
No se puede negar que el título de la novela resulta atrayente e inquietante. Me dejo llevar mucho por los títulos, cuando uno me llama la atención como poco leo la sinopsis del libro, y este me resultó llamativo y además había leído reseñas que lo recomendaban.
En cuanto estuvo disponible en la biblioteca me hice con él, ya antes del verano, pero no había encontrado el momento de hacer este post
La historia transcurre en Carabanchel, un barrio madrileño que el autor conoce bien porque es donde se crió. El protagonista es Maximiliano Luminaria, un cerebrito desde bien pequeño, destacando mucho en los estudios. Se licencia en medicina y puede permitirse el lujo de elegir el hospital que quiera para trabajar.
Se decanta por el hospital de su barrio, donde cada día crece su fama como cirujano y la admiración de pacientes y colegas.
Pero la vida de Maximiliano en nada se parece a la imagen ejemplar que todos tienen de él... Fuera del trabajo sus aficiones son muy, muy extrañas.
Pasarán por la historia otros muchos personajes con más o menos protagonismo: profesoras de instituto resentidas porque sus alumnos las humillan, un detective bastante torpe que persigue a Max, un amante despechado que se convierte en extorsionador, un cura al que le gustan los catecumenados... Una fauna variopinta en un ambiente duro y una historia principal con varias tramas que en un principio no tienen aparente conexión y la irán teniendo conforme avanza la novela.
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| Foto de la Wikipedia de David Llorente |
David Llorente tiene una forma de narrar bastante especial, que en las primeras páginas desconcierta al lector, incluso uno se pierde, sobre todo cuando se van dando pequeñas pinceladas de las subtramas, es una sensación de caos y de sinsentido que poco a poco va tomando forma.
Una de las cosas que hace también Llorente y que me desconcierta mucho cuando me lo encuentro, es que lanza párrafos sin signos de puntuación. Entiendo que son licencias narrativas que otros autores de renombre antes que él se han tomado, pero como lectora no me gustan.
El tiempo narrativo en el que se sitúa el autor siempre es el presente, con pocas referencias al pasado y en muchas ocasiones se narra lo que transcurre en tiempo real, lo que carga de dramatismo y suspense las partes más duras y angustiosas de la novela.
Es una novela dura, no se escatima en descripciones de escenas o de rasgos de personalidad, sobre todo del asesino en serie, un verdadero monstruo al que parece que el mediocre detective Bacells no logrará atrapar.
Es una novela de las que no dejan indiferente a quien la lee, por su manera original de narrar, por su crudeza en la ambientación y los personajes y por un final que nos tendrá con el corazón en un puño las últimas páginas.
Personalmente no me ha entusiasmado, me ha costado meterme en la historia y en ocasiones me ha resultado desagradable de más.









