martes, 30 de octubre de 2018

CADÁVER EXQUISITO

El libro del que hoy os hablo fue galardonado con el Premio Clarin 2017 y su autora, en una de las entrevistas de presentación de esta distopia tan escalofriante, afirma: “Me interesa interpelar al lector, inquietarlo, contar historias que conmuevan desde un lugar casi brutal, no tanto la autorreferencia ni la narrativa del yo”. Doy fe de que lo consigue, y mucho.
Cadáver exquisito es una novela que se lee desde una cierta incomodidad, sentimiento de culpa, preguntas constantes sobre lo necesario o no de comer animales, en el que nos preguntamos si otra forma de trato animal o alimentación es posible, a qué precio, para beneficiar a quién. 
No se sale indemne de una lectura así, una historia nos plantea si el hecho de que el ser humano no practique el canibalismo es algo puramente cultural. ¿Y si no lo fuera? ¿Y si hubiese granjas de seres humanos criados y sacrificados para alimentar a otros?
Y de aquí parte Agustina Bazterrica para meternos de una forma brutal y sin tapujos en un mundo en el que un virus ha terminado con los animales y los seres humanos, incapaces de dejar de comer carne, crían a sus semejantes para su alimento.
A través de Marcos Tejo, el protagonista, encargado de una de las granjas de cría, viviremos el día a día de la cría de "cabezas", llamadas así para despojarlas de su condición de humanos. Todo lo relacionado con este mundo está lleno de eufemismos para evitar decir claramente lo que se está haciendo en realidad.
Marcos trabaja en el Frigorífico Krieg porque es un trabajo muy bien pagado, intenta no pensar demasiado, no dar vueltas a una realidad que no va a poder cambiar. Pero esas preguntas que evita, esos seres humanos a los que intenta ver como "comida" (aunque no los coma), explotan en su mente cuando uno de sus proveedores le hace un regalo muy especial: una humana criada para el consumo, una de las buenas, sin cruces, raza pura. Un regalo extremadamente valioso pero que hace que Marcos no pueda evitar tantas preguntas sobre el mundo en el que vive, cuestionándoselo todo y viendo más claramente cómo la alimentación de unos pasa por encima de los derechos de otros. Aquellos que sirven de alimento son los más desfavorecidos, los que no pueden defenderse, los que no tienen nada.
La autora describe todo a través de la voz de Marcos sin filtros, de una forma muy visceral, sin evitar momentos desagradables, descripciones de lo que ocurre en la industria de la carne humana. Sin ánimo de caer en la sordidez, pero sin pasar de puntillas, de una forma necesaria para que el lector realmente entre en ese mundo futuro, entienda lo que vive Marcos, lo que viven esos humanos a los que van a matar y piense ¿sé lo que pasa en un matadero con la vaca o el ternero que consumo? ¿Por qué no lo sé? ¿Realmente quiero saberlo? ¿Cambiaría algo en mi alimentación saberlo?

Agustina Bazterrica. Foto: www.clarin.com

"Todos somos hijos del capitalismo salvaje, a todos nos atraviesa, y al protagonista de la novela también. Me parecía importante transmitir que esta perversidad propia del capitalismo se traslada no sólo a la alimentación sino también en el trato cotidiano, porque nos canibalizamos simbólicamente. Mi razonamiento fue: si nosotros naturalizamos el consumo de la carne y no nos importa un comino que eso haya venido de un ser que murió y que sufrió, porque además fue criado en un ambiente totalmente hacinado, no es que están felices las vacas, los cerdos y los pollos y después los matan… si podemos hacer esa escisión, hacemos lo mismo con otros seres humanos, con otros pares. En el momento en que vos objetivás a una persona y no te importa que es un par tuyo, que tiene su contexto, su historia, sus posibilidades o sus carencias… bueno, la podés discriminar, la podés matar, porque no te interesa. El razonamiento es ése: vivimos en este planeta que es único y somos devoradores de la otredad. Nos ponemos en un lugar muy soberbio como especie. Los animales tienen que servirnos, decimos. Depredamos todo, porque no es que vivimos en armonía con la naturaleza. Y en todo este razonamiento no me interesó bajar línea con el vegetarianismo, porque creo que el fanatismo es otra forma de violencia".
(Fragmento de la entrevista a la autora en Clarín el 1/11/2017 y realizada por Verónica Abdala)

Mientras leía esta novela, tenía en mente El cuento de la criada, que presenta también un futuro brutal, en este caso, para las mujeres, para ciertas mujeres, claro, siempre están las de clase privilegiada, que no padecen. En el fondo siempre se trata del dominio de la clase poderosa y el sometimiento de los pobres o menos favorecidos. Os recomiendo que entréis en estas lecturas incómodas, que nos quitan de nuestra zona de confort, que nos hacen pensar, pensarnos.

2 comentarios:

  1. Pues no me sonaba de nada. Interesante este libro. Tomo buena nota.
    Besotes!!!

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    1. La descubrí por casualidad en la biblioteca y es de esas novelas que remueven.

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