miércoles, 19 de junio de 2019

VIAJE AL PAÍS DE LOS BLANCOS

El libro que escribe Ousman Umar relatando su viaje desde una aldea de Ghana hasta el País de los Blancos, Europa, debería ser lectura obligatoria en los institutos. La única manera de entender qué hay detrás de cada patera y empatizar con las personas que llegan, asustadas, asumiendo un riesgo increíble y viviendo una experiencia demoledora, es escucharles o leerles, empatizar con ellos, intentar dentro de lo posible, hacerles el camino más llevadero. 
La sinopsis dice: "Mi nombre es Ousman Umar. Sé que nací un martes, no sé de qué mes ni de qué año porque en mi tribu eso no importa. Crecí en la sabana africana. Caminaba siete kilómetros para ir a la escuela. Mi vida era feliz y sencilla, hasta que un día, entre juegos, vi un avión volar. Desde ese momento quise ser piloto, ingeniero, todo, menos negro. La curiosidad por conocer el mundo me empujó a hacer un viaje sin retorno hacia el País de los Blancos. A los trece años crucé el Sahara a pie, el mar en patera y vi morir en el camino a la mayoría de mis compañeros de viaje, entre ellos a mi mejor amigo. Cuatro años después de comenzar esa hazaña, logré llegar a España y, tras varios meses durmiendo en la calle, me acogió una familia. La primera noche que dormí en su casa, pese a las comodidades y el confort, me puse a llorar como un niño. ¿Por qué había sufrido tanto? ¿Por qué tanta lucha? ¿Qué había hecho mal?Ahora, necesito contar esta historia, hasta que no haya más historias como esta que contar."
Ousman sabe que ha sido afortunado. No solamente ha sobrevivido, también ha tenido la suerte de encontrarse con personas que le han ayudado y él ha devuelto con creces la ayuda trabajando, estudiando y además fundando la ONG Nasco Feeding Minds, a través de la cual instala ordenadores en escuelas rurales de Ghana para que los estudiantes tengan acceso a la información y por lo tanto al conocimiento, imprescindible para poder cambiar las cosas y tener un futuro mejor en su propio país. La formación como herramienta necesaria para construir un país, para no tener que dejarlo todo atrás y buscar otros destinos, poniendo en peligro la vida a cada paso.



Termino la lectura de esta historia real, de este testimonio en primera persona, preguntándome qué ocurriría si a las personas que vienen se les diera una oportunidad, si pudieran formarse, trabajar... Seguro que habría más como Ousman, seguro que su trabajo y conocimiento llegarían a sus países y habría un futuro menos incierto para los niños de hoy.
Experiencias como estas hacen pensar. Conocer la historia que hay detrás de esos rostros que llegan a través del mar, nos acerca a ellos y los humaniza, son personas como nosotros. En el fondo, tememos a lo desconocido. 

"Todo el mundo funciona por dinero, hasta en aquellas circunstancias tan desesperadas. Por encima de cualquier humanidad. Aquel hombre se aprovechaba de sus conocimientos sobre el desierto para vaciar nuestros bolsillos de las pocas monedas que nos quedaban. Cada dos días nos pedía más dinero".
"A pesar de todo, no me arrepentía de haber iniciado mi viaje. En ese caso hubiera intentado regresar a casa, cosa que nunca hice. Nunca sentí nostalgia de mi hogar, nunca lloré por volver. En ese camino no hay vuelta atrás. Llegas muerto o llegas vivo, pero no hay vuelta atrás".
"Tenía agua caliente, calefacción, comida, una cama de matrimonio enorme solo para mí. Sin embargo, ajeno a la placidez exterior, mi interior sufría una tormenta. Se me cayó el mundo encima. De pronto, ya no tenía que luchar. Creo que era la primera vez que me relajaba del todo desde mi partida, ya no había incertidumbre en el futuro, estaba seguro".


viernes, 12 de abril de 2019

PROMESAS INCUMPLIDAS


Lo que ha conseguido la periodista y escritora venezolana, Karina Sainz Borgo, con su primera novela, es algo realmente espectacular: En la feria del libro de Frankfurt nada menos que 22 países compraron la novela, publicada en España por Lumen, una editorial que cuida mucho su selección literaria y que es garantía de gran calidad.
Reconozco que muchas veces el éxito abrumador de una novela me provoca cierta desconfianza, algo que en esta ocasión se vio superado por la gran curiosidad por conocer una historia situada en Venezuela, en una línea temporal que muestra lo que este país fue y en lo que se convirtió poco a poco hasta llegar a la situación actual.
Adelaida Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta, a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. En la mesa del salón, una carta le comunica la concesión del pasaporte español: un salvoconducto para huir del infierno.
Esta breve sinopsis tiene detrás una historia relatada con mucha fuerza, con el rigor de una investigación periodística y una documentación de todo lo relatado a la hora de describir las torturas, ocupaciones de viviendas, la miseria de la población, la inexistente sanidad, el miedo, la pobreza, el hambre... El infierno en Caracas. Un infierno del que Adelaida quiere y puede salir, un país al que ya no reconoce y que describe a su madre recién fallecida: "Mientras agonizabas, el país enloqueció. Para vivir tuvimos que hacer cosas que jamás imaginamos que llegaríamos a hacer: predar o callar, saltar al cuello de alguien más o mirar hacia otro lado.
Me tranquiliza que no vivas para verlo. Y si ahora me llamo de otra forma no es porque haya querido abandonar el país que tu nombre y el mío formaban. Si lo hice, mamá, fue porque me pudo el miedo." (pág. 183)
Adelaida va mostrando al lector un país que se hunde, el miedo en las calles, incluso en su propia casa, donde parece que las paredes oyen, donde no se puede confiar en nadie: Aquellos que conocías quizá estén ahora en las calles sembrando el terror, siendo cómplices de torturas, mirando hacia otro lado por un saco de harina, denunciando a algún vecino.
"Abrí la ventana y me asomé a nuestra calle sin árboles, rastreando en la humareda de muerte el olor de ese pan de maíz. Cerré los ojos e inspiré con fuerza las sobras de una biografía hecha a palos. La vida fue aquello que pasó. Aquello que hicimos y nos hicieron. La bandeja donde nos abrieron por la mitad como un pan a punto de crecer".
"Prometieron. Que nunca nadie más robaría, que todo sería para el pueblo, que cada quien tendría la casa de sus sueños, que nada malo volvería a ocurrir. Prometieron hasta hartarse. Las plegarias no atendidas se descompusieron al calor del resentimiento que las alimentaba. Nada de cuanto ocurría era responsabilidad de los Hijos de la Revolución. Si las panaderías estaban vacías, el culpable era el panadero".


Encontramos en Karina Sainz Borgo una escritora que maneja con rigor los hechos que describe, pero que consigue transmitirlos dándonos un pellizco en el pecho, a través de una serie de personajes femeninos, en uno y otro lado, muy bien construidos, verosímiles, coherentes. He disfrutado muchísimo de una historia magníficamente narrada, con sutileza, con esa capacidad de contar tantas cosas al lector con unas pinceladas breves pero acertadas de los hechos, o a través de los pensamientos de la protagonista, que nos cuenta su historia de miedo y desesperanza en primera persona, su sensación de rechazo al país que la vio nacer y al que apenas reconoce. 
En los tiempos que corren y con el panorama actual, se hace imprescindible una lectura como La hija de la española.
Se nota que Karina ha vivido lo que relata en sus carnes. En una entrevista reciente cuenta: "Sentí que cada día podía volver menos, veía mi país más canibalizado y excluyente. Viví el proceso en primera línea por mi familia. Fui por última vez a Caracas justo antes de que muriera Chávez, hace seis años, en 2013".
"La diáspora fue tremenda. Unos por motivos económicos, muchos perseguidos, entre ellos mis jefes, buscados por el SEBIN".

jueves, 24 de enero de 2019

PERMAFROST. EVA BALTASAR

PermafrostCapa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares. (Diccionario de la Real Academia Española).
Esa capa helada aísla lo que hay debajo, separa la atmósfera del suelo, y esa capa, casi imposible de derretir, protege a la protagonista de la novela de Eva Baltasar, escritora barcelonesa que, tras diez años dedicada a la poesía, nos presenta su primera novela.
Hay algo único en la lectura de un texto escrito por quien maneja los códigos poéticos, algo que no se encuentra en textos de otro tipo de escritores. Esa manera tan sutil de describir, esa sensibilidad, el manejo del idioma y del corazón y el alma del lector son maravillosos.
Lo reconozco, no había leído ningún texto de Eva Baltasar, pero me ha conquistado su historia, a tumba abierta, de una mujer que descubre su sexo, que no encuentra su lugar en el mundo, un mundo que no logra comprender y del que se refugia zambulléndose en la lectura de una manera enfermiza. Una mujer que coquetea con la idea del suicidio sin tapujos, que no entiende los convencionalismos de la vida que espera que sea madre abnegada, que goce del sexo con los hombres.

El origen del libro está, en palabras de la propia autora, en una petición de su psicóloga: «Mi psicóloga me pidió que escribiera mi vida y de esa forma empezó el libro. Luego vino el trabajo de poeta, de pulir cada frase para dejarla bonita» y 
«He aprovechado para decir en su boca tantas cosas que yo pienso que ha tenido un punto terapéutico».
«La protagonista es hija de su época, se queja del tedio. No ha tenido que luchar mucho, no ha sufrido mucho... Decide vivir intensamente, sin drogarse, padeciendo y disfrutando, por ejemplo, del sexo, que es su ancla con la realidad». Y entre la dosis de realidad del sexo y su inmenso goce a través de él y la evasión que le produce la lectura, se va retratando una mujer real, creíble, compleja, cotidiana.

"Vivir desde el corazón es un error si se hace creyendo en la propia libertad, porque la libertad es el dominio de la mentira, mira por dónde. Mentir es una manera de resistir, una estrategia de camuflaje para individuos socialmente poco agresivos como yo. Las mentiras acomodaticias permiten la convivencia con los elementos desagradables de la realidad." (pág. 64)

"Al parecer mi inconsciente solo quiere viajar y follar. Paso las noches alojada en hoteles, y en tiendas de camping, caravanas, carros, diligencias y trenes. Nada de aviones. Practico mucho sexo con mujeres desconocidas, pero lo singular es que durante el sueño mantenemos una impresionante complicidad. No puedo quejarme, mi cerebro es un buen lugar para pasar la noche. " (pág. 69)

"La aviso de que voy un momento al lavabo y lloro. Me lloro encima sin quererlo ni querer evitarlo. Estoy segura de que centenares de madres se han desplomado en este lavabo. Pero no lloro por Clàudia, ni creo llorar por mí. Lloro como llora el exceso de azúcar la fruta colgada demasiado tiempo en el árbol. Me fundo. Me abandono. Me transformo poco a poco en un despojo lleno de huesos. Cuando ya hace demasiado tiempo que estoy allí, me lavo la cara y vuelvo con ella." (pág. 123)

Sensual, sexual, poética. Una breve novela de poco más de cien páginas que deja poso, que gusta leer despacio, saboreando cada frase, cada pensamiento.

miércoles, 16 de enero de 2019

FLORESCENCIA

En Florescencia, Masechaba desnuda su alma ante el lector, sin censuras, sin tabúes, y empieza hablando de que su menstruación abundantísima la lleva a padecer enormemente, siempre pendiente de ese hilo de sangre que corre por sus piernas, hasta que se le practica una histerectomía. Así de directa, así de clara, la joven doctora, va desgranando sus miedos, sus sueños, sus dudas, sobre todo porque ha sido educada en una religión con un Dios que parece que le ha dado la espalda, porque vive en un país, Sudáfrica, en el que el racismo y la xenofobia son feroces, y donde ser mujer es es precisamente un camino de rosas. Tampoco la Medicina lo es, y se siente mal porque sufre enormemente cada día que pasa en el hospital. 

"Le cuento a mamá las cosas terribles que nuestro pueblo soporta a diario y que nunca salen a la luz. Le digo que alguien debería escuchar; escuchar todo lo mal que les ocurre a ellos, a mí, a nosotros. Alguien debería tomar nota.
Mamá dice que tengo que dejar a los pacientes en el hospital. Que tengo que ponerme en su lugar, en sus zapatos, pero sin traerlos a casa. 
(...)
Pero no puedo ponerme en sus zapatos. No tienen zapatos, mamá ¿Cómo puedo ponerme en sus zapatos si no tienen?" (pág. 27)

"¡Si supieran cuánto se parecen, cuánto tienen en común! Las dos desean que odie a los blancos, pero yo me niego. Tampoco quiero odiar a los extranjeros. No quiero odiar a nadie. Es agotador, y ya me canso suficiente en el trabajo. De momento es mucho más de lo que puedo asumir." (pág. 45)

Desde la sencillez narrativa y en forma de monólogo interior, Kopano Matlwa, la joven autora del libro, que también es doctora y sudafricana, va tratando las deficiencias del sistema sanitario, la vida cotidiana de la mujer, los problemas de convivencia, la falta de oportunidades para los jóvenes, enseñándonos un panorama que podría darse en cualquier país europeo, donde, en el fondo, tenemos los mismos problemas. No somos tan diferentes, en esencia, los habitantes de ese mal llamado Primer Mundo, y este libro es muestra de ello.
También su protagonista vive situaciones que cualquier mujer reconocería inmediatamente porque las ha vivido también o porque sabe que otras mujeres lo han hecho, como la minusvaloración por parte del hombre o el traslado de una culpa que en realidad no es tal.

"Mamá tiene razón.
Una buena cristiana no se lamentaría por sus desgracias como lo hago yo. A fin de cuentas, solo es una cuestión carnal. Fue solo un pene, un par de penes que entraron en una cavidad que el hombre ha decidido llamar vagina. Es solo una cuestión de músculos, vasos sanguíneos, nervios, mucosidad. Mi vagina no piensa, no recuerda, en realidad ni siquiera siente, no de una forma consciente. Tan solo responde a acometidas y vibraciones. Mi corazón sigue la tiendo, el aire sigue entrándome en los pulmones, mis extremidades se mueven a la perfección. ¿Por qué me siento tan vacía entonces? ¿Por qué tengo la sangre helada?" (pág. 87)

Kopano Matlwa. Fotografía de la web de la editorial Alpha Decay
"Quiero desesperadamente ser diferente, Señor. Quiero entrar en las salas del hospital, ver los mares de lágrimas y conmoverme. No quiero ser egoísta, irritable e impaciente. No quiero ser un obstáculo en tu camino, Señor, pero tú me has hecho así." (pág. 52)

La enorme sensibilidad de Kopano se transmite al lector en cada página, y el libro, de poco más de cien, resulta una lectura ágil a la vez que reflexiva, llena de frases y pensamientos dignos de una relectura, un subrayado, una pausa para digerirlos.
Una autora para tener en cuenta. La he descubierto con su tercera novela, pero estoy segura de que las anteriores también estarán a la altura.

jueves, 10 de enero de 2019

INFILTRADA

Corea del Norte tiene una de las dictaduras más férreas del planeta, hermética, demoledora con sus ciudadanos, llena de sombras para el resto del mundo. 
Leer una historia ambientada en este país es tener en mente en todo momento otras historias noveladas que tienen lugar en la Rusia de Stalin aunque, como dice D. B. John en una entrevista en El País, lo que ocurre en Corea del Norte es todavía peor, Kim Jong-un y su sucesor van incluso más allá del horror nazi: "Corea del Norte pertenece a lo más oscuro del siglo XX. Está cerca de la Alemania nazi pero ha ido más lejos. Los nazis no mandaron a tres generaciones seguidas al campo de concentración". (Entrevista en El País el 17 de julio de 2018)
La mejor definición de Corea del Norte es la que habla de este país como un "inmenso campo de concentración de 25 millones de personas", y basándose en los relatos de supervivientes de campos de concentración y norcoreanos que lograron escapar, el autor galés D. B. John nos sumerge en el horror cotidiano a través de dos historias, la de una surcoreana que quiere recuperar a su hermana gemela, secuestrada por el régimen siendo adolescente, y la de un alto cargo norcoreano cuya vida cambia cuando es consciente de que vive en una gran mentira, impuesta a través del miedo, la mejor arma del Régimen.
No se puede salir indemne de Infiltrada y su recorrido por la realidad cotidiana de Corea del Norte, una realidad que sigue ahí, en pleno siglo XIX, sostenida por China y Corea del Sur, que dan la espalda a los ciudadanos norcoreanos, y la tibieza de Estados Unidos, tal y como sostiene D. B. John tras su investigación para la novela y sus estancias en el país.
Es real y está pasando, y el libro da testimonio del sufrimiento real de un pueblo totalmente sometido y aterrorizado.

Kim Jong-un saludando a las masas


"Nuestros campesinos araban los campos con bueyes y los niños se morían de hambre en las calles, pero ¿qué importancia tenía eso? Disponíamos de armas nucleares y un programa espacial. El mundo nos dio la espalda. Nuestro país se congeló en el tiempo. Nos convertimos en el estado más aislado de la tierra". (pág. 227)

Infiltrada es un thriller que nos mantiene en vilo por conocer el destino de Cho, el alto cargo del Partido Comunista, por saber si por fin las gemelas se reencontrarán y podrán rehacer sus vidas y su vínculo de hermanas, mientras paseamos por el mundo cotidiano de los norcoreanos de a pie y su miseria más absoluta, las pequeñas historias de algunos valientes, el abuso del ejército, los campos de concentración, los experimentos con seres humanos y por otro lado un líder que amasa una fortuna y vive rodeado de lujos llegados en muchos casos del extranjero. Una realidad que ha resultado mucho más dura de lo que pensaba, el libro me ha dejado impactada.

martes, 30 de octubre de 2018

CADÁVER EXQUISITO

El libro del que hoy os hablo fue galardonado con el Premio Clarin 2017 y su autora, en una de las entrevistas de presentación de esta distopia tan escalofriante, afirma: “Me interesa interpelar al lector, inquietarlo, contar historias que conmuevan desde un lugar casi brutal, no tanto la autorreferencia ni la narrativa del yo”. Doy fe de que lo consigue, y mucho.
Cadáver exquisito es una novela que se lee desde una cierta incomodidad, sentimiento de culpa, preguntas constantes sobre lo necesario o no de comer animales, en el que nos preguntamos si otra forma de trato animal o alimentación es posible, a qué precio, para beneficiar a quién. 
No se sale indemne de una lectura así, una historia nos plantea si el hecho de que el ser humano no practique el canibalismo es algo puramente cultural. ¿Y si no lo fuera? ¿Y si hubiese granjas de seres humanos criados y sacrificados para alimentar a otros?
Y de aquí parte Agustina Bazterrica para meternos de una forma brutal y sin tapujos en un mundo en el que un virus ha terminado con los animales y los seres humanos, incapaces de dejar de comer carne, crían a sus semejantes para su alimento.
A través de Marcos Tejo, el protagonista, encargado de una de las granjas de cría, viviremos el día a día de la cría de "cabezas", llamadas así para despojarlas de su condición de humanos. Todo lo relacionado con este mundo está lleno de eufemismos para evitar decir claramente lo que se está haciendo en realidad.
Marcos trabaja en el Frigorífico Krieg porque es un trabajo muy bien pagado, intenta no pensar demasiado, no dar vueltas a una realidad que no va a poder cambiar. Pero esas preguntas que evita, esos seres humanos a los que intenta ver como "comida" (aunque no los coma), explotan en su mente cuando uno de sus proveedores le hace un regalo muy especial: una humana criada para el consumo, una de las buenas, sin cruces, raza pura. Un regalo extremadamente valioso pero que hace que Marcos no pueda evitar tantas preguntas sobre el mundo en el que vive, cuestionándoselo todo y viendo más claramente cómo la alimentación de unos pasa por encima de los derechos de otros. Aquellos que sirven de alimento son los más desfavorecidos, los que no pueden defenderse, los que no tienen nada.
La autora describe todo a través de la voz de Marcos sin filtros, de una forma muy visceral, sin evitar momentos desagradables, descripciones de lo que ocurre en la industria de la carne humana. Sin ánimo de caer en la sordidez, pero sin pasar de puntillas, de una forma necesaria para que el lector realmente entre en ese mundo futuro, entienda lo que vive Marcos, lo que viven esos humanos a los que van a matar y piense ¿sé lo que pasa en un matadero con la vaca o el ternero que consumo? ¿Por qué no lo sé? ¿Realmente quiero saberlo? ¿Cambiaría algo en mi alimentación saberlo?

Agustina Bazterrica. Foto: www.clarin.com

"Todos somos hijos del capitalismo salvaje, a todos nos atraviesa, y al protagonista de la novela también. Me parecía importante transmitir que esta perversidad propia del capitalismo se traslada no sólo a la alimentación sino también en el trato cotidiano, porque nos canibalizamos simbólicamente. Mi razonamiento fue: si nosotros naturalizamos el consumo de la carne y no nos importa un comino que eso haya venido de un ser que murió y que sufrió, porque además fue criado en un ambiente totalmente hacinado, no es que están felices las vacas, los cerdos y los pollos y después los matan… si podemos hacer esa escisión, hacemos lo mismo con otros seres humanos, con otros pares. En el momento en que vos objetivás a una persona y no te importa que es un par tuyo, que tiene su contexto, su historia, sus posibilidades o sus carencias… bueno, la podés discriminar, la podés matar, porque no te interesa. El razonamiento es ése: vivimos en este planeta que es único y somos devoradores de la otredad. Nos ponemos en un lugar muy soberbio como especie. Los animales tienen que servirnos, decimos. Depredamos todo, porque no es que vivimos en armonía con la naturaleza. Y en todo este razonamiento no me interesó bajar línea con el vegetarianismo, porque creo que el fanatismo es otra forma de violencia".
(Fragmento de la entrevista a la autora en Clarín el 1/11/2017 y realizada por Verónica Abdala)

Mientras leía esta novela, tenía en mente El cuento de la criada, que presenta también un futuro brutal, en este caso, para las mujeres, para ciertas mujeres, claro, siempre están las de clase privilegiada, que no padecen. En el fondo siempre se trata del dominio de la clase poderosa y el sometimiento de los pobres o menos favorecidos. Os recomiendo que entréis en estas lecturas incómodas, que nos quitan de nuestra zona de confort, que nos hacen pensar, pensarnos.

sábado, 29 de septiembre de 2018

LA NATURA EXPUESTA

No creo en Dios, no tengo intimidad con una entidad superior, pero no excluyo su existencia de la vida de otros. Encuentro que en las personas de fe hay una energía misteriosa y fascinante”. Esta bellísima frase la dice el autor en El Cultural, donde fue entrevistado con motivo de la publicación en España de su última obra: La natura expuesta.
He de reconocer que el escritor italiano era un absoluto desconocido para mí hasta que un día en Instagram, vi una foto de la periodista radiofónica Susana Pedreira (Onda Cero), que comentaba su gran admiración por Erri de Luca. A raíz de su comentario quise acercarme a alguno de sus escritos, así que decidí leer esta última novela.
Desde la primera página me enamoró la manera de escribir de Erri de Luca, con una sensibilidad, delicadeza y en ocasiones una narrativa poética, que son una maravilla en sí mismos, independientemente de la historia, que también es fabulosa. 
La natura expuesta nos cuenta la historia de un escultor italiano que vive cerca de la frontera y ayuda a pasar las montañas a emigrantes que buscan un futuro mejor. Discreto, no quiere que esta faceta suya se conozca demasiado, simplemente lo hace porque siente que debe hacerlo. Otras personas del pueblo lo hacen por dinero, el escultor va más allá, su acto es una necesaria acción humanitaria.
Este escultor recibe la visita del cura, que tiene para él un encargo extraordinario: desea restaurar un Cristo de mármol al que hay que añadir el sexo (la natura en Nápoles, de ahí el título).Este encargo no es para el escultor, poco acostumbrado a tamaña responsabilidad, una simple reproducción del sexo masculino, se empapa en los textos sagrados, necesita saber más sobre el cuerpo y el alma de aquel al que ha de representar, cómo fueron sus últimos momentos, qué sintió al morir, qué ocurrió en su cuerpo en ese momento, cómo se describe todo esto, qué le dice el Cristo cuando lo mira, qué mármol elegir que realmente esté a la altura del resto de la talla...

Erri de Luca. Foto: www.elcultural.com

Este encargo sirve al autor para llevar al lector a una reflexión sobre el papel de las religiones en nuestro mundo, en las relaciones entre seres humanos. Se produce un recorrido vital y espiritual en el autor mientras lleva a cabo su encargo con mucha calma y dedicación. La atmósfera de reflexión y tranquilidad no hacen que la lectura sea pesada, ni muchísimo menos, pero sí hacen que esta novela de apenas 200 páginas se lea degustando cada frase, parándose en cada reflexión del escultor, pensando cada pregunta que se hace o hace al cura que realiza el encargo.


"Hay libros que te hacen sentir un amor más intenso que el que conoces, un amor más destacado que el que has vivido. Debe de ser el efecto que provoca el arte: supera la experiencia personal, hace alcanzar al cuerpo, a los nervios, a la sangre, metas desconocidas." (pág. 49)

"¿Quién crees que eres, si no eres brillante y magnífico? Somos los hijos de la divinidad. Desempeñar el papel de incompetentes no hace justicia a nuestro creador. No es conveniente menospreciarse para no molestar a los que nos rodean. Estamos destinados a resplandecer como hacen los niños. Debemos manifestar con gratitud los dones recibidos. Cuando eres brillante y magnífico, animas a los demás a serlo también." (pág. 123)

"La leche caliente me proporciona una felicidad inmediata. Debería ser ofrecida en el altar en lugar del vino. De haber dicho en la última cena que su sangre era leche, no habría habido embriaguez en su nombre. Ese vino se les ha subido a la cabeza a muchos fanáticos." (pág. 137)

"Quien muere no se siente morir a sí mismo, siente morir al mundo, las personas a su alrededor, los días, las noches, los planetas, los mares. Quien muere siente extinguirse el universo fuera de uno mismo. Es la misericordia en dote a toda muerte, que disuelve la desesperación en la inmensidad de todas las extinciones." (pág. 174)

Erri de Luca nos envía el mensaje de la caridad, de la solidaridad con quien va buscando una vida mejor, con quien huye del horror de la guerra, con quien arriesga su vida y la de su familia. Y lo hace desde el conocimiento en carne propia. El autor estuvo en convoyes humanitarios durante la guerra en la ex Yugoslavia y también estuvo en Belgrado durante los bombardeos en 1999.
Con motivo de la presentación en nuestro país de su libro, de Luca se moja, habla sin tapujos del drama de los refugiados y afirma: "No puedo aceptar que el Mediterráneo se haya convertido en un cementerio" (www.elcultural.com. Entrevista de Andrés Seoane el 18 de marzo de 2018).
Acercaos al autor y a la obra, realmente vale la pena, para mí ambos han sido un estupendo descubrimiento.