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jueves, 24 de enero de 2019

PERMAFROST. EVA BALTASAR

PermafrostCapa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares. (Diccionario de la Real Academia Española).
Esa capa helada aísla lo que hay debajo, separa la atmósfera del suelo, y esa capa, casi imposible de derretir, protege a la protagonista de la novela de Eva Baltasar, escritora barcelonesa que, tras diez años dedicada a la poesía, nos presenta su primera novela.
Hay algo único en la lectura de un texto escrito por quien maneja los códigos poéticos, algo que no se encuentra en textos de otro tipo de escritores. Esa manera tan sutil de describir, esa sensibilidad, el manejo del idioma y del corazón y el alma del lector son maravillosos.
Lo reconozco, no había leído ningún texto de Eva Baltasar, pero me ha conquistado su historia, a tumba abierta, de una mujer que descubre su sexo, que no encuentra su lugar en el mundo, un mundo que no logra comprender y del que se refugia zambulléndose en la lectura de una manera enfermiza. Una mujer que coquetea con la idea del suicidio sin tapujos, que no entiende los convencionalismos de la vida que espera que sea madre abnegada, que goce del sexo con los hombres.

El origen del libro está, en palabras de la propia autora, en una petición de su psicóloga: «Mi psicóloga me pidió que escribiera mi vida y de esa forma empezó el libro. Luego vino el trabajo de poeta, de pulir cada frase para dejarla bonita» y 
«He aprovechado para decir en su boca tantas cosas que yo pienso que ha tenido un punto terapéutico».
«La protagonista es hija de su época, se queja del tedio. No ha tenido que luchar mucho, no ha sufrido mucho... Decide vivir intensamente, sin drogarse, padeciendo y disfrutando, por ejemplo, del sexo, que es su ancla con la realidad». Y entre la dosis de realidad del sexo y su inmenso goce a través de él y la evasión que le produce la lectura, se va retratando una mujer real, creíble, compleja, cotidiana.

"Vivir desde el corazón es un error si se hace creyendo en la propia libertad, porque la libertad es el dominio de la mentira, mira por dónde. Mentir es una manera de resistir, una estrategia de camuflaje para individuos socialmente poco agresivos como yo. Las mentiras acomodaticias permiten la convivencia con los elementos desagradables de la realidad." (pág. 64)

"Al parecer mi inconsciente solo quiere viajar y follar. Paso las noches alojada en hoteles, y en tiendas de camping, caravanas, carros, diligencias y trenes. Nada de aviones. Practico mucho sexo con mujeres desconocidas, pero lo singular es que durante el sueño mantenemos una impresionante complicidad. No puedo quejarme, mi cerebro es un buen lugar para pasar la noche. " (pág. 69)

"La aviso de que voy un momento al lavabo y lloro. Me lloro encima sin quererlo ni querer evitarlo. Estoy segura de que centenares de madres se han desplomado en este lavabo. Pero no lloro por Clàudia, ni creo llorar por mí. Lloro como llora el exceso de azúcar la fruta colgada demasiado tiempo en el árbol. Me fundo. Me abandono. Me transformo poco a poco en un despojo lleno de huesos. Cuando ya hace demasiado tiempo que estoy allí, me lavo la cara y vuelvo con ella." (pág. 123)

Sensual, sexual, poética. Una breve novela de poco más de cien páginas que deja poso, que gusta leer despacio, saboreando cada frase, cada pensamiento.

sábado, 19 de mayo de 2018

QUÉ VAS A HACER CON EL RESTO DE TU VIDA


"Con treinta años Laura deja a su pareja y abandona Ibiza para mudarse a Nueva York. Su juventud ha estado marcada por la relación con su padre, un hombre intolerante; su madre, que desapareció para regresar cinco años después; y Pablo, su hermano, que encuentra en la pintura la manera de luchar contra la enfermedad mental que padece. En Nueva York, Laura empieza a trabajar en una editorial y a asistir a las clases que Gael, un misterioso conocido de su madre, imparte en la Universidad de Columbia.¿Quién es Gael? ¿Qué sabe él de todo lo que ha ocurrido en su familia?". En la contraportada de la primera novela de Laura Ferrero, encontramos la sinopsis de la historia que conoceremos entre sus páginas.
Laura, la protagonista, se dirige al lector en primera persona para contar la historia de su peculiar familia.

"Pero vine aquí porque un día una poeta escribió un verso que mi padre adulteró en una dedicatoria. Ese verso había guiado una historia, la de mi familia. Y había llegado a esta ciudad tratando de responder esa misma pregunta rota, coja, que nos había alcanzado -y nos seguiría alcanzando- a todos en algún punto: ¿qué vas a hacer con el resto de tu vida?". (pág. 291)

Precisamente el hecho de que su familia esté formada por personas muy singulares, enriquece mucho el personaje de Laura, muy bien dibujado por la autora, con muchos matices y totalmente verosímil en su evolución y en su relación con los personajes secundarios, que sin embargo aparecen bastante desdibujados en la historia, sobre todo Gael, del que esperaba mucho más, sobre todo que tuviese respuestas a muchas de las preguntas que Laura le hace y se hace y quedan abiertas. 

"Son los abandonados los que cuentan las historias de amor. Los narradores de esas historias de las que nos hemos enamorado desde siempre, ya sea en el cine o en la literatura, son los que están en el margen equivocado del relato, el del perdedor". (pág. 240)

Laura habla desde el dolor, desde la duda, con muchas preguntas sin contestar sobre su madre, sobre ella misma y con mucha culpa por todo lo que le pasa a su hermano Pablo, con quien tiene un fortísimo vínculo y un gran sentimiento de protección dada su fragilidad ya de niño.
La prosa es muy accesible, carente de florituras, pero llena de sentimiento y emoción. Resulta una forma de contar muy intimista con la que es fácil introducirse en el mundo interior de Laura.

"Llevaba tres meses y yo tendría que estar mejor, me recriminaba, como si existiera un baremo que midiera la progresión del dolor y de la tristeza.
La vida sigue, te dicen, pero eso no es cierto. La vida sigue si logras superar el dolor". (pág. 257)

El relato está lleno de reflexiones de la protagonista que podrían valer para cualquiera de nosotros. La novela se lee con agrado, aunque personalmente en algunos momentos me ha sobrado drama y he tenido también sensación de empalago. Una escritora, Laura Ferrero, a la que habrá que seguir leyendo, porque esta es una primera novela excelente y que os recomiendo.

lunes, 23 de abril de 2018

TARTA DE ALMENDRAS CON AMOR

Cuando llegó este libro a mis manos, la única referencia que tenía de su autora, Ángela Vallvey era su novela Los estados carenciales, que leí  el año de su publicación, nada menos que en 2002, pero recordaba que me había dejado con buen sabor de boca.
Los temas principales de esta novela son lo suficientemente atractivos como para acercarse a ella: acoso escolar, falta de autoestima o relación tóxica con la comida. Todo ello situado en el mundo adolescente, que es cuando este tipo de problemas se acentúan y pueden desembocar en problemas graves. 
La protagonista absoluta es Fiona, una adolescente de 17 años que, fallecida su madre, tiene que ocuparse de su padre ella sola. Pero ella no sabe cocinar, así que los precocinados y la comida basura están presentes a diario en su casa. 
Gracias a su tutora, conocerá a Mirna, una mujer de arrolladora personalidad que me ha encantado, que conectará muy bien con Fiona y le enseñará recetas saludables para el cuerpo y el alma, algo dolorida a causa de su enamoramiento no correspondido. El libro está lleno de recetas, no puestas como tal, si no intercaladas en la narración, pero explicadas de tal forma que podríamos hacerlas perfectamente.

"Creo que lo mejor de la vida es tener amigos, pero me gustaría que mis amigos fuesen mágicos. Capaces de ayudarme a encontrar las soluciones que no puedo hallar yo misma". (pág. 155)

"Están asilvestradas. Son malas. Me van a arrear... Y yo soy una imbécil que no sabe defenderse. Me gustaría poder hacerlo, pero hay algo que no soy capaz de sacar de dentro de mí: no encuentro la rabia para devolver un puñetazo". (pág. 187)

"Tenemos una confitura muy distinta de la mermelada a la que tú estás acostumbrada. Es un poquito amarga, pero te encantará. Te advierto que no puedes abusar de ella porque no necesitas demasiado dulce en tu vida. El dulce, déjalo para los sentimientos, en la mesa no abuses de él hasta que no vuelvas a caber en una talla XXXL". (págs. 252-253)

La autora quiere concienciar a través de Fiona sobre la importancia de una alimentación saludable, así que además de enseñarnos la transformación de la protagonista a través de su cambio de hábitos culinarios, invita al lector a meterse en la cocina, buscar recetas sencillas que cualquiera puede hacer y que nos sirvan para escapar de las opciones fáciles de las comidas preparadas.
La novela se lee con facilidad, una vez pasado el primer tercio, en el que el ritmo narrativo es realmente lento, tanto que reconozco que creí que iba a dejarla a un lado.
La historia de Fiona no pasará a mi lista de lecturas recomendadas, pero no quiero quitar el mérito a la autora, que toca temas que sí me parecen importantes, y explica el vínculo tóxico que tenemos con la comida ¿quién no se ha pegado un atracón en momentos de estrés, de desamor...? ¿Quién no ha sentido la presión social de tener que entrar en una talla determinada? No hemos de empacharnos cuando no nos sentimos bien ni agobiarnos por no comer al mirarnos en el espejo y no ver un cuerpo como los que nos enseñan en los anuncios, en las películas, en las revistas.
La autora recomienda en el apéndice la lectura de Saber comer: 64 reglas básicas para aprender a comer bien (Debate, 2012) y Bueno para comer (Alianza Editorial, 2011)

viernes, 23 de febrero de 2018

EL ÚLTIMO REGALO DE PAULINA HOFFMANN

Cada lector es un mundo y según nuestra experiencia vital y el momento en el que estamos, los libros nos llegan de una manera u otra, nos hacen pensar, nos transportan o se nos hacen cuesta arriba e incluso se nos caen de las manos.
La primera novela de Carmen Romero Dorr nace, según cuenta ella misma en una entrevista a El Mundo, el día que fallece su abuela, a la que estaba muy unida. 
Yo también tuve una abuela muy, muy especial, alguien que dejó un vacío profundo cuando se marchó y que, al igual que la protagonista de esta novela, sabía leer entre líneas, estaba siempre ahí y siempre tenía la palabra justa y el consejo adecuado.
En la historia de Carmen, la abuela es Paulina, y el presente de Alicia, su nieta, y el pasado de Paulina, se irán entrelazando en una historia en la que es muy fácil meterse como lector. Paulina ha conocido el horror de la guerra, que dejará profundas cicatrices en ella pero le enseñará a seguir adelante, a superar todos los reveses de una dura vida. Alicia ha crecido en un mundo en paz, pero también su alma tiene heridas por las experiencias vividas y la muerte de su abuela llega en un momento en el que está bastante perdida y sin tener claro qué es para ella lo prioritario, lo que de verdad importa.
Pasado y presente se unen para cerrar un círculo gracias a la relación entre la nieta y la abuela, alternando un narrador en tercera persona la vida de ambas e intercalando algunas cartas. 
"El papel escrito nos sobrevive, recuerda nuestra historia aunque nos hayamos marchado. Cuando no seamos más que un puñado de huesos en un agujero cualquiera, la celulosa solo empezará a amarillear tímidamente, la tinta apenas amenazará con borrarse. Nuestras palabras seguirán ahí para recordar quiénes fuimos, cómo amamos, por qué sufrimos". (pág. 92)
La abuela Paulina es uno de esos personajes que el lector siente cercano, que encuentra un rincón en el corazón. Una mujer que transmite mucha fuerza y magnetismo, una persona que ha ido aprendiendo, superando las dificultades, levantándose y mirando hacia adelante. También ha flaqueado, se ha sentido frágil, ha dudado, ha llorado. Paulina es una mujer de verdad, podría ser tu abuela, mi abuela, y de ahí una buena parte de la magia de esta novela, una protagonista absolutamente increíble a la que todos querríamos como abuela.

Carmen Romero Dorr. Foto: www.elmundo.es

"Paso a paso, página a página, la joven lectora pasará unos días sumergida, igual que su hermano antes que ella, en esta historia que tocará profundamente su corazón porque habla sobre algo que ella ya ha empezado a intuir: la fuerza de uno mismo para cambiar su destino, para no dejarse morir en una cárcel azotada por las olas.
Para no quedarse en su habitación llorando por los muertos". (pág. 124)
Tras un viaje temporal y espacial, a la Segunda Guerra Mundial, al tiempo presente, a Berlín, a Madrid, a Málaga, tras acompañar a Paulina, a Alicia, leer sus novelas, pasar las páginas de su álbum de fotografías, sumergirme en su historia, cierro la novela y siento que quiero paladearla un poco, que necesito unas horas antes de abrir otro libro, porque Paulina y Alicia se han quedado en mi mente, en mi alma, porque hay palabras, reflexiones, pensamientos, en los que quiero pararme, incluso releer, anotar. 
"El amor por los hijos puede convertir en héroes a las personas más corrientes, y basta por sí solo para dar sentido a muchas existencias. Es el motor para enfrentarnos a todo y la justificación para cualquier delito. No hay otra fuerza más poderosa entre todas las que hacen girar el mundo". (pág. 291)
"La tristeza finge que se disipa, permite que nos engañemos creyendo que se ha marchado, pero de pronto, ¡zas!, sale de su escondite para atraparnos de nuevo". (pág. 363)
He disfrutado enormemente del camino de las protagonistas y he viajado a mi propio pasado y a la relación con mi abuela. Ha sido una grata experiencia y he tomado muy buena nota del sabio consejo final de Paulina a Alicia, que con solamente dos palabras lanza un mensaje con mucho contenido.

miércoles, 7 de febrero de 2018

NUESTRA CASA EN EL ÁRBOL


Esta novela es mi estreno con Lea Vélez, aunque ya tiene otros dos libros publicados. Me llamó la atención porque Lea nos habla de Ana y sus tres hijos, una mujer que, como la escritora, se queda viuda con niños pequeños y, al igual que ella, tiene unos niños que son superdotados. Cualquier madre podrá entender lo que puede suponer esto en el sistema educativo actual, y si no se lo imagina, en el libro nos lo relatan a la perfección.

"Las madres no estamos acostumbradas a encaramarnos a las ramas, así que hay que tener muy en cuenta la fuerza de la gravedad y conseguir, si es posible, que las cosas que han de caer caigan a nuestro favor. A fin de cuentas, la gravedad es una fuerza y las fuerzas a favor de las madres viudas y con tres niños nunca sobran". (pág. 56)
"Tenemos superpoderes pero, no te preocupes, en el colegio nos quedamos muy calladitos para que todos se crean que somos como los demás ¿Y sabes qué, mami? Que les hemos engañado". (pág. 344)

Lea Vélez cuenta en una entrevista en Mujer Hoy que uno de sus hijos, apasionado por la astronomía y con una curiosidad y un vocabulario fuera de serie, se estrellaba continuamente en el colegio, donde sufría lo indecible: "Las madres de niños con altas capacidades lloramos muchísimo porque revivimos la infancia escolar, el dolor, el aburrimiento, la soledad. Aún no sabía qué eran las altas capacidades ni sus siglas". Y es que los colegios no están preparados para dar a cada niño lo que necesita, se les encasilla, se les sienta a una mesa a una edad muy temprana y venga a colorear y a escribir frases que la mayoría de las veces ni les interesan. 

"Mamá, es posible que los hombres antiguos vivieran menos años, pero creo que aprovechaban mejor el tiempo. Para empezar, no lo derrochaban tontamente mirando la tele. Hablaban, se contaban historias, caminaban a todas partes, pintaban bisones en las cuevas..." (pág. 114)

¿Dónde se quedan la creatividad, el ingenio? ¿En qué momento muere la curiosidad? Si con un niño de inteligencia media ya es complicado, la tarea de Ana, con tres superdotados en casa haciendo preguntas sobre física cuántica, matemáticas avanzadas, cine, literatura o anatomía, se me antoja una enorme montaña muy difícil de escalar. Y aquí el atractivo fundamental de este libro, la historia del día a día de esta peculiar familia, de una madre que entiende perfectamente que tiene que dejar España, dejar atrás su vida anterior y empezar de cero con sus tres hijos. Rompe con todo con gran valentía y comprende a sus hijos y los acompaña en su camino de una forma excepcional, admirable, envidiable.

"Los hijos no nos enseñan a ser padres, no enseñan a ser hombres. Hombres en el sentido humanístico de la palabra. Ellos no han dejado desde el primer día de darme ejemplos de grandeza de miras, de reflexión sin prejuicios, del concepto humano de libertad y dignidad que de forma innata persigue todo individuo". (pág. 270)
La casa que Lea construyó a sus hijos. Foto: http://navarra.elespanol.com
Ana sabe que la clave es el respeto al ritmo de cada niño, llegar a donde ellos quieran llegar motivados por su curiosidad, aunque tenga que bucear en la enciclopedia en busca de las respuestas a las preguntas de su hija de 4 años.
Pero Ana es de carne y hueso, también tiene sus momentos de flaqueza, no estamos ante una madre inverosímil, ella también se siente sola, se frustra, o pierde la paciencia. Y cuando eres madre entiendes perfectamente lo que ella está pasando, esa especie de montaña rusa que es criar a un hijo y esa lucha contra el sistema que tantas veces les daña. En ocasiones la soledad le pesa enormemente.

"La enfermedad es también una forma de descansar. Pero mamá no podía descansar. Estaba sola y las mujeres solas nunca enferman. No les está permitido deprimirse. Creo que por eso escribía en sus diarios. Sus pequeños melodramas duraban un día, una tarde, unas horas, y cursaban sin fiebre. Ella nos lo explicaba así:
- A veces echo tanto de menos un abrazo de papá que me siento como una niña perdida en un bosque.
- Tú nunca te perderías en un bosque porque conoces los puntos cardinales - le dijo mi hermano.
- ¿Pero y si los árboles me tapan las estrellas?
- No, mamá - le dije yo -, porque entonces te subirás al árbol más alto para ver el cielo desde allí". (págs. 164-165)

Los tres niños viven rodeados de adultos en el hostal inglés, herencia del marido de Ana, a orillas del río Hamble, donde podrán explorar el mundo y donde su madre construye para ellos una casa en un árbol, su refugio.

Lea Vélez con sus hijos. Foto: http://www.mujerhoy.com
A través de los recuerdos de los hijos, de sus cartas infantiles y del diario de la madre, iremos descubriendo el día a día de la familia y un poco, bastante poco, de la faceta de Ana como mujer con miedo a compartir su vida con un hombre.

"Los hijos son el motivador de la excelencia. Ellos nos empujan constantemente a ser mejores, a buscar soluciones, a hacer mil cosas más de las que haríamos en condiciones normales. Sí, es verdad que soy una gran madre, como tantas madres, pero, desgraciadamente, no soy una gran carpintera. El gran carpintero era mi marido". (pág. 134)

La lectura es muy agradable y fácil, llena de ocurrencias infantiles fruto del ingenio real de los niños, sus razonamientos llenos de toda lógica y su enorme sentido del humor. Una de las cosas que Ana descubre como madre es que el sentido del humor es fundamental en su relación con sus hijos, y que la risa es un excelente conductor que hace que lleguen más fácilmente ciertos mensajes y conecten mejor con los pequeños.

"Mamá, mi profesora dice que el hombre inventó el submarino y el sonar, pero no es verdad. No tiene razón. El hombre no inventó el sonar. El sonar lo inventaron los murciélagos. Y encima, las ballenas usan el sonar desde bebés porque sus madres no les dicen nada más nacer que son demasiado pequeñas para usar el sonar y que ya lo aprenderán a usar cuando sean mayores y vayan a la universidad". (pág 347)

He disfrutado mucho con esta novela, me he emocionado, he reído, he reflexionado, he visto en muchos momentos reflejado a mi propio hijo y sus razonamientos disparatados dentro de su lógica infantil. Una lectura muy recomendable.

jueves, 30 de noviembre de 2017

MANUAL DE PÉRDIDAS

"Padezco alzhéimer y pronto seré incapaz de leer. Me estoy despidiendo de la gente que fue valiosa en mi vida, devolviéndoles algo que alguna vez tuvimos en común". (pág 93)
Abdón cumple setenta años con la demoledora noticia de que su mente dejará de recordar, de que él dejará de ser y de conocer el mundo y las personas que le rodean.
Este profesor de historia, decide entonces emprender su último viaje, acompañado de su hija Virginia. Esa hija con la que nunca tuvo una relación demasiado estrecha, pero que llegado este momento siente que debe estar con su padre y cuidarlo.
El recorrido de Abdón se convierte en un viaje en el que conviven presente y pasado. Cada libro que entrega hace que se produzca un reencuentro con alguien del pasado, que vengan, en ocasiones, recuerdos a su mente enferma, no siempre claros, no siempre veraces. En el viaje también los lugares son importantes, esos que recuerda y ya no están, los paisajes de su infancia y juventud apenas cambiados en su Avellaneda natal, esa librería que ya no existe el el lugar en que estaba cuando revolvía sus estantes...

"El paisaje que les rodea es, en ocasiones, similar al que Baroja describe en su novela y Abdón se siente también como el protagonista: un viajero atribulado que recorre muchos kilómetros buscando algo que está en su propio interior". (pág. 101)
El narrador además nos va desgranando los pensamientos de Virginia, su evolución en paralelo al avance de la enfermedad de su padre, con el que va sintiendo una conexión que nunca creyó posible.
"Antes de abandonar el cuarto, desde el vano de la puerta, Abdón vuelve el rostro para observar por última vez la figura dormida de su hija que ya apenas cabe en aquella cama infantil y piensa que es aquella noche como una despedida. Es un adiós irrechazable porque pronto comenzará a no ser el mismo. Su cerebro en desguace irá poco a poco caducando hasta expulsarle de aquella casa y sustituirle por otro, por un anciano desconocido, olvidadizo e inmemorial". (pág. 72)

Avellaneda, pueblo de origen de Abdón

Su hija, su mujer Cecilia, fallecida hace ya años, su hijo Benito, los amigos de juventud, los del tramo final de su vida, sobre todo Plácido, todos se van difuminando.
"Todo está desapareciendo paulatinamente de su vida porque ha llegado un animal polifémico y está deglutiendo  los paisajes arcaicos de manera cruel e imparable. Todas las conversaciones que mantuvo con aquel viejo bibliófilo que regentaba la tienda han desaparecido. Han desaparecido las sensaciones, las imágenes de los tomos ordenados en el estante, los rostros pasajeros, la memoria." (pág. 122)

Javier Sachez nos regala una novela maravillosamente escrita, con una riqueza de vocabulario que es realmente complicado encontrar en novelas recientes y que se agradece enormemente, porque además no hace la lectura más pesada ni difícil, una historia en la que los libros, el espacio, el tiempo, la familia y la enfermedad son protagonistas por igual, todos ellos importantes y parte fundamental de esta ruta que emprende Abdón.
Gracias al blog Un lector indiscreto, he conocido a un autor que realmente vale la pena y al que no hubiera llegado si no es por la recomendación de Paco.
Como bien dice Victoriano Santana en el prólogo (que os recomiendo que dejéis para el final, porque desgrana mucho la novela): "Toda excelencia solo puede fundarse en el vislumbre de las tres mayores virtudes (¿las únicas, quizás?) que cabe esperar de un texto literario: por un lado, que entretenga; por el otro, que remueva conciencias; por último, que haga uso de la función poética de la lengua de una manera, cuanto menos, eficaz, solvente, adecuada para el conveniente prestigio lingüístico de la pieza creada. La obra que nos ocupa cumple con todas las virtudes enumeradas de manera sobresaliente". 


"Lo terrible no es olvidar el nombre de las personas. Lo terrible es olvidar su significado." (pág. 131)


miércoles, 2 de agosto de 2017

LA CANDIDATA

Feminismo: Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna 'mujer' e -isme '-ismo'.
1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. (Diccionario de la Real Academia Española)
Esta es la palabra que ha venido a mi mente de forma recurrente durante la lectura de la novela de Elena Moya. Un alegato feminista en toda regla, muy bien hecho y con una visión de la problemática cotidiana de una mujer en un universo masculino que huye de dramatismos, pero llamando al pan, pan y al vino, vino. Se cuenta la historia de una mujer, además de homenajear y recordar a otras mujeres que fueron diputadas en momentos difíciles, se nos invita a reflexionar sobre el hecho de que una mujer, por serlo, nunca está en un plano de igualdad con el hombre, si siquiera cuando llega a cargos públicos de responsabilidad, como el caso de la protagonista, nada menos que Ministra de Economía.
La Candidata es Isabel San Martín, está sola el fin de semana de las elecciones generales. Es Ministra de Economía, es una política como pocas, se mira en el espejo de mujeres que dejaron huella en la sociedad, como Victoria Kent, que logró en los años 30 que en las prisiones españolas se dignificase al preso y se apostase por su reinserción en la sociedad. Campoamor, Nelken o Concepción Arenal son otras mujeres a las que conoceremos cuando Isabel echa la vista atrás para recordar su legado, para constatar que la Historia no se nos cuenta completa cuando se olvida la aportación femenina. Victoria Kent pasa a la memoria colectiva más por su condición de lesbiana que por su grandísima labor en las cárceles. Isabel quiere hacer grandes cosas pensando en el pueblo, sin mirar a ninguna puerta giratoria ni vender su alma a corporaciones internacionales que podrían solucionar su futuro económico. Pero también quiere que el hecho de ser mujer no impida que se hable de sus logros, que los políticos españoles y de otros países la respeten y consideren. Complicado, podemos constatarlo a lo largo del relato de estas horas decisivas previas a las elecciones, en las que la candidata ha de enfrentarse a una tremenda caída de la deuda pública que puede desembocar en un rescate, como ocurrió en su momento con Grecia.
La ministra vive horas muy complicadas en el terreno personal y laboral, se ve desbordada y superada, en algunos momentos, como cualquier persona, llora, patalea, grita, tira cosas, impotente... pasa un día entero sin acordarse de comer, pide pizza de madrugada desde su despacho... Es de carne y hueso y la responsabilidad y la soledad del poder pueden ser tremendamente difíciles.
Isabel es ingeniera, sabe idiomas y ha llegado a su cargo por méritos propios, pero parece que todavía tiene que escuchar comentarios que un hombre no escucharía:

"-¡Qué buen inglés tiene, Mr. San Martín!-  me dijo con una sonrisa helada.
Razón no le faltaba, pues España tiene una tristísima historia de representantes hidalgos que no saben idiomas, aunque en los últimos tiempos vamos mejorando, lo mismo que los griegos e italianos. Aún así, mis homólogos de esos países, hombres los dos, no merecieron un elogio semejante porque se suponía que hablaban bien el inglés. Pero yo, simplemente por ser mujer, no". (pág. 197)

Vemos a una mujer real, absolutamente verosímil, aunque con muchos más valores, responsabilidad y preparación de lo que cabría esperar en la clase política, al menos en los tiempos que corren.

"Los hombres huyen de las mujeres inteligentes porque las temen (...). Desconocen que las mujeres poderosas acostumbran a ser muy inteligentes (lo que no siempre se da en el caso de los hombres) y se han montado una vida familiar y de amistades envidiable, mucho más rica, alegre, plena y variada que la de ellos; porque las creen masculinas solo porque visten traje y entonces pasan de ser alguien presumiblemente inferior a un igual, lo que las convierten en una amenaza; también las rechazan porque creen que se han labrado el ascenso en alguna cama y no se detienen a pensar en su talento real". (pág. 425)
Elena Moya. Foto: www.larazon.es

A lo largo de las 500 páginas de la novela conoceremos a Isabel, con la que es tremendamente fácil empatizar y desearle muchísimo éxito profesional, porque sin dudas el país estaría en muy buenas manos. Su marido, su mentor, sus compañeros de trabajo, aquellos que vivieron con ella sus años de universidad, los círculos de poder económico y político, su complicidad con la ministra danesa... Un apasionante viaje de la mano de una escritora a la que seguiré la pista, me ha resultado una novela entretenida, apasionante, me ha servido para reflexionar, para emocionarme y disfrutar mucho.

"Buscando consuelo, saqué la mano de debajo de la manta para coger el libro de la Kent, que apreté contra mi pecho, abrazándolo. Como ella, había luchado ese día sin perder la dignidad, defendiendo mis principios. Lo que pudiera pasar a partir de entonces solo el destino lo sabía. Lo que sí sabía era que podría ir por la vida con la cabeza bien alta por no haber sucumbido a presiones ni chantajes. A esas alturas, era ya lo único que me importaba". (pág. 451)


miércoles, 7 de junio de 2017

LLAMADME ALEJANDRA

Mi última lectura ha sido la novela ganadora del Premio Azorín 2017, de Espido Freire, una autora a la que sigo habitualmente y de la que había leído relatos y columnas, pero no novelas, y me parecía muy atractiva la propuesta, conocer a la mujer más allá de su papel de esposa del último zar de Rusia y nieta de la Reina Victoria.
Espido Freire nos presenta una historia narrada en primera persona en la que vamos conociendo el día a día de Alejandra Romanova, una mujer de origen alemán profundamente enamorada de su marido y que rechaza como pretendiente al mismísimo Príncipe de Gales para casarse por amor. 
Veremos a una mujer en palabras de la escritora "inquieta, nerviosa, apasionada, fiel y profundamente equivocada". Además, es una mujer que tiene una imagen muy diferente ante su país, que nunca terminó de acogerla por extranjera, de lo que luego realmente era en su vida cotidiana. Fue esto precisamente lo que llevó a la escritora a dedicarle una novela, el deseo de mostrar cómo era realmente esta mujer con imagen de altiva y fría.
El relato se lee con agrado y tiene un buen ritmo narrativo. Espido Freire se ha documentado muy bien, tanto en la historia personal del personaje como en todo cuanto la rodeaba, destacando todos los detalles de sus joyas y vestidos (aquí se nota que a la escritora le apasiona el mundo de la moda), las comidas, las fiestas, la decoración del hogar familiar... El lector puede imaginar todo este ambiente con mucha facilidad, y poco a poco se irá metiendo en el día a día de la zarina, descubriendo a una mujer muy tímida, que no conseguía disfrutar con las fiestas de la corte, los superficiales personajes que la rodeaban no le interesaban ni lo más mínimo, pero vivía bastante obsesionada por la imagen que de ella se tenía de puertas para fuera, muy consciente de que cualquier tropiezo suyo sería ferozmente criticado. Ni siquiera su suegra se lo puso fácil, aún sabiendo que su hijo la amaba profundamente.

Foto: www.mujeresenlahistoria.com. La zarina con una tiara regalo del zar.
La vida de la zarina no resultó nada fácil, tenía una salud muy frágil, se sabía menospreciada por su pueblo y tardó mucho en poder por fin alumbrar un heredero tras cuatro niñas, alegría que se tornó tragedia cuando se le diagnosticó hemofilia. Una mujer absolutamente volcada y entregada a su familia, completamente distinta en cuanto a su relación con los hijos a las mujeres de su clase social. Les dio el pecho contra viento y marea, los cuidó y protegió, veló por ellos hasta el límite de sus fuerzas. Una madre admirable y que sin embargo me sorprendió mucho en su relación con su marido y los consejos que le daban, puesto que excusaba en todo sus actos a Nicolás II "El Sanguinario", por traiciones de los que le reodeaban o una inexplicable inocencia, nunca vio en él ninguna crueldad a la hora de tratar a su pueblo, al que consideraba necesitado de una autoridad férrea, pues de otra manera no podrían los campesinos tener una vida más o menos organizada. 
Del zar se dice que confesó a alguien de confianza en el momento de ser nombrado: "No estoy preparado para ser zar, nunca quise serlo. No sé nada del arte de gobernar, ni siquiera sé la forma en que debo hablar a los ministros...", y sin lugar a dudas esto se refleja en el libro.
Otro de los personajes importantes del relato es Rasputín, en quien la zarina tenía total confianza a la hora de tratarla a él y a su hijo Alexei de todas sus dolencias. Un personaje muy peculiar, cuyas predicciones extrañamente se fueron cumpliendo, y que aprovechó esta confianza de la zarina para ejercer su influencia sobre la corte.
La propuesta de Espido Freire me ha parecido muy interesante, y descubrir a esa mujer que vivía junto al último zar de Rusia, sin duda apasionante, pero en mi opinión a la historia le falta algo más de pasión, resulta bastante fría, es muy difícil empatizar con el personaje, he tenido la sensación de estar leyendo la historia sin lograr realmente meterme en ella, la he visto más como una biografía novelada que resulta fácil de leer, que como una novela histórica, porque aunque el personaje habla en primera persona, no consigue pasar de una voz de narradora omnisciente. Quizá la frialdad de la persona que fue la zarina sea el motivo de esta sensación, pero me hubiera gustado meterme más en la historia y en el personaje. Igualmente es una lectura que recomendaría.

martes, 23 de mayo de 2017

NO SOY UN MONSTRUO

El pasado mes de febrero se dio a conocer la obra ganadora del Premio Primavera de Novela y la sorpresa para mí fue mayúscula, No soy un monstruo, de Carme Chaparro, por unanimidad del jurado, se llevaba el galardón. Soy seguidora de la periodista y no conocía su faceta literaria, es más, pensé de dónde sacaría el tiempo para escribir entre la tele, las colaboraciones en revistas, presentaciones... Tuve claro que leería la novela porque Carme es una periodista rigurosa y muy profesional, una excelente columnista y estaba segura de que no sería una periodista más subiéndose al carro de publicar novelas. Y así es, No soy un monstruo es una historia escalofriantemente verosímil, ahí se nota el oficio de la escritora, su gran labor de comunicación, su capacidad de meternos en dos historias que transcurren paralelas, por un lado la de Ana Arén, inspectora jefe de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid, que llena de angustia se enfrenta al secuestro de un niño en un centro comercial que se parece demasiado a la desaparición, en este mismo lugar, de un niño de la misma edad y físico ocurrida dos años antes y sin resolver, un fracaso cuya herida todavía no está cerrada. ¿Estarán relacionados los casos? ¿Se trata de un secuestrador en serie? ¿Ha vuelto aquel al que en su momento se bautizó con el nombre de Slenderman?
Un jefe déspota, unos compañeros que confían en ella, un trabajo agotador física y mentalmente, la presión mediática y un país pendiente de la noticia en todo momento. Ahí entra en escena Inés Grau, periodista televisiva, que necesita llenar minutos contando todo lo que pueda de esta historia, ser la primera en llegar, en conectar con su cadena, llevarse la medalla... La relación entre la prensa y la policía, en un toma y daca y un equilibrio complicados.
Gracias a Inés conoceremos los entresijos de la televisión, un mundo bien conocido para Carme Chaparro, y se nota que sabe de lo que habla. De la mano de Ana nos meteremos en la investigación policial, la oficial y la tan necesaria información paralela, a través de amigos, y un hacker llamado Joan que colabora con la policía y también trabaja en un proyecto llamado NeuroQwerty (un programa que detecta a través de la forma de teclear los síntomas tempranos de enfermedades degenerativas, un proyecto real que se puede ver en Internet).
El conocimiento como periodista del medio y su excelente labor de documentación (además de los amigos policías que cuenta en los agradecimientos que le ayudaron), ayudan a conformar una historia que se lee con facilidad, que va creciendo en interés y que tiene varios giros inesperados y un final sorprendente.

Carme Chaparro. Foto: www.abc.es

Al final del libro, cuenta Carme: "Cuando terminé No soy un monstruo me sentí perdida ¿Es buena? ¿Funciona el final? ¿Fluye la trama? ¿Se encalla en alguna parte?" y se la envió a Carmen Posadas, que según cuenta la animó mucho y alabó su novela. Tomando estas preguntas que se hace la escritora al terminar la novela, termino diciéndoos que es buena, que el final realmente sorprende y funciona, hace que todo encaje, que el puzzle se complete y se redondee la historia, la trama fluye perfectamente, de una manera muy natural se va pasando de una escena a otra, de Ana a Inés y viceversa y no se encalla, no frena ni patina en ningún momento. Muy recomendable.
El pasado mes de abril en Twitter tuvimos la posibilidad de preguntar a Carme Chaparro directamente sobre cualquier cuestión relacionada con el libro, y tuve la suerte de que contestase a mi pregunta. La verdad es que me sorprendió ver su novela porque sé que es muy polifacética, así que le pregunté a qué había renunciado para escribir, está claro que hay que arañar las horas de algún sitio, y esta es su video respuesta: https://twitter.com/CarmeChaparro/status/849664756873035776
En él dice:
"Digamos que escribir me ha dado más cosas que las cosas a las que he renunciado, pero sí, evidentemente, horas de sueño, muchas horas de sueño, algunas horas con mis hijas y muchas horas de sentarme a la mesa a comer. El fin de semana, cuando estaba en los informativos de Telecinco, necesitaba escribir aunque fuera un ratito y lo que hacía era no bajar al comedor y mi amigo Xavi Riera me subía una pizza o un bocata y me lo comía frente al ordenador mientras seguía escribiendo el libro".
Espero que siga contando con la ayuda de Xavi y que escribir le siga compensando para que podamos tener otra buena historia que leer.

martes, 14 de marzo de 2017

COMO FUEGO EN EL HIELO

Siempre es un placer reencontrarse con la prosa de Luz Gabás, con cuya primera novela, Palmeras en la Nieve, disfruté muchísimo en aquel verano de 2012.
En esta ocasión la autora nos lleva a un pequeño pueblo pirenaico inspirado en Benasque, la zona donde vive actualmente y que demuestra conocer a la perfección y por el que el lector recorrerá junto con los personajes, las cumbres, valles y pueblos casi aislados del resto del país a mediados del siglo XIX, cuando los desplazamientos por los caminos, apenas marcados por el ganado, eran una aventura arriesgada.
La editorial Planeta nos resume en la contraportada el argumento y nos invita a sumergirnos en la historia así:

El fatídico día en el que Attua tuvo que ocupar el lugar de su padre supo que su prometedor futuro se había truncado. Ahora debía regentar las termas que habían sido el sustento de su familia, en una tierra fronteriza a la que él nunca hubiera elegido regresar. Junto al suyo, también se frustró el deseo de Cristela, quien anhelaba una vida a su lado y, además, alejarse de su insoportable rutina en un entorno hostil. Un nuevo revés del destino pondrá a prueba el irrefrenable amor entre ellos; y así, entre malentendidos y obligaciones, decisiones y obsesiones, traiciones y lealtades, Luz Gabás teje una bella historia de amor, honor y superación.
Los convulsos años de mediados del siglo xix, entre guerras carlistas y revoluciones; la construcción de un sueño en las indomables montañas que separan Francia y España; y una historia de amor que traspasa todas las barreras.

En efecto, antes de comenzar a leer la novela, ya sabía que estaba ante una historia de amor, no me puedo quejar, pero permitidme que lo haga un poco, porque si hay algo que Luz Gabás hace muy bien es la ambientación, temporal y física, de sus historias, llevándonos a un viaje en el tiempo y en el espacio. Esta vez no he viajado, esta vez la historia de amor ha tenido un peso tan grande que me sobraba en muchos momentos. Aunque los personajes de Attua y Cristela están muy bien perfilados, su relación me ha resultado precedible y estereotipada, y esta vez no he podido agarrarme a los paisajes pirenaicos, al momento vital de aquellos que los rodeaban en su día a día, a los acontecimientos nacionales e internacionales que ocurrían o se veían venir, porque esta historia de amor ocupa casi todo el espacio narrativo.
El libro está muy bien escrito, en esto Luz Gabás no decepciona, y las novelas con historia de amor también pueden gustarme, aunque no es un género que me entusiasme, pero necesito que haya algo más, que otras historias paralelas me acompañen, y en esta ocasión no lo he encontrado.
No os diría que no leyerais el libro, porque la prosa de Luz Gabás no lo merece, pero sí os diría que la relación de los protagonistas carece de originalidad y que esta relación ocupa prácticamente toda la novela.
¿Quizá abordé la lectura con Palmeras en la nieve en la cabeza y esperaba más? Puede ser, no digo que no. ¿Quizá pensé que la historia de amor sería de otra manera? Desde luego, aunque conforme iba avanzando la lectura ya vi que no, que era una historia de las clásicas, de las que se encuentran un millón de veces. ¿Volvería a leer a Luz Gabás? Sin dudarlo, me gusta mucho cómo escribe, aunque también os confieso que si me encuentro otra novela de amor tan predecible, será la última.
Sé que soy una voz discordante con la inmensa mayoría, este libro está gustando muchísimo, pero bueno, no se puede gustar a todos y me gusta contaros también algunas de mis decepciones lectoras.
Valle de Benasque. Foto: www.rutaspirineos.org

jueves, 17 de noviembre de 2016

SARNA CON GUSTO

La portada de Sarna con gusto no pasa desapercibida, y el título suscita también cierta curiosidad. Que sea una trilogía la verdad es que no suma puntos, por eso de pensar que uno se enfrenta a una historia inacabada, pero tras leer en otros blogs y en las redes sociales que en cada libro de la saga del detective Sancho el caso que lleva sí termina, es más fácil animarse con esta novela negra que tiene varios toques que la hacen diferente.
Siempre que un libro llega a mis manos me gusta leer la contraportada, la biografía del escritor, el índice de capítulos y la introducción. César Pérez Gellida nos regala además una Banda Sonora que va desde La Dama se Esconde o los Piratas a Extremoduro o Aerosmith pasando por Ilegales y Nirvana, melodías y letras que formarán parte de la ambientación de esta novela y de esta historia en concreto. Este detalle me ha gustado mucho, la presencia de la música y que el autor nos detalle esa música.
En Sarna con gusto el foco apunta a dos protagonistas absolutos, ante los cuales los secundarios quedan muy difuminados: Ramiro Sancho regresa al Cuerpo de Policía, tras haber estado fuera por una sanción de un caso anterior, y se enfrenta a un durísimo secuestro, que lo es porque el lector en todo momento podrá saber qué le está pasando a Margarita, la hija adolescente de un político y empresario de Madrid. 
Dice la contraportada de la novela que "Sarna con gusto es la evidencia irrefutable de que existe un género singular en nuestro país que se define como narrativa audiovisual", y no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, la manera de contarnos la historia resulta diferente, original. El lector vivirá por un lado la angustia de la familia de la secuestrada y la acción policial para tratar de rescatarla, pero también el día a día de una niña aterrorizada, torturada y en manos de una banda a la que no le importa ni lo más mínimo nada que no sea la transacción económica.

César Pérez Gellida. Foto: www.todoliteratura.es


No he leído esta historia como el clásico page turner, aunque me he metido de lleno, he sentido la impotencia de Sancho, su preocupación y nerviosismo, la angustia de Margarita, esta novela no es de esas cuyas páginas pasan veloces entre los dedos, es una novela con un ritmo narrativo algo más pausado, sin ser lento, que va profundizando en las tramas y dosificando muy bien los momentos de más angustia hasta llegar a un final que se intuye y a la vez se niega.
Me ha gustado mucho y sin duda os recomiendo esta lectura, por momentos muy dura y cruel, pero muy bien escrita y que os hará pasar buenos ratos a los amantes del género. El autor se ha documentado de forma rigurosa sobre los procedimientos policiales, tal y como nos comenta Urtzi, el inspector de homicidios que hace el prólogo y afirma: "Si César fuera policía, yo habría hecho lo imposible para que estuviera en mi grupo. Ya se adelanta a mis modestas contribuciones con un diseño perfectamente estructurado de cada situación, ha cogido el hilo y no lo va a soltar". De la novela nos dice que "Sarna con gusto es la crónica de un secuestro con algunas pinceladas de ficción. El talento de su autor lo ha hecho posible".
En la página del autor encontraréis el booktrailer de esta novela y más información sobre él y su obra.

jueves, 3 de noviembre de 2016

EL TIEMPO MIENTRAS TANTO

"La mujer que va a morir y no lo sabe, o quizá sí, tiene los ojos cerrados, el cuerpo rígido, las manos abiertas, los dedos extendidos".
Maria José va a morir, todos lo saben y ella... Quizá ella desde su coma también lo sepa, no se sabe si las personas en ese estado logran saber qué ocurre a su alrededor. Precisamente por esto, por si a Maria José le llega algo tras el accidente que la ha llevado a la cama de un hospital y a un coma irreversible, su madre, su mejor amiga, Marga, su padre e incluso hacia el final su exmarido, entran en su habitación, toman su mano inerte y le hablan.
A través de lo que los visitantes de la mujer que va camino de la muerte le cuentan, reflexionan o hablan entre ellos, se va desgranando la historia personal de cada uno, reflexionando sobre los silencios, las expectativas que no se cumplen, los sueños rotos y las vidas ancladas en un pasado que no deja disfrutar el presente.
Pilar, la madre, es la que tiene un mayor protagonismo y una vida más desgarradora e infeliz, con una amargura permanente que hace que tanto su hija como su marido, Paco, sean siempre víctimas de sus quejas o de su ira, aunque en realidad no tengan la culpa de nada. La culpa de todo la tiene ese amor de juventud que la llenó de promesas incumplidas y la dejó en la pregunta permanente de "¿y si?", ¿qué hubiera pasado? Nadie lo sabe, pero a Pilar, que no deja de darle vueltas a la vida que pudo tener y no tiene, no le deja disfrutar de lo que sí tiene.
Paco no ha perdido nunca la esperanza de que su mujer algún día se de cuenta, le mire y trate de quererle, a él que está siempre a su lado.
Marga es la amiga fiel, desde siempre paño de lágrimas de Maria José, defensora ante los que se burlaban de su sobrepeso. Marga va todos los miércoles a visitarla y esta visita la deja con la moral por los suelos, tiene sentimientos encontrados, quiere ir cada semana, pero quiere también dejar de ir, que termine el sufrimiento de ver a su amiga inmóvil sin ninguna posibilidad de que pueda despertar.
Sentimientos a flor de piel, pasados que explican los presentes, reflexiones de cada uno sobre lo que podía haber sido mejor en su vida y también en su relación con María José, sobre todo en Pilar, una madre que se da cuenta de que no lo hizo nada, nada bien.


"- Es que, si me lo permites, Pilar, un poquito gordita tu hija sí está.
A Pilar se le llenaron los ojos de lágrimas. Quiso decirle que también ella se merecía un doña delante del nombre, que su hija no estaba gordita, sino gorda, pero que eso no tenía que ser motivo de insulto. Quiso preguntarle si a ella le gustaría que los demás se rieran del siete que llevaba zurcido en la falda o de la calva que se le intuía por debajo del pelo cardado como si fuera un casco romano. Quiso exigirle que protegiera a su hija, que era lo que más quería en el mundo. Quiso amenazarla: o me la cuida o aquí va a pasar una desgracia, pero tuvo miedo de echarse a llorar si abría la boca, así que la mantuvo cerrada un buen rato".

Carmen Amoraga. Foto: www.abc.es


Carmen Amoraga invita al lector a reflexionar, a mirarse dentro para preguntarse cómo es su vida y su actitud ante ella, ante aquellos que le rodean, qué silencios, qué palabras ha pronunciado...
Una lectura tranquila, pausada, que ahonda en los sentimientos y que resulta triste a la vez que esperanzadora, nos lanza el mensaje de que de nuestra propia actitud depende nuestro ánimo ante lo que nos rodea. Quizá no podamos cambiar el entorno, pero sí la forma en que nos afecta o la forma de relacionarnos con él para que no nos dañe.
Ninguna de las personas que pasan por la habitación de Maria José será la misma a partir de entonces, todos ellos empezarán una nueva vida, o una vida con un nuevo enfoque.
Si bien el último tercio de la novela se me hizo lenta, es una lectura que recomendaría y que me sorprendió gratamente.

sábado, 22 de octubre de 2016

LA VIDA DE LAS PAREDES

"La bordadora era sencilla y austera porque no podía ser de otra manera, pero llevaba los tacones de sus zapatos pintados de rojo con laca de bombilla. Una osadía, sin duda, pero ella taconeaba arriba y abajo por la escalera de mármol sin importarle lo que el mundo pudiera opinar de ella". (pág. 18)
María, la bordadora, Fernando, el paragüero, la Musa y el Artista, los porteros, Emilio y Carmen... En el número 16 de la calle Argumosa viven a principios del siglo XX unos vecinos muy peculiares que conoceremos en La vida de las paredes de la mano de Sara Morante. Los habitantes de este edificio son personas sencillas, incluso muy humildes, todos guardan algún secreto, pasado o presente, su día a día no es fácil, y la autora con una breve pincelada (el libro solamente tiene 145 páginas) logra que todos y cada uno de ellos llegue al lector, a través de un texto cuidado y en ocasiones poético, acompañado de unas ilustraciones absolutamente deliciosas, cuidadas y muy detallistas. Un toque de realismo mágico a través de las gárgolas que habitan en el tejado culmina una receta que no puede ser más redonda.
Conocía las ilustraciones de Sara Morante y su gran sensibilidad a través de ellas, y la he visto perfectamente reflejada en todos y cada uno de los personajes que habitan en Argumosa 16, personas cuyas emociones sentimos, cuyo frío notamos y cuya vida entendemos, sobre todo su actitud ante la vida, por cómo les ha tratado, por lo que les mueve a seguir adelante, sus sueños.
Las ilustraciones de La vida de las paredes nacieron antes que la historia de sus protagonistas, la imagen primero y después las palabras, la historia que cada ilustración quería contar.
Sara Morante. Fotografía: www.elmundo.es

" La lluvia caía resbalando en los cristales. De la jaula vacía no salía ningún sonido. No sentía hambre, ni dolor. Sólo estaba aturdida, cansada. Vacía. No quería pensar en nada de lo que había sucedido ni en qué cambiaría a partir de ahora. No se sentía feliz por estar, como decía Carmen, recuperándose. No recordaba nada de hilos o telas, le daba igual si el agujero de la pared estaba tapado o al descubierto. Tan sólo añoraba el canto de aquel pájaro a través de la lluvia". (pág. 124)
Lumen nos regala para este primer libro de Sara Morante una edición absolutamente maravillosa, con tapas duras, grueso papel y una cinta para marcar las páginas. Un libro que no sólo merece la pena leer, un libro para tener, para recrearse en las historias y las ilustraciones, para regalar y regalarse.

viernes, 29 de julio de 2016

EL CASTILLO. LUIS ZUECO

Si hay algo que Luis Zueco sabe hacer a través de sus novelas, es contagiar su pasión por los castillos. Ya lo hizo en El escalón 33, y con El castillo vuelve a confirmar su capacidad de conseguir que los lectores no solamente se metan de lleno en la historia del castillo, visualicen sus torres, muros... Sino que realmente apetezca visitar estas misteriosas edificaciones y ver cómo están hoy día. Os puedo asegurar que tras haber leído las 700 páginas de la novela, me hubiese ido a Loarre sin pensarlo dos veces (¡qué lástima que esté tan lejos!)
Además de la construcción de esta fortaleza militar, ordenada por Sancho III El Mayor, la novela nos va desgranando el día a día de constructores y pobladores de este lugar, así como los enfrentamientos con aquellos que no quieren que Loarre se finalice y gracias a él se consiga avanzar en la conquista de nuevas tierras.
No solamente evolucionan los protagonistas de la historia durante las décadas que se describen (1027 al 1082), sino también los sistemas constructivos y el estilo de bóvedas, capiteles...

"La actividad era frenética en el castillo de Loarre. En pocos días desbrozaron la zona circundante al recinto por su lado interior, donde empezó a construirse la segunda de las torres, la que debía ser exenta. Picar la roca madre para que sirviera de cimientos no fue tarea fácil, y numerosos trabajadores se dejaron gran parte de sus fuerzas en ello. Esa torre albarrana era la que más hombres requería, se estaban movilizando enormes cantidades de sillarejos y mampostería para asentar su base. (pág. 157)

"La clave de toda muralla, torre, castillo, o cualquier otro edificio, es la solidez. Sucede lo mismo en los hombres, unos pueden ser más rápidos, más hábiles, más fuertes, más inteligentes; pero al final, es la solidez de su espíritu la que determina su futuro en la vida". (pág. 157)

"Los días se hicieron eternos, el trabajo era repetitivo y poco agradable, los religiosos hablaban poco, siempre orando. Las gentes que trabajaban las tierras y ayudaban en las obras eran oscuras y poco amigables, incluso había un pobre desgraciado que padecía algún tipo de locura, andaba siempre saltando y riendo." (pág. 316)

"Loarre es más que un castillo, es el castillo, el que debe defender un nuevo reino, el que nos permitirá tomar las ricas tierras del sur que nos arrebataron hace siglos unos infieles, el que devolverá la fe a miles de almas." (pág. 335)

"Fortún miró al cielo en busca de Su Señor, Él debía marcarle el camino. La construcción de aquel castillo era su forma de complacerle, sabía que era su voluntad y por esa razón trabajaba hasta desfallecer. Era Él quien le guiaba cada día, quien dirigía su mano sobre los planos de los pergaminos y le daba fuerzas para dirigir a los hombres a su mando." (pág. 617)

Castillo de Loarre. Foto: www.romanicoaragones.es



Reconozco que me costó un poco meterme en la historia, y que hasta la mitad del libro la verdad es que Loarre no había conseguido enamorarme, pero termino el libro, como os comentaba, deseando poder verlo y no solamente eso, apreciando lo que supuso para los hombres y mujeres de la época levantar este lugar, el gran esfuerzo, las vidas perdidas, la entrega al trabajo, las motivaciones de todos, nobles, religiosos y pueblo llano. No sólo el cómo sino el por qué de Loarre. Un pedazo de historia y una fortaleza  emblemática de la que apenas conocía el nombre y su ubicación. 
Os recomiendo no solamente esta novela, sino que sigáis a Luis Zueco, tanto si os gustan los castillos como si no os llaman la atención, porque os hará apreciar lo que significan, algunos de sus secretos, misterios y valor histórico y artístico.

miércoles, 6 de julio de 2016

ALTERWORLD. Lo saben todo de ti

Junio, 2015. Beppa Mardegan es una brillante agente italiana de Europol especializada en ciberdelincuencia y crimen organizado. Cuando su jefe, Patrick White, le asigna la investigación de un accidente de aviación en el que ha muerto un alto cargo de seguridad informática de Europol, no imaginaba que su vida comenzaría una cuenta atrás de 30 días.
Beppa deberá enfrentarse a unos crímenes que ocurren simultáneamente en el mundo real y en el virtual sin dejar de proteger a su amiga Caterina a la que la mafia ha robado su identidad. Además, se verá obligada a lidiar con uno de los ciberdelicuentes más buscados internacionalmente, alguien tan seductor como peligroso; aunque para ello tenga que valerse de métodos que están en la frontera de la legalidad.
Extorsión, secuestro, asesinatos, tráfico de órganos, falsificación de identidades, comercialización de medicamentos falsos… Un trepidante thriller con una protagonista con tanto talento para la tecnología como incapacidad para manejar sus emociones.
(Sinopsis de la editorial en su web)
Esta novela tan apetecible fue una de mis últimas adquisiciones en papel. Había leído además algunos libros de Versátil que  me habían gustado, como los de Nieves Abarca, y la verdad es que el tema que nos propone Antonia Huertas, que domina el tema del que habla (es experta en robótica virtual y profesora de Informática en la universidad), resulta muy atractivo.
A lo largo de la novela viviremos la historia de su protagonista, Beppa, tanto en el mundo real como en el virtual, que en un principio solamente vincula al ámbito laboral pero que terminará mezclándose, planteando la pregunta del límite entre ambos mundos en los que todos de una forma u otra estamos presentes, y que no siempre sabemos separar.
Beppa tiene un cargo importantísimo en la Europol y trabaja de forma brillante, aunque para los que somos ajenos al mundo de la informática he de reconocer que esta parte de la novela se hace un poco cuesta arriba. Imagino que para alguien entendido en la materia es muy complicado bajar al nivel medio, pero en mi caso algunos pasajes han sido complicados.
Antonia Huertas
La trama me ha parecido interesantísima y muy bien llevada, la verdad es que resulta escalofriante darse cuenta de lo expuestos que estamos, de la cantidad de cosas que pueden hacerse, para bien o para mal, tecleando en un ordenador. Me ha faltado ritmo, me ha faltado una protagonista más trabajada, el punto más débil de esta novela en mi opinión. 
Quizá pueda parecer extraño, pero he tenido la sensación de estar leyendo una historia condensada. Son 265 páginas que podrían ser perfectamente 350 y seguro que no le sobraría ni una, aligerando un poco los párrafos en los que Beppa trabaja y profundizando un poco más en ella y su relación con otras mujeres de la novela, una de ellas muy especial (no puedo desvelarla sin estropear la historia). 
En resumen, no es que me haya disgustado la lectura, ya os digo que la trama está muy bien pensada y se nota que la escritora se maneja en un terreno que domina, pero si la informática se os hace cuesta arriba, como a mí, quizá os diría que os vais a liar un poco y habrá partes que no entenderéis del todo.


martes, 21 de junio de 2016

NOSOTROS, LOS DE ENTONCES

La novela de Marta Rivera de la Cruz termina con un agradecimiento a tres hombres que seguro que os suenan: Pepe Solla, Paco Roncero y Oriol Balaguer, porque la gastronomía ocupa un lugar importante y los menús de Valvanera, cuyo restaurante tiene una estrella Michelín, se han puesto en manos de tres cocineros de primera en nuestro país. Pepe Solla ha diseñado el menú que Valvanera cocina el primer día para sus amigos, y su propuesta es más que deliciosa: para el aperitivo, ostras y berberechos con agridulce de pimentón, centolla asada con mayonesa de wasabi y erizos de mar y jurel sobre tartar de verduras y los primeros guisantes. A continuación, lubina sobre callos marinos y lengua de vaca con cebollas.
La autora es rigurosa en esto, no deja a la improvisación detalles que pueden restar credibilidad a la historia de la cocinera, y es algo que me gusta mucho de Marta Rivera de la Cruz, sus personajes están muy trabajados, son veraces y hacen que nos metamos de lleno en el argumento.
En esta ocasión conoceremos a seis amigos que se encuentran veinte años después en el delicioso pueblo de Saint-Rémy, en la provenza francesa, donde Valvanera regenta un pequeño hotelito con restaurante. Jorge, Roberto, Cecilia, Lourdes, Mauro con su mujer Isabel y Valvanera pasarán tres intensos días en los que recordarán los viejos tiempos, se contarán secretos que en su momento no se desvelaron, se confesarán amores o debilidades insospechados y sobre ellos en muchos momentos planeará la duda sobre si su presente sería diferente de haber sabido ciertas cosas hace 20 años, o haberse atrevido a tomar otros caminos.
Con pequeños altibajos en su reencuentro, discusiones, lágrimas, abrazos, alegrías, los momentos se viven con gran intensidad, reflejando un cariño entre los seis que ha permanecido inalterable, una complicidad que perdura, y al caer en la cuenta de que atesoran algo tan importante, deciden que este reencuentro sea el comienzo de otra etapa, en la que no estarán dispuestos a perderse de vista otros 20 años más.
Marta Rivera de la Cruz, con  un estilo sencillo pero muy trabajado, nos envuelve completamente en el ambiente creado por los seis amigos, como os decía antes, nos sirve unos platos deliciosos, un puñado de reflexiones sobre las que volver y una vez más es un acierto leer a esta escritora.

"Hubo un coro de risas. Jorge se esponjó: allí estaban sus amigos riendo al mismo tiempo. En aquel momento, en aquel instante, por unos segundos, los seis eran felices. Porque la felicidad es eso, pensaba él, no algo absoluto ni constante, sino una especie de punción intensa y breve que no dura mucho, pero que puede dar energía para seguir caminando". (pág. 237)
"Ese día me di cuenta de que había cometido un error. las personas se acostumbran a las cosas buenas y dejan de valorarlas. Simplemente las dan por descontadas. Robe consideraba que merecía desayunar en la cama, igual que Étienne pensaba que se merecía una mujer capaz de mandar todo a paseo para hacer mousse de oca". (pág. 293)

Un rincón de Saint-Rémy
Os recomiendo esta novela, además es una lectura fácil para llevaros de vacaciones. Invita a la reflexión, pero de una manera ligera, y tiene momentos muy simpáticos, seguro que pasaréis unas horas muy entretenidos conociendo a estos seis amigos que se encuentran tantos años después.

viernes, 20 de mayo de 2016

PROMÉTEME QUE SERÁS DELFÍN























Hace tres años se publicó Prométeme que serás delfín en ebook y esta semana se ha cumplido el sueño de Amelia Noguera de ver en papel esta novela de la que hoy os hablo.
La historia que nos cuenta es la de un colegio en el que aparece asesinada una profesora, metida dentro de un armario y con la boca y las muñecas enrolladas con celo. Profesores y alumnos vivirán con miedo estos momentos, algunos tienen sus sospechosos... Pero el libro encierra mucho más que un domestic noir al uso, porque si algo sabe hacer Amelia es conseguir que el lector se calce los zapatos de los personajes y realmente forme parte de la historia, sienta la angustia de Sofía cuando Adela la castiga, la preocupación de su madre, porque no es nada fácil lidiar a diario con una niña como ella, con TDAH, una niña diferente que no encaja en un mundo estereotipado, donde todos los perfiles han de ser planos. Menos aún cuando se está sola, cuando el padre no ha querido o no ha sabido llevar la situación, así que tendrá que ayudar a Sofía lo máximo posible y tratar de que el sistema educativo entienda que no es rebelde, que no es mala, que simplemente su cerebro funciona de una forma distinta. Y no sólo eso, ella es especial, un delfín, un tipo de persona tan necesaria como poco frecuente.

"Seguimos enseñando lo mismo que hace doscientos años. Como si nada hubiera cambiado. Hazme caso, no hay que darle demasiada importancia a los exámenes y, sobre todo, jamás hay que creer que, si los suspendes eres tonto. Lo de las inteligencias múltiples se sabe hace dos décadas al menos; los americanos, sí, que siempre van por delante. Nosotros los profesores poco podemos hacer en eso, el sistema es el que es; aunque luego cada uno puede hacer muchísimo si es valiente..." (pág. 92)

Madre e hija son realmente las protagonistas, las que nos atraparán y a través de ellas viviremos todo lo cotidiano, narrado por la madre en primera persona y por una amiga de la hija, el mundo adulto y el mundo infantil, desde el cual también se ve el de los adultos desde un prisma muy distinto.

" Creo que los niños  deberían hacer huelga indefinida hasta que los adultos dejen de someterlos al maltrato solapado que consiste en ignorarlos para casi todo. Y es que la mayoría no tienen demasiado claro que no hay tragedia más dolorosa en la vida de un chaval que el que sus amados progenitores decidan de repente y sin contar con él, cambiar algo que le afecta sobre todas las cosas, lo cual, además, suele ser habitual". (pág. 48)

Amelia Noguera. Foto: www.todoliteratura.es
Gracias a la enorme sensibilidad y capacidad de empatía de la escritora, nos meteremos con facilidad en el mundo infantil y sentiremos, al menos a mí me ha pasado, una gran inquietud. Lo que Amelia presenta y a mi entender denuncia a través de esta historia, me ha tocado mucho. Los dos días que tardé en leer las casi 300 páginas de la novela no podía parar de pensar en lo real, lo veraz de todo lo que ocurría entre sus páginas: El maltrato infantil, por parte de profesores, alumnos o incluso padres, que se silencia, se consiente o simplemente se interioriza como un hecho sin importancia; la penosa situación de colegios y hospitales por los recortes irracionales, que dejan sin profesores de apoyo a un niño que no es capaz de seguir el ritmo, o que no consideran necesario tratar a una persona de cierta edad que tiene un cáncer, mejor que se vaya, será una pensión menos que pagar... Así de sencillo, así de duro y así de claro nos lo cuenta Amelia, reflejando un país que por desgracia existe y situaciones que son reales y continúan.
En muchos momentos me he visto reflejada en la madre de Sofía, en los desacuerdos de la amiga que narra su día a día en el colegio... Yo tampoco entiendo este sistema que no es capaz de entender que lo diferente enriquece, que los niños no son todos iguales ni lo serán nunca, que mata la creatividad, que no motiva las naturales ansias de aprender, que no escucha a los niños, que impone la autoridad sin más, sin razonar, sin explicaciones.

"¿Copiando se aprende a pensar? Claro que no, a pensar se aprende leyendo, entendiendo y cuestionando lo que se lee; para copiar, están las fotocopiadoras. ¿Y dónde queda la imaginación, la fantasía? ¿Dónde queda la creatividad?". (pág. 109)
"¿Qué están enseñando estos profesores nuestros? ¿Que los niños no deben confiar en sus padres? ¿Que un profesor no puede pedir perdón? ¿A que siempre que mi hijo sale con notitas de queja de su profesora yo lo castigo aunque no sepa si ella tenía razón?". (pág. 153)

Aunque no todo lo que veremos es negativo, afortunadamente algunos personajes aportarán esa imprescindible esperanza, esas ganas de hacer las cosas de una manera distinta, mejor.

"Nuestra nueva tutora pensaba que dominar el difícil arte de entender aquello que te quieren transmitir las palabras en sus infinitas combinaciones además de saber articularlas para emitir sonidos, constituía la diferencia entre un analfabeto funcional y alguien capaz de pensar por sí mismo". (pág. 122)

Me ha gustado mucho la novela, creo que Amelia Noguera es una apuesta segura a la hora de decidir una lectura. Esta es una historia diferente a las que suele escribir, pero en esencia está su huella, tan reconocible y especial. 
Agradezco muchísimo a Suma de Letras que me haya enviado un ejemplar para poder leerlo y a Amelia su preciosa dedicatoria en la que me decía que sabía que el libro me perturbaría, y vaya si lo ha hecho, mucho.