jueves, 10 de julio de 2014

LA ALCOBA ESCONDIDA

Hace ya unos meses que leí La Alcoba Escondida, pero por una cosa u otra no había encontrado el momento de sentarme para contaros mis impresiones sobre esta novela que muy amablemente me hizo llegar su autora y a la que se lo agradezco enormemente.
Almudena Navarro es madrileña de nacimiento, aunque en la actualidad reside en una población valenciana llamada Rocafort. Estudió en el Liceo francés y Licenciada en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Valencia, además de contar con un máster en Gestión de la calidad.
Trabajó en el mundo de las finanzas, hasta que pasados unos años, ya casada y con dos niñas, decide entrar en el mundo de la literatura, su vocación.
La Alcoba Escondida se publicó en un primer momento bajo el título de La Papeleta en Blanco, y fue una autopublicación de Almudena. Esta otra versión, con algunas variantes según he podido leer en varias reseñas, nos llega de la mano de Roca Editorial.
La autora anunciaba estos días en las Redes Sociales (yo lo vi en su Twitter), que desde el día 16 de este mes estará en Amazon su última novela, titulada La Alejandría Olvidada.

LA ALCOBA ESCONDIDA


La novela nos lleva a un pequeño pueblo manchego llamado Las Mestas, y la acción comienza en los años anteriores a la Segunda República y continúa hasta el estallido de la Guerra Civil.
Doña Enriqueta es lo que podríamos definir como una terrateniente, y con mano de hierro gobierna la vida cotidiana de la zona en la que vive, tiene mucho poder y todos la temen y respetan, aunque también en cierto modo la admiran, pues además de encargarse de llevar los negocios, siempre vela por los suyos.
La época en la que transcurre la historia es un momento complicado en el país, parece que hay cierta ilusión con la llegada de la Segunda República, pero poco a poco, las tensiones entre bandos ideológicos irá aumentando, truncándola y llevándola hacia el miedo y la guerra. A Las Mestas llegan también los enfrentamientos que se viven a nivel nacional, aunque en el campo todo se vive de otra manera, pendientes de lo que ocurre en las capitales más cercanas y realizando las alianzas oportunas para garantizarse cierta seguridad.
Doña Enriqueta tiene dos hijas, Rocío, la más joven, espabilada y con una buena educación, y Milagros, que debido a un parto difícil tiene una mano afectada y no es tan lista como Rocío, así que no ha salido apenas de la hacienda familiar y ni ha viajado ni ha estudiado
Enriqueta casa a su hija mayor con Alberto, un abogado con una prometedora carrera política, un matrimonio de conveniencia en toda regla.

"- ¡Le has comprado a tu hija un marido!¿Cómo quieres que me comporte? Te lo habrás pasado bien, estas maquinaciones te encantan.
(...)
- Ha sido fácil y divertido, lo reconozco - le confirmó - . El chico es estupendo, no refunfuñes tanto, lo tiene todo." (pág. 77)

Rocío contrae matrimonio con Leopoldo, un hombre que se casa por interés y la hace una mujer muy infeliz.
Esta novela costumbrista, en la que se nos describe perfectamente el ambiente en España de la década de los años 30, va mostrando cómo el devenir del país tiene unas consecuencias directas en el el devenir de la familia y su entorno, con una perfecta ambientación por parte de la escritora, que realmente nos mete de lleno en Las Mesas, en Las Lagunas de Ruidera y en la capital, Madrid, y que crea personajes muy sólidos, creíbles y con una historia y unas reacciones a los hechos absolutamente verosímiles.
A los personajes ficticios les acompañan otros reales, si bien los hechos que se relatan no son reales, bien podrían haberlo sido.

"La guerra civil acababa de estallar. Las noticias eran algo confusas, todos estaban asustados y Alberto no estaba dispuesto a participar en un conflicto grave que no deseaba bajo ningún concepto.
(...) Según hacia donde fuera el viento, tomaría una decisión u otra, hablaría con sus amigos de uno o del otro lado." (pág. 220)

Almudena Navarro nos ofrece en La Alcoba Escondida, una historia muy bien armada, con grandes personajes principales, una excelente ambientación y documentación que realmente nos hacen vivir en primera persona ese momento histórico, y no solo eso, pues la autora va cambiando el tono y el registro, recurriendo incluso a expresiones propias de la zona, enriqueciendo aún más la narración.
Resulta una novela fácil de leer, con unos diálogos muy naturales y abundantes, y los toques justos de historia para que no resulte en absoluto pesado y pueda agradar incluso a los que no suelen leer novelas de este género. Creo que de hecho son varios los ingredientes que hacen que La Alcoba Escondida pueda gustar, y de hecho esté gustando, a un público bastante variopinto, ya que aparecen en él relaciones familiares, argucias políticas y las maniobras de unos y otros buscando su propio beneficio, relaciones personales, el ambiente de la época y la transformación de un país que se dirige a una guerra...
En fin, muy recomendable esta novela y también esta escritora, es lo primero que leo de ella, pero estoy segura de que leeré más.

lunes, 7 de julio de 2014

A RAPA DAS BESTAS. SABUCEDO

Ayer tarde llegamos, Sabucedo a esas horas olía a churrasco y pulpo á feira. Refrescaba, y mucho, a medida que llegaba la noche, cuando la fiesta revivía con dos orquestas y música hasta las cinco de la mañana. Amanecimos temprano, inevitable cuando se viaja con niños pequeños, ellos no aprecian todavía el placer de remolonear en la cama cuando no hay que trabajar.
Rondaban las once de la mañana cuando llegamos a la cola para adquirir nuestras entradas para el curro solidario a favor de Cruz Roja, y las once y media cuando por fin accedimos al recinto. Tuvimos la suerte de poder elegir sitio y el privilegio de que a nuestro lado se sentase un lugareño, un abuelo con su nieta, a la que le iba contando esa leyenda de los Caballos del Santo: "Mira, filliña, na Idade Media en Galicia houbo moita peste, e unha rapaza ofreceulle ó santo todo o que tiña se non lle morría a irmá, e como non morreu, doullo, dúas eguas e un cabalo, e fíxate ben, porque eses do Santo levan as orellas cortadas".
Y la niña atendía, asentía y repetía que no quería bajar al curro, que le daba miedo. El abuelo le decía que otro año tenía que intentarlo, que había que mantener la tradición.



Se enciende la megafonía y nos dan la bienvenida, nos explican que empezarán a llegar los caballos y que cuando todos estén dentro, se separarán los potros para evitar que se lastimen. Se explica qué se hace con los caballos en el curro: cortarles las crines para evitar que les aniden las garrapatas y desparasitarlos.
Poco a poco empiezan a llegar, en grupos, caballos de todos los tamaños. "Mira, ese foi o que naceu estes días!", y cuando el curro ya está lleno, un aloitador veterano, Santi, pide silencio al público y con la poca voz que la afonía le había dejado, probablemente debido a las largas jornadas anteriores, nos contó, emocionado, que el primer caballo sería para un compañero de cuadrilla que el viernes en el monte tuvo que ser evacuado por un helicóptero al sufrir un desvanecimiento. Hoy, restablecido, era el encargado de comenzar la Rapa. Emocionantes palabras y emocionado público que rompió a aplaudir inmediatamente tras las últimas palabras de Santi: "Gracias á atención sanitaria recibida e algo tamén ó Santo, non pasou nada", y es que San Lorenzo siempre está presente en el corazón de los habitantes de Sabucedo.

El momento de separar a los potros es también el momento de los niños de Sabucedo, que empiezan a familiarizarse con esta tradición de más de quinientos años y que ellos continuarán. Y en ese momento llega la orgullosa abuela a las gradas, contándonos que sus nietos, de 5 y 7, están ahí abajo, y que un vecino bajó a su niño de cuatro años "A ver se este ano o pequeno se atreve", y no se atrevió, pero el mayor sí, y unos minutos después llegaba con su abuela contando orgulloso "Collín dous".
Y por fin quedan solamente los adultos, y la abuela nos aconseja "fixádevos naquel negro, chámase Makelele, habedes de ver como se mete nalgunha, é malo". Los llaman por su nombre, los conocen y orgullosos hablan de sus caballos, los sienten como suyos, los caballos son de Sabucedo, la rapa es de Sabucedo y gracias a este sentimiento tan enraizado se ha mantenido la tradición y a la vez la esencia de la fiesta, porque anida en los corazones de los que orgullosos cuidan de esos animales todo el año, se van al monte de madrugada a buscarlos y con un cariño que sorprende y emociona a la vez, se suben a su grupa, los someten y les cortan las crines.



Uno, otro, otro... Las hembras empiezan a inquietarse porque no están con sus potros, algunos caballos se ponen nerviosos, el sitio es pequeño, coces, mordiscos, algún golpe de animales y hombres, nada importante, mucho respeto en la grada, admiración, orgullo y muchas ganas de vivirlo, es la fiesta que todos esperan durante el año, su fiesta, a la que generosamente nos dejan asistir y de la que nos hacen partícipes compartiendo todo lo que de ella saben.

Son casi las tres de la tarde y termina la rapa por este año, vuelven los caballos a los montes que son su hogar y el año que viene, volverán a bajar, aunque no todos... "Disque hai un que leva xa catro anos sen baixar, porque non o dan collido, o ano pasado case chega, pero marchou saltando por riba das motos", pero quizá la próxima vez lo consigan, quizá el año próximo haya uno más en el curro, uno más en la fiesta, otro caballo de las gentes de Sabucedo. 






Más fotografías  de la Rapa das Bestas de Sabucedo en nuestro Facebook 

sábado, 5 de julio de 2014

LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT

¿Buscáis libros para leer en verano, entretenidos y que os enganchen? Lo cierto es que esta novela es ideal para esta época, una historia que atrapa, que invita a seguir leyéndola y que es bastante adictiva. No es un novelón, pero creo que cumple su función de entretener a las mil maravillas.El escritor suizo Joël Dicker, su autor, con solamente 27 años nos sorprende para bien y además logra vender en toda Europa más de un millón de novelas, lo cual no es ninguna tontería.
La acción de la novela transcurre en 2008 en un pueblo norteamericano, en el que vive Marcus Goldman, un joven escritor que antes de llegar a los 30 publica una novela que hace que se le considere la joven promesa de la literatura norteamericana y vive la presión de no ser capaz de escribir la segunda, con el peso de la responsabilidad de la primera y la presión de su editorial.
Marcus acude a su antiguo profesor Harry Quebert, autor de una novela considerada una obra maestra y autor más que consagrado, sabe que él le comprenderá y sabrá aconsejarle, de manera que se traslada a la pequeña localidad de Aurora, par hablar personalmente con él.
A su llegada Marcus recibe la noticia del hallazgo del cadáver de una joven de la localidad, Nola Kellergan, desaparecida en el año 1975 y encontrada nada menos que en el jardín de Harry Quebert, que inmediatamente es arrestado, a pesar de declararse inocente.Marcus ha de cambiar pues su idea sobre el tiempo que pasaría en Aurora y se siente obligado moralmente a ayudar a Harry, de manera que decide investigar los hechos.
En este momento el lector irá pasando del pasado, de la época en que Marcus y Harry coincidieron en la Universidad, al momento actual y cómo le ha cambiado la vida a Harry. Marcus recuerda las enseñanzas de su antiguo mentor y también se nos va desvelando la relación entre Harry y la desaparecida Nola. Iremos de sorpresa en sorpresa, descubriendo cada vez más secretos y con varios giros inesperados en la trama, que gira en torno a la gran pregunta ¿quién mató a Nola?
En esta novela los personajes principales tienen varias capas, varias facetas y muchos secretos, ninguno de ellos será quien creíamos al inicio de la historia.
La novela se lee con fluidez, tiene casi 700 páginas que no se hacen en absoluto difíciles ni pesadas, en algunos momentos incluso parece que estemos viendo una película, no sé si será llevada al cine, pero sí tiene cierto ritmo cinematográfico por momentos.
Tiene algunos detalles poco o nada creíbles, quizá sea ese el fallo que le veo, y recurre a estereotipos propios de este tipo de novelas, pero desde luego teniendo en cuenta la edad del autor, seguro que pulirá estos fallos.
En resumen, entretenimiento puro, una historia absorbente que resulta ideal para una lectura veraniega sin complicaciones y que os recomiendo si estáis haciendo planes para llevaros algún libro a vuestras vacaciones.

sábado, 21 de junio de 2014

ALLARIZ. FESTIVAL INTERNACIONAL DE JARDINES

El pasado mes de mayo, cuando íbamos rumbo a nuestra ruta autocaravanista por Portugal, en la que recorrimos el Alto Douro, paramos unas horas en Allariz, un lugar al que vamos siempre que se presenta la ocasión, nos tiene conquistados.
Piensasueños, ganador en 2013
Nos instalamos junto al río, y además de darnos un pequeño paseo por el centro, visitamos el Festival Internacional de Jardines, ya que el año pasado, cuando fuimos con motivo de la celebración del Triatlón que tiene lugar en agosto, nos lo perdimos.
Este año es la quinta edición del Festival, que en un recinto propio, a orillas del río Arnoia, junto al parque etnográfico, ofrece un amplio espacio en el que los expertos en jardinería, diseñadores y arquitectos paisajistas que han pasado la selección tienen la oportunidad de llevar a cabo su proyecto, que permanecerá expuesto a todo el público hasta el día 30 de septiembre.

In Hause. Japón
Cada año el concurso se desarrolla con un lema, siendo el de este año " El Jardín de la Abundancia", por una entrada de 2 euros por persona (gratuita para los vecinos de Allariz), podemos pasearnos por jardines muy llamativos, con personalidad propia, acompañados por el agua en todo momento: canales, fuentes, charcas... y el río que siempre está ahí, refrescándonos y haciéndonos llegar su murmullo constante.
Un paseo en el que se disfruta de cada metro y que al tratarse de una exposición viva, va evolucionando, las plantas crecen, las flores se abren... Seguro que en un par de meses el aspecto de muchos de los jardines expuestos se habrán modificado, ganando en esplendor y frondosidad.
En la edición de este año podemos contemplar las propuestas llegadas de Galicia, Austria, Japón, Italia, Portugal o Francia entre otros. También los alumnos del colegio de Allariz han creado su propio jardín.

Bosque. Propuesta gallega

GEA

La abundancia es un banquete. Propuesta francesa
No dejéis pasar la ocasión de visitar este original festival que Allariz nos propone. Consultad los horarios AQUÍ. Y antes de que me olvide, al salir os ofrecerán la posibilidad de votar por vuestro jardín favorito, se hace a través de una pantalla táctil donde aparecen imágenes de todos los jardines que concursan este año. No se puede votar al del CEIP Padre Feijóo, pero hay que decir que los niños han hecho una preciosa propuesta y un gran trabajo con su "Xardín da Escola".


miércoles, 18 de junio de 2014

CASTAS E PRATOS. PESO DA RÉGUA. PORTUGAL

El pasado mes de mayo hicimos una ruta autocaravanista por tierras lusas. Por proximidad, porque meteorológicamente pintaba bien y por curiosidad por una tierra que no conocíamos, nos decidimos por recorrer la zona del Alto Douro Vinhateiro, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2001 y cuya vida cotidiana transcurre ligada al mundo del vino.
En esta zona, además de hacernos con fantásticos productos locales, como aceite, cerezas o panes de todo tipo, teníamos ganas de conocer un restaurante del que habíamos oído hablar muy bien y que además es un local con muchísimo encanto. En la pequeña localidad de Péso da Régua, pegado a las vías del tren, se encuentra Castas e Pratos, ocupando un enorme local en el que se mezclan la restauración con la venta de producto de la zona y actividades diversas, como catas o presentaciones. La planta baja del establecimiento está claramente enfocada a esto último, y para comer nos trasladamos a la planta de arriba, desde donde vemos las casi desiertas vías ferroviarias.
Llegamos aquí y a pesar de llevar la autocaravana lo cierto es que no tuvimos dificultad para aparcar, y si seguimos un poco más hacia la salida del pueblo, hay un aparcamiento bastante grande junto al río. Encontrar el restaurante no puede ser más fácil, no hay más que seguir la vía del tren... Una vez localizado y aparcados, entramos y fuimos agradablemente recibidos y acomodados en nuestra mesa.

Parte superior del local, destinada a restaurante


Pronto llegó la carta, propuestas gastronómicas locales en su inmensa mayoría, con una presentación muy cuidada pero una apuesta muy clara por mostrar la cocina de esta región portuguesa, para nuestro regocijo.
Decidimos que el plato principal sería el arroz de pato, preparado según receta tradicional de la zona, y pedimos ayuda para decidir con qué vino lo acompañaríamos, porque la carta de vinos era realmente descomunal, parecía más un listín telefónico por su grosor! Lo bueno es que todos esos vinos estaban disponibles por si nos apetecía llevárnosolos, pero bueno, lo cierto es que una carta tan extensa personalmente me desorienta más que me ayuda. 
Mientras esperábamos al plato principal y decidíamos el vino, nos pedimos un par de entrantes para compartir, por un lado un jamón con lascas de trufa y aceite trasmontano y queso de cabra con frutos secos y miel del Alto Douro. Como cortesía el restaurante sirvió dos cuencos de aceite de oliva absolutamente impresionantes, tanto que de hecho salimos de allí con una botella, la del que más le gustó al niño, muy fan del aceite de oliva.

Queso de cabra con frutos secos y miel de Alto Douro

Por fin llegó el pato, en su cazuela de barro, generosa ración, como suele ser habitual en tierras portuguesas, con el arroz caldoso, en su punto, el pato en trozos, con un tamaño estupendo, preparado todo al horno, con queso por encima y gratinado. Absolutamente delicioso. Soy una enamorada del pato, siempre que lo veo en la carta lo pido, y los mejores arroces de pato los he comido siempre en Portugal, hay que reconocer que lo bordan. El vino elegido resultó también un acierto, un maridaje estupendo.



Nunca perdonamos un postrecito al menos, somos una familia de golosos. Esta vez pedimos dos, porque la comida fue tan abundante que ya realmente no podíamos con más... No me parecieron especialmente destacables, muy buenos, pero tampoco nada sorprendente ni especialmente original o destacable, pero con esto no quiero decir que si vais aquí dejéis pasar el postre, en absoluto, está estupendo.
El balance, calidad máxima, servicio perfecto, cantidad la habitual en Portugal, muy generosa, el ambiente muy acogedor y tranquilo, más que agradable y la minuta se ajusta a todo lo anterior, excelente relación calidad-precio.

Fondant de chocolate negro con helado de frutos del bosque
Hojaldre de manzana con helado de canela
¿Sabéis lo mejor de tener una autocaravana en estos casos? Poder cruzar la calle tras una comida así, entrar y echarse un ratito, hummmm, un verdadero placer.



lunes, 16 de junio de 2014

IRONMAN DE AS PONTES

Este domingo en As Pontes tuvo lugar la primera prueba gallega de triatlón distancia Ironman: 3800 metros de natación, 180 km de bicicleta y 42 km de carrera a pie, así, seguidito, nada de pararse a descansar, reponer fuerzas y tal. ¿Locura? Pues sí, la verdad, pero una locura que por algún extraño poder de atracción o magnetismo todo triatleta anhela realizar, al menos una vez... No sé si por ponerse a prueba, si por tener un reto aún mayor que las pruebas habituales, qué se yo, si hay algo que todavía no he logrado comprender es qué pasa por la cabeza de Jaime en estas cuestiones.



Jaime practica el triatlón desde hace casi 14 años, hasta entonces apenas nadaba, salía en bicicleta de cuando en cuando y corría varios días a la semana. Un poco por sociabilizar porque vivía en una ciudad nueva, otro poco por probar, y quizá un tercio más por mantenerse en forma y hacer esa desconexión que me resulta tan envidiable y que los deportistas consiguen, ese pensar en nada mientras hacen deporte y no tener la cabeza en estado de ebullición.
En fin, fueron pasando los años y llegaron los retos, que si este triatlón es algo más difícil, que si mejorar el tiempo del año anterior... Pero no era suficiente, así que subimos otros escalones: los de la distancia, que si triatlón olímpico, que si medio ironman. Y se instaló el gusanillo de La Prueba, al que La Consorte, yo, se opuso frontalmente desde el primer minuto. Sí, vale, que si soy una egoísta, si qué más me da a mí, lo que queráis, pero me parecía una barbaridad, tenía pánico de que el cuerpo no respondiera y el resultado fuera una lesión seria, un susto importante... Total, que La Consorte consiguió que Jaime se hiciera un chequeo médico, con excelentes resultados que por un lado me alegraron y por otro no, lo confieso, así que ya no había disculpa: Carta blanca!


Y fueron 9 meses NUEVE, que se dice pronto, se escribe rápido y se viven como una montaña rusa de hartazgo e ilusión a partes iguales de negociaciones de horarios de salidas, de reparto de tareas, de organizar nuestra vida y encajar en ella las largas horas que había que dedicar al entrenamiento: 300 km de natación, 6.000 km de bicicleta y 2.000 de carrera a pie, hala, toma ya! Pero es que aparte de todo esto, Jaime tuvo que madrugar, mojarse, pasar frío, calor... Y vérselas con La Consorte, que no siempre llevó bien este larguísimo proceso, con momentos de verdadero agobio y deseo de que cambiase de opinión, de que se le fueran las ganas... Pero no, ese gusanillo una vez que entra ya no sale más, o al menos se instala por largo tiempo, porque Jaime ya está pensando en el siguiente reto, en mejorar su marca...
De locos, desde el primer día, y más aún el día de la prueba, qué estrés tan grande, deseando que todo saliera bien, que tantísimo sacrificio se viera recompensado, que aguantara el cuerpo, que la rueda de la bicicleta no se pinchara, que no ocurriera ningún percance de esos tontos que te obligan a abandonar y te dejan noqueado.

Tras una noche casi en vela a eso de las seis de la mañana La Consorte se conectó a la página del crono oficial... ¿Para qué, si la prueba empezaba a las siete? Pues porque La Consorte, como otras de su condición, siente la necesidad de estar de alguna manera ahí aunque esté a más de 100 km, en casa, esperando a que el peque se despierte y desayune para ir a ver a su papá.
Café doble o triple, o dos, o tres... Siete de la mañana y el crono empieza a andar... Suben los segundos y los minutos, con ellos late el corazón, cada vez más fuerte, los ojos se cierran y empiezan a imaginar, son ya tantos años que La Consorte se conoce la brazada, la cadencia, el ritmo, no le ve, pero puede intuirle. Salen los primeros, empiezan a marcar tiempos, la pantalla se llena de números, dorsales, nombres, tiempos... Y crece la ansiedad, una tostada, dos... la tercera es por puro nervio más que por necesidad. Ahí está, puesto 76, ha salido está bien, va en un puesto muy digno, sé que ha nadado cómodo, que no ha forzado, estoy entre inquieta y tranquila, en un estado para el que no encuentro nombre y mientras lo busco Jaime vuela en la bicicleta, sé que estará fuerte, que le favorece un circuito duro, que tiene madera de escalador y las piernas le responderán: empieza a subir posiciones y siento un deseo irrefrenable de salir a despertar al niño y volar hasta As Pontes, pero mi cabeza me recuerda que el día será muy largo y que tendremos tiempo de vivirlo.

Pero llega el siguiente control en el crono, ha subido al puesto 33 y entonces pido a mi niño que por lo que más quiera, desayune rápido, se vista enseguida, deje de jugar a las carreras, se asee... Uffff, agobio tremendo, y aún teníamos hora y media de camino en coche, podía pasar cualquier cosa. En unos minutos que parecían semanas logramos salir por fin de casa, aparcamos lo más cerca posible del lugar de la prueba y corrimos para tratar de ver dónde estaba nuestro Ironman. Y en estos momentos los amigos valen oro! Enseguida nos pusieron al día, dónde estaba, cómo iba, dónde sería mejor esperarle... Me quedé bastante chafada porque esperaba verlo en la bicicleta, pero no pudo ser, una hora después de nuestra llegada entraba en la T2 para dejarla y afrontarse a la parte final, a esa maratón infernal, con mucho viento y un tramo muy largo totalmente en solitario para los participantes.

Foto de Northwest Triman
La Consorte, que no tiene ningún tipo de vergüenza y su cachorrillo, gritaron y animaron hasta que ya perdieron de vista su silueta, para luego ir viendo dónde colocarse para el siguiente paso. La conexión a Internet no funcionaba, no sabía en qué puesto estaba, creímos haber contado 17 bicicletas, alguien nos dice que le ve en la posición 12... Me parece estar viviendo un sueño, SU SUEÑO haciéndose realidad, lo está consiguiendo, y no puedo creerme la cara que le veo en la primera vuelta, tras 14 kilómetros de carrera ¡va bien, va seguro, fuerte, tranquilo! 
No sé el chute de adrenalina que puede tener un corredor, pero os aseguro que el de La Consorte en aquel momento rompería todos los medidores!!
Y entonces, mientras esperamos a la segunda vuelta, se pasan por mi mente esas mañanas de despertador sonando a las seis y media, esa Semana Santa que había que organizar pensando en dos tramos largos de bicicleta, ese hartazgo que me hace sentir mal... Qué duro es estar del otro lado!
Comemos a un ritmo vergitinoso, con el último bocado bajando de la garganta llegamos para comprobar que ha subido a la décima posición, con mi corazón desbocado y mi mente dando vueltas, con la emoción a flor de piel, sabedora de todo el trabajo que hay detrás de todo esto, de este largo día.

"Recordamos a las familias que se habilitará un lugar para que si lo desean puedan entrar con los corredores", sonó alto y claro en la megafonía, y claro, el niño no podía no entrar en meta con su padre, había que colocarse, estar atentos, avisar al voluntario para poder pasar... ¿Sólo el niño? Yo también quiero, también formo parte de esto, quiero vivir el momento, no quedarme atrás, estoy feliz, orgullosa, emocionada y le quiero acompañar esos últimos metros, aunque sea con las lágrimas corriendo por mis mejillas encendidas.




Diez horas, un minuto y treinta y cinco segundos, eso es lo que cualquiera puede ver. 9 largos meses, la emoción, la angustia, el cansancio, el miedo al fracaso... eso no, eso no puede verse, quizá intuirse, pero hay que vivirlo. Lo he vivido, y sospecho que me tocará hacerlo de nuevo... y diré que no quiero, que fue muy duro, pero sé que finalmente lo haré, porque el corazón se impondrá, como siempre lo hace, como tiene que ser.


domingo, 8 de junio de 2014

LA PINTORA DE ESTRELLAS

Amelia Noguera, la autora de la novela que os propongo hoy, seguramente será desconocida para la mayoría de los que os pasáis por aquí. Y estoy segura de que pronto, muy pronto, dejará de serlo para vosotros y para muchos más lectores, porque Amelia, que comenzó su sueño autopublicando sus historias y vendiéndolas en Amazon, esta escritora madrileña con gran vocación, talento y perseverancia, que afirma que "escribir no es contar historias, es descontarlas", estará por fin de la mano de una editorial con sus libros en papel en librerías y bibliotecas.

Podemos leer en su blog : "Mis novelas son yo misma y no pienso abandonarlas, a pesar del mercado, a pesar de las crisis. Hay que seguir creyendo en lo que te hace ser mejor, hasta el final. A pesar de. Y para todo lo demás, escribo, escribo y escribo. Y leo, leo y leo (...) He ganado algún premio de relato breve, pero, sobre todo, escribo sin parar. En breve terminaré mi tercera novela y tengo ya el esqueleto de la cuarta. Y si algo tengo claro es que no dejaré de escribir jamás de los jamases.”
Aunque su vida académica transcurrió por otros derroteros, Amelia tiene claro que su vida es escribir.
La Pintora de Estrellas nos sitúa en primera instancia en Madrid,donde vive Violeta, que vive una relación con Álvaro, su marido, que la anula como persona, que la hace sentirse pequeña y que decide terminar para siempre en el momento en que él le pone la mano encima con un hijo en su vientre. Violeta necesita huír y se desplaza a Asturias, donde vive su abuelo, que no hace preguntas, que se limita a acompañarla y que junto con su nieta irá descubriendo y desvelando la historia familiar, una historia de la que quedan todavía marcas en el palacete asturiano: ¿Quién pintaba esos cuadros? ¿Qué historia hay detrás de tantos silencios del abuelo? ¿Podrá ella misma contarle qué le ha llevado a huir de Madrid? ¿Querrá saber su abuelo por qué Álvaro no telefonea?
"Cualquier excusa bastaba para que entraras en una espiral de furia descontrolada y me insultaras, me gritaras y rompieras todo lo que se te ponía por delante. Y siempre pensaba que conseguirías aprender a calmarte, hasta que volvía a suceder" (pág. 276)
Elisa y su abuelo, Diego, estuvieron en París en la compleja época de preguerra y vivieron los primeros años de la guerra. Elisa acaba de licenciarse en la École Nationale Supérieure des Beaux Arts y da sus primeros pasos profesionales llevada por una marchante muy bien relacionada, Danielle, que le pedirá a Elisa un gran esfuerzo como pintora y como persona: falsificar para salvar el arte de otros.

"Creo que las mujeres siempre hemos sido un poco pintoras y nos 
Primera portada del libro
imaginamos un cielo que queremos poner en uno de esos lienzos que tienes por ahí y, pincelada a pincelada, de entrega, de sufrimiento, de de trabajo, de ilusión, de renuncia, de alegrías y de amor, sobre todo de amor, de intenso amor; pincelada a pincelada, vamos creándolo un poco día a día" (pág. 69)
Mujeres protagonistas, mujeres valientes y decididas, aunque no lo parezcan en primera instancia. Mujeres capaces de sentir tal amor por su hijo la primera y el arte la segunda, que nada más importa.
El amor está muy presente en todo momento y en todas sus facetas.
Las protagonistas son mujeres reales, que podrían ser de nuestra familia, no son heroínas hechas de una pasta especial, aquí Amelia Noguera acierta enormemente, es fácil empatizar con lo que sienten, y el universo femenino que se crea resulta muy veraz y absolutamente apto para todos los lectores, no penséis que es un libro de una mujer que habla de mujeres para las mujeres, nada más lejos de ello, es más, el peso de la narración de esta historia conmovedora, dura en ocasiones, recae sobre Diego, el abuelo de Violeta.
Encontraremos grandes dosis de ternura y una prosa cuidadísima, poética cuando procede, ligera cuando la trama lo pide, la escritora sabe medir muy bien los ritmos que va pidiendo su relato. Nos lleva de Asturias o Madrid y París, con saltos geográficos y temporales que en ningún momento nos hacen perder la trama o despistan al lector.
Segunda portada de la novela
El París ocupado se deja ver en la ambientación, pero desde la perspectiva de quien tiene buenos contactos con los alemanes, no pasa hambre y no ve ciertas cosas a su alrededor. En este sentido la novela nos ofrece un París ocupado visto desde otro prisma, nada habitual y en el que han de tejerse relaciones de conveniencia para poder seguir sobreviviendo.
Una historia de historias que se cruzan, se encuentran, se superponen... y que conforman una lectura deliciosa, que atrapa enseguida y que se lee con una intensa intervención del corazón, sobre todo en algunos temas difíciles.

"Todos los cuadernos de historias de crueldad ardían igual. Pero aquellas escenas monocromas de sufrimiento no debían haberse dibujado jamás. Ninguna niña del mundo ni ninguna mujer deberían pasar nunca lo que esa niña y lo que ella misma habían sufrido; tenían el derecho a vivir de otra manera, en un mundo en el que no fueran violadas, ni maltratadas, ni tan siquiera insultadas" (pág. 396)

Os recomiendo acercaros a esta historia, no os decepcionará, estoy segura, y desde aquí felicito a Amelia por conseguir su sueño de llevarla al papel para llegar a más lectores, que lo hará, no lo dudo.