lunes, 9 de enero de 2017

RETO NOS GUSTAN LOS CLÁSICOS

Hacía mucho tiempo que no me apuntaba a ningún reto literario, pero la iniciativa de Paco, de Un Lector Indiscreto me ha venido de lujo. Uno de mis objetivos lectores de 2017 es introducir la lectura de novelas clásicas, que tengo más que apartadas en los últimos años, así que sumarme al reto de este blog seguro que me anima a conseguirlo.
En el reto se considerarán clásicas las obras publicadas antes de 1990, así que si lo pensamos bien, la lista es bastante amplia y no es tan complicado conseguir leer 5 libros en todo el año que hayan sido publicados antes de esta fecha.
Si os apetece la propuesta, la fecha límite es el 28 de febrero.
La fecha tope para la lectura y reseña de las novelas elegidas es el 31 de diciembre de este año. Paco tiene además previsto realizar un sorteo entre todos los participantes que logren finalizar este reto con éxito. Todos los detalles están en la entrada de Un Lector Indiscreto, así que os recomiendo que pinchéis AQUÍ  para verlos con calma. ¡Animaos!

Iré apuntando aquí los libros que entren en el reto y el enlace a sus correspondientes reseñas:

1. Los diarios de Adán y Eva. Mark Twain.
2.
3.
4.
5.


martes, 3 de enero de 2017

TODAS LAS PALABRAS QUE NO ME HAN DICHO

Hace unos días me pasé por la biblioteca. Soy incapaz de hacerlo y no curiosear en los estantes donde se colocan las novedades. Aunque no lo tenía planificado, como casi siempre salí con un libro bajo el brazo. Me llamó la atención el título, me gustó la portada y cuando le di la vuelta y leí la sinopsis tuve claro que quería leerlo.
Aunque lo pueda parecer, esta novela no es una historia de amor, ni de desamor, ni nada que se le parezca. Es un relato vital, cortito, ligero, en clave de humor, pero que invita a la reflexión, toca la tecla de la sensibilidad y la empatía en el lector.
Todas las palabras que no me han dicho hace alusión a todas las palabras que los padres de la protagonista no han pronunciado. Y no pronunciarán, porque son ambos sordomudos.
Véronique puede oír perfectamente, pero sus padres viven en el mundo del silencio absoluto, un mundo que no siempre resulta fácil, que no todos entienden y que hace que ella, además de ser adolescente, sea una chica diferente al resto de sus amigos o compañeros de instituto.
Narrado en primera persona y siempre contando su experiencia, dice: 
"Cuando mis padres me hablan, debo mirarlos. No puedo atarme los zapatos, no puedo rebuscar en un cajón, no puedo darles la espalda y mirar por la ventana, no puedo leer o escribir mientras me hablan... Lo único que debo hacer es no apartar los ojos de ellos. Es agotador. Mirarlos para entenderlos". (pág. 59)
Véronique siente a veces impotencia porque no puede hacer una "vida normal", no puede llamar por teléfono a casa, no puede pedir que alguien le alcance la toalla al salir de la ducha porque se la ha olvidado, no puede hablar de ciertos temas con la profundidad que querría, en el idioma de los sordos no hay tantos matices... "En la lengua de mis padres no hay metáforas, ni artículos, ni conjugaciones, pocos adverbios, ningún refrán, ni máximas ni dichos. No hay juegos de palabras. No hay significados implícitos. No hay indirectas. ¿Cómo van a captar las indirectas si ni siquiera captan las directas?". (pág. 112)
Pero cuando llega la madurez entiende mucho mejor su entorno, cuando termina esa etapa de reafirmación personal, de querer ser como los demás, de no querer ser diferente en nada, su mirada cambia también y ve todo el trabajo de sus padres, cómo no es fácil para ellos, la lucha por que su idioma se reconozca, se divulgue y de oportunidades a los sordos para incorporarse al trabajo como los demás. Véronique valora  el esfuerzo comunicativo y se da cuenta de la riqueza con la que cuentan los sordos: "Un australiano puede hablar con un africano, que a su vez puede hablar con un danés, que habrá hablado con el australiano. Será un poco macarrónico, pero no tardarán en entenderse, No como nosotros." (pág. 127)
Su conocimiento de la lengua de signos le abre puertas, su experiencia vital le abre la mente, pero Véronique no querría tener hijos sordos.
Un pequeño libro de 140 páginas que se lee en un tris y que entre reflexiones más serias y anécdotas divertidas, nos hará pensar un poco en personas que tenemos a nuestro alrededor y en ocasiones ni siquiera vemos. Me ha parecido una estimulante lectura para comenzar el año.

martes, 20 de diciembre de 2016

LA TIERRA DEL SOL PONIENTE

Hace unos días terminé esta novela de Barbara Wood de la que os hablo hoy. Me alegro mucho de  haber decidido leerla, aunque la idea que tenía sobre esta escritora era bien diferente, siempre había pensado en ella como narradora de historias pastelosas que no iban a interesarme nada. La portada, que recuerda a los carteles de las películas de aquella época, hemos de reconocer que tampoco me quitaba la razón, pero decidí darle una oportunidad y seguro que no es la última novela de Barbara Wood que leo.
La sinopsis de la contraportada nos resume la historia, dando al lector pistas sobre las relaciones sentimentales que transcurrirán en el lejano Oeste:
En 1920, durante el viaje en barco que la devuelve a casa, Elizabeth Van Linden, una rica heredera de la alta sociedad neoyorquina, conoce a Nigel Barnstable, un joven aristócrata inglés que ha heredado el título de barón Stullwood pero no el dinero ni las propiedades de la familia. Enamorada, se casa con él en cuanto llegan a Nueva York, y Nigel pasa a controlar la cuantiosa fortuna de su esposa.
La primera decisión del matrimonio es irse a vivir cerca del desierto de Mojave, al sur de California, donde Nigel compra una hermosa propiedad para crear un imperio agrícola junto a una reserva india. La población se llama Palm Springs y está empezando a atraer, como lugar de ocio, a los ricos y famosos de una incipiente industria: el mundo del cine.
Elizabeth trata de adaptarse a una vida nueva, ignorante de que su presencia perturba a Cody, el vaquero que han contratado como capataz. También empieza a conocer a los jefes de la tribu cahuilla, que tratan de vivir de acuerdo con sus costumbres ancestrales, preservando el amor y el respeto por la tierra.
La tierra del sol poniente es una saga sobre ambiciones, grandes y pequeñas, y sobre la transformación de un territorio virgen y bañado por el sol, el último refugio de los nativos, en el lugar de encuentro de las rutilantes estrellas del cine mudo en un mundo devorado por el frenesí de la modernización. Y la historia de una mujer que encuentra, en ese hermoso paraje desértico, la voz y la fuerza para seguir adelante.

Tengo que decir que si buscáis una novela romántica quizá os decepcione esta lectura. Aunque la propia editorial resalta las relaciones personales, que además tienen un gran peso en la trama, La tierra del sol poniente es mucho más que la historia de Elizabeth y Nigel, porque el lector se sumergirá en el ambiente americano de los años 20, un día a día que nada tiene que ver con las películas que en aquel entonces se rodaban, con indios llenos de plumas cabalgando y disparando flechas a los vaqueros que querían conquistar estas tierras.
La novela en mi opinión encajaría más en el estilo landscape, pues realmente el ambiente y el paisaje de Palm Springs lo llenan todo, impresionando profundamente Elizabeth, que disfrutará recorriendo el desierto, asomándose a los acantilados, contemplando las noches estrelladas y tratando de descifrar los numerosos petroglifos dejados por los primeros pobladores.
"Las granjas, los jardines y los oasis del valle estaban regados por manantiales subterráneos. Algunos de los arroyos afloraban a la superficie, calientes, humeantes y rebosantes de poderosa medicina que el hombre blanco llamaba "minerales". Los indios bebían el agua sagrada y también se bañaban en ella. Hacía mucho tiempo, el clan local construyó una pequeña choza de madera sobre las fuentes termales a fin de realizar purificaciones sagradas, física y espiritualmente. Era, además, un momento para conectar con el pasado y la cultura propios". (pág 452)
La imagen que tenemos de Palm Springs hoy choca muchísimo con la que se nos da en la novela, ese lugar inhóspito, con un calor abrasador en verano, una pequeña colonia de hombres y mujeres blancos conviviendo pacíficamente con los indios de la vecina reserva. La vida cotidiana de ambos, las relaciones entre ellos, el papel de los líderes, de los grupos... Realmente nos metemos de lleno en la historia y en el lugar en la que transcurre.



Nigel, el esposo de Elizabeth, quiere ser el amo y señor de estas tierras, tiene una ambición desmedida y ciega, nada ni nadie le importan. De hecho Elizabeth para él representa el dinero de su padre que podrá gastar. Pasa por encima de quien sea para lograr sus objetivos, es un tirano con los trabajadores y vecinos y no ve más allá de su objetivo.
Pero su mujer está muy lejos de ser una sumisa e ignorante señorita de ciudad. Es fuerte, tiene principios, ama esa tierra que la acoge, quiere que se respete a sus habitantes y a la propia naturaleza que cada día la sorprende con sus colores, así que tratará de impedir que Nigel lo destroce todo.
"No necesito que un tercero interceda por mí. Quiero aprender a valerme por mí misma. Quiero hacer algo, madre. Quiero dejar huella en el mundo, dejar mi marca. No quiero pasar por la vida como la señora de fulanito o menganito y abandonar este mundo con solo mis hijos como prueba de que pasé por aquí. Quiero algo que no tenga que ver conmigo. Y el primer paso para lograr ese objetivo es controlar mi propio dinero". (pág. 286)
Conseguirá aliarse con las mujeres del pueblo, y a través de ella conoceremos la realidad de la mujer en aquella época, una mujer que no era nadie sin su marido, sin capacidad de decisión ni siquiera sobre su propio cuerpo, ya que había nacido para ser madre y ni tan siquiera cuestionárselo.
Nigel por su parte, hace negocios con algunas estrellas de Hollywood de la época, el momento de la transición entre el cine mudo y el sonoro, presumiendo ante ellos de sus propiedades, sus carísimos coches, sus trajes a medida...


Varios personajes secundarios, como el vaquero Cody, la india Luisa o la actriz Zora DuBois y su marido Jack Lamont, aportan subtramas muy bien armadas y que resultan muy interesantes para tener una visión de conjunto de la sociedad del momento, tanto de los nativos americanos como de los colonos, y que no entorpecen la narración ni la dificultan en absoluto. La novela se lee con mucha facilidad, la tensión narrativa me ha parecido excelente y las seiscientas páginas no se hacen largas, que esto no sea motivo de no elegir esta novela.
Si os apetece conocer un poco más cómo era ese Oeste americano en los años 20, lejos del glamour de las grandes ciudades y saber cómo Palm Springs se ha ido convirtiendo en el destino de vacaciones y lujo que es hoy, os gustará La tierra del sol poniente.

lunes, 5 de diciembre de 2016

A MACETA

Zona de pinchos y vinos a la entrada del restaurante
Hace unos meses abría sus puertas en la Rúa de San Pedro el restaurante A Maceta. Teníamos muchas ganas de conocer una propuesta gastronómica de la que habíamos oído hablar muy bien, además de haber visto fotos muy apetecibles de sus platos. El sábado por la mañana reservamos para pasarnos el domingo a mediodía por aquí.
La calle en la que se ubica el restaurante ya cuenta con bastantes propuestas y por lo que pudimos ver, A Maceta tiene una línea muy marcada, con muchos platos de origen asiático, que en gran parte diferencia este local de los demás. 
Cuando llegamos al local, entramos en la zona de barra, donde tomar un vino y unos pinchos, con partes en las que estar sentados o de pie. Resulta una entrada bastante agradable. Desde aquí hemos de pasar al edificio en el que se encuentra el comedor principal. De camino, una zona de mesas de dos en forma de pasillo y con cierre de cristal y el jardín, muy coqueto y acogedor.




La carta actual (ha habido pequeñas variaciones estos meses) nos propone platos como el gua bao de pato o de chipirones, sashimi de jurel, gambones garam masala, costilla barbacoa o croquetas de boletus, por poner varios ejemplos. La carta no es muy extensa. Como platos principales había dos pescados (rape y robaliza) y dos carnes (carrillera y costillas), el resto de las propuestas eran pensando en un picoteo para compartir o en primeros platos. De postre, torrija caramelizada, una tarta de almendra con albahaca y tarta de queso.
Nos acomodaron en el comedor, en una especie de reservado con una mesa bastante grande, calculo que para seis personas. Con el día tan soleado que hacía, resultaba un lugar oscuro y no nos permitía disfrutar del ambiente del local.
Había bastante gente y el servicio estaba apurado. Cuando llegó la carta pedimos las tapas del concurso Santiago(é)Tapas para más tarde decidir lo que comeríamos.

Xurel San Simón, una de las tapas que probamos
Elegimos para comer, además de las tapas, el Gua Bao de pato, croquetas de boletus, gambones garam masala y rape con emulsión de zanahoria acompañado de unas espinacas. Para acompañar la comida, una caña, un garnacha, agua y un refresco para el niño.


Las croquetas muy ricas, crujientes y para tomar de un bocado, el interior muy meloso.


Los gambones estaban fantásticos, con el punto justo de picante para nuestro gusto.


El pato del Bao estaba muy sabroso, con una finísima lámina de pepino que daba frescor y un puntito crujiente al bocado. 
El rape también nos gustó mucho, un clásico con un toque algo diferente.



Probamos dos de los tres postres propuestos y nos gustaron ambos. El de albahaca quizá fue el más sorprendente, porque la mezcla de sabores resultó una grata sorpresa en el paladar, refrescante y original.
Como podéis ver, la comida resultó sabrosa y disfrutamos de ella, aunque no fue la experiencia que nos hubiera gustado porque, por un lado el lugar en el que estábamos nos tenía bastante aislados y con poca luz, y por otro el servicio no estuvo a la altura. Desde que terminamos las tapas hasta que empezamos a comer pasaron 40 larguísimos minutos. El despiste del camarero con la comanda fue constante, teniendo que venir a la mesa repetidas veces a preguntar qué habíamos pedido, qué faltaba... A la hora de servirnos, los platos llegaban a toda velocidad, sin mediar palabra con nosotros y además esto contrastaba con la esmerada atención y la charla constante con la mesa de al lado, donde había una persona conocida. 
A la hora del postre, casi siempre pedimos dos postres, para mi marido y mi hijo, y un café para mí. Ambos pidieron sus postres y yo no tuve ni tiempo a pedir mi café. Llegó un postre con tres cucharas ( ni dijimos ni se preguntó si compartíamos el postre) y casi 20 minutos después el segundo.
Decidimos levantarnos y tomar el café en la terraza, así que nos trasladamos, luego buscamos al camarero y le pedimos dos cafés, solo y con leche, que tuvimos que volver a pedir pasado un buen rato... 
Pagamos 72,30€ y de nuevo tuvimos que tomar la iniciativa y acabamos pagando en la barra al salir. En la cuenta constaba que nos invitaban al café. No sé si es práctica habitual o algo del camarero, que desapareció.
Personalmente considero que una comida o cena fuera de casa es mucho más que lo que me ponen en el plato, y me da pena que una buena cocina se vea empañada por un servicio con un margen de mejora, según mi criterio, bastante alto. Entiendo que el local lleva poco tiempo, también que estaba lleno, pero aún así, no encuentro justificación alguna al trato y servicio que recibimos.

jueves, 24 de noviembre de 2016

LIBROS INFANTILES POR NAVIDAD

Si en casa sois, como nosotros, de los que siempre regaláis a vuestros hijos algún libro por Navidad, seguro que encontraréis ideas en alguna de estas propuestas que os traigo.

En el blog Las mamás de con peques en Zgz nos proponen una selección muy atractiva de lo que han llamado "libros sin dibujos", es decir, para los pequeños lectores entre 5 y 8 años que ya no necesitan tanta ilustración y pueden seguir una historia.

En Yoleotulees tienen la firme convicción, que comparto, de que la mejor enseñanza es el ejemplo, y os sugieren, además de libros para adultos, una selección de libros para niños por rangos de edad, desde los 5 años hasta la adolescencia.

Boolino os tendrá al día de novedades editoriales por rango de edad y además tienen un producto estupendo, ideal para regalar, que es su Book Box. Se trata de una caja que contiene un libro y material para actividades manuales relacionadas con el tema de la historia. Nosotros estuvimos suscritos unos meses y nos gustó mucho la experiencia. Lo dejamos porque a mi niño le apeteció y prefirió ir a la librería y escoger sus lecturas, aunque también nos sirvió para descubrir libros maravillosos que quizá no nos hubieran llamado la atención para comprarlos.

Por mi parte, me gustaría hablaros del libro que más le ha gustado a mi niño este año que ha cumplido los nueve, la saga del Diario de Greg. Este fenómeno editorial superventas en la franja de edad en la que está mi hijo, cuenta la vida cotidiana de Greg,un niño de doce años, en el colegio, con sus padres, amigos... En clave de humor y con unos dibujos sencillos y de vez en cuanto letras más grandes, el texto es muy atractivo y fácil de leer. Son once volúmenes y mi chico se los ha leído todos, alguno le ha durado una tarde, le han enganchado muchísimo y se ha reído un montón.
Es el personaje de moda en 4º de Primaria. He preguntado a mi niño antes de publicar el post si los niños de 3º o 5º también lo leen y me ha dicho que no, que son los niños de 4º los que disfrutan con Greg. Se sienten muy identificados con las cosas que le ocurren al personaje y seguramente los de 8 todavía no han llegado a determinadas situaciones con las que poder empatizar, y los de 10 busquen ya otro tipo de lecturas.



Hace poco descubrimos un libro delicioso que también os quiero recomendar. Se trata de La Casa de los Ratones, de  Karina Schaapman. Recorreremos las diferentes estancias de una casita de ratones hecha a mano por la propia autora y que es preciosa, y podremos leer pequeñas historias cotidianas de sus habitantes, Sam y Julia.
El nivel de lectura es muy asequible, desde los 6 años ya lo podrían leer, aunque es un libro que se puede disfrutar antes, podemos leérselo mientras observan los detalles de las habitaciones y los adorables ratones. En casa hemos tenido un ejemplar de la biblioteca y nos ha gustado mucho a los dos.
Recordad, un libro es un excelente regalo en Navidad, ¡no todo van a ser juguetes!

jueves, 17 de noviembre de 2016

SARNA CON GUSTO

La portada de Sarna con gusto no pasa desapercibida, y el título suscita también cierta curiosidad. Que sea una trilogía la verdad es que no suma puntos, por eso de pensar que uno se enfrenta a una historia inacabada, pero tras leer en otros blogs y en las redes sociales que en cada libro de la saga del detective Sancho el caso que lleva sí termina, es más fácil animarse con esta novela negra que tiene varios toques que la hacen diferente.
Siempre que un libro llega a mis manos me gusta leer la contraportada, la biografía del escritor, el índice de capítulos y la introducción. César Pérez Gellida nos regala además una Banda Sonora que va desde La Dama se Esconde o los Piratas a Extremoduro o Aerosmith pasando por Ilegales y Nirvana, melodías y letras que formarán parte de la ambientación de esta novela y de esta historia en concreto. Este detalle me ha gustado mucho, la presencia de la música y que el autor nos detalle esa música.
En Sarna con gusto el foco apunta a dos protagonistas absolutos, ante los cuales los secundarios quedan muy difuminados: Ramiro Sancho regresa al Cuerpo de Policía, tras haber estado fuera por una sanción de un caso anterior, y se enfrenta a un durísimo secuestro, que lo es porque el lector en todo momento podrá saber qué le está pasando a Margarita, la hija adolescente de un político y empresario de Madrid. 
Dice la contraportada de la novela que "Sarna con gusto es la evidencia irrefutable de que existe un género singular en nuestro país que se define como narrativa audiovisual", y no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, la manera de contarnos la historia resulta diferente, original. El lector vivirá por un lado la angustia de la familia de la secuestrada y la acción policial para tratar de rescatarla, pero también el día a día de una niña aterrorizada, torturada y en manos de una banda a la que no le importa ni lo más mínimo nada que no sea la transacción económica.

César Pérez Gellida. Foto: www.todoliteratura.es


No he leído esta historia como el clásico page turner, aunque me he metido de lleno, he sentido la impotencia de Sancho, su preocupación y nerviosismo, la angustia de Margarita, esta novela no es de esas cuyas páginas pasan veloces entre los dedos, es una novela con un ritmo narrativo algo más pausado, sin ser lento, que va profundizando en las tramas y dosificando muy bien los momentos de más angustia hasta llegar a un final que se intuye y a la vez se niega.
Me ha gustado mucho y sin duda os recomiendo esta lectura, por momentos muy dura y cruel, pero muy bien escrita y que os hará pasar buenos ratos a los amantes del género. El autor se ha documentado de forma rigurosa sobre los procedimientos policiales, tal y como nos comenta Urtzi, el inspector de homicidios que hace el prólogo y afirma: "Si César fuera policía, yo habría hecho lo imposible para que estuviera en mi grupo. Ya se adelanta a mis modestas contribuciones con un diseño perfectamente estructurado de cada situación, ha cogido el hilo y no lo va a soltar". De la novela nos dice que "Sarna con gusto es la crónica de un secuestro con algunas pinceladas de ficción. El talento de su autor lo ha hecho posible".
En la página del autor encontraréis el booktrailer de esta novela y más información sobre él y su obra.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

AMAR SIN MIEDO A MALCRIAR

La tarea de acompañar a los hijos en su crecimiento y su paso a una edad adulta en la que ya se desenvuelvan solos, requiere en mi opinión, no solamente una parte práctica, en forma de un montón de horas compartidas con ellos, sino también de una parte teórica. No me refiero a que nos pongamos a estudiar psicología todos, pero creo que es importante para los progenitores conocer la evolución física y psicológica de los hijos, entender cómo ellos ven el mundo, cómo razonan, qué entienden y qué no entienden, para poder empatizar, comprenderles y llegar a ellos con nuestros mensajes.
La mirada de un adulto y la de un niño son muy diferentes, la percepción del entorno también lo es, y lecturas como esta que hoy os traigo, ayudan mucho a entrar en ese mundo infantil para "hablar y entender su idioma".
Para mí, como madre, es fundamental saber lo máximo posible sobre el proyecto de vida más importante que tengo y tendré, que es mi niño, y creo que conocerle mejor me ayuda a criarlo mejor, empatizar más y afianzar el vínculo.
Yolanda González Vara repasa todas las etapas, desde el embarazo hasta aproximadamente los 7 años. Mi hijo tiene 9, pero este libro también me ha valido en muchos puntos, aunque otros capítulos ya no porque hemos pasado las etapas.
En la primera parte se habla del desarrollo emocional en la infancia: el mito de la felicidad infantil, las emociones infantiles, el miedo a malcriar, la frustración, el placer, la realidad y el deber y la batalla de la obediencia.
La segunda parte se dedica al embarazo, el bebé intrauterino y el parto.
A continuación el niño desde que nace hasta los tres años, la cuarta parte será de los tres a los siete y por último, antes de los testimonios de padres y profesionales, se dedican varios capítulos a temas importantes o delicados, como la agresividad, la sexualidad, la escolarización, el divorcio y la muerte.
Personalmente, he sacado mucho en limpio de este libro, aunque como comentaba antes  mi niño ya haya pasado muchas de las etapas que se describen en él. He reforzado más si cabe mi convicción de que la crianza respetuosa, con empatía y respeto es la única válida, aunque a veces no sea fácil y aunque el entorno no lo entienda o comparta. 
Me ha hecho pensar, y mucho, el capítulo en el que se habla del mito de la felicidad infantil y nos invita a pensar en nuestra propia infancia, es increíble ver cómo lo vivido en aquella etapa de la vida se refleja en nuestra percepción de los hijos. La autora pone como ejemplo a un padre al que dejaban llorar en su cuna cuando era bebé y hoy no ve el llanto de su hijo como una petición de atención o ayuda, sólo como una molestia. Me pareció desgarrador, y él sufría enormemente. Aquí vemos el claro ejemplo de las consecuencias de ciertas prácticas con los niños, muchas veces no pensamos en las consecuencias a largo plazo y las hay.
Yolanda González
"El parto representa el final de la aventura del embarazo, pero el principio de la aventura de la vida. Por eso hay que hacerse madre poco a poco, día a día y noche a noche". 
El capítulo de las emociones, fundamental en cualquier libro de crianza respetuosa, nos recuerda que los adultos estamos demasiado acostumbrados a la contención y pretendemos imponérsela,porque es lo que vivimos en nuestro mundo, siempre reprimiendo lo que sentimos, poniendo etiquetas a las emociones "buenas" o "malas". El niño aprenderá con el tiempo a canalizarlas, pero reconoceremos que cuando las reprimimos al final nos perjudicamos a nosotros mismos, de modo que no las limitemos, dejemos que las exprese.
"Todas las emociones son naturales y representan una guía de nuestro estado emocional. Nos permiten sentirnos y sentir al otro y tratar de buscar salidas satisfactorias a nuestras necesidades. En definitiva, la ausencia de agresividad natural (ira funcional) no es sinónimo de paz, sino de aislamiento, falta de contacto y represión emocional".
Entender que nuestros niños nos cuenten por la noche las cosas que han vivido durante el día no es por capricho, o por no querer irse a la cama, sino porque es el momento en que llegan a él los recuerdos, sin duda ayuda a que no entremos en la eterna "pelea" de mandarlos a la cama y no escuchar lo que nos quieren decir. La mejor solución, adelantar un poquito la hora de dormir y darles ese margen para que nos cuenten. Y añado, y para disfrutar un ratito charlando con ellos.
Si una mascota o un ser querido fallecen y el niño tiene menos de cinco años, no debería sorprendernos que nos preguntara por ellos pasadas unas horas o unos días. A esta edad no entienden que algo sea "para siempre", el concepto de "irreversible", y esto nos ayudará a acompañarles en un momento duro para ellos, y a entender sus preguntas, que desde una perspectiva adulta pueden ser ilógicas o repetitivas.
No olvidemos que cuando se produce una pérdida, los niños también sufren, también necesitan elaborar el duelo y no que se les obvie, se les aísle o se les mienta diciendo que el abuelito se fue de viaje pensando que se va a olvidar porque no es así.
En el libro encontraremos muchos otros temas del día a día que nos ayudarán a gestionar mejor la relación con nuestros hijos. No nacen con un manual de instrucciones bajo el brazo, y ningún manual o guía dirigida a padres lo es. Cada cual conoce a su hijo mejor que cualquiera de fuera, pero sin duda en este tipo de lecturas encontraremos luz a muchas dudas y explicación a planteamientos o actuaciones de nuestros hijos en edades tempranas. Os animo a que dediquéis unas horas a aprender un poquito de profesionales como Yolanda González, estoy segura de que os valdrá de mucho hacerlo.