profesional y su manera de contarlo nos dejan ver su enorme sensibilidad y su gran capacidad de empatía con todos y cada unos de los protagonistas de sus pequeñas historias. Isabel consigue emocionarnos, ver con otros ojos a las personas que son simplemente diferentes a nosotros y que por el mero hecho de serlo, de no pertenecer a ese grupo que denominamos "normal" sin serlo, porque todos y cada uno de nosotros somos diferentes y únicos, tienen ciertas dificultades en su vida cotidiana y sus relaciones con los demás.
Los Mundos Ajenos nos llega de la mano de la jovencísima editorial Belagua, que con este segundo título nos deja ver que sigue apostando por una gran calidad en sus publicaciones, escogiendo con mimo lo que quiere ofrecer al público. El libro Islas Atlánticas de Galicia es la otra joya publicada por la editorial, con fotografías de Ricardo Grovas y textos de Edurne Baines.
Ocho relatos forman un libro que no necesita más que 156 páginas para atraparnos totalmente. Siempre he pensado que no es necesario un extenso libro para contar una historia profunda, aunque resulta mucho más complicado hacerlo en la brevedad, relatos y cuentos tienen que ser realmente buenos para llegar al corazón del lector. Isabel lo consigue y en todas las presentaciones que ha tenido el libro desde el mes de mayo, cuando vio la luz, se destaca precisamente este aspecto. Me gusta marcar párrafos o frases que me han gustado especialmente y en ocasiones las incluyo en mis reseñas literarias... Tengo más de diez marcas en esta ocasión!

Fotografía de la autora realizada por Ricardo Grovas
No quiero contaros las historias de este libro, en cualquier web que lo venda, como La Casa del Libro o El Corte Inglés tendréis una sinopsis con nombres como Sara, Marcos, Nelson, Bernabé o Natalia, en esta ocasión quiero pediros que leáis atentamente estas líneas:

"Amalia no pudo superar la muerte en los ojos de Sara y reaccionó negándolo al principio (...). Rehuía salir a la calle para que los demás no se dieran cuenta de que Sara era distinta, de que la pequeña Sara, aquella niña de piel rosada y cabellos rubios, no podía verlos.
Amalia decidió que no podía, que ella no podía con aquello, y, poco a poco, delegó en la pequeña Lena el cuidado de su hermana." (págs. 16-17)

"Con el tiempo, los dedos de nuestras manos se convirtieron en la risa y en el llanto, en la espera y la ilusión, en la aflicción y el enojo. Todo lo expresábamos con ellas, y mis padres y mi hermana llegaron al extremo de dejar de utilizar la voz entre ellos. Cuando yo no estaba, prolongaban el silencio hasta mi regreso" (pág. 27)

"Ha transcurrido más de medio mes y las tres saben ya lo que les ha ocurrido, y lo que les espera el resto de sus vidas. Ninguna de las tres volverá a caminar sin ayuda. Ninguna de las tres ha perdido el sentido del oído" (pág. 63)

"Su boca era un erial insípido al que no llegaban más sensaciones que el frío y el calor. (...) Carnes, pescados y verduras pasaban por su boca como piedras insípidas. El aroma de los melocotones, el de los jazmines y la lavanda le eran ajenos. Si tuviese que vivir con los ojos cerrados, Fermín no distinguiría parte del mundo que le rodeaba... (Págs. 108-109)

Isabel no juzga, no hay un narrador que juzgue ni a los protagonistas, ni a aquellos que se relacionan con ellos ni al lector que asiste al relato de su día a día, de sus sentimientos y de su forma de ver el mundo. Los Mundos Ajenos es una invitación al lector a realizar su propia reflexión sobre estas vidas diferentes, quizá alguna parecida muy cerca en su realidad cotidiana, y cada uno de nosotros llegaremos a conclusiones dispares gracias a la pluma de Isabel, que en cada relato nos dibuja perfectamente ocho mundos diferentes.

Gracias Edurne, por tus hermosas palabras y por este bellísimo regalo en forma de libro.

jueves, 10 de julio de 2014

LA ALCOBA ESCONDIDA

Hace ya unos meses que leí La Alcoba Escondida, pero por una cosa u otra no había encontrado el momento de sentarme para contaros mis impresiones sobre esta novela que muy amablemente me hizo llegar su autora y a la que se lo agradezco enormemente.
Almudena Navarro es madrileña de nacimiento, aunque en la actualidad reside en una población valenciana llamada Rocafort. Estudió en el Liceo francés y Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Valencia, además de contar con un máster en Gestión de la calidad.
Trabajó en el mundo de las finanzas, hasta que pasados unos años, ya casada y con dos niñas, decide entrar en el mundo de la literatura, su vocación.
La Alcoba Escondida se publicó en un primer momento bajo el título de La Papeleta en Blanco, y fue una autopublicación de Almudena. Esta otra versión, con algunas variantes según he podido leer en varias reseñas, nos llega de la mano de Roca Editorial.
La autora anunciaba estos días en las Redes Sociales (yo lo vi en su Twitter), que desde el día 16 de este mes estará en Amazon su última novela, titulada La Alejandría Olvidada.

LA ALCOBA ESCONDIDA


La novela nos lleva a un pequeño pueblo manchego llamado Las Mestas, y la acción comienza en los años anteriores a la Segunda República y continúa hasta el estallido de la Guerra Civil.
Doña Enriqueta es lo que podríamos definir como una terrateniente, y con mano de hierro gobierna la vida cotidiana de la zona en la que vive, tiene mucho poder y todos la temen y respetan, aunque también en cierto modo la admiran, pues además de encargarse de llevar los negocios, siempre vela por los suyos.
La época en la que transcurre la historia es un momento complicado en el país, parece que hay cierta ilusión con la llegada de la Segunda República, pero poco a poco, las tensiones entre bandos ideológicos irá aumentando, truncándola y llevándola hacia el miedo y la guerra. A Las Mestas llegan también los enfrentamientos que se viven a nivel nacional, aunque en el campo todo se vive de otra manera, pendientes de lo que ocurre en las capitales más cercanas y realizando las alianzas oportunas para garantizarse cierta seguridad.
Doña Enriqueta tiene dos hijas, Rocío, la más joven, espabilada y con una buena educación, y Milagros, que debido a un parto difícil tiene una mano afectada y no es tan lista como Rocío, así que no ha salido apenas de la hacienda familiar y ni ha viajado ni ha estudiado
Enriqueta casa a su hija mayor con Alberto, un abogado con una prometedora carrera política, un matrimonio de conveniencia en toda regla.

"- ¡Le has comprado a tu hija un marido!¿Cómo quieres que me comporte? Te lo habrás pasado bien, estas maquinaciones te encantan.
(...)
- Ha sido fácil y divertido, lo reconozco - le confirmó - . El chico es estupendo, no refunfuñes tanto, lo tiene todo." (pág. 77)

Rocío contrae matrimonio con Leopoldo, un hombre que se casa por interés y la hace una mujer muy infeliz.
Esta novela costumbrista, en la que se nos describe perfectamente el ambiente en España de la década de los años 30, va mostrando cómo el devenir del país tiene unas consecuencias directas en el el devenir de la familia y su entorno, con una perfecta ambientación por parte de la escritora, que realmente nos mete de lleno en Las Mesas, en Las Lagunas de Ruidera y en la capital, Madrid, y que crea personajes muy sólidos, creíbles y con una historia y unas reacciones a los hechos absolutamente verosímiles.
A los personajes ficticios les acompañan otros reales, si bien los hechos que se relatan no son reales, bien podrían haberlo sido.

"La guerra civil acababa de estallar. Las noticias eran algo confusas, todos estaban asustados y Alberto no estaba dispuesto a participar en un conflicto grave que no deseaba bajo ningún concepto.
(...) Según hacia donde fuera el viento, tomaría una decisión u otra, hablaría con sus amigos de uno o del otro lado." (pág. 220)

Almudena Navarro nos ofrece en La Alcoba Escondida, una historia muy bien armada, con grandes personajes principales, una excelente ambientación y documentación que realmente nos hacen vivir en primera persona ese momento histórico, y no solo eso, pues la autora va cambiando el tono y el registro, recurriendo incluso a expresiones propias de la zona, enriqueciendo aún más la narración.
Resulta una novela fácil de leer, con unos diálogos muy naturales y abundantes, y los toques justos de historia para que no resulte en absoluto pesado y pueda agradar incluso a los que no suelen leer novelas de este género. Creo que de hecho son varios los ingredientes que hacen que La Alcoba Escondida pueda gustar, y de hecho esté gustando, a un público bastante variopinto, ya que aparecen en él relaciones familiares, argucias políticas y las maniobras de unos y otros buscando su propio beneficio, relaciones personales, el ambiente de la época y la transformación de un país que se dirige a una guerra...
En fin, muy recomendable esta novela y también esta escritora, es lo primero que leo de ella, pero estoy segura de que leeré más.

lunes, 7 de julio de 2014

A RAPA DAS BESTAS. SABUCEDO

Ayer tarde llegamos, Sabucedo a esas horas olía a churrasco y pulpo á feira. Refrescaba, y mucho, a medida que llegaba la noche, cuando la fiesta revivía con dos orquestas y música hasta las cinco de la mañana. Amanecimos temprano, inevitable cuando se viaja con niños pequeños, ellos no aprecian todavía el placer de remolonear en la cama cuando no hay que trabajar.
Rondaban las once de la mañana cuando llegamos a la cola para adquirir nuestras entradas para el curro solidario a favor de Cruz Roja, y las once y media cuando por fin accedimos al recinto. Tuvimos la suerte de poder elegir sitio y el privilegio de que a nuestro lado se sentase un lugareño, un abuelo con su nieta, a la que le iba contando esa leyenda de los Caballos del Santo: "Mira, filliña, na Idade Media en Galicia houbo moita peste, e unha rapaza ofreceulle ó santo todo o que tiña se non lle morría a irmá, e como non morreu, doullo, dúas eguas e un cabalo, e fíxate ben, porque eses do Santo levan as orellas cortadas".
Y la niña atendía, asentía y repetía que no quería bajar al curro, que le daba miedo. El abuelo le decía que otro año tenía que intentarlo, que había que mantener la tradición.



Se enciende la megafonía y nos dan la bienvenida, nos explican que empezarán a llegar los caballos y que cuando todos estén dentro, se separarán los potros para evitar que se lastimen. Se explica qué se hace con los caballos en el curro: cortarles las crines para evitar que les aniden las garrapatas y desparasitarlos.
Poco a poco empiezan a llegar, en grupos, caballos de todos los tamaños. "Mira, ese foi o que naceu estes días!", y cuando el curro ya está lleno, un aloitador veterano, Santi, pide silencio al público y con la poca voz que la afonía le había dejado, probablemente debido a las largas jornadas anteriores, nos contó, emocionado, que el primer caballo sería para un compañero de cuadrilla que el viernes en el monte tuvo que ser evacuado por un helicóptero al sufrir un desvanecimiento. Hoy, restablecido, era el encargado de comenzar la Rapa. Emocionantes palabras y emocionado público que rompió a aplaudir inmediatamente tras las últimas palabras de Santi: "Gracias á atención sanitaria recibida e algo tamén ó Santo, non pasou nada", y es que San Lorenzo siempre está presente en el corazón de los habitantes de Sabucedo.

El momento de separar a los potros es también el momento de los niños de Sabucedo, que empiezan a familiarizarse con esta tradición de más de quinientos años y que ellos continuarán. Y en ese momento llega la orgullosa abuela a las gradas, contándonos que sus nietos, de 5 y 7, están ahí abajo, y que un vecino bajó a su niño de cuatro años "A ver se este ano o pequeno se atreve", y no se atrevió, pero el mayor sí, y unos minutos después llegaba con su abuela contando orgulloso "Collín dous".
Y por fin quedan solamente los adultos, y la abuela nos aconseja "fixádevos naquel negro, chámase Makelele, habedes de ver como se mete nalgunha, é malo". Los llaman por su nombre, los conocen y orgullosos hablan de sus caballos, los sienten como suyos, los caballos son de Sabucedo, la rapa es de Sabucedo y gracias a este sentimiento tan enraizado se ha mantenido la tradición y a la vez la esencia de la fiesta, porque anida en los corazones de los que orgullosos cuidan de esos animales todo el año, se van al monte de madrugada a buscarlos y con un cariño que sorprende y emociona a la vez, se suben a su grupa, los someten y les cortan las crines.



Uno, otro, otro... Las hembras empiezan a inquietarse porque no están con sus potros, algunos caballos se ponen nerviosos, el sitio es pequeño, coces, mordiscos, algún golpe de animales y hombres, nada importante, mucho respeto en la grada, admiración, orgullo y muchas ganas de vivirlo, es la fiesta que todos esperan durante el año, su fiesta, a la que generosamente nos dejan asistir y de la que nos hacen partícipes compartiendo todo lo que de ella saben.

Son casi las tres de la tarde y termina la rapa por este año, vuelven los caballos a los montes que son su hogar y el año que viene, volverán a bajar, aunque no todos... "Disque hai un que leva xa catro anos sen baixar, porque non o dan collido, o ano pasado case chega, pero marchou saltando por riba das motos", pero quizá la próxima vez lo consigan, quizá el año próximo haya uno más en el curro, uno más en la fiesta, otro caballo de las gentes de Sabucedo. 






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