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sábado, 21 de junio de 2014

ALLARIZ. FESTIVAL INTERNACIONAL DE JARDINES

El pasado mes de mayo, cuando íbamos rumbo a nuestra ruta autocaravanista por Portugal, en la que recorrimos el Alto Douro, paramos unas horas en Allariz, un lugar al que vamos siempre que se presenta la ocasión, nos tiene conquistados.
Piensasueños, ganador en 2013
Nos instalamos junto al río, y además de darnos un pequeño paseo por el centro, visitamos el Festival Internacional de Jardines, ya que el año pasado, cuando fuimos con motivo de la celebración del Triatlón que tiene lugar en agosto, nos lo perdimos.
Este año es la quinta edición del Festival, que en un recinto propio, a orillas del río Arnoia, junto al parque etnográfico, ofrece un amplio espacio en el que los expertos en jardinería, diseñadores y arquitectos paisajistas que han pasado la selección tienen la oportunidad de llevar a cabo su proyecto, que permanecerá expuesto a todo el público hasta el día 30 de septiembre.

In Hause. Japón
Cada año el concurso se desarrolla con un lema, siendo el de este año " El Jardín de la Abundancia", por una entrada de 2 euros por persona (gratuita para los vecinos de Allariz), podemos pasearnos por jardines muy llamativos, con personalidad propia, acompañados por el agua en todo momento: canales, fuentes, charcas... y el río que siempre está ahí, refrescándonos y haciéndonos llegar su murmullo constante.
Un paseo en el que se disfruta de cada metro y que al tratarse de una exposición viva, va evolucionando, las plantas crecen, las flores se abren... Seguro que en un par de meses el aspecto de muchos de los jardines expuestos se habrán modificado, ganando en esplendor y frondosidad.
En la edición de este año podemos contemplar las propuestas llegadas de Galicia, Austria, Japón, Italia, Portugal o Francia entre otros. También los alumnos del colegio de Allariz han creado su propio jardín.

Bosque. Propuesta gallega

GEA

La abundancia es un banquete. Propuesta francesa
No dejéis pasar la ocasión de visitar este original festival que Allariz nos propone. Consultad los horarios AQUÍ. Y antes de que me olvide, al salir os ofrecerán la posibilidad de votar por vuestro jardín favorito, se hace a través de una pantalla táctil donde aparecen imágenes de todos los jardines que concursan este año. No se puede votar al del CEIP Padre Feijóo, pero hay que decir que los niños han hecho una preciosa propuesta y un gran trabajo con su "Xardín da Escola".


domingo, 6 de abril de 2014

EN AUTOCARAVANA. CASTRO CALDELAS Y OURENSE

Este año por tierras gallegas ha sido más que generoso en nieve, un motivo más que bueno para pasar un par de días autocaravaneando... camino de Manzaneda. Se puede pernoctar en la Estación de Montaña sin problema, siempre y cuando no necesitemos vaciar depósitos de aguas, aunque optamos por instalarnos en el área de autocaravanas de Castro Caldelas, a menos de una hora de Manzaneda.

Vista del AC desde las escaleras de acceso al pueblo
En la pequeña población de Castro Caldelas encontraremos el área en una zona muy tranquila, a un paso del centro, al que se puede acceder por unas escaleras directamente desde la zona de aparcamiento. Tiene servicio de vaciado de aguas negras y grises y llenado de agua limpia, cuenta con ocho plazas disponibles.
Fuimos en el mes de febrero y no sé si de cara a la temporada alta la zona estará un poco mejor mantenida, pero el alumbrado público no funcionaba y se veía la zona un poco descuidada. Pegado aquí hay un parque infantil, que también necesitaba un lavado de cara, y sale un sendero perfectamente señalizado que recorre el Parque Natural A Devesa, con una pintaza, aunque no pudimos comprobarlo porque el tiempo no acompañó nada de nada...
Para llegar aquí os aconsejo que os fijéis bien en la señalización, pues a la entrada del pueblo aparece el cartel en un formato, el clásico azul, y luego nos indican el desvío con una señal más pequeña y que nos hizo despistarnos en un principio.

Detalle del AC de Castro Caldelas
Pasamos dos noches aquí, ambas tranquilísimas. La primera de ellas estuvimos solos y la segunda éramos ya cuatro familias autocaravanistas. Se ve que con la llegada del carnaval muchos nos animamos a salir a la carretera a pesar del tiempo.
Por cierto, no dejéis Castro Caldelas sin daros un paseo por el centro y sin probar la bica artesana que se hace aquí y que venden en varios establecimientos.

Ya de vuelta a casa hicimos una parada en Ourense, ciudad que todavía no cuenta con área de autocaravanas, aunque todas se sitúan en la misma zona: a orillas del miño justo frente a las Termas de Outariz, a las que se puede acceder por un pequeño puente. La zona es bastante amplia y lisa, no necesitaremos los calzos, y también estuvimos muy tranquilos. Aquí sí notamos mucha afluencia, éramos no menos de una docena de autocaravanistas. A pocos metros si os apetece no cocinar, hay un restaurante llamado La Bull, con zona exterior y parque infantil.
Pasamos una jornada fantástica, con baño nocturno en las termas y paseo matinal junto al Miño, que este año iba llenísimo.

Instalados en Ourense
Para acceder a esta zona que os comento, tenéis que seguir la señalización a la zona de aparcamiento de las Termas de Outariz, pues donde están ubicadas está prohibido acercarse con el coche y hay que aparcar del otro lado del río. Por lo que nos comentaban, todo el año suele haber aquí autocaravanas estacionadas, y es fácil llegar.
Si necesitáis vaciar aguas o llenar, en la gasolinera que está junto a este aparcamiento os ofrecen estos servicios de manera gratuita siempre y cuando hagáis algún tipo de compra en la tienda, repostaje, bombonas...

lunes, 27 de mayo de 2013

PAZO ESPOSENDE

El 12 de mayo se celebró la tercera edición del Aviaman, una prueba de triatlón de larga distancia, conocida por la dureza de su recorrido y consistente en 1900 metros de natación, 90 km de ciclismo y 21 km de carrera a pie. El lugar de celebración era el embalse de Castrelo de Miño, bastante distante de nuestra casa, sobre todo teniendo en cuenta que a las 7 de la mañana los triatletas tenían que estar ya preparados para el comienzo de la competición.

Teniendo esto en cuenta, decidimos buscar alojamiento en las proximidades, y dimos con una casa rural, el Pazo de Esposende, donde hace dos años ya tratamos de alojarnos y no pudimos al no admitir perros, pero esta vez sí nos admitieron al peludo, así que no dudamos en reservar en esta edificación del siglo XVIII rehabilitada con mucho gusto, con un precioso patio, en una ubicación tranquilísima en la comarca del Ribeiro, donde lo único que se escuchaba por las mañanas era el trino de los pájaros, una maravilla.

Estuvimos muy cómodos y los dueños fueron más que amables con nosotros, teniendo muchísimos detalles, como ir a buscar unos yogures para el niño en cuanto supieron que no tomaba ColaCao por las mañanas.
Hizo mucho frío por la noche y nos encendieron la calefacción, cosa que se agradece y aunque parezca increíble no siempre se hace en el mes de mayo... pero es que eran 5 graditos de madrugada, ahí es nada.
Las habitaciones tenían cada una su propia decoración, la nuestra en azules y con piedra a la vista en las paredes, algunas rocas impresionantes. El baño tenía todo lo necesario y con la comodidad de contar con dosificadores para el gel de ducha y el jabón de manos, más práctico que los típicos jaboncillos enanos.
La única pega que le pondría a este sitio, en el que estuvimos muy a gusto y cuyo precio fue muy bueno, es el desayuno: uno espera algo más de un desayuno en una casa rural, alguna cosa especial, casera, de la zona... y nos faltó, nos sirvieron tostadas, bollería industrial, café y zumo natural, hubiera preferido un bizcocho casero, o mermelada... una pena, pero aún así, repetiremos el año que viene si volvemos a esta prueba porque nos quedamos encantados.



Aprovechamos la situación de la casa rural para darnos un paseo por Ribadavia, una localidad preciosa, con un ambientazo en la plaza mayor, llena de terrazas y animadísima, y un barrio judío y un castillo que no pueden dejar de visitarse. Os animo a perderos por el casco histórico de esta localidad y dejaros tentar por los dulces judíos de la tahona de Herminia, totalmente artesanales e imprescindibles para los más golosos.
Después de pasear y tomar algo en Ribadavia nos fuimos a relajar a la Villa Termal de Prexigueiro, a unos diez minutos en coche del centro de la villa: cinco termas japonesas con distintas temperaturas situadas en el valle del río Cerves, rodeadas de un denso bosque de pinos. Un lugar muy tranquilo, con muchas zonas de sombra y una cafetería con amplia terraza en la que tomar algo también. Se puede ir en familia, con niños a partir de cinco años, y la visita se puede improvisar, lo alquilan todo, desde el bañador hasta las chanclas pasando por las toallas. Eso sí, es obligatorio llevar el pelo recogido, aviso a melenillas!
Aquí tenéis algunas disculpas para visitar la comarca del Ribeiro... ¿Os animáis?


jueves, 18 de abril de 2013

ADEGA DO EMILIO

Con motivo de nuestra visita a la ciudad de Ourense pregunté a mi amiga María dónde comer, y nos sugirió el restaurante Adega do Emilio, pegadito al puente romano de la ciudad. Íbamos con unos amigos y queríamos ir a tiro fijo a un sitio donde nos dieran bien de comer, y quién mejor que una ourensana para darnos ideas!
Llevábamos la dirección anotada, y menos mal, porque la entrada no resulta nada llamativa, a simple vista parece que es un mesón o similar, pero nada más lejos, porque entramos en la parte donde se toman los vinos y a continuación, tras pasar por un pequeño pasillo, se accede a la zona de dos comedores, con dos estancias muy amplias en un edificio de piedra y otras dos en una ampliación posterior de madera. En esta ocasión no pudimos disfrutar de las mesas en el jardín, pero quedaron apuntadas para cuando el tiempo acompañe, porque el rincón era realmente apetecible.
No teníamos reserva, pero al llegar temprano había disponibilidad, y menos mal que fuimos tempraneros, porque el local se llenó cuando estábamos con el segundo plato más o menos... Las propuestas de la carta son bastante tradicionales, apostando por el producto local y la calidad. Nos decantamos por pedir unos entrantes para compartir entre todos (éramos 4 adultos y un niño) y luego un plato principal cada uno: pulpo á feira, ensalada Emilio y pastel de rape fueron los elegidos. El pulpo en su punto de cocción pero un poquito pincante para mi gusto, la ensalada fue lo que menos me gustó, estaba bien, pero de la ensalada de la casa me esperaba algo más y el pastel de rape fantástico. Acompañamos la comida de agua y un Pazo Señoráns que nos gustó mucho.


Al llegar el turno de los segundos platos, yo elegí una merluza rellena de gambas que estaba absolutamente fabulosa, nuestros amigos se decantaron por la brocheta de rape y la merluza rellena respectivamente y mi marido sintió curiosidad por probar el Cabrito de Manzaneda, que no había comido nunca. Le resultó algo seco, pero en esto no os puedo decir nada porque quizá el producto en sí es un poco seco... Sobre la brocheta los comentarios fueron muy buenos, así que pasamos al postre con buenas sensaciones tras los platos anteriores.


Y aunque ya estábamos más que satisfechos, somos una pandilla de golosos, lo confieso yo por todos, y no pudimos pasar sin probar los postres: filloas rellenas, copa de tres chocolates y cremoso de café ¿suena bien? Pues por si no os hacéis a la idea, traigo fotos también...


En fin, a la vista está que el sitio nos gustó, resultó agradable y comimos muy bien. La única pega que le pondría es que el servicio fue excelente en cuanto a tiempos de comidas y demás, pero muy seco en el trato, correcto y educado, pero seco para mi gusto.
Al salir lo hicimos por otra puerta diferente a la que usamos al entrar y nos sorprendió ver un montón de gente famosa que había comido aquí, incluso había fotos del Príncipe de Asturias...
Resumiendo, ambiente muy agradable, raciones abundantes y buena relación calidad-cantidad-precio.

lunes, 15 de abril de 2013

SAN PEDRO DE ROCAS

Esta Semana Santa teníamos previsto hacer una ruta por la Ribeira Sacra, aunque finalmente una avería en el coche nos dejó con la miel en los labios y la única visita del día a San Pedro de Rocas, un lugar que me parece mágico, muy especial, con un magnetismo que se encuentra en pocos sitios y que transmite mucha paz al visitante.
Desde la ciudad de Ourense estamos a 18 kilómetros por una carretera con bastantes curvas pero buen firme y hemos de seguir en un principio las señales que nos indican Ribeira Sacra Sur y que más adelante ya nos irán marcando San Pedro de Rocas más concretamente. Fijándonos un poco no es difícil llegar hasta aquí.
Cuando nos acercamos, tenemos un pequeño ensanchamiento de la carretera que posibilita aparcar, aunque si el día que nos acercamos hay mucha afluencia, se quedará pequeño enseguida. A primera vista tenemos una pequeña explanada de piedra y un muro, que se corresponde con el pequeño centro de interpretación, abierto recientemente, por lo que hemos de caminar unos metros para descubrir lo que se esconde detrás de este muro granítico, que es nada menos que uno de los monumentos cristianos de más antigüedad de nuestra tierra. Se tiene constancia, gracias a las letras grabadas en una de las lápidas, de que la fundación de este monasterio se remonta al año 573, aunque poco se conserva de aquella construcción inicial.

Tras pasar el centro de interpretación, en el que se nos facilita información de la zona y se vende una selección de productos artesanales y gastronómicos, el acceso a la capilla es gratuito, aunque para verla bien hemos de introducir un euro para que se ilumine durante unos minutos, suficientes para la visita al ser un lugar de pequeñas dimensiones. A la derecha, un sepulcro en piedra bajo un arco, un pequeño arco de factura románica, al frente el altar con un cristo de madera y a la izquierda restos de pinturas murales, que apenas se veían por la humedad acumulada en el metacrilato que las protegía.
Lo más llamativo y característico de este lugar lo encontramos en sus sepulturas antropomorfas, situadas en el atrio y en todo el suelo de la iglesia, excavados en la propia roca.

En el exterior de la iglesia lo más llamativo y característico lo encontramos en el hecho de que la espadaña está situada en una roca muy alta, de casi 20 metros de altura, en la que se hizo un hueco para permitir el paso y que como se puede apreciar en la fotografía que he puesto, resulta de lo más original. Data del siglo XV y es obra de Gonzalo de Penalba.
Pasando a través del hueco de esta roca accedemos a mano derecha al reducido cementerio, en la actualidad vacío, y a continuación podemos recorrer un pequeño sendero en suave pendiente que nos lleva  a la Fuente de San Benito. El entorno es fabuloso, con unas vistas impresionantes, el rumor del agua y las hojas del otoño crujiendo bajo nuestros pies. Una visita ineludible y que os recomiendo en cualquier momento del año, no os defraudará.


lunes, 21 de mayo de 2012

POZAS DO MUÍÑO. OURENSE


Este fin de semana tuvimos ocasión de disfrutar del termalismo ourensano. Desde hace unos años al borde del río Miño ciudadanos y visitantes pueden hacer uso de termas privadas o bañarse en pozas públicas. Una de ellas son las de Muíño da Veiga.

Para acercarnos hasta aquí podemos hacer uso de nuestro vehículo particular y aparcarlo en las proximidades, hay una zona habilitada, aunque lo cierto es que se queda bastante pequeña. Si estamos en el centro ciudad es muy práctico y económico acercarnos en el trenecito turístico, que cuesta más o menos un euro.

Nosotros nos acercamos en nuestro coche y accedimos andando desde el aparcamiento, menos de cinco minutos. De camino, además de un merendero, nos encontraremos unos aseos públicos y unos vestuarios con taquillas gratuitas, sólo tenemos que introducir una moneda de 1 euro para llevarnos la llave y que recuperaremos cuando vayamos a recuperar nuestras pertenencias.

El acceso a las instalaciones es gratuito y no están cerradas, aunque sí vigiladas por una persona que está pendiente de que nadie moleste y se respeten las normas de las pozas, como no consumir alimentos o acudir con animales.







Nos encontraremos con cuatro pozas de diferentes tamaños y temperaturas de agua. Cuando fuimos sólo se podía entrar en dos de ellas, pues las otras dos estaban calientes en exceso. El agua que aquí se encuentra está indicada para problemas dermatológicos y la verdad es que se nota al salir que la piel está mucho más suave. Además tiene la ventaja de que no tiene olor, como ocurre con otro tipo de aguas.

El ambiente aquí es tranquilísimo, la gente, de todas las edades, se acerca para tener un momento de relajación y se está muy bien. Eso sí, no vi que hubiese acceso habilitado para personas con problemas de movilidad, una pena, la verdad...

Una paradita que os aconsejo si tenéis ocasión de visitar tierras ourensanas, es una experiencia de lo más agradable.

sábado, 3 de septiembre de 2011

FIESTA DE LA EMPANADA. ALLARIZ

El tercer fin de semana de agosto estuvimos en Allariz, con motivo de la celebración de la 22 edición del Triatlón Villa de Allariz, competición deportiva que se enmarca en las actividades programadas con motivo de la Fiesta de la Empanada. El primer día de fiesta se realizan varias competiciones deportivas y exhibiciones de juegos populares. Por la noche, como no puede ser menos, hay concierto para toda la familia. Llegamos a Allariz a última hora de la mañana, como os decía, para participar en el triatlón. El ambiente fue fabuloso, con presencia de numerosos alaricanos y foráneos a pesar del calor que hizo. Teníamos programado hacer noche en Allariz, así que nos acercamos a la oficina de turismo, donde nos facilitaron el programa del día siguiente. Nos apeteció mucho quedarnos a conocer la fiesta y así lo hicimos. Por la mañana las bombas de palenque anunciaron el inicio de los festejos y la banda de música de Noia realizó un pasacalles a las 10 y media. A esta parte no asistimos, nos unimos en el desfile de gigantes y cabezudos, que iban acompañados por el grupo de gaitas de Allariz. Iban parándose de vez en cuando y mostrando a los asistentes sus atavíos, los niños estaban entusiasmados tocando las enormes cabezas y cogiendo caramelos. Los gigantes les daban un poquito más de respeto...
El recorrido finalizó en el Campo de Vilanova, centro neurálgico de la fiesta y donde se celebraron la mayoría de los actos. Es una enorme explanada de césped junto al río donde había un puesto de pulpo y otro de churrasco, con muchas mesas y bancos de madera para los asistentes, así como tres puestos de empanada de panaderías de Allariz, con variedades tan originales como la de setas y gambas, que nos llamó especialmente la atención. Alguna gente se llevaba la empanada a casa, otros venían equipados con mesas y sillas y se montaban el picnic por allí, o en el césped... cualquier modalidad era buena para degustar la empanada, que por cierto está fabulosa. Además también podían encontrarse los típicos almendrados, la tarta de Allariz o bizcochos y bicas.
La banda de música de Noia volvió a amenizar la fiesta a media mañana, y a media tarde hubo un concierto de música folc. Por la noche había previsto un baile popular, al que ya no nos quedamos. Nos gustó mucho el ambiente familiar de la fiesta, también que los productos vinieran de Allariz y la amplitud del lugar de celebración hizo que no hubiese sensación de agobio a pesar de haber mucha gente. Estuvimos muy cómodos, y la proximidad de unos columpios hizo que resultara fácil que los más pequeños estuvieran entretenidos y haciendo migas entre ellos. Una fiesta altamente recomendable y en la que seguro que repetiremos, cualquier excusa es buena para acercarse a Allariz, una población que vale muchísimo la pena!

CASA VILABOA, ALLARIZ


Con motivo de la celebración de un evento deportivo en Allariz todos los años en agosto visitamos este hermosísimo pueblo orensano, altamente recomendable. Este año decidimos hacer noche aquí y disfrutar así de todo el fin de semana por la zona. Uno de los motivos que nos llevó a elegir esta casa es el hecho de que admiten perros, pues siempre que podemos viajamos con nuestra mascota.



CASA VILABOA



La casa se encuentra a un par de quilómetros del centro de Allariz.
El edificio que ocupa el establecimiento data del siglo XIX y fue una curtiduría. Además de restaurar la parte noble, se ha hecho un moderno añadido que a mi juicio no desentona en absoluto, el resultado nos gustó mucho. Se utilizan en la decoración además múltiples muebles antiguos y utensilios de oficios tradicionales.
El alojamiento empezó a funcionar en el año 2001 y además de habitaciones, ofrece restaurante y servicios para bodas y eventos.
Dentro de la clasificación de las casas rurales, pertenece a la categoría A, que es la superior, por estar en una edificación noble.

Cuenta con un total de siete habitaciones dobles con baño y dispone de cunas.
Hay también una sala de TV con un pozo que todavía tiene agua y varios aperos agrícolas restaurados.
Pudimos ver también un pequeño comedor, aparte del restaurante, que imagino que será el reservado, ya que el restaurante está abierto al público en general y no tiene zona de reservados.
Junto al restaurante hay un pequeño jardín, muy cuidado, con un hórreo y un caminito de piedra. Junto a él tenían un par de mesas con sombrillas, sin duda un rincón muy agradable para tomarse un refresco en una tarde de verano...



NUESTRA HABITACIÓN




La habitación era muy sencilla, simplemente las paredes de piedra, la madera utilizada en la restauración y que cubría totalmente el techo y el cuarto de baño añadido con posterioridad.
No resultó pequeña en tamaño, teniendo en cuenta que se nos puso una supletoria para el niño, pero sí resultó escasa en servicios. Teníamos un armario empotrado muy grande y una silla en la que poder apoyar cosas o colocar ropa, pero nos resultó escasa, echamos de menos algún mueble para acomodar mejor las cosas.

El cuarto de baño también era muy sencillito, con piedra y madera, al igual que la zona de dormitorio. Nos pusieron en una cestita jabón de manos, champú y gel. Echamos de menos un secador y que en vez de dos toallas nos pusieran tres, pues ese era el número de ocupantes de la habitación...
La mampara de la bañera, muy corta, hacía que cada vez que uno de nosotros se duchara se hiciera un gran charco en el cuarto de baño... un tema de lo más incómodo.

Aunque apenas la vimos (unos dibus el niño), la televisión de la habitación era pequeñísima. Estaba colocada en la pared junto al cuarto de baño, bastante lejos de la cama y calculo que tendría unas 14 pulgadas, escasísimas para poder verla con comodidad.
En general, para el precio que pagamos (65 euros +18 por la supletoria desayuno incluido), nos pareció que la habitación podía ofrecer algo más de equipamiento, lo dicho, un secador, una neverita con unas aguas, una TV algo más grande...



LA LLEGADA A LA CASA




Desde Allariz no resulta difícil llegar, pues tanto esta casa como todos los alojamientos del municipio están perfectamente señalizados.


Cuando llegamos la persona que nos recibió nos llevó hasta la habitación y nos indicó que además de la puerta principal había otra puerta, por si llegábamos tarde de noche. Fue un poco seco y echamos de menos algo más de información en el momento de la llegada, como el horario y lugar del desayuno (porque hay un restaurante y un comedor, tuvimos que preguntar por la tarde dónde y a qué hora podíamos desayunar) y algo de información sobre la zona. En nuestro caso no la necesitábamos, pero suele ser habitual que se ofrezca, más aún con todo lo que tiene que ver Allariz y coincidiendo con un fin de semana en fiestas.




EL DESAYUNO EN LA CASA



La única comida que hicimos en el establecimiento fue el desayuno. Se realiza en el restaurante del establecimiento, que fue una antigua fábrica de curtidos. La estancia, en un edificio separado del principal, debió de ser donde en su momento se teñía o trataba el cuero, porque el suelo estaba dividido en cuadrículas tapadas con madera. La verdad es que el entorno resulta muy agradable.
El desayuno podía realizarse de ocho a once y llegamos a las nueve. Tuvimos que asomarnos a la cocina porque durante un buen rato no nos vinieron a atender. El servicio se realiza en la mesa, tomamos café con leche, cola cao el niño, bizcocho casero, tostadas con mermelada y mantequilla, zumo de naranja (no natural) y fruta fresca. Nos pareció muy completo y la calidad excelente.



SITUACIÓN DE LA CASA



El lugar en el que se sitúa la casa es accesible en vehículo particular, no hay ninguna línea de autobuses que nos lleve hasta allí. El edificio forma parte de una minúscula aldea que no tiene gran interés para darse un paseo pero que tiene la gran ventaja de ser de lo más silenciosa por la noche, no se oye absolutamente nada, es ideal para relajarse y pasar unos días muy tranquilos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

MUIÑO ACEA DA COSTA. ALLARIZ


Además de un gran encanto, la población de Allariz destaca por ofrecer a los visitantes y turistas una oferta gastronómica realmente excelente. Muchos son los restaurantes aquí en los que se come estupendamente con un servicio muy profesional y un entorno especial.
Uno de los lugares que os recomiendo muchísimo es el restaurante Muiño Acea da Costa. Como su propio nombre indica, ocupa lo que antaño fue un molino junto al río Arnoia, que atraviesa la población, junto al parque Portovello, con jardines y columpios para los pequeños.

Tuvimos ocasión de comer aquí en dos ocasiones, la primera de ellas hará unos cuatro años y medio y la segunda el pasado fin de semana. En ambas nos quedamos encantados.
El restaurante tiene dos plantas, con paredes de piedra y suelos de madera. En la planta baja unos cristales en el suelo nos permiten ver el agua del río que todavía circula por allí, aunque el molino ya no funcione como tal.

Unas escaleras de madera nos conducen a la parte superior, con tejado formado por vigas de madera y un ambiente muy acogedor. En verano se puede disfrutar de la terraza al borde del río.

Cuando llega la carta, nos encontramos con propuestas de especialidades locales, como la empanada, embutidos o quesos, platos típicamente gallegos como puede ser el pulpo o los pimientos de Padrón y otras propuestas como el pato, ensaladas, pimientos rellenos de mejillones, pescados y postres caseros. La carta de vinos no es extensa, pero sí bien escogida y nos ofrece la posibilidad, tanto en blancos como en tintos, de pedirnos botellas pequeñas en bastantes variedades.

Nosotros pedimos el variado de empanadas (bacalao, atún, zorza y setas con gambas), croquetas caseras de jamón, pulpo á feira y pastel de pescado con verduras. De postre, puding de castañas, un producto muy utilizado en la gastronomía de esta zona de Galicia, y pastel de arroz.Todo nos gustó muchísimo, las raciones eran abundantísimas y la relación calidad-precio perfecta.

A pesar de que hacía algo de calor decidimos instalarnos en el interior, en la planta baja, y aunque la terraza estaba llenísima, el servicio fue rápido y con gran amabilidad por parte de la camarera que nos atendió.
En resumen, salimos encantados de allí, volveremos seguro porque somos incondicionales de Allariz y es un restaurante que os recomiendo absolutamente.

miércoles, 10 de agosto de 2011

TORRE LOMBARDA, ALLARIZ



Siempre que hemos ido a Allariz nos hemos alojado en esta casa rural, por dos motivos principales, porque está céntrica, aunque Allariz es un municipio pequeño, y porque admite perros. Este año probaremos en otro lugar, no porque no nos guste Torre Lombarda, que nos encanta, sino porque desde la última vez que estuvimos, en 2009, hay varios alojamientos más que admiten perros y nos apetece probar (me encanta probar sitios nuevos!!)

La casa en la que se ubica Torre Lombarda es una antigua fábrica de curtidos rehabilitada, que ofrece 7 habitaciones dobles y 2 individuales. Se alquila por habitaciones. Tiene servicio de lavandería y tintorería y restaurante.


El comedor


Aquí os aconsejo preguntar antes de ir, porque en algunas ocasiones hemos podido comer o cenar, con el restaurante incluso abierto al público, pero la última vez que estuvimos habían suprimido comidas y cenas.
Lo que sí se puede es desayunar, ¡¡y os lo recomiendo!! Pan de aldea, mantequilla y mermelada caseras, bizcocho casero, café recién hecho al estilo de antes (en esta tierra es el famoso café de pota, suave como ninguno) zumo de naranja natural, fruta... una delicia para empezar la mañana.
El comedor conserva la piedra de moler, la viga a la que se ataba a las mulas, e incluso en el suelo se ve el surco que hacía el animal al dar vueltas y vueltas. La estancia es toda de piedra vista, paredes y suelo.
Además de este comedor, en la casa hay otros dos, uno de ellos con la peculiaridad de que la enorme y única mesa que tiene, con capacidad para unos 10 comensales, es un pilar de piedra con una piedra de moler encima. En la web de la casa viene una foto, es cuando menos curioso de ver. Este comedor da a un jardín. Resulta muy agradable en las noches de verano.
La comida está basada en productos de la tierra, bien presentada y bien servida.



LA HABITACIÓN


Nosotros nos alojamos en habitación doble, que sin ser amplísima es más que suficiente. La habitación está muy limpia, la decoración es sobria, pero resulta acogedora, combinando el rojo de suelo y paredes entre habitaciones con el granito de la pared que da a la fachada. Cuenta con TV, teléfono e hilo musical.
Se ha querido respetar la estructura de la casa, por lo que no se han levantado más tabiques que los que había, de forma que las habitaciones no están separadas por ladrillos, no sabría deciros el material de los tabiques (la sensación es de algún tipo de madera tratada), pero no hemos tenido problemas por exceso de ruidos.
El aseo, con una pequeña bañera, tiene la opción de encender un "panel de estrellas". Mientras se toma un baño se tiene la sensación de estar bajo el cielo estrellado... muy relajante.


OTRAS COSILLAS



En la recepción el trato es muy amable y además tienen información turística del entorno.
Un gran inconveniente, y ahora que tengo un niño me doy más cuenta, es que la casa tiene muchas escaleras.
El suelo, al respetar el original, es de piedras irregulares, así que hay que prestar atención si se va con tacones para no dejarlos en el camino.
Es muy fácil llegar aquí, pues la casa está en el corazón de Allariz y perfectamente señalizada.
El inconveniente es encontrar dónde aparcar, pues si se va en una época de mucha afluencia, al no tener párking privado, la tarea de dejar el coche se hace difícil.
Frente a la casa hay un restaurante con terraza, pero la verdad es que nunca hemos tenido problema de ruidos

jueves, 16 de junio de 2011

O CURRUNCHO, CON VISTAS AL RÍO AVIA



El fin de semana que pasamos en Leiro tuvimos ocasión de conocer un nuevo restaurante, situado en El Salgueiral, un espacio natural junto al río Avia, donde había tenido lugar una prueba deportiva y que es un sitio muy agradable para pasear o hacer senderismo, de hecho Leiro es conocido por sus numerosas rutas de senderismo y montaña.

Nos acercamos al establecimiento por comodidad y sin idea previa sobre lo que nos encontraríamos allí. El restaurante durante el buen tiempo dispone en la parte trasera de mesas y una pequeña zona de juegos para niños, con balancines y un aviario chiquitín, lo que agradecemos enormemente los que tenemos niños muy pequeños a los que cuesta aguantar toda la comida sentados.

Comimos, pues en el exterior y cuando llegó la carta vimos que la especialidad de la casa eran las carnes y pescados a la brasa, así como bastante oferta de productos de la huerta. Nos decidimos por la ensalada especial y un churrasco con criollos.

La ensalada según nos explicó el camarero tiene unos 20 ingredientes que van variando durante el año según temporada. Nos pareció de lo más original y yo creo que incluso había más de esos 20 ingredientes.... desde alcachofa hasta espárragos o queso pasando por zanahoria o maíz y varias frutas, muy buena y abundante.

El churrasco llegó bien calentito en plato de barro, por lo que conservó el calor perfectamente y qué decir, en su punto de todo, quedó un poquito porque la verdad es que era una ración más que generosa.

A la hora del postre nos decidimos por el tronquito (que venía siendo la tarta de galleta y chocolate de siempre), tarta helada y un helado para el niño.

Sobre el servicio he de decir que fue mejorando, se vio que debido a la prueba se desbordaron al llegar casi todo el mundo a la vez y no tenían capacidad, así que cuando llegamos fueron bastante secos, pero conforme fue pasando el tiempo el trato mejoró mucho y se les vio más relajados.

La parte interior del local me gustó bastante, con paredes de piedra a la vista y mobiliario de madera de estilo rústico.

A la hora de la cuenta, pagamos por la comida, las bebidas y el suplemento de la terraza un total de 43 euros, bastante bien. Seguro que repetimos cuando volvamos a esta competición!

domingo, 5 de junio de 2011

HOTEL MONUMENTO SAN CLODIO, TRANQUILIDAD ABSOLUTA


A mediados del mes de mayo tuvo lugar una competición deportiva en el ayuntamiento orensano de Leiro. Mi marido quiso participar, y dado que teníamos que desplazarnos un par de horas desde casa y la salida era muy temprano, buscamos alojamiento para ir el día anterior.
Siempre que podemos, viajamos con nuestro perro, así que todos los establecimientos de la zona que no lo admitían (la inmensa mayoría, como siempre), quedaron descartados. Otros estaban ya completos y nos quedaba sólo este. La idea era pasar un par de noches, pero dado el precio, sólo pasamos una, pero la experiencia fue fabulosa, mi primera vez en un antiguo monasterio y espero que no sea la última.


EL ESTABLECIMIENTO


El hotel es pequeño, con solamente 25 habitaciones. Se encuentran en la primera planta, sobre la zona cubierta de los dos claustros que conserva el monasterio, uno medieval y otro barroco. Se puede acceder a pie o en ascensor. Los pasillos son muy austeros, como cabría esperar y además me gustó que así fuera.

La habitación impresionante, enorme y con unos techos que medían no menos de cuatro metros de alto. De decoración sencilla que resaltaba la nobleza del edificio. Para el niño nos pusieron cuna y cama supletoria, el armario tenía seis puertas... vamos, que problemas de espacio no teníamos.
En el cuarto de baño las proporciones también eran generosas, al igual que los amenities.
La ventana de nuestra habitación tenía vistas al campo, a una zona por la que pasa un pequeño río y es bastante frondosa. Se respiraba paz y silencio.

En Recepción fueron muy agradables y al llegar nos proporcionaron un dossier con información sobre el hotel y las excursiones y puntos de interés cultural en los alrededores. No es en absoluto frecuente este detalle, me gustó mucho.
En cuanto al edificio en conjunto, lo único que puedo decir es que es una verdadera maravilla, bien restaurado, perfectamente mantenido y una gozada pasearse por él. Me hubiera gustado poder acceder a la iglesia y las salas nobles, pero estaban cerradas. Seguro que lo hubiera pedido de haber estado un par de días, en fin, para otra vez...



LAS COMIDAS



El desayuno del hotel es muy abundante, con panes caseros, fiambres, revuelto o huevos si se desea, fruta fresca, zumo de naranja natural... La única pega que yo le pondría es que es servido a la mesa, con lo cual resulta un poco incómodo.

Cuando estuvimos nosotros, desayuné yo sola con mi niño porque mi marido ya estaba compitiendo y con todo lo que nos pusieron casi no nos revolvíamos en la mesa, hubiera preferido ir cogiendo yo lo que me apeteciese poco a poco, pero bueno, no deja de ser una apreciación personal y quizá para otros huéspedes sea así más cómodo.
El restaurante del hotel (donde se hacían también los desayunos) ofrece una cocina de mercado, con una carta escueta y una selección de vinos españoles y mucha presencia de la DO Ribeira Sacra, como era de esperar, por la situación del hotel.
Se ofrecen entrantes calientes o fríos, sopas, ensaladas, tablas de quesos, jamón... y como platos principales, pescados y carnes: lubina, bacalao, rodaballo, ternera gallega, cordero, cochinillo... Los postres son caseros y con presencia de clásicos gallegos como las filloas.

Nosotros cenamos aquí porque estábamos bastante cansados y aunque justo enfrente del hotel había un pequeño restaurante con muy buena pinta, lo cierto es que hacía tanto frío por la noche, que preferimos la comodidad de quedarnos aquí y disfrutar un poquito más de este lugar con tanto encanto.
Pedimos una crema de trigueros para el niño, que le encantó, y nosotros tomamos una tabla de quesos y una ensalada con langostinos que estaba fabulosa y con un tamaño excelente para dos. De postre, unas filloas de lo más originales, con crema de queso de tetilla y nueces caramelizadas, muy buenas. Nos atendieron muy amablemente y el ambiente era muy tranquilo, había cuatro mesas ocupadas, las otras tres por parejas, así que de lo más relajado.


SITUACIÓN DEL HOTEL


Es un hotel al que sólo se llega con vehículo propio, un lugar perfecto para descansar, pasear por sus jardines, disfrutar de la piscina en verano, hacer alguna ruta de senderismo o visitar las poblaciones próximas, como Ribadavia y regresar a la tranquilidad y el sonido de los pájaros por las mañanas. Fantástico si esto es lo que os gusta.

lunes, 4 de abril de 2011

PAZO DE SAN DAMIÁN, TURISMO RURAL Y BUENA MESA


En el mes de noviembre durante un fin de semana estuvimos de turismo rural con unos amigos, aprovechando una oferta de otoño que incluía una comida en el establecimiento, alojamiento y desayuno. El lugar elegido fue este pazo situado a unos 12 km de la ciudad de Ourense y más o menos a 65 de Allariz, por lo que al atractivo del alojamiento en sí se unían las posibilidades de visitas y ocio en las proximidades.

HABITACIÓN



La habitación que nos adjudicaron a mi modo de ver se quedaba bastante escasa considerando que teníamos que poner la cuna del niño y además viajábamos con nuesto perro. Quitando este detalle, la decoración y mobiliario de la habitación armonizan perfectamente con la nobleza del pazo y su condición de alojamiento en el campo.
El cuarto de baño, aunque rústico, contaba con todas las comodidades, una buena grifería monomando y amenities acordes con la categoría del alojamiento (gel, champú, jabón de manos, gorro de baño, maquinilla de afeitar y espuma).
El sistema de calefacción era individual, algo que agradecimos porque nuestra habitación era muy caliente, así que prácticamente apagamos los radiadores.
La televisión de la habitación tenía un buen tamaño, aunque sólo se veían 3 canales. Como cortesía teníamos dos botellines de agua mineral y dos manzanas.
El armario era suficiente para una estancia corta, como fue el caso, aunque se quedaría algo corto si hubiéramos estado unos días más.

INSTALACIONES, TRATO


El pazo es una preciosidad y ha sido magníficamente restaurado, nos gustó muchísimo y además es un valor añadido que se pueda mantener este patrimonio gracias a la hostelería. Está muy cuidado todo, la decoración muy pensada, el jardín, inmenso, estaba perfecto, al igual que los columpios de los niños y la piscina exterior.

La gran pega que tuvimos fue que al llegar resultó que el hotel estaba completo y nuestra reserva no figuraba. Menudo lío, viajando con dos niños de 3 años y un perro! El tema se solventó porque la señorita que nos atendió en recepción me permitió acceder a mi correo electrónico, donde pudo comprobar que hacía más de un mes de la reserva y que en efecto estaba todo confirmado. No sé qué hizo con los huéspedes que llegaron más tarde, pero nos adjudicó una habitación en cuanto leyó los mails. De aquí deriva que la habitación fuera pequeña, seguramente de no haber habido este error nos hubieran dado una más amplia.
Fuimos atendidos muy amablemente, aunque la verdad es que esta metedura de pata no acabo de entenderla...
El hotel contaba con wifi, pero no nos acordamos de pedir la contraseña al llegar y al no haber servicio de recepción las 24 horas, pues nos quedamos sin saber si funcionaba o no.

RESTAURANTE

Creo que merece una mención especial el excelente restaurante de este hotel. Realmente fabuloso! Como os comentaba, elegimos una oferta que incluía un menú de otoño además de la habitación y el desayuno.
Además del ambiente agradable del restaurante, con vistas al jardín, pudimos degustar un menú por persona a elegir entre dos (claro está probamos ambos!)

Menú 1
Batido de sidra y cabrales / mini brocheta de pulpo y langostinos
Queso frito de Arzúa con tomato asado y puré de aceitunas
Magret de pato a la naranja con saquito de crepe de foie y patata avellana
Fondant de chocolate con helado de vainilla

Menú 2
Chupito de piña y langostinos/ brocheta de vieira con bacon ibérico
Tostadas de pan de Cea con queso San Simón y boquerón
Sargo con risotto negro de calamar
Mousse de queso del Cebreiro con helado de frambuesa

En ambos menús nos pusieron el vino de la casa, correcto. Los menús, ambos absolutamente maravillosos, contábamos con comer bien, pero de verdad que nos quedamos encantados.

Al día siguiente cuando fuimos a desayunar nos llevamos una grata sorpresa porque nos esperaba un fabuloso desayuno: zumo de naranja natural, fruta natural cortada (piña, melón y sandía), bizcocho casero, tostadas de pan con mermelada casera y mantequilla, embutidos (queso, jamón serrano y york) y cafés, tés o cacaos. Todo buenísimo! Los niños se pusieron las botas en el desayuno!



TERMINANDO...


El emplazamiendo de este hotel rural me parece ideal para el descanso y el contacto con la naturaleza. Tiene viñedos propios, rutas de senderismo en las proximidades, y se encuentra en una aldea pequeñísima donde no hay ni un solo ruido. La pega de esto es que se hace imprescindible el transporte propio.

La oferta, fantástica, por los dos menús, la noche y los tres desayunos pagamos 100€. Buena relación calidad-precio, sin duda recomendable!