sábado, 29 de septiembre de 2018

LA NATURA EXPUESTA

No creo en Dios, no tengo intimidad con una entidad superior, pero no excluyo su existencia de la vida de otros. Encuentro que en las personas de fe hay una energía misteriosa y fascinante”. Esta bellísima frase la dice el autor en El Cultural, donde fue entrevistado con motivo de la publicación en España de su última obra: La natura expuesta.
He de reconocer que el escritor italiano era un absoluto desconocido para mí hasta que un día en Instagram, vi una foto de la periodista radiofónica Susana Pedreira (Onda Cero), que comentaba su gran admiración por Erri de Luca. A raíz de su comentario quise acercarme a alguno de sus escritos, así que decidí leer esta última novela.
Desde la primera página me enamoró la manera de escribir de Erri de Luca, con una sensibilidad, delicadeza y en ocasiones una narrativa poética, que son una maravilla en sí mismos, independientemente de la historia, que también es fabulosa. 
La natura expuesta nos cuenta la historia de un escultor italiano que vive cerca de la frontera y ayuda a pasar las montañas a emigrantes que buscan un futuro mejor. Discreto, no quiere que esta faceta suya se conozca demasiado, simplemente lo hace porque siente que debe hacerlo. Otras personas del pueblo lo hacen por dinero, el escultor va más allá, su acto es una necesaria acción humanitaria.
Este escultor recibe la visita del cura, que tiene para él un encargo extraordinario: desea restaurar un Cristo de mármol al que hay que añadir el sexo (la natura en Nápoles, de ahí el título).Este encargo no es para el escultor, poco acostumbrado a tamaña responsabilidad, una simple reproducción del sexo masculino, se empapa en los textos sagrados, necesita saber más sobre el cuerpo y el alma de aquel al que ha de representar, cómo fueron sus últimos momentos, qué sintió al morir, qué ocurrió en su cuerpo en ese momento, cómo se describe todo esto, qué le dice el Cristo cuando lo mira, qué mármol elegir que realmente esté a la altura del resto de la talla...

Erri de Luca. Foto: www.elcultural.com

Este encargo sirve al autor para llevar al lector a una reflexión sobre el papel de las religiones en nuestro mundo, en las relaciones entre seres humanos. Se produce un recorrido vital y espiritual en el autor mientras lleva a cabo su encargo con mucha calma y dedicación. La atmósfera de reflexión y tranquilidad no hacen que la lectura sea pesada, ni muchísimo menos, pero sí hacen que esta novela de apenas 200 páginas se lea degustando cada frase, parándose en cada reflexión del escultor, pensando cada pregunta que se hace o hace al cura que realiza el encargo.


"Hay libros que te hacen sentir un amor más intenso que el que conoces, un amor más destacado que el que has vivido. Debe de ser el efecto que provoca el arte: supera la experiencia personal, hace alcanzar al cuerpo, a los nervios, a la sangre, metas desconocidas." (pág. 49)

"¿Quién crees que eres, si no eres brillante y magnífico? Somos los hijos de la divinidad. Desempeñar el papel de incompetentes no hace justicia a nuestro creador. No es conveniente menospreciarse para no molestar a los que nos rodean. Estamos destinados a resplandecer como hacen los niños. Debemos manifestar con gratitud los dones recibidos. Cuando eres brillante y magnífico, animas a los demás a serlo también." (pág. 123)

"La leche caliente me proporciona una felicidad inmediata. Debería ser ofrecida en el altar en lugar del vino. De haber dicho en la última cena que su sangre era leche, no habría habido embriaguez en su nombre. Ese vino se les ha subido a la cabeza a muchos fanáticos." (pág. 137)

"Quien muere no se siente morir a sí mismo, siente morir al mundo, las personas a su alrededor, los días, las noches, los planetas, los mares. Quien muere siente extinguirse el universo fuera de uno mismo. Es la misericordia en dote a toda muerte, que disuelve la desesperación en la inmensidad de todas las extinciones." (pág. 174)

Erri de Luca nos envía el mensaje de la caridad, de la solidaridad con quien va buscando una vida mejor, con quien huye del horror de la guerra, con quien arriesga su vida y la de su familia. Y lo hace desde el conocimiento en carne propia. El autor estuvo en convoyes humanitarios durante la guerra en la ex Yugoslavia y también estuvo en Belgrado durante los bombardeos en 1999.
Con motivo de la presentación en nuestro país de su libro, de Luca se moja, habla sin tapujos del drama de los refugiados y afirma: "No puedo aceptar que el Mediterráneo se haya convertido en un cementerio" (www.elcultural.com. Entrevista de Andrés Seoane el 18 de marzo de 2018).
Acercaos al autor y a la obra, realmente vale la pena, para mí ambos han sido un estupendo descubrimiento.

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