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miércoles, 7 de enero de 2015

HOTEL DO PARQUE. BRAGA

Este año, como venimos haciendo desde hace ya siete, hicimos una escapada navideña a tierras lusas destino Braga. Esta desconexión navideña sienta de lujo, aunque sea cortita. Siempre nos instalamos en alguno de los hoteles que hay en el Bom Jesús y en esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer el Hotel do Parque, que abrió este año tras unas obras de remodelación en profundidad.
El Hotel do Parque está en un edificio de finales del siglo XIX pero cuenta con todas las comodidades que pediríamos a un hotel de cuatro estrellas, además de la tranquilidad que encontraremos en cualquiera de los establecimientos situados en esta zona de Braga
La habitación en la que nos alojamos era inmensa, con un baño abierto que sí tenía aislados la ducha y el sanitario. La pega que le pondría es que la iluminación en el tocador era un poquito justa, pero por lo demás, perfecto, hasta el secador secaba de verdad, algo no tan fácil de encontrar. Los colchones comodísimos y los armarios enormes, podríamos habernos quedado quince días. 
Las zonas comunes del hotel son muy amplias y acogedoras, además de tener conexión wifi gratuita, al igual que la habitación. Estuvimos en una de las salas y en la cafetería, que cuenta con un piano, terraza en una galería y seguro que en verano es un sitio imprescindible para los clientes del establecimiento.
A la hora del desayuno no nos defraudó, al igual que el resto de los hoteles en los que estuvimos aquí, hay mucha variedad, tanto dulce como salada, para todos los gustos, y bajo demanda se preparaban huevos revueltos. Sería perfecto si el zumo de naranja fuese natural.


En resumen, tranquilo, confortable, acogedor, con un servicio impecable y un precio excelente, muy recomendable, tanto este hotel como el Bom Jesús y la ciudad de Braga.

lunes, 20 de mayo de 2013

HOTEL RÍAS BAJAS. PONTEVEDRA

En nuestra última visita a Pontevedra, con motivo de la celebración del Foro Proturga el sábado y el Campeonato de España de Duatlón el domingo, pernoctamos una noche y a la hora de buscar un hotel priorizamos su situación y claro está, que admitiese a nuestro perro con nosotros en la habitación.
Los que tenéis mascota sabéis que no es nada fácil encontrar en esta tierra alojamientos que admitan perros, así que las opciones eran reducidísimas, entre ellas el Hotel Rías Bajas, que nos convenció por su situación muy céntrica, que nos permitía no usar el coche durante nuestra estancia en la ciudad, y por los comentarios de otros huéspedes aquí, que eran bastante favorables.

Nuestra estancia resultó muy agradable. Nos asignaron una habitación amplia, con un pequeño vestíbulo entre el cuarto de baño y la habitación en donde pusimos la maleta y que daba mucho desahogo para moverse perfectamente. A nuestro niño, como se puede ver en la foto, le instalaron una cama supletoria junto a la nuestra y aún así quedaba espacio suficiente para todos. La habitación daba al exterior y resultaba muy luminosa. No disfrutamos del balconcito porque hacía bastante frío y viento ese fin de semana. El cuarto de baño estaba bien equipado y se notaba que había sido recientemente reformado, al igual que la habitación, pintada y con armario y puertas nuevas. Donde sí se notaba que el hotel tiene unos añitos es en el mobiliario, pero estaba en perfecto estado de uso.

Cuando reservamos lo hicimos en régimen de sólo alojamiento porque la opción de buffet nos salía muy cara, así que tomamos un desayuno en la cafetería el hotel, donde coincidimos además con el resto de los huéspedes, de manera que no fuimos los únicos que preferimos desayunar "a la carta". La oferta, la habitual, cafés, infusiones, colacao, tostadas, bollería, zumo... Pedimos un yogur para el peque, que suele desayunarlo, y no hubo problema. El personal fue encantador, tanto en la recepción como en la cafetería.
La relación calidad-precio estuvo más que bien, así que este hotel queda fichado para posibles estancias futuras en Pontevedra, una ciudad a la que solemos ir varias veces al año.
Recomendable para los que busquéis un alojamiento céntrico y desde luego para los que tengáis peluditos en casa!

Vistas desde nuestra habitación 


martes, 27 de marzo de 2012

HOTEL CARRÍS BEIRAMAR


Este fin de semana tuvimos la ocasión de pernoctar en el hotel Carrís Beiramar, en Vigo, con motivo de la celebración al día siguiente de la media maratón VigBay. Teníamos que madrugar mucho y esto unido al cambio horario de la madrugada nos hizo decidirnos por buscar hotel y quedarnos en Vigo.
Esta fue nuestra primera experiencia en un hotel de la cadena Carrís, que tiene establecimientos en Galicia y Portugal. La conocía porque tienen hotel en mi ciudad, pero nunca había utilizado ninguno de sus servicios.


Contacté directamente con el hotel para realizar la reserva. El trato fue fantástico y enseguida me remitieron un mail con las condiciones que habíamos hablado por teléfono. Me explicaron que en principio los perros de menos de 5 kg podían estar en las habitaciones, pero más grandes tendrían que ir a un lugar habilitado. Le expliqué que el nuestro (de 9 kg) estaba acostumbrado a viajar con nosotros y no daría nada la lata, y además que no lo podíamos dejar en otro sitio del hotel porque sí que daría la lata. Fueron muy comprensivos y flexibles, todo un detalle.


NUESTRA HABITACIÓN


Solicitamos una habitación triple, ya que íbamos también con nuestro niño de 4 años, y la verdad es que el tamaño de la habitación con la cama supletoria, la de matrimonio y el resto del mobiliario, nos pareció más que suficiente.
Solamente nos quedamos una noche, pero el hotel está pensado para que se puedan realizar estancias más largas, con armarios generosos y mesa de trabajo, con conexión wifi gratuita (eso sí, una conexión por habitación, en nuestro caso sólo íbamos con el portátil, pero quizá esto sea un inconveniente para los que se conectan con el móvil y son dos...)

La decoración es moderna y sencilla, con colores muy acogedores, marrones y beige. Entre la zona de dormir y el baño se encuentra un tabique con una gran ventana que hace que entre luz en el baño y la sensación de amplitud en la habitación sea mayor. Si deseamos intimidad no hay problema porque hay una persiana de estas que se gradúan para ver más o menos al otro lado, de madera, muy discreta.

Nos gustó muchísimo el detalle de que en la cama supletoria hubiese un juego de toallas y amenities. Os aseguro que no es lo habitual, y en muchas ocasiones en hoteles de esta categoría hemos tenido que pedir las toallas. Mi niño estaba entusiasmado con todas las cosas que había sobre su cama!

La cama nos resultó muy confortable, descansamos de miedo. Para mi gusto la almohada era algo blandita, pero esto ya es cuestión de gustos personales, mi marido sin embargo la encontró perfecta.

No utilizamos el servicio de habitaciones, pero había información en la habitación, así como un minibar.



EL HOTEL CARRÍS, SERVICIOS,INSTALACIONES Y EDIFICIO


El aspecto exterior del hotel es muy sencillo, como las edificaciones modernas. En los pisos superiores hay muy buenas vistas al puerto y a la ría, gracias a su situación a pie de mar. Nuestra habitación daba a un lateral, teníamos luz natural, pero las vistas no eran bonitas, aunque tampoco le dimos importancia.

La recepción es muy amplia y diáfana, el personal encantador, el check in fue rápido y nos informaron perfectamente de lo que fuimos preguntando.

Se veía todo en general muy limpio y cuidado.

Teníamos intención de acostarnos temprano, por lo que no utilizamos el restaurante. Sí cenamos en la cafetería del hotel, donde se ofrecen bocadillos, sándwiches, empanada o pizzas. Tuvieron la gentileza de hacernos una ensalada, que no estaba en la carta, porque se nos hacía un poco tarde para esperar a que abriese el restaurante. Faltaban unos quince minutos, pero cuando se va con un niño pequeño estas cosas son importantes y todos los minutos cuentan.

Nos sirvieron con rapidez y amabilidad, nos quedamos encantados.

Al día siguiente fuimos al desayuno buffet, instalado en el restaurante del hotel, con preciosas vistas al mar, ahora sí, y una oferta de lo más completa, tanto en dulce como en salado, fruta fresca, pan, quesos, embutidos, frutos secos, cereales... para todos los gustos y muy bien presentado, me gustó mucho el ambiente y me dio pena no poder desayunar con un poco más de tranquilidad.



SITUACIÓN DEL HOTEL

La situación del hotel es excelente, pegado al auditorio del Palacio de Congresos y a un paseo de la zona del náutico de unos quince minutos. Si no hay sitio para aparcar en el exterior (nosotros no tuvimos ningún problema), hay aparcamiento subterráneo.
Por la noche la zona apenas está transitada, por lo que estuvimos de lo más tranquilos.
Pasan cerca varios autobuses urbanos, de modo que si no llevamos coche podemos movernos por la ciudad o ir a las playas sin dificultad

En resumen, nos quedamos encantados de la experiencia aquí y el hotel queda apuntado para futuras ocasiones en Vigo

martes, 3 de enero de 2012

HOTEL DO TEMPLO. BRAGA


Este año por tercera vez hicimos una escapada navideña por tierras portuguesas. Los años anteriores quedamos tan contentos de haber elegido Braga, que este año no lo hemos dudado, de nuevo nos hemos ido al Bom Jesús, esta vez al Hotel Do Templo.


HOTEL DO TEMPLO


El hotel tiene una categoría de cuatro estrellas, está justo al lado del templo del Bom Jesús en Braga y es una edificación neoclásica con su interior restaurado y equipado con todas las comodidades de la categoría.
Tiene 42 habitaciones, un tamaño muy bueno para sentirse tranquilo y sin agobios, no nos gustan los sitios muy grandes.



Realizamos la reserva directamente en el hotel, pues vimos que la tarifa que nos ofrecían no la mejoraba ninguna página de reservas, y al llevar al niño y al perro, preferimos aclarar bien los equipamientos de la habitación y que el perro no iba a tener problema a la hora del check in, sorpresas las justas... Nos atendieron perfectamente a través del mail e hicimos la reserva simplemente con los datos de contacto y un número de VISA como garantía. El precio muy razonable, 70 euros la noche con los desayunos incluidos y gratuidad en la supletoria y el perro (lo del perro es un detalle, en muchos sitios cobran).



NUESTRA HABITACIÓN


El hotel nos adjudicó la habitación 201, en la segunda planta (la misma que la de la piscina, lo cual es una gran comodidad).
Nos alojamos en la habitación dos adultos, un niño y un perro y os aseguro que aún con la cama supletoria pegada a la matrimonial, la sensación era de gran amplitud, así que en ese sentido, ninguna queja.
Soy alérgica al polvo y nada partidaria del uso de moquetas, en este caso no puedo poner pegas porque la de nuestra habitación estaba limpísima, no estornudé ni una sola vez.

El mobiliario de la habitación, el justo y necesario y todo él de lo más sencillo. Además de las camas, teníamos una mesa de escritorio con su silla, un taburete y un banquito para apoyar maletas. Lo único que noté a faltar y no sé si la habrían sacado es una mesilla de noche a cada lado de la cama, teníamos una, pero como os digo, quizá la quitasen al meter la cama supletoria.
La habitación era exterior y muy luminosa, con unas fantásticas vistas del Templo del Bom Jesús. Incluso el cuarto de baño tenía luz natural, algo nada usual y que se agradece enormemente.



El baño era bastante amplio también, contaba con bañera, bidet y un lavabo con repisa donde pudimos acomodar los neceseres. En una cestita los amenities: champú, gel, jabón de manos y gorro de ducha. Quizá un pelín cortos para un establecimiento de cuatro estrellas, pero de calidad, a mí el champú sobre todo me encantó.


INSTALACIONES DEL HOTEL




El hotel se ve muy al día en cuanto al mantenimiento de las instalaciones y el mobiliario, está en perfecto estado de revista. La atención que recibimos en recepción fue estupenda en todo momento.
A nuestra llegada no recibimos información acerca de las instalaciones y horarios de desayunos, pero al llegar a la habitación pudimos ver que contábamos con un amplio dossier sobre el hotel y los puntos de interés de la ciudad. Además había una cajita de bombones con una tarjeta del director deseándonos feliz navidad, todo un detalle!

Durante nuestra estancia pudimos disfrutar de la piscina climatizada y el jacuzzi del hotel, sin coste adicional, una gozada porque las instalaciones tienen un amplio ventanal con vistas a la ciudad y los atardeceres eran un regalo para la vista. Esto nos dio mucho juego con nuestro niño, que disfrutó de la piscina como un enano.
Otro punto positivo que quiero destacar, aunque pueda ser redundante, es que pudimos ir con nuestro perro. El hotel no ofrece ningún tipo de servicio para las mascotas, pero sí las admite en las habitaciones.



La única comida que puede hacerse en el hotel es el desayuno, pues la comida y la cena han de hacerse en el hotel Elevador, a unos veinte metros de este otro en el que nos alojábamos.
El desayuno es tipo buffet y en mi opinión más que correcto: la zona caliente se preparaba bajo demanda y en el momento y en la zona fría teníamos fruta natural, entera y cortada, bollería, varios tipos de pan, tostadas, varios tipos de cereales, mermelada, mantequilla, miel, zumos, leche, cacao, café e infusiones, vamos, que desayunamos estupendamente.



Uno de los motivos de elegir el hotel en esta ubicación es su tranquilidad, durante el día hay un ambiente muy agradable de familias que se acercan a dar un paseo, y por las noches no hay un alma, estamos todos tan ricamente en los hoteles correspondientes, así que en ese sentido, fantástico.
Con certeza el año próximo nos verán de nuevo por la zona

sábado, 3 de septiembre de 2011

CASA VILABOA, ALLARIZ


Con motivo de la celebración de un evento deportivo en Allariz todos los años en agosto visitamos este hermosísimo pueblo orensano, altamente recomendable. Este año decidimos hacer noche aquí y disfrutar así de todo el fin de semana por la zona. Uno de los motivos que nos llevó a elegir esta casa es el hecho de que admiten perros, pues siempre que podemos viajamos con nuestra mascota.



CASA VILABOA



La casa se encuentra a un par de quilómetros del centro de Allariz.
El edificio que ocupa el establecimiento data del siglo XIX y fue una curtiduría. Además de restaurar la parte noble, se ha hecho un moderno añadido que a mi juicio no desentona en absoluto, el resultado nos gustó mucho. Se utilizan en la decoración además múltiples muebles antiguos y utensilios de oficios tradicionales.
El alojamiento empezó a funcionar en el año 2001 y además de habitaciones, ofrece restaurante y servicios para bodas y eventos.
Dentro de la clasificación de las casas rurales, pertenece a la categoría A, que es la superior, por estar en una edificación noble.

Cuenta con un total de siete habitaciones dobles con baño y dispone de cunas.
Hay también una sala de TV con un pozo que todavía tiene agua y varios aperos agrícolas restaurados.
Pudimos ver también un pequeño comedor, aparte del restaurante, que imagino que será el reservado, ya que el restaurante está abierto al público en general y no tiene zona de reservados.
Junto al restaurante hay un pequeño jardín, muy cuidado, con un hórreo y un caminito de piedra. Junto a él tenían un par de mesas con sombrillas, sin duda un rincón muy agradable para tomarse un refresco en una tarde de verano...



NUESTRA HABITACIÓN




La habitación era muy sencilla, simplemente las paredes de piedra, la madera utilizada en la restauración y que cubría totalmente el techo y el cuarto de baño añadido con posterioridad.
No resultó pequeña en tamaño, teniendo en cuenta que se nos puso una supletoria para el niño, pero sí resultó escasa en servicios. Teníamos un armario empotrado muy grande y una silla en la que poder apoyar cosas o colocar ropa, pero nos resultó escasa, echamos de menos algún mueble para acomodar mejor las cosas.

El cuarto de baño también era muy sencillito, con piedra y madera, al igual que la zona de dormitorio. Nos pusieron en una cestita jabón de manos, champú y gel. Echamos de menos un secador y que en vez de dos toallas nos pusieran tres, pues ese era el número de ocupantes de la habitación...
La mampara de la bañera, muy corta, hacía que cada vez que uno de nosotros se duchara se hiciera un gran charco en el cuarto de baño... un tema de lo más incómodo.

Aunque apenas la vimos (unos dibus el niño), la televisión de la habitación era pequeñísima. Estaba colocada en la pared junto al cuarto de baño, bastante lejos de la cama y calculo que tendría unas 14 pulgadas, escasísimas para poder verla con comodidad.
En general, para el precio que pagamos (65 euros +18 por la supletoria desayuno incluido), nos pareció que la habitación podía ofrecer algo más de equipamiento, lo dicho, un secador, una neverita con unas aguas, una TV algo más grande...



LA LLEGADA A LA CASA




Desde Allariz no resulta difícil llegar, pues tanto esta casa como todos los alojamientos del municipio están perfectamente señalizados.


Cuando llegamos la persona que nos recibió nos llevó hasta la habitación y nos indicó que además de la puerta principal había otra puerta, por si llegábamos tarde de noche. Fue un poco seco y echamos de menos algo más de información en el momento de la llegada, como el horario y lugar del desayuno (porque hay un restaurante y un comedor, tuvimos que preguntar por la tarde dónde y a qué hora podíamos desayunar) y algo de información sobre la zona. En nuestro caso no la necesitábamos, pero suele ser habitual que se ofrezca, más aún con todo lo que tiene que ver Allariz y coincidiendo con un fin de semana en fiestas.




EL DESAYUNO EN LA CASA



La única comida que hicimos en el establecimiento fue el desayuno. Se realiza en el restaurante del establecimiento, que fue una antigua fábrica de curtidos. La estancia, en un edificio separado del principal, debió de ser donde en su momento se teñía o trataba el cuero, porque el suelo estaba dividido en cuadrículas tapadas con madera. La verdad es que el entorno resulta muy agradable.
El desayuno podía realizarse de ocho a once y llegamos a las nueve. Tuvimos que asomarnos a la cocina porque durante un buen rato no nos vinieron a atender. El servicio se realiza en la mesa, tomamos café con leche, cola cao el niño, bizcocho casero, tostadas con mermelada y mantequilla, zumo de naranja (no natural) y fruta fresca. Nos pareció muy completo y la calidad excelente.



SITUACIÓN DE LA CASA



El lugar en el que se sitúa la casa es accesible en vehículo particular, no hay ninguna línea de autobuses que nos lleve hasta allí. El edificio forma parte de una minúscula aldea que no tiene gran interés para darse un paseo pero que tiene la gran ventaja de ser de lo más silenciosa por la noche, no se oye absolutamente nada, es ideal para relajarse y pasar unos días muy tranquilos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

HOTEL BOSQUE MAR, O GROVE


El pasado fin de semana, aprovechando que el lunes era festivo, hicimos una escapadita en familia, con perro incluido a la población de O Grove.
Yo tenía referencias buenas del hotel Bosque Mar, pero lo que acabó de decidirnos a realizar la reserva fue que admitieran a nuestro perro y que el hotel contase con piscina en el exterior y cubierta, algo que nos daba mucho juego para nuestro niño.



LA HABITACIÓN



La habitación que nos asignaron, la 106, tenía dos camas juntas y una supletoria, con un tamaño adecuado para estar todos cómodamente, sin que sobrase muchísimo espacio pero tampoco nos vimos agobiados en ningún momento.
La estancia cuenta con una pequeña terracita con una mesa y dos sillas y da a la carretera, aunque como la circulación es escasa no tuvimos ningún problema de ruidos para dormir por la noche.
El mobiliario era sencillo y además de las camas contábamos con mesa de escritorio, mesillas de noche y armario empotrado bastante amplio.
El cuarto de baño me pareció bastante justito, el espacio entre la bañera y el lavabo era realmente pequeño, creo que tendrían que quitar el bidet y redistribuir mejor, porque de tamaño tampoco estaba tan mal. El día que llegamos sólo nos habían puesto dos toallas, algo que sin que avisáramos solventaron al día siguiente, todo un detalle.
La bombilla de uno de los apliques estaba fundida, llamamos a recepción y en menos de cinco minutos la teníamos cambiada, esto no nos ha ocurrido ni en hoteles de cinco estrellas...
En la habitación hay wifi, con la comodidad añadida de que la contraseña está en el dossier de información general que colocan en el escritorio.



ATENCIÓN E INSTALACIONES



En lo referente a la recepción, nos atendieron con mucha amabilidad y el día de nuestra llegada nos hicieron el check-in con gran rapidez, un servicio muy profesional y atento.
El hotel se ve muy cuidado en todas las instalaciones, se nota que el tema del mantenimiento lo llevan muy al día, algo que se agradece enormemente.
Especialmente destacable me parece el jardín, que está precioso, cuidadísimo y todo puesto con mucho gusto, un sitio pequeño pero de lo más acogedor.



GASTRONOMÍA



Nos alojamos en régimen de media pensión, por lo que pudimos probar todos los servicios de restauración del hotel.

Por partes, el primer día comimos en el restaurante anexo a la cafetería, con una agradable terraza junto a la piscina, con sombras de árboles en la que estuvimos de fábula. Nos atendieron muy rápido y muy bien. La comida fantástica, fue sencilla pero muy buena: pedimos verduritas de la huerta (tienen huerto propio), pulpo á feira, empanada, croquetas y helados caseros de postre, exquisitos por cierto.

La siguiente comida que hicimos fue la cena incluida en la media pensión: se realiza en el restaurante que está junto a la recepción y se pueden elegir las opciones entre tres primeros, dos segundos y dos postres. No recuerdo todas las opciones, pero como ejemplo os diría que de primero pudimos tomar langostinos, pastel de verduras, sopa, ensalada... de segundo filete con patatas, lenguado con ensalada, salmón en papillote... y los postres, un poco de todo, fruta, tartas caseras, leche frita...
Teniendo en cuenta que cenamos ligero, de volver aquí no elegiríamos media pensión, nos hubiera compensado cenar a la carta, pero la verdad es que no sabíamos que hubiese esa opción, ni teníamos claro que nos compensara, ahora ya os digo que sí.
Algo que no nos gustó fue que las bebidas no estaban incluidas en la media pensión, nada de nada, ni el agua... Un detalle que tampoco nos avisaron al realizar la reserva y yo creo que debería hacerse porque nos pilló de sorpresa.

El desayuno es muy completo, los domingos ponen chocolate con churros además de lo que ponen a diario, tienen zona salada y dulce y bastante variedad: galletas, bizcochos, cereales, panes de varios tipos, tomates, salchichas, huevos fritos, bacon, pepino, huevos revueltos, fruta, queso... me pareció excelente, la verdad.



OTRAS COSILLAS




El ambiente en el hotel es de lo más familiar, casi todos los que estábamos éramos familias con niños, así que en ese sentido era el ambiente que íbamos buscando y nos sentimos muy a gusto.
En las proximidades hay una playa de arena bastante fina y con poco oleaje y también dando un paseito podemos acercarnos al acuario desde el hotel, sin tener que coger el coche durante la estancia, eso sí, si queremos hacer otro tipo de plan, el coche será imprescindible.

En resumen, un hotel que nos gustó y en el que nos sentimos muy bien durante nuestra estancia. De lo más recomendable!

miércoles, 10 de agosto de 2011

TORRE LOMBARDA, ALLARIZ



Siempre que hemos ido a Allariz nos hemos alojado en esta casa rural, por dos motivos principales, porque está céntrica, aunque Allariz es un municipio pequeño, y porque admite perros. Este año probaremos en otro lugar, no porque no nos guste Torre Lombarda, que nos encanta, sino porque desde la última vez que estuvimos, en 2009, hay varios alojamientos más que admiten perros y nos apetece probar (me encanta probar sitios nuevos!!)

La casa en la que se ubica Torre Lombarda es una antigua fábrica de curtidos rehabilitada, que ofrece 7 habitaciones dobles y 2 individuales. Se alquila por habitaciones. Tiene servicio de lavandería y tintorería y restaurante.


El comedor


Aquí os aconsejo preguntar antes de ir, porque en algunas ocasiones hemos podido comer o cenar, con el restaurante incluso abierto al público, pero la última vez que estuvimos habían suprimido comidas y cenas.
Lo que sí se puede es desayunar, ¡¡y os lo recomiendo!! Pan de aldea, mantequilla y mermelada caseras, bizcocho casero, café recién hecho al estilo de antes (en esta tierra es el famoso café de pota, suave como ninguno) zumo de naranja natural, fruta... una delicia para empezar la mañana.
El comedor conserva la piedra de moler, la viga a la que se ataba a las mulas, e incluso en el suelo se ve el surco que hacía el animal al dar vueltas y vueltas. La estancia es toda de piedra vista, paredes y suelo.
Además de este comedor, en la casa hay otros dos, uno de ellos con la peculiaridad de que la enorme y única mesa que tiene, con capacidad para unos 10 comensales, es un pilar de piedra con una piedra de moler encima. En la web de la casa viene una foto, es cuando menos curioso de ver. Este comedor da a un jardín. Resulta muy agradable en las noches de verano.
La comida está basada en productos de la tierra, bien presentada y bien servida.



LA HABITACIÓN


Nosotros nos alojamos en habitación doble, que sin ser amplísima es más que suficiente. La habitación está muy limpia, la decoración es sobria, pero resulta acogedora, combinando el rojo de suelo y paredes entre habitaciones con el granito de la pared que da a la fachada. Cuenta con TV, teléfono e hilo musical.
Se ha querido respetar la estructura de la casa, por lo que no se han levantado más tabiques que los que había, de forma que las habitaciones no están separadas por ladrillos, no sabría deciros el material de los tabiques (la sensación es de algún tipo de madera tratada), pero no hemos tenido problemas por exceso de ruidos.
El aseo, con una pequeña bañera, tiene la opción de encender un "panel de estrellas". Mientras se toma un baño se tiene la sensación de estar bajo el cielo estrellado... muy relajante.


OTRAS COSILLAS



En la recepción el trato es muy amable y además tienen información turística del entorno.
Un gran inconveniente, y ahora que tengo un niño me doy más cuenta, es que la casa tiene muchas escaleras.
El suelo, al respetar el original, es de piedras irregulares, así que hay que prestar atención si se va con tacones para no dejarlos en el camino.
Es muy fácil llegar aquí, pues la casa está en el corazón de Allariz y perfectamente señalizada.
El inconveniente es encontrar dónde aparcar, pues si se va en una época de mucha afluencia, al no tener párking privado, la tarea de dejar el coche se hace difícil.
Frente a la casa hay un restaurante con terraza, pero la verdad es que nunca hemos tenido problema de ruidos

martes, 12 de julio de 2011

VINOSOBROSO, MEJOR EN VERANO




El pasado año en agosto decicimos hacer una escapadita veraniega, ya que no podíamos disfrutar de unas vacaciones, teníamos ya ganas de desconectar un poquito, así que haciéndolo coincidir con mi cumpleaños, nos regalamos un fin de semana recorriendo la zona de Mondariz.


VINOSOBROSO


Como sabéis, tenemos perro, algo que siempre condiciona nuestro alojamiento, y en esta ocasión elegimos la casa rural Vinosobroso.

La habitación que nos adjudicaron, como íbamos con nuestro niño y nuestro perro, nos comentaron que era la más grande con la que contaban. La verdad es que no pasamos demasiado tiempo dentro, pero resultaba bastante justita.

Parte de las habitaciones están ubicadas en una edificación moderna de planta baja, pero la nuestra estaba en la parte noble de la casa, por lo que tenía paredes de piedra. El interior estaba bastante bien restaurado y decorado con un estilo moderno. Digo bastante bien, porque el aislamiento dejaba bastante que desear y no se aguantaba sin el aire acondicionado puesto, cosa que en una casa de piedra no debería ocurrir.

Teníamos una cama de matrimonio de 1,35, dos mesillas, una de ellas sin luz de pie, la cuna del niño y una mesita redonda, además de armario. Dos de las cuatro bombillas de la habitación estaban fundidas, lo que no dice mucho de la labor de mantenimiento aquí.

La ducha no nos gustó nada en absoluto. No había plato, simplemente el azulejo del suelo tenía una leve inclinación hacia el desagüe, lo que suponía que se formara un inmenso charco en el cuarto de baño con cada ducha...

Como os comentaba, la casa tenía dos partes bien diferenciadas, una parte que sería la antigua casa de piedra y donde vivían los propietarios, además de la habitación en la que nos encontrábamos y la sala de desayunos, y una zona de reciente construcción en la que había más habitaciones.

En la sala de desayunos además se realizan habitualmente catas y cursos, por lo que hay muebles con copas de distintos tamaños. También una pequeña barra y una neverita con refrescos por si a algún huésped le apetece tomar algo durante su estancia, lo que resulta muy cómodo si, como nosotros, uno va en verano y está disfrutando de la piscina.

Los alrededores de la casa nos gustaron muchísimo, tuvimos ocasión de visitar Mondariz, el Castro de Troña, el Castillo de Sobroso y a la vuelta hacer una ruta por los Molinos de Folón y un paseo por Tui, así que la zona da para bastante.

La casa resulta de lo más tranquila por la noche, aunque tiene una carretera muy cerquita, la verdad es que no nos molestó el tráfico. Además tiene unas vistas preciosas de los montes con el Castillo de Sobroso al fondo.

Para terminar, comentaros que nos pareció bastante caro. Pagamos por una noche en régimen de alojamiento y desayuno, 90 euros... creo que la casa no los vale.

jueves, 9 de junio de 2011

HOTEL JOSEIN, COMILLAS


Me gustaría hablaros de nuestra estancia en este hotelito de dos estrellas de la población de Comillas, donde hemos pasado 4 noches el mes de junio de 2010.
Viajamos en familia: pareja, niño de casi tres añitos y perro.

Cuando buscamos alojamiento en esta población, el hecho de tener perro hizo que la búsqueda se viera muy limitada. Dada la ingrata experiencia del pasado año, no queríamos repetir alojamiento, así que nos decidimos por este hotel de dos estrellas situado literalmente sobre la playa de Comillas.



EL HOTEL: INSTALACIONES
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Aunque el aspecto exterior del hotel, bastante feo y con necesidad de una manita de pintura, podría llevarnos a pensar que las habitaciones irían en esta línea, pero nada más lejos de la realidad.
Se ve claramente que el hotel ha remodelado muy recientemente todas sus habitaciones y es una maravilla: el tamaño es considerable, estuvimos comodísimos con la cuna del niño y la bici de mi marido en la habitación, el baño también era bastante amplio y los muebles estaban a estrenar, armarios y mesillas en madera, la mesa de escritorio también, una tele de pantalla plana bastante grandecita que se podía ver perfectamente desde la cama...
El suelo de la habitación no sé si resultaría frío en invierno, pero desde luego teniendo en cuenta que el hotel está pegado a la playa, es el más adecuado, de plaqueta, y fácil de limpiar, aunque es inevitable que en todo momento haya arenas.

La decoración es sencilla pero resulta una habitación acogedora y muy luminosa con unas espectaculares vistas de la playa en todas ellas.
El huésped encontrará en la habitación información básica de la zona y del servicio de restaurante del hotel, así como una libretita y un bolígrafo, detalles que no suelen ser habituales en un 2 estrellas.
En el baño, jabón de manos, gel y champú.



RECEPCIÓN Y ATENCIÓN
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La recepción también debería ser remodelada, se ve bastante anticuada, pero después del lavado de cara de las habitaciones, imagino que esto será lo siguiente.
El personal fue amabilísimo con nosotros durante toda nuestra estancia.


COMIDAS EN EL HOTEL
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El hotel cuenta con un restaurante con vistas al mar, donde podemos pedir platos a la carta o bien elegir un menú de 20 euros.
Comimos un par de veces aquí y la verdad es que no salimos demasiado contentos, nos pareció que el personal era poco profesional y la relación calidad-precio bastante floja, carísimo para lo que se nos daba.
Capítulo aparte merece el desayuno, que nos sorprendió muy gratamente. Se sirve en el comedor que hace las veces de restaurante a mediodía y por la noche en horario de 8 y media a 10 y media, así que es una maravilla desayunar viendo el mar.

Es tipo buffet y muy bien surtido, sólo echamos de menos algo de fruta, pero vamos, que para el tipo de hotel que es, está muy bien: bollería fresca e industrial, pan fresco y tostadas, cereales, mermeladas y mantequilla, miel, leche, café, infusiones, cacao, zumo de naranja. Lo único que estaba limitado era el café, té o lo que se bebiese, porque lo hacían en la cafetería, así que al entrar pedíamos nuestro café y nos lo hacían en el momento. Tuvieron el detalle de no cobrarnos el desayuno del niño, que no es que comiera mucho, pero bueno, fue un detalle de agradecer.


AMBIENTE, ENTORNO Y ACCESIBILIDAD
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El hotel, tanto de noche como de día, resulta muy tranquilo, pues las habitaciones dan al mar y no se oye más que el ruido de las olas.
La playa es bonita y amplia, aunque podía estar algo más limpia.
Por último, comentar que el hotel no tiene párking, pero sí unas cuantas plazas de aparcamiento reservadas para clientes justo delante de la entrada, así que no tuvimos ningún problema en este aspecto.

Sin duda repetiremos hotel si se da la ocasión, hemos quedado muy contentos de nuestra estancia aquí, el acceso directo a la playa desde el hotel, las habitaciones tan amplias y luminosas y el precio, que nos pareció bastante bueno, hacen que sea una opción excelente. Eso sí, como os comentaba no comeremos en el restaurante, ya tenemos localizados algunas otras opciones y nos ahorraremos un dinerillo.


RESERVAS Y PRECIOS
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Nosotros realizamos la reserva en este hotel a través del mail, nos gusta tener constancia escrita de este tipo de cosas para evitar males mayores... Si lo preferís, podeis hacerlo vía telefónica, fax o a través de agencia de viajes.

Estuvimos del 24 al 28 de junio, es decir, fuera de la temporada alta, y pagamos 70 euros por noche en régimen de alojamiento y desayuno.
El hotel acepta tarjetas de crédito.

domingo, 5 de junio de 2011

HOTEL MONUMENTO SAN CLODIO, TRANQUILIDAD ABSOLUTA


A mediados del mes de mayo tuvo lugar una competición deportiva en el ayuntamiento orensano de Leiro. Mi marido quiso participar, y dado que teníamos que desplazarnos un par de horas desde casa y la salida era muy temprano, buscamos alojamiento para ir el día anterior.
Siempre que podemos, viajamos con nuestro perro, así que todos los establecimientos de la zona que no lo admitían (la inmensa mayoría, como siempre), quedaron descartados. Otros estaban ya completos y nos quedaba sólo este. La idea era pasar un par de noches, pero dado el precio, sólo pasamos una, pero la experiencia fue fabulosa, mi primera vez en un antiguo monasterio y espero que no sea la última.


EL ESTABLECIMIENTO


El hotel es pequeño, con solamente 25 habitaciones. Se encuentran en la primera planta, sobre la zona cubierta de los dos claustros que conserva el monasterio, uno medieval y otro barroco. Se puede acceder a pie o en ascensor. Los pasillos son muy austeros, como cabría esperar y además me gustó que así fuera.

La habitación impresionante, enorme y con unos techos que medían no menos de cuatro metros de alto. De decoración sencilla que resaltaba la nobleza del edificio. Para el niño nos pusieron cuna y cama supletoria, el armario tenía seis puertas... vamos, que problemas de espacio no teníamos.
En el cuarto de baño las proporciones también eran generosas, al igual que los amenities.
La ventana de nuestra habitación tenía vistas al campo, a una zona por la que pasa un pequeño río y es bastante frondosa. Se respiraba paz y silencio.

En Recepción fueron muy agradables y al llegar nos proporcionaron un dossier con información sobre el hotel y las excursiones y puntos de interés cultural en los alrededores. No es en absoluto frecuente este detalle, me gustó mucho.
En cuanto al edificio en conjunto, lo único que puedo decir es que es una verdadera maravilla, bien restaurado, perfectamente mantenido y una gozada pasearse por él. Me hubiera gustado poder acceder a la iglesia y las salas nobles, pero estaban cerradas. Seguro que lo hubiera pedido de haber estado un par de días, en fin, para otra vez...



LAS COMIDAS



El desayuno del hotel es muy abundante, con panes caseros, fiambres, revuelto o huevos si se desea, fruta fresca, zumo de naranja natural... La única pega que yo le pondría es que es servido a la mesa, con lo cual resulta un poco incómodo.

Cuando estuvimos nosotros, desayuné yo sola con mi niño porque mi marido ya estaba compitiendo y con todo lo que nos pusieron casi no nos revolvíamos en la mesa, hubiera preferido ir cogiendo yo lo que me apeteciese poco a poco, pero bueno, no deja de ser una apreciación personal y quizá para otros huéspedes sea así más cómodo.
El restaurante del hotel (donde se hacían también los desayunos) ofrece una cocina de mercado, con una carta escueta y una selección de vinos españoles y mucha presencia de la DO Ribeira Sacra, como era de esperar, por la situación del hotel.
Se ofrecen entrantes calientes o fríos, sopas, ensaladas, tablas de quesos, jamón... y como platos principales, pescados y carnes: lubina, bacalao, rodaballo, ternera gallega, cordero, cochinillo... Los postres son caseros y con presencia de clásicos gallegos como las filloas.

Nosotros cenamos aquí porque estábamos bastante cansados y aunque justo enfrente del hotel había un pequeño restaurante con muy buena pinta, lo cierto es que hacía tanto frío por la noche, que preferimos la comodidad de quedarnos aquí y disfrutar un poquito más de este lugar con tanto encanto.
Pedimos una crema de trigueros para el niño, que le encantó, y nosotros tomamos una tabla de quesos y una ensalada con langostinos que estaba fabulosa y con un tamaño excelente para dos. De postre, unas filloas de lo más originales, con crema de queso de tetilla y nueces caramelizadas, muy buenas. Nos atendieron muy amablemente y el ambiente era muy tranquilo, había cuatro mesas ocupadas, las otras tres por parejas, así que de lo más relajado.


SITUACIÓN DEL HOTEL


Es un hotel al que sólo se llega con vehículo propio, un lugar perfecto para descansar, pasear por sus jardines, disfrutar de la piscina en verano, hacer alguna ruta de senderismo o visitar las poblaciones próximas, como Ribadavia y regresar a la tranquilidad y el sonido de los pájaros por las mañanas. Fantástico si esto es lo que os gusta.

viernes, 27 de mayo de 2011

HOTEL REAL PALÁCIO, LISBOA. FANTÁSTICO


El pasado mes de abril tuvimos ocasión de alojarnos durante tres noches, en régimen de alojamiento y desayuno, en este hotel de cinco estrellas de la capital portuguesa. No era el hotel que habíamos reservado en primera instancia, pero por problemas surgidos en el hotel al que íbamos (el famoso overbooking que os comenté en otra opinión) , terminamos en este del que os hablo mi marido, mi niño de tres años y yo misma. El hotel era de la misma cadena que el que teníamos reservado, sólo que el nuestro no era de cinco, era de cuatro... En eso salimos ganando, pero vaya, que no nos hizo ninguna gracia llegar a Lisboa a las once de la noche y encontrarnos con tener que cambiar de hotel.



NUESTRA HABITACIÓN


La habitación era muy acogedora y amplísima. Teníamos instalada la cuna del niño y aún así sobraba espacio para moverse por la habitación. A pesar de estar el suelo enmoquetado, algo que no suele gustarme porque soy alérgica a los ácaros, puedo decir que en el tema limpieza todo fenomenal.

Teníamos una mesa de escritorio donde estaba puesta la tele, de tamaño normalito, podía ser un poquito más grande... (en esto los hoteles en general fallan bastante) y donde se encontraba la conexión a Internet, por cable. No tienen wifi en las habitaciones. En nuestro caso no tenía importancia porque tampoco necesitábamos el portátil a todas horas, íbamos de turismo, pero es algo incómodo porque el cable no llegaba ni para sentarse en la cama.
El cuarto de baño era bastante amplio también, con la única pega de que la bañera tenía cortina, un detalle que no me gusta, me parece mucho más higiénica la mampara. La grifería no era modernísima, ya iba pidiendo un cambio, aunque funcionó a la perfección. Las amenities correctas, iban reponiendo todos los días. Me llamó la atención que sólo pusieran un botecito de gel por día, teniendo en cuenta el tamaño y que éramos tres en la habitación... tuvimos que usar el que llevábamos nosotros.

La cama, además de grande, era muy cómoda, el colchón firme sin resultar duro y las almohadas perfectas. Había carta de almohadas en caso de no gustarnos las que nos habían puesto.
El hotel era precioso, con varias zonas comunes muy confortables y acogedoras (nos encantó la sala de lectura), así como un patio interior donde había mesas de la cafetería y que estaba destinado a fumadores, de manera que no se recargaba en absoluto el ambiente.

En recepción el trato fue fantástico y el personal realmente eficaz y amabilísimo.



GASTRONOMÍA EN EL HOTEL


El desayuno de diez, al llegar había una persona en la puerta del comedor que tomaba nota del número de personas y nos acomodaban en una mesa, a la que se nos acompañaba.
Podíamos utilizar trona para el niño, aunque no nos hizo falta.
En cuanto a la variedad, para todos los gustos, tanto en dulce como en salado, variedad de frutas frescas, panes, bollería, tortitas y dulces caseros, yogures, fiambres, quesos (conté hasta ocho diferentes, mi niño se puso las botas, es muy quesero!), revueltos, tortillas de varios tipos, salchichas, bacon... Vamos, que realmente había para todos los gustos y colores y abundantísimo.
Los cafés, tés, chocolate, infusiones... se servían en la mesa, pero también había la opción de acudir a uno de los termos y servirse uno mismo.
Desayunamos fenomenal, muy bien atendidos y en un salón precioso.
Utilizamos la cafetería del hotel para cenar en una ocasión algo ligero y, aunque nos gustó mucho la comida, el servicio, siempre amable, resultó lentísimo, ya no sólo para un hotel de esta categoría, en términos generales. Tardamos casi dos horas en poder cenar unas ensaladas y una sopa para el niño, vamos, lo que se tarda en dos platos, postre y sobremesa.

Una noche cenamos en el restaurante del hotel. Ofrecen una cocina tradicional pero modernizada y aligerada. Nos dejamos aconsejar en cuanto al vino y realmente nos aconsejaron bien. El niño quiso un puré de verduras, que no estaba en la carta, y no hubo inconveniente en que nos lo hicieran, llegaron con un puré de zanahorias buenísimo, un detalle que es de agradecer.
Nosotros nos decantamos por un pescado que no podía estar más fresco y a la hora de los postres, triunfó la selección de dulces conventuales. Fenomenal, pero de nuevo el servicio fue muy lento, y eso que solamente había tres mesas ocupadas.



SITUACIÓN DEL HOTEL


El hotel está muy bien situado si se busca tranquilidad cerca del centro. Las calles que rodeaban al establecimiento la verdad es que estéticamente no eran gran cosa, pero estábamos a tres minutos a pie del metro, de un centro comercial y varios restaurantes.
Si se quiere, incluso se puede ir dando un agradable paseo al centro de la ciudad, no llevaría más de media hora. Muy cerquita del hotel hay también un gran parque, que desafortunadamente no pudimos conocer porque la lluvia no nos lo permitió...

En resumen, un hotel en el que estuvimos muy cómodos y que como única pega pondría que el servicio es muy lento.
No puedo deciros nada del precio, al no ser éste el hotel al que íbamos. A nosotros nos salió genial, claro, porque nos respetaron las condiciones del hotel anterior y nos salió en poco más de cincuenta euros la noche, una ganga para este hotel, desde luego!!

sábado, 14 de mayo de 2011

APARTHOTEL REAL RESIDENCIA, LISBOA


Cuando llegamos a Lisboa tuvimos la desagradable sorpresa de un overbooking en el hotel que habíamos reservado, que nos desvió la primera noche a estos apartamentos de cuatro estrellas, donde estuvimos en régimen de alojamiento y desayuno.

La primera impresión al llegar es que el edificio es bastante pobre, dejamos el coche en el aparcamiento de la parte de atrás, que no era cubierto, y la verdad es que no nos causó buenas sensaciones. Al llegar a la recepción, minúscula, nos sorprendimos bastante porque en un cuatro estrellas esperábamos al menos más amplitud... El recepcionista, que sabía que íbamos cansados y disgustados por el incidente, fue muy amable, nos facilitó un plano de la ciudad y nos dio una información básica sobre las paradas de metro más cercanas.

Tuvimos que subir al apartamento en dos tandas, porque los ascensores eran minúsculos. Los pasillos nos parecieron muy estrechos y las puertas de acceso a los apartamentos están pidiendo a gritos que las cambien... Al entrar la sensación mejoró bastante porque el apartamento es muy acogedor y está limpísimo.
En la salita nos habían preparado el sofá cama para el niño, y una cuna en la habitación, imagino que para que eligiéramos, y menos mal que lo hicieron, porque la cuna estaba desvencijada y no hubiéramos podido usarla.



NUESTRA HABITACIÓN




La cocina estaba impecable, aunque la cubertería estaba mal pensada, las cucharas eran soperas o de café, no había nada intermedio, y si hubiéramos querido cocinar el menaje era bastante escaso, además de que no había productos de limpieza, bastante sorprendente.

El cuarto de baño estaba bien equipado, las amenities generosas, pero una horrorosa cortina en la ducha, limpia, pero obsoleta... al igual que la grifería...

La habitación estaba bastante bien en cuanto a dimensiones, pero creo que le sobraba un mueble. A los pies de la cama había una mesa de escritorio que hacía que el paso fuera muy justito y no tenía mucho sentido en un apartamento con sala.

Las almohadas eran bastante cómodas, pero el colchón nos resultó muy blando, no dormimos demasiado bien, aunque en estas cosas ya se sabe que cada uno tiene sus gustos.

Al día siguiente nos pusieron a la puerta de la habitación los desayunos a las 7 y media. Nos pusieron sólo dos, así que tuvimos que compartir con el niño, algo que no entendí porque habíamos reservado habitación triple, otro fallo que en esta categoría no resulta comprensible.
El hotel que nos desvió aquí nos ofreció quedarnos el resto de noches o trasladarnos a un cinco estrellas de la misma cadena, por lo que sin dudarlo, nos marchamos de los apartamentos.

martes, 3 de mayo de 2011

HOTEL REAL PARQUE, LISBOA. MALA EXPERIENCIA

Para nuestro reciente viaje a Lisboa reservamos habitación en el Hotel Real Parque en el mes de enero, a través de una empresa intermediaria, ya que se nos ofrecía una tarifa muy competitiva para las fechas que nos interesaban.

El hotel está muy bien situado para poder moverse en metro a los lugares de interés y en las proximidades hay un gran parque, Eduardo VII, que nos parecía muy interesante para pasear en familia.

En fin, este cuatro estrellas prometía mucho.

Me gusta ser previsora, así que el día 25 de abril, tres días antes de llegar, envié un correo al hotel solicitando confirmación de la reserva en las condiciones pactadas (alojamiento, desayuno, parking gratuito y fechas), diciéndoles además la hora aproximada de llegada, que sería entre las 21 y las 22 hora local, porque saldríamos hacia las dos y media de la tarde... 24 horas después repetí el mail porque no obtuve contestación, y esta vez sí me contestaron diciendo que todo estaba correcto.

Con la tranquilidad de haber confirmado y avisado de nuestra demora, llegamos a las 21,30 hora local, con el niño dormido, agotados y habiendo descargado el coche, y oh sorpresa al llegar a Recepción, nos dicen que no hay habitación para nosotros, que han tenido una serie de imprevistos y nos ofrecen ir a un apartamento de la misma cadena hotelera...

Supongo que no será muy difícil imaginar la indignación, por supuesto seguida de la correspondiente hoja de reclamaciones... Nos fuimos al apartamento en cuestión a pasar la noche, nos pusieron sólo 2 desayunos, pero no teníamos humor para protestar más, el resto de las noches nos enviaron a un 5 estrellas de la cadena, pero ni una disculpa, ni un detalle... nos hemos quedado de lo más descontentos con este feísimo detalle y con el trato recibido, en el momento y posteriormente.

Aunque este blog es para recomendar sitios, no quería dejar pasar esto porque quizá pueda ocurrir algo similar a otras personas, desde luego no es una forma correcta de trabajar.

lunes, 4 de abril de 2011

PAZO DE SAN DAMIÁN, TURISMO RURAL Y BUENA MESA


En el mes de noviembre durante un fin de semana estuvimos de turismo rural con unos amigos, aprovechando una oferta de otoño que incluía una comida en el establecimiento, alojamiento y desayuno. El lugar elegido fue este pazo situado a unos 12 km de la ciudad de Ourense y más o menos a 65 de Allariz, por lo que al atractivo del alojamiento en sí se unían las posibilidades de visitas y ocio en las proximidades.

HABITACIÓN



La habitación que nos adjudicaron a mi modo de ver se quedaba bastante escasa considerando que teníamos que poner la cuna del niño y además viajábamos con nuesto perro. Quitando este detalle, la decoración y mobiliario de la habitación armonizan perfectamente con la nobleza del pazo y su condición de alojamiento en el campo.
El cuarto de baño, aunque rústico, contaba con todas las comodidades, una buena grifería monomando y amenities acordes con la categoría del alojamiento (gel, champú, jabón de manos, gorro de baño, maquinilla de afeitar y espuma).
El sistema de calefacción era individual, algo que agradecimos porque nuestra habitación era muy caliente, así que prácticamente apagamos los radiadores.
La televisión de la habitación tenía un buen tamaño, aunque sólo se veían 3 canales. Como cortesía teníamos dos botellines de agua mineral y dos manzanas.
El armario era suficiente para una estancia corta, como fue el caso, aunque se quedaría algo corto si hubiéramos estado unos días más.

INSTALACIONES, TRATO


El pazo es una preciosidad y ha sido magníficamente restaurado, nos gustó muchísimo y además es un valor añadido que se pueda mantener este patrimonio gracias a la hostelería. Está muy cuidado todo, la decoración muy pensada, el jardín, inmenso, estaba perfecto, al igual que los columpios de los niños y la piscina exterior.

La gran pega que tuvimos fue que al llegar resultó que el hotel estaba completo y nuestra reserva no figuraba. Menudo lío, viajando con dos niños de 3 años y un perro! El tema se solventó porque la señorita que nos atendió en recepción me permitió acceder a mi correo electrónico, donde pudo comprobar que hacía más de un mes de la reserva y que en efecto estaba todo confirmado. No sé qué hizo con los huéspedes que llegaron más tarde, pero nos adjudicó una habitación en cuanto leyó los mails. De aquí deriva que la habitación fuera pequeña, seguramente de no haber habido este error nos hubieran dado una más amplia.
Fuimos atendidos muy amablemente, aunque la verdad es que esta metedura de pata no acabo de entenderla...
El hotel contaba con wifi, pero no nos acordamos de pedir la contraseña al llegar y al no haber servicio de recepción las 24 horas, pues nos quedamos sin saber si funcionaba o no.

RESTAURANTE

Creo que merece una mención especial el excelente restaurante de este hotel. Realmente fabuloso! Como os comentaba, elegimos una oferta que incluía un menú de otoño además de la habitación y el desayuno.
Además del ambiente agradable del restaurante, con vistas al jardín, pudimos degustar un menú por persona a elegir entre dos (claro está probamos ambos!)

Menú 1
Batido de sidra y cabrales / mini brocheta de pulpo y langostinos
Queso frito de Arzúa con tomato asado y puré de aceitunas
Magret de pato a la naranja con saquito de crepe de foie y patata avellana
Fondant de chocolate con helado de vainilla

Menú 2
Chupito de piña y langostinos/ brocheta de vieira con bacon ibérico
Tostadas de pan de Cea con queso San Simón y boquerón
Sargo con risotto negro de calamar
Mousse de queso del Cebreiro con helado de frambuesa

En ambos menús nos pusieron el vino de la casa, correcto. Los menús, ambos absolutamente maravillosos, contábamos con comer bien, pero de verdad que nos quedamos encantados.

Al día siguiente cuando fuimos a desayunar nos llevamos una grata sorpresa porque nos esperaba un fabuloso desayuno: zumo de naranja natural, fruta natural cortada (piña, melón y sandía), bizcocho casero, tostadas de pan con mermelada casera y mantequilla, embutidos (queso, jamón serrano y york) y cafés, tés o cacaos. Todo buenísimo! Los niños se pusieron las botas en el desayuno!



TERMINANDO...


El emplazamiendo de este hotel rural me parece ideal para el descanso y el contacto con la naturaleza. Tiene viñedos propios, rutas de senderismo en las proximidades, y se encuentra en una aldea pequeñísima donde no hay ni un solo ruido. La pega de esto es que se hace imprescindible el transporte propio.

La oferta, fantástica, por los dos menús, la noche y los tres desayunos pagamos 100€. Buena relación calidad-precio, sin duda recomendable!