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miércoles, 4 de febrero de 2015

CASCADA DEL RÍO TOXA Y MONASTERIO DE CARBOEIRO

El sábado 24 de enero participamos en el Cocido Trip en Lalín, y aprovechando que el fin de semana hizo un tiempo inmejorable, el domingo lo dedicamos a conocer un poco más la zona. Nos acercamos con la autocaravana a conocer el área situada en A Carixa (Vila de Cruces), una zona que os recomiendo visitar, y desde allí condujimos hasta el Monasterio de San Lorenzo de Carboeiro, a unos 10 minutos de aquí y perfectamente señalizado.
Hacía ya bastante tiempo que no veníamos por aquí y nos sorprendió muy gratamente encontrarlo abierto. Por una simbólica entrada de un euro por adulto pudimos entrar en lo que queda de este monasterio románico que data del siglo XI. Hasta setenta monjes benedictinos llegó a tener este monasterio que estuvo abandonado durante muchos años, sufriendo el expolio y las inclemencias del tiempo.
En el exterior llama mucho la atención la portada occidental, donde podemos ver a los ancianos del Apocalipsis en la parte superior (a 23 de los 24).
Dentro podremos pasear por la cripta y ver la iglesia. Donde venden las entradas quedan restos de lo que fue la cocina monacal y la sala de exposiciones fue dormitorio de los monjes.
Su situación junto al río Deza hace que el lugar resulte precioso, tanto las vistas desde el monasterio como el paseo al borde del río, una maravilla.


En este monasterio se rodaron varias películas, las más recientes Quart (2006), basada en la novela de Arturo Pérez Reverte “Piel del Tambor”, Reliquias (2011) serie de la TVG y Piratas (2011) de Telecinco. Charlton Heston estuvo aquí rodando una miniserie sobre el Camino de Santiago que emitió Antena 3.
Encontraréis abierto el monasterio de martes a domingo en horario de 12:00 a 14:30 y de 15:30 a 18:00


Desde el monasterio una ruta señalizada de unos seis kilómetros nos lleva caminando hasta la Cascada del río Toxa. Si, como nosotros, preferís desplazaros sobre cuatro ruedas, os aconsejo que pidáis ayuda a la persona que vende las entradas, ya que os darán un plano detallado para que lleguéis sin problemas, pues la mayoría de las señales o no se ven o están en mal estado y la verdad es que no es tan fácil llegar sin saber el camino.
Calculad unos quince minutos de trayecto y que desde donde dejéis el coche y tengáis que caminar, serán diez o quince más. Un camino para el que necesitaremos calzado cómodo y que nos conduce hasta una caída vertical del río Toxa de 25 metros de altura que resulta espectacular, como lo es el entorno y cualquiera de las rutas de senderismo que podemos hacer por aquí. Casi llegando a la cascada encontraremos una zona con mesas para picnic.



La cascada se encuentra en una zona incluida en la Red Natura 2000, por la excelente conservación del bosque atlántico.
En la página del Ayuntamiento de Silleda podéis encontrar más información sobre estos dos lugares emblemáticos y os aconsejo que vayáis a alguna de las muchas fiestas gastronómicas que tienen lugar aquí: tortilla, rosquillas, lacón, empanada o castaña, para todos los gustos.

lunes, 13 de octubre de 2014

DE VACACIONES. ASTURIAS, CANTABRIA, PAÍS VASCO

















Si no te has enterado aún del viaje que hicimos el mes pasado por el Norte de España es porque no sigues nuestro blog autocaravanista, así que te aconsejo que le eches un vistazo a Matibascamper, seguro que descubres algún rincón que no conocías, o recuerdas aquel pueblo al que hace tiempo que no vas o tomas nota de alguna de las muchas playas en las que estuvimos.
¿Te animas?







martes, 7 de octubre de 2014

VIAJES CON CHARLEY. EN BUSCA DE ESTADOS UNIDOS

John Steinbeck y Charley
"Cuando yo era muy joven y sentía dentro ese ansia de estar en otro sitio, las personas mayores me aseguraban que al hacerme mayor se me curaría ese prurito. Cuando los años me calificaron de mayor el remedio prescrito fue la edad madura. En la edad madura estaba ya seguro de que con unos años más se aliviaría mi fiebre y ahora, con cincuenta y ocho, de que tal vez la senilidad lo consiguiese. Nada ha funcionado" (pág. 15)
Así comienza el libro en el que el Nobel John Steinbeck nos relata su viaje en el que recorre, al volante de su autocaravana a la que bautiza como Rocinante, 34 estados de su país natal. Más de veinte mil kilómetros con el objetivo de conocer su país, a sus gentes, con la única compañía de Charley, su caniche gigante. 
Durante tres meses el escritor irá recorriendo por carreteras secundarias, y no sin dificultad en muchas ocasiones, pueblos, ciudades pequeñas e incluso lugares alejados donde es difícil el contacto con el ser humano en kilómetros a la redonda.

"Había estado varias semanas estudiando mapas, a gran escala y a pequeña, pero los mapas no son realidad ni mucho menos... pueden ser además unos tiranos. Conozco gente que está tan inmersa en los mapas de carretera que no ve nunca el territorio por el que pasa" (pág. 35)
A través de su pluma, en una lectura en la que nos metemos inmediatamente en contexto y podemos viajar con él, veremos los paisajes, probaremos las comidas más sencillas, o caseras, dormiremos en hostales de carretera, conviviremos con los camioneros, ya que en aquella época a la autocaravana que llevaba Steinbeck se la consideraba a todos los efectos como un camión.
"En el frío plateado de la tarde de Maine, cuando recorría traqueteando a gran velocidad la superficie llena de baches de una pista forestal, vi cuatro hembras de alce que se desplazaban con pesadez majestuosa hacia mi trayectoria" (p. 84)

Foto de www.ehowenespanol.com
También nos contará Steinbeck cómo es el carácter de las gentes que se va encontrando, su desconfianza hacia él en muchos lugares al ver la matrícula neoyorkina, incluso miedo en ocasiones. Sabremos del momento político que está viviendo su país, con sus tensiones raciales en el sur, con sus diferentes ritmos y formas de pensar, no siempre coincidentes con la imagen que tenía antes de su viaje.
"Uno de mis objetivos era escuchar, oír hablar, fijarme en el acento, en los ritmos del habla, en los tonos, en el énfasis. Porque el habla es mucho más que palabras y frases. Escuché en todas partes. Me pareció que el habla regional está en proceso de desaparición, que no ha muerto pero que está muriendo. Cuarenta años de radio y veinte de televisión deben de haber tenido esta consecuencia" (pág. 118)

"Si me hubiesen depositado allí sin decirme que era Seattle, no habría sabido dónde estaba. Crecimiento frenético por todas partes, un crecimiento carcinomatoso. Las excavadoras penetraban por las laderas de los bosques y amontonaban la basura resultante para quemarla. La madera blanca rota de los encofrados se apilaba junto a los muros grises. Me pregunto por qué progreso se parece tanto a destrucción" (pág. 190)
"Creo que los texanos se sienten un poco asustados fuera de su estado natal y son muy tiernos en sus sentimientos, y estas cualidades generan presunción, arrogancia y una autocomplacencia escandalosa... los desahogos de los niños tímidos. En su tierra los texanos no son ninguna de estas cosas" (pág. 234)

El viaje también es una vivencia muy intensa para Steinbeck, que nos relata los momentos en que se siente solo, cómo añora a su mujer, lo largo que se le hace el camino de vuelta, las dificultades e incomodidades de vivir tres meses en este vehículo que reconoce que no supo equipar bien, llenándolo de trastos pesados que no iba a necesitar y olvidándose de otros que luego le hicieron falta.
Charley, su compañero de viaje "un caniche francés viejo y caballeroso" que se comunica con él la perfección solamente con emitir un sonido parecido a "fft", se convierte en personaje fundamental en la narración. Sin caer en la ñoñería, hay momentos en que Charley nos hace emocionarnos y enternecernos.
Con un gran sentido crítico, lleno de sentido del humor y un estilo sencillo que hace que la lectura resulte un gran placer, el viaje de John Steinbeck por los Estados Unidos de los años sesenta resulta altamente recomendable. Algunos de los males que detecta el escritor desgraciadamente persisten, otros han cambiado con los tiempos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

PLAYA EN PONTEVEDRA... PERO DE RÍO

Playa fluvial de Maceira
Desde que tenemos la autocaravana hemos descubierto un montón de rincones de nuestra tierra, y los que quedan! De forma casual algunos de ellos, pero siempre gratas sorpresas. En agosto estuvimos en dos estupendas playas fluviales que me gustaría recomendaros. Si os pasa como a mí, que me achicharro en la playa y prefiero estar más fresquita, aunque sin atreverme a meter un pie en el agua, estoy segura de que os encantará la opción de buscar un río, y en Galicia hay decenas de ellos con zonas de baño.

Playa Fluvial de Maceira
Pasamos unos días en Covelo, en un cámping a orillas de la Playa Fluvial de Maceira, con unas pocitas para lo más pequeños, una pequeña cascada, un salto de agua, un pequeño recorrido ovalado para poder nadar, echarse al agua con una pequeña balsa... Opciones de sol y de sombra, un césped cuidado y a pocos metros un pequeño chiringuito para tomarse un helado ¿apetece?
En esta zona, además, podemos hacer un tramo de la Ruta de Senderismo Aqa, en la que pasaremos por molinos y cascadas en un hermoso bosque frondoso y muy tranquilo. Tiene 16 km y está perfectamente señalizado. Para nosotros era un poquito largo, pero sí hicimos un tramo los cuatro, con perro incluido (disfrutó como un enano además), hasta llegar a la Poza de Anguieiro, una zona en la que el río se ensancha y baja muy tranquilo, así que resulta fantástica para bañarse, como hicieron mis dos valientes... El perro y yo permanecimos en las rocas!
Chapuzón en la Poza de Anguieiro
De regreso a casa, y esta vez de forma casual, descubrimos otra playa fluvial que nos encantó. Queríamos ir a las cascadas del río Oitabén (en A Lama), pero la mala señalización en carretera y el lío que nos hicimos con las indicaciones de aquellos a los que preguntamos por el camino, nos hizo llegar a la Playa Fluvial del río Verdugo buscando un sitio en el que acomodarnos con la autocaravana para comer tranquilos.
La sensación al llegar a esta playa y verla desde el puente de piedra que nos da acceso a ella, es la de una enorme piscina cuadrangular, tranquilísima y con enormes espacios verdes a ambos lados.

Puente sobre el Verdugo
Las aguas cristalinas nos dejaban ver las rocas del fondo y el entorno tranquilo y fresco invitaba a bajar, así que equipados con las toallas, la balsa y cómo no, un buen libro, pasamos parte de la tarde estupendamente en este entorno que nos maravilló.
Junto al puente tenéis un bar con terracita donde tomar un refresco o un heladito a la sombra y con el alivio que da estar junto a un río cuando hace calorcito.



Playa Fluvial del Río Verdugo

Vale la pena adentrarse en el interior de Galicia, guarda muchos tesoros, como estas dos playas en las que disfrutamos en nuestras microvacaciones del mes de agosto. Animaos!

viernes, 1 de agosto de 2014

PORTO DO SON Y RIBEIRA

No hemos dejado de hacer escapadas, ni mucho menos, pero como ahora casi todas son con la autocaravana y os las cuento en Matibascamper, veis menos por aquí. La última que hicimos fue a la zona del Barbanza, y disfrutamos muchísimo. Esta zona nos queda muy cerca de casa y con la disculpa de estrenar el nuevo puente de la ría de Noia, que hace que para desplazarnos a la zona de Porto do Son no haya que atravesar Noia, allá que nos fuimos, yo me moría de ganas de ver cómo había quedado el Castro de Baroña, durante el invierno se estuvo trabajando duro y me apetecía ver el resultado.

Ahora podemos contemplar perfectamente las dos murallas que lo protegían y el impresionante foso, además de apreciar mucho mejor los muros de las viviendas. Una muestra de la cultura castrexa de la Edad del Hierro que os encantará, tanto por su valor y estado como por su emplazamiento privilegiado. Un paseo para hacer en familia más que recomendable. Eso sí, llevad calzado cómodo e id protegidos del sol porque no hay ni una sola sombra.
Tras un buen paseo por aquí, con nuestro niño absolutamente entusiasmado con el castro, seguimos en dirección Porto do Son, donde esta vez no hicimos parada pero que os recomiendo mucho, tienen un precioso paseo en el puerto, con columpios para los enanos y una playita urbana tranquilísima. Y no olvidéis tomar un pulpo á feira, aquí es imperdonable no hacerlo.


Seguimos por la carretera que va bordeando la costa, dejando atrás la preciosa playa de As Furnas o el puente medieval del río Sieira, dos puntos que junto con la fervenza o cascada de Ribasieira no podéis dejar de visitar si venís por esta zona. En nuestro caso, continuamos hacia el sur con rumbo a Corrubedo. Hacía años que habíamos visitado las dunas y nuestro niño ya ni se acordaba. La de veces que habré yo escalado estas dunas de niña y bajado a carreras con otros niños! Ahora es un espacio protegido y hemos de pasear por unas pasarelas de madera que nos dejan maravillarnos con el entorno sin perjudicarlo.
Tras la visita a Corrubedo nos dirigimos a Ribeira, que nos regaló en este día bastante despejado una bellísima panorámica de la Ría de Arousa desde el mirador de Santo Alberte



Como siempre que nos desplazamos procuramos buscar algún sitio donde nuestro peludo pueda darse un buen paseo, y en esta ocasión fuimos a conocer el Parque de San Roque, que es enorme y donde además de darnos un buen paseo en condiciones, contemplar Ribeira desde varios miradores o hacer una barbacoa o comer de picnic en las zonas habilitadas, podemos hacer un pequeño recorrido donde tenemos reproducciones de diferentes construcciones que pueden verse en esta zona: un castro celta, menhires, un dolmen... No hará falta que os diga lo que disfrutó nuestro niño, sobre todo en el castro celta, en el que las construcciones tenían su tejado de paja y todo. 
Ya caía la tarde cuando llegamos a una de nuestras playas favoritas de Ribeira: O Vilar, un arenal extensísimo, de unos cinco kilómetros, con bandera azul y muchos servicios: baños públicos, duchas, socorrismo, amplio aparcamiento y un chiringuito. No hay construcciones cerca, así que el entorno es una maravilla.
Aquí aparcamos y pasamos la noche en nuestra autocaravana, junto con dos furgonetas que ya estaban antes que nosotros. La noche fue una maravilla, tranquilidad absoluta y un despertar con vistas al océano que fue todo un regalo estival.
El día siguiente lo dedicamos a disfrutar en familia de la playa. O Vilar es una playa que suele tener bastante oleaje, así que os aconsejo mucha precaución, sobre todo si vais con niños pequeños, no es que sea muy peligroso, pero si no están acostumbrados a las olas nos podemos llevar un buen susto.
Otro consejo, llevad sombrilla, aunque hay bastantes rocas que en un momento dado os pueden dar un poquito de sombra, no está garantizado que consigáis sitio, así que lo mejor es ir provistos de un buen parasol.


lunes, 7 de julio de 2014

A RAPA DAS BESTAS. SABUCEDO

Ayer tarde llegamos, Sabucedo a esas horas olía a churrasco y pulpo á feira. Refrescaba, y mucho, a medida que llegaba la noche, cuando la fiesta revivía con dos orquestas y música hasta las cinco de la mañana. Amanecimos temprano, inevitable cuando se viaja con niños pequeños, ellos no aprecian todavía el placer de remolonear en la cama cuando no hay que trabajar.
Rondaban las once de la mañana cuando llegamos a la cola para adquirir nuestras entradas para el curro solidario a favor de Cruz Roja, y las once y media cuando por fin accedimos al recinto. Tuvimos la suerte de poder elegir sitio y el privilegio de que a nuestro lado se sentase un lugareño, un abuelo con su nieta, a la que le iba contando esa leyenda de los Caballos del Santo: "Mira, filliña, na Idade Media en Galicia houbo moita peste, e unha rapaza ofreceulle ó santo todo o que tiña se non lle morría a irmá, e como non morreu, doullo, dúas eguas e un cabalo, e fíxate ben, porque eses do Santo levan as orellas cortadas".
Y la niña atendía, asentía y repetía que no quería bajar al curro, que le daba miedo. El abuelo le decía que otro año tenía que intentarlo, que había que mantener la tradición.



Se enciende la megafonía y nos dan la bienvenida, nos explican que empezarán a llegar los caballos y que cuando todos estén dentro, se separarán los potros para evitar que se lastimen. Se explica qué se hace con los caballos en el curro: cortarles las crines para evitar que les aniden las garrapatas y desparasitarlos.
Poco a poco empiezan a llegar, en grupos, caballos de todos los tamaños. "Mira, ese foi o que naceu estes días!", y cuando el curro ya está lleno, un aloitador veterano, Santi, pide silencio al público y con la poca voz que la afonía le había dejado, probablemente debido a las largas jornadas anteriores, nos contó, emocionado, que el primer caballo sería para un compañero de cuadrilla que el viernes en el monte tuvo que ser evacuado por un helicóptero al sufrir un desvanecimiento. Hoy, restablecido, era el encargado de comenzar la Rapa. Emocionantes palabras y emocionado público que rompió a aplaudir inmediatamente tras las últimas palabras de Santi: "Gracias á atención sanitaria recibida e algo tamén ó Santo, non pasou nada", y es que San Lorenzo siempre está presente en el corazón de los habitantes de Sabucedo.

El momento de separar a los potros es también el momento de los niños de Sabucedo, que empiezan a familiarizarse con esta tradición de más de quinientos años y que ellos continuarán. Y en ese momento llega la orgullosa abuela a las gradas, contándonos que sus nietos, de 5 y 7, están ahí abajo, y que un vecino bajó a su niño de cuatro años "A ver se este ano o pequeno se atreve", y no se atrevió, pero el mayor sí, y unos minutos después llegaba con su abuela contando orgulloso "Collín dous".
Y por fin quedan solamente los adultos, y la abuela nos aconseja "fixádevos naquel negro, chámase Makelele, habedes de ver como se mete nalgunha, é malo". Los llaman por su nombre, los conocen y orgullosos hablan de sus caballos, los sienten como suyos, los caballos son de Sabucedo, la rapa es de Sabucedo y gracias a este sentimiento tan enraizado se ha mantenido la tradición y a la vez la esencia de la fiesta, porque anida en los corazones de los que orgullosos cuidan de esos animales todo el año, se van al monte de madrugada a buscarlos y con un cariño que sorprende y emociona a la vez, se suben a su grupa, los someten y les cortan las crines.



Uno, otro, otro... Las hembras empiezan a inquietarse porque no están con sus potros, algunos caballos se ponen nerviosos, el sitio es pequeño, coces, mordiscos, algún golpe de animales y hombres, nada importante, mucho respeto en la grada, admiración, orgullo y muchas ganas de vivirlo, es la fiesta que todos esperan durante el año, su fiesta, a la que generosamente nos dejan asistir y de la que nos hacen partícipes compartiendo todo lo que de ella saben.

Son casi las tres de la tarde y termina la rapa por este año, vuelven los caballos a los montes que son su hogar y el año que viene, volverán a bajar, aunque no todos... "Disque hai un que leva xa catro anos sen baixar, porque non o dan collido, o ano pasado case chega, pero marchou saltando por riba das motos", pero quizá la próxima vez lo consigan, quizá el año próximo haya uno más en el curro, uno más en la fiesta, otro caballo de las gentes de Sabucedo. 






Más fotografías  de la Rapa das Bestas de Sabucedo en nuestro Facebook 

domingo, 1 de junio de 2014

EL HERMANITO DE MATIBASCORNER

Como sabéis los que me leéis habitualmente, este año hemos incrementado la familia, así que además de una pareja con niño y perro, está con nosotros Autocaravi, como la llama mi niño, una autocaravana que compramos hace ya cuatro meses y con la que estamos haciendo un montón de escapadas y pequeños viajes.
Matibascorner es un blog personal y en él tienen cabida todo tipo de temas: lecturas, gastronomía, viajes... y por supuesto las experiencias en autocaravana también, pero el nacimiento de este nuevo blog, Matibascamper, hace que pueda enfocar más las entradas hacia personas que también tienen autocaravana, y hablarles de servicios para ellos, comentar cómo son las áreas y en qué estado están, con fotos, y con una información que iré actualizando para que sea lo más útil posible.
¿Eso significa que no os hablaré aquí de nuestros viajes? Pues por supuesto que no, pero lo que haré será omitir la información específica para autocaravanistas, pero las propuestas viajeras seguirán aquí, me parece fundamental, y me gusta mucho compartirlas con todos vosotros, porque el hecho de que nosotros vayamos en autocaravana no significa que otros no puedan ir a los mismos sitios.
Dicho esto, os espero por el nuevo blog que inicia ahora su andadura y que espero que con el tiempo sea una buena referencia para aquellos que con furgo o autocaravana quieran recorrer nuestra tierra, Galicia, que es nuestro destino principal.

martes, 20 de mayo de 2014

AUTOCARAVANISTAS POR SANXENXO, COMBARRO Y ALREDEDORES

El día 10 de mayo tuvo lugar en Sanxenxo una prueba de triatlón olímpico en la que participó mi marido. La competición empezaba en la urbana Playa de Silgar, de manera que la organización dispuso una zona de aparcamiento junto al náutico, prácticamente a pie de carrera. Teniendo en cuenta que el triatlón comenzaba a las ocho de la mañana nos instalamos sin dudarlo, y con nosotros algunas furgos. 
Cenamos en la Tapería Albino, un local pequeño pero con una terraza muy amplia situado en el puerto, sencillo pero muy bien de precio: ensalada, croquetas y chipirones con una bebida cada uno nos salieron por 19 euros. Recomendable para no complicarse la vida y no dejarse la cartera en una localidad bastante cara.
Llegamos a la autocaravana con ganas de descansar, pero una música atronadora procedente del náutico y que se prolongó hasta las seis de la mañana lo hizo imposible, menos mal que el niño duerme como un tronco. Amigos autocaravanistas, evitad el centro de Sanxenxo, creímos que en mayo sería más o menos tranquilo, pero ya veis que no. Eso sí, nuestro emplazamiento nos regaló una puesta de sol de lujo, todo hay que decirlo.
Al día siguiente, tras la competición, comimos tranquilamente en la autocaravana y pusimos rumbo al Monasterio de Armenteira, un monasterio cisterciense fundado en el siglo XII y actualmente habitado por un grupo muy reducido de monjas, que viven gracias a las visitas, los jabones artesanales y las pastas de nata. El acceso es un poquito ajustado, y las plazas de aparcamiento escasas, pero vale muchísimo la pena acercarse a esta edificación del medioevo, sencilla y austera, en la que se mezclan diferentes estilos, sobre todo barroco y renacentista, hasta la finalización de su construcción a finales del siglo XV.


Muy cerca de este monasterio da comienzo una preciosa ruta de la que recorrimos solamente un tramo, pero que os recomiendo sin dudarlo. La Ruta de la Piedra y el Agua tiene 5 km y ninguna dificultad, por lo que es perfectamente apta para ir con niños. De hecho nosotros nos encontramos con varias familias en nuestro recorrido.  Está señalizada como PR-G 170 y muy bien cuidada.
Los primeros quinientos metros de la ruta no tienen nada de particular, pero una vez atravesamos una pequeña carretera y nos adentramos en la senda, acompañados en todo momento por el río Armenteira a nuestra izquierda, que va saltando por las rocas regalándonos pequeñas cascadas hermosísimas, el recorrido está salpicado de molinos que en su día funcionaron y hoy están rehabilitados y algunos incluso pueden verse por dentro, apreciendo las enormes y pesadas piedras de moler que antaño servían a los campesinos de la zona y a los monjes del monasterio para procurarse la harina para el pan. La frondosidad del bosque autóctono hacen que el recorrido tenga un color verde fascinante y en un día caluroso resulte de lo más refrescante realizar este paseo.



Terminamos el sábado en Combarro, donde pernoctamos en el puerto deportivo, donde hay unos aseos públicos gratuitos y una pequeña fuente. Nos pareció un sitio bastante tranquilo, pero lo cierto es que la pequeña carretera de acceso tiene muchísimo tráfico nocturno, así que no dormimos demasiado bien. 
Al día siguiente paseamos por este pequeño y pintoresco pueblo marinero, que he de reconocer que con el paso de los años va perdiendo enteros por el exceso de turismo y la falta de una buena planificación por parte de las autoridades y de compromiso por parte del comercio y la hostelería locales. Una lástima, espero que este lugar tan bonito llegue a tiempo y recupere un encanto que está perdiendo año a año.



Tras el breve paseo por Combarro, nos dirigimos a comer al Lago Castiñeiras, un área recreativa con un lago artificial construido en los años 50 y que resulta un lugar de lo más agradable para dar un paseo en familia, con varios senderos y amplias zonas de césped bien cuidado, zonas de picnic y un par de cafeterías. Comimos en la autocaravana con unas vistas estupendas a un área boscosa y luego nos dimos un paseo rodeando el lago en una tarde casi de verano. Hubo mucha afluencia, pues suelen ir familias de Pontevedra y Marín, pero hay muchas plazas de aparcamiento y no suele haber problemas en este aspecto.


Un fin de semana muy aprovechado, con un tiempo estupendo para pasear y que espero que os haya dado alguna idea para vuestras escapadas, con o sin autocaravana.

martes, 6 de mayo de 2014

EN AUTOCARAVANA: ESCAPADA DE SEMANA SANTA

Este año tuvimos la suerte de poder hacer una escapadita en Semana Santa, no siempre nos resulta fácil coincidir en estas fechas, pero esta vez desde el jueves por la tarde hasta el lunes pudimos desconectar un poco y disfrutar de nuestra tierra en autocaravana.
Nuestro criterio para la escapada fue puramente meteorológico, íbamos consultando la predicción, y literalmente huyendo de la lluvia, así que resultó un recorrido totalmente improvisado y sin planificación previa.

Mogor. Marín
La primera parada que hicimos fue en la playa de Mogor, en el ayuntamiento de Marín, un arenal pequeño y muy recogido en el que es difícil encontrar hueco en verano, pero que en estas fechas resulta un lugar muy tranquilo con unas vistas maravillosas. En las rocas de esta playa podemos ver El Laberinto, un petroglifo bastante grande, y otros más pequeños. Se puede acceder directamente desde la arena.
A la hora de instalarnos nos pareció un sitio perfecto la zona de aparcamiento situada junto a la playa, en donde había sitio de sobra y no tuvimos que utilizar calzos. Disfrutamos de una puesta de sol maravillosa y desayuno con vistas que fue una delicia.
A la mañana siguiente seguimos por el litoral en dirección a la Península de O Morrazo, por la que sentimos debilidad. Tras una breve parada en Bueu y un paseo por Aldán, decidimos ir a conocer Moaña con idea de pasar allí la noche, pues apenas conocíamos la localidad y ya que en Bueu estuvimos varias veces de vacaciones, teníamos ganas de variar. Nuestro niño disfrutó de lo lindo con las instalaciones infantiles y deportivas que hay junto al puerto y nos gustaron mucho las playas, tranquilas, amplias y de arena blanca y finísima. 

Moaña

Cenamos un churrasco en la Taberna A de Lino, llena hasta la bandera y bastante ruidosa, no nos entusiasmó, el acceso para la autocaravana no es fácil y además los coches aparcan a los lados de la carretera y nos resultó difícil salir al terminar.
Nos instalamos por la noche junto al puerto, en un aparcamiento muy amplio que resultó ser el lugar de celebración del mercadillo al día siguiente, así que nos despertamos con el ruido metálico de los puestos y los vendedores mirándonos como si hubiéramos llegado de Marte... decididamente no acertamos en la elección, pero fichamos el Puerto de Meira para una segunda visita, mucho más adecuado y donde vimos que se habían instalado algunas furgos.

Baiona
Al día siguiente nos acercamos a Baiona, una localidad donde aparcar es una odisea. Con autocaravana lo más práctico es buscar sitio por la zona de Santa Marta, a la entrada viniendo desde Vigo, y darse un paseo hasta el centro, que está a menos de diez minutos. Aquí no podéis perderos la visita a la réplica de La Pinta, un recorrido por el Parador de Turismo y un helado artesano en Gamela mientras disfrutáis del puerto.
Quisimos instalarnos en Tui para dormir, ya que según la información que teníamos, hay área de autocaravanas con agua y necesitábamos reponer, pero nos llevamos una desilusión al llegar y ver que el área está absolutamente abandonada y carece de servicios. Seguimos camino y pernoctamos en el área de As Neves, donde el día anterior había tenido lugar la fiesta del requesón y nos encontramos con las piezas de la carpa en el área de autocaravanas... Menos mal que sólo estábamos nosotros!!! En fin, una pena que se creen servicios para luego inutilizarlos, creo que el desconocimiento del mundo autocaravanista es en gran parte el culpable de que este tipo de turismo no se cuide un poco más.

As Neves
En As Neves dormimos muy tranquilos, a tres pasos del centro del pueblo, muy pequeño, donde nos abastecimos de pan y la consabida rosca de pascua, aprovechando las fechas.
Nos dimos un paseo por la zona, con unos paisajes preciosos, y como la lluvia llegaba hacia donde estábamos, pusimos rumbo a Ourense, donde, como en ocasiones anteriores, aparcamos en el Parking de las Termas de Outariz, aunque no estuvimos tan tranquilos como la última vez porque había bastante ruido procedente de la terraza del restaurante que está justo al lado.
Al día siguiente, como viene siendo costumbre ya, tocó chapuzón en las termas, esta vez en O Canedo, y luego con el trenecito tomamos rumbo al centro, donde tranquilamente estuvimos paseando por As Burgas, por la Plaza Mayor, el entorno de la catedral y después de comer por fin pudimos entrar y maravillarnos con la restauración del Pórtico del Paraíso una obra escultórica que no podéis dejar pasar en vuestra visita a la ciudad porque os dejará boquiabiertos.
Y tras el recorrido por el casco histórico, la comida y la visita a la catedral, volvimos a nuestra autocaravana con las pilas cargadas rumbo a casa y con un pensamiento: Qué bonita tierra tenemos y cuánto por explorar! 

Ourense



miércoles, 16 de abril de 2014

A ILLA DE AROUSA EN AUTOCARAVANA

El pasado fin de semana por fin llegó a Galicia la tan ansiada primavera, con un maravilloso regalo en forma de cielo azul y 25 grados de temperatura. No podíamos quedarnos en casa! El niño se moría por ir a la playa, así que aprovechamos para hacer una escapadita a una maravillosa isla en la ría de Arousa a la que debíamos una visita en condiciones. 
La última vez que estuvimos fue el pasado mes de septiembre, cuando por cortesía de Amare Turismo pudimos disfrutar de la Ruta de las Artes de Pesca y maravillarnos con el entorno natural de este rincón de Galicia. Como en aquella ocasión el tiempo no acompañaba, se nos quedó en el tintero volver y lo hemos hecho.

Puerto de Xufre

Fuimos en autocaravana, y una vez allí, optamos por estacionar y pasar la noche cerca del puerto de Xufre, pero hay otras muchas opciones para autocaravanistas. Junto al puerto deportivo hay una gran explanada donde se puede pernoctar, y la Playa de O Bao es perfecta para ir con niños pequeños: tiene un amplio aparcamiento pegadito a la playa y un enorme parque infantil. A lo largo de sus 700 metros una pasarela de madera posibilita también el paseo, y pasa por aquí el carril bici, que recorre unos 9 km en toda la isla.

Playa de O Bao
Además de los cámpings de A Illa de Arousa, junto a la playa de O Bao hay un área privada de autocaravanas, una gran explanada de hierba de 10.000 metros cuadrados con todos los servicios, donde había el pasado fin de semana al menos 20 autocaravanas aparcadas. Se llama "Arosa Surfcamp".
Una vez instalados, tenemos múltiples opciones de rutas y deportes náuticos. La empresa Piragüilla cuenta con muchas actividades para todas las edades. Os recomiendo la ruta en kayak a la isla Areoso. 
Si llevamos la bicicleta, como os decía antes, hay un carril bici y el terreno es muy fácil de recorrer. Un paseo maravilloso junto al mar disfrutando de la belleza de los arenales de A Illa de Arousa.

Parque Natural de Carreirón
Para los aficionados al senderismo el Parque Natural de Carreirón es una cita imprescindible, con sus pequeñas playas de arena blanca, sus pinares, las aves que lo habitan (hay dos casetas para observarlas) y ese espacio intermareal espectacular y riquísimo en biodiversidad.
El Mirador de Con do Forno o el Faro de Punta Cabalo también merecen una visita.

Cena en A Meca
Y como no podía ser menos, la gastronomía aquí no puede pasarse por alto, con unos pescados y mariscos de primerísima categoría. Como amantes de la buena mesa que somos, nos acercamos a dos locales: el sábado cenamos junto al puerto de Xufre, en A Meca, una taberna marinera que ofrece los productos del día con una sencilla elaboración: tomamos pulpo á feira, navajas y salpicón de rape. Todo buenísimo, aunque una pequeña pega sí encontramos, y es que para estar en Galicia las raciones nos parecieron justitas. De postre, el tan alabado flan de queso y mi marido se tomó un flan de orujo que estaba más rico si cabe. El trato encantador, muy familiar, nos sentimos muy a gusto.
Este establecimiento nos ofrece la opción de encargar la comida para llevar, una opción estupenda para autocaravanistas.
Croquetas de pez espada y langostinos y parrillada en La Salga

Al día siguiente comimos en A Salga, un restaurante cuya especialidad es el pez espada, que probamos en croquetas con langostinos y nos encantó, unas croquetas que jamás habíamos probado y que pasarán a la amplísima colección familiar, porque es un plato imprescindible para el peque.
Tras las croquetas pedimos una parrillada de pescados y mariscos para compartir, estupenda y muy abundante. Comimos los tres perfectamente con esto. Y sí, lo confieso, pedimos postre ya por gula... Me tomé una tarta de queso casera que os recomiendo encarecidamente.
Como podéis ver, un lugar con muchísimas posibilidades, y que no debéis dejar pasar en vuestra visita a Galicia, seguro que os enamoráis como nosotros.






domingo, 6 de abril de 2014

EN AUTOCARAVANA. CASTRO CALDELAS Y OURENSE

Este año por tierras gallegas ha sido más que generoso en nieve, un motivo más que bueno para pasar un par de días autocaravaneando... camino de Manzaneda. Se puede pernoctar en la Estación de Montaña sin problema, siempre y cuando no necesitemos vaciar depósitos de aguas, aunque optamos por instalarnos en el área de autocaravanas de Castro Caldelas, a menos de una hora de Manzaneda.

Vista del AC desde las escaleras de acceso al pueblo
En la pequeña población de Castro Caldelas encontraremos el área en una zona muy tranquila, a un paso del centro, al que se puede acceder por unas escaleras directamente desde la zona de aparcamiento. Tiene servicio de vaciado de aguas negras y grises y llenado de agua limpia, cuenta con ocho plazas disponibles.
Fuimos en el mes de febrero y no sé si de cara a la temporada alta la zona estará un poco mejor mantenida, pero el alumbrado público no funcionaba y se veía la zona un poco descuidada. Pegado aquí hay un parque infantil, que también necesitaba un lavado de cara, y sale un sendero perfectamente señalizado que recorre el Parque Natural A Devesa, con una pintaza, aunque no pudimos comprobarlo porque el tiempo no acompañó nada de nada...
Para llegar aquí os aconsejo que os fijéis bien en la señalización, pues a la entrada del pueblo aparece el cartel en un formato, el clásico azul, y luego nos indican el desvío con una señal más pequeña y que nos hizo despistarnos en un principio.

Detalle del AC de Castro Caldelas
Pasamos dos noches aquí, ambas tranquilísimas. La primera de ellas estuvimos solos y la segunda éramos ya cuatro familias autocaravanistas. Se ve que con la llegada del carnaval muchos nos animamos a salir a la carretera a pesar del tiempo.
Por cierto, no dejéis Castro Caldelas sin daros un paseo por el centro y sin probar la bica artesana que se hace aquí y que venden en varios establecimientos.

Ya de vuelta a casa hicimos una parada en Ourense, ciudad que todavía no cuenta con área de autocaravanas, aunque todas se sitúan en la misma zona: a orillas del miño justo frente a las Termas de Outariz, a las que se puede acceder por un pequeño puente. La zona es bastante amplia y lisa, no necesitaremos los calzos, y también estuvimos muy tranquilos. Aquí sí notamos mucha afluencia, éramos no menos de una docena de autocaravanistas. A pocos metros si os apetece no cocinar, hay un restaurante llamado La Bull, con zona exterior y parque infantil.
Pasamos una jornada fantástica, con baño nocturno en las termas y paseo matinal junto al Miño, que este año iba llenísimo.

Instalados en Ourense
Para acceder a esta zona que os comento, tenéis que seguir la señalización a la zona de aparcamiento de las Termas de Outariz, pues donde están ubicadas está prohibido acercarse con el coche y hay que aparcar del otro lado del río. Por lo que nos comentaban, todo el año suele haber aquí autocaravanas estacionadas, y es fácil llegar.
Si necesitáis vaciar aguas o llenar, en la gasolinera que está junto a este aparcamiento os ofrecen estos servicios de manera gratuita siempre y cuando hagáis algún tipo de compra en la tienda, repostaje, bombonas...