miércoles, 15 de junio de 2011

ACIO, RESTAURANTE CON HUERTA PROPIA


Hacía tiempo que quería conocer este restaurante compostelano, y la ocasión o la excusa llegó el mes pasado, cuando nuestro niño tuvo la excursión del cole, así que aprovechamos para tener una tranquila comida a dos en este lugar, al que sin duda volveremos.

ACIO



Los responsables del restaurante son Iago Castrillón y Eva Pizarro, un tándem que ha sido galardonado en varias ediciones del concurso compostelano de tapas. Castrillón ha estado en eventos como Madrid Fusión y varios certámenes de chefs y Pizarro, como gran profesional de la enología, ha realizado numerosos talleres de cata por toda España.
El acceso al restaurante no puede ser más fácil, desde la Plaza del Obradoiro, bajando por la Rúa das Hortas vamos a dar a Galeras, donde hay varios restaurantes, Acio entre ellos.
Antes o después de comer podemos además, con tan sólo cruzar la calle, disfrutar de un espléndido parque urbano, con un pequeño río y zonas infantiles si vamos en familia.

Cuando llegamos al restaurante nos recibe la zona de vinos, con paredes de piedra y mesas de madera junto a una amplia barra con decoración marinera. Junto a esta zona, el comedor, pequeño y acogedor, un poco más elegante, pero sencillo, no tenemos la sensación de que haya que ir vestido de domingo...
Y desde las ventanas del comedor, la huerta, donde con mimo se cultivan frutas, verduras y hortalizas para consumo en el propio local.



NUESTRA EXPERIENCIA CULINARIA



El restaurante nos ofrece varias posibilidades, comer a la carta, el menú degustación por 38 euros o bien, de lunes a viernes, el Menú Expréss, que es el que nosotros tomamos.
Teníamos reserva para comer, e hicimos bien, porque poco a poco fue llenándose el establecimiento. El ambiente era muy agradable, en casi todas las mesas había sólo dos o tres personas, por lo que no había ruido, y en la zona de vinos habría una docena de personas que iban juntas de tapeo, pero que tampoco alborotaban, así que estuvimos muy cómodos.
La distancia entre mesas, algo fundamental cuando uno desea un poco de intimidad en la charla, me pareció bastante correcta también.

Nos atendieron muy amablemente, con profesionalidad y con los tiempos adecuados de espera entre platos.
El día que fuimos nosotros el menú estaba compuesto por los siguientes platos:

Entrantes (te ponían ambos, no había que elegir)

Ensalada de guacamole y gambas
Canelón de ave y bechamel ligera


Segundos (aquí sí optábamos por uno)

Caldeirada de merluza y berberechos
Arroz de codornices y coliflor tostada


Postre

Fresas con nata y vinagre

El precio del menú era de 15 euros, pero sin bebidas ni café, por lo que finalmente nos salió en 19 euros por cabeza.


Pedimos los dos segundos, para así poder probarlos, aunque el mío, como no podía ser de otra manera, fue el arroz, que me pierde. Nos gustó todo muchísimo, con especial mención al arroz, como os decía, y a la originalidad del postre, con ese toque de vinagre en las fresas que nunca había probado y que me sorprendió muy gratamente.
Las cantidades que nos sirvieron fueron más que suficientes, de hecho yo tuve que pasarle a mi marido parte del arroz para lograr llegar al postre y poder disfrutarlo... el postre no lo perdono!

En cuanto a la carta del restaurante, comentaros que la van cambiando según los productos de temporada, con presencia de carnes, pescados, vegetales... me pareció una carta muy completa y cuentan además con una bodega digna de mención y que organiza con gran acierto Eva Pizarro.
En resumen, un restaurante de lo más recomendable en Compostela, bien a mano del centro ciudad y que sin duda os gustará.

sábado, 11 de junio de 2011

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS


Hace tiempo que este libro estaba en mi lista, y además en mi estantería. Lo compré el año pasado con motivo del Día del Libro. Ese día siempre compro un libro para mí y otro para mi niño. Pues bien, ha estado el pobre esperándome nada menos que un año, mientras yo decidía el momento de leerlo... creo que cada libro tiene el suyo y en ocasiones si no lo encontramos se nos cae de las manos una obra que podría gustarnos.

Esta novela ha sido un tremendo éxito editorial y la primera de su autor, Paolo Giordano, un joven licenciado en Física Teórica que con tan sólo 26 años ha visto su obra publicada en toda Europa con gran éxito de crítica y público.
Ha recibido el premio literario más importante en su país, Italia, y ha logrado vender más de un millón de ejemplares.
Ante esto podríamos pensar que estamos ante una gran labor de márketing con este libro, aunque lo cierto es que estamos ante una novela realmente buena, con una solidez y madurez que sorprenden en un autor tan joven y nobel y que fascinan al lector.



LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS




El interés y conocimiento por las matemáticas que tiene Giordano se deja ver ya en el título de su novela. Como se explica en la contraportada del ibro, los números primos "permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca", números como el 11, el 13, el 41 o el 43. Esta es la metáfora que se utiliza para darnos a conocer la historia de dos jóvenes que han vivido en su infancia sendos episodios trágicos y que les han marcado para siempre, tanto en su interior como en su relación con todos aquellos que les rodean, principalmente sus familias, con unos padres y madres a los que ya no reconocen, con los que tienen una fría y distante relación.

Alice y Mattia son en este caso los números primos, números peculiares, números gemelos en cuanto a condición que están condenados a estar siempre cerca y nunca juntos.
Ambos se sienten tremendamente solos, incomprendidos por aquellos que les rodean y que les consideran gente bastante peculiar (y de hecho lo son)... en realidad son dos almas heridas que no se han recuperado y tratan de sobrevivir en un entorno con el que no saben relacionarse.
En los dos personajes se han desencadenado reacciones al episodio vivido y que ha dejado fuertes heridas psicológicas, en el caso de Mattia, éste se corta y quema las manos constantemente, y en el de Alice, la anorexia, nunca admitida.
Mattia y Alice a lo largo de los años siempre están juntos, pero no tienen una amistad al uso, tienen una extraña relación dominada por los largos silencios, por el hecho de que ninguno de los dos hace preguntas, ninguno de los dos se atreve a decir abiertamente al otro lo que siente, ambos prefieren mirar a otro lado cuando realmente empiezan a preguntárselo...

Ambos viven una vida que en el fondo no les satisface pero por un extraño motivo no emprenden juntos el camino. Saben que son dos almas unidas por un hilo irrompible, pero la unión no es posible.



MI OPINIÓN COMO LECTORA



Lo primero que me gustaría deciros es que me alegro de haber dejado que este libro esperase en mi estantería tantos meses, pues quizá con el éxito que tuvo en su momento me hubiese decepcionado o hubiese tenido más expectativas con él. El paso del tiempo ha hecho que aborde la lectura sabiendo que el libro era bueno, pero sin más pretensiones...
Y me ha conquistado, incluso creo que es uno de esos libros que piden una relectura pasado un tiempo, algo que no suelo hacer (más que nada porque tengo una larga lista de libros que quiero leer), pero la complejidad de los personajes, la profundidad con la que se nos muestran hacen que quizá perdamos matices en una primera lectura.

Me han gustado mucho ambos, sólidos y a la vez frágiles, dos personas realmente perdidas y que no consiguen encontrar consuelo para sus males, ni con su familia ni entre ellos.
Es un libro para leer con calma, despacio, metiéndose en las mentes de los protagonistas, no es un libro para llevarse a la playa o leer a ratos en el metro, creo que requiere más atención por parte del lector, sin ser en absoluto un libro que cueste leer, la historia merece esa pausa y esa dedicación.

En fin, que os lo recomiendo totalmente, pero buscad el momento...

jueves, 9 de junio de 2011

HOTEL JOSEIN, COMILLAS


Me gustaría hablaros de nuestra estancia en este hotelito de dos estrellas de la población de Comillas, donde hemos pasado 4 noches el mes de junio de 2010.
Viajamos en familia: pareja, niño de casi tres añitos y perro.

Cuando buscamos alojamiento en esta población, el hecho de tener perro hizo que la búsqueda se viera muy limitada. Dada la ingrata experiencia del pasado año, no queríamos repetir alojamiento, así que nos decidimos por este hotel de dos estrellas situado literalmente sobre la playa de Comillas.



EL HOTEL: INSTALACIONES
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Aunque el aspecto exterior del hotel, bastante feo y con necesidad de una manita de pintura, podría llevarnos a pensar que las habitaciones irían en esta línea, pero nada más lejos de la realidad.
Se ve claramente que el hotel ha remodelado muy recientemente todas sus habitaciones y es una maravilla: el tamaño es considerable, estuvimos comodísimos con la cuna del niño y la bici de mi marido en la habitación, el baño también era bastante amplio y los muebles estaban a estrenar, armarios y mesillas en madera, la mesa de escritorio también, una tele de pantalla plana bastante grandecita que se podía ver perfectamente desde la cama...
El suelo de la habitación no sé si resultaría frío en invierno, pero desde luego teniendo en cuenta que el hotel está pegado a la playa, es el más adecuado, de plaqueta, y fácil de limpiar, aunque es inevitable que en todo momento haya arenas.

La decoración es sencilla pero resulta una habitación acogedora y muy luminosa con unas espectaculares vistas de la playa en todas ellas.
El huésped encontrará en la habitación información básica de la zona y del servicio de restaurante del hotel, así como una libretita y un bolígrafo, detalles que no suelen ser habituales en un 2 estrellas.
En el baño, jabón de manos, gel y champú.



RECEPCIÓN Y ATENCIÓN
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La recepción también debería ser remodelada, se ve bastante anticuada, pero después del lavado de cara de las habitaciones, imagino que esto será lo siguiente.
El personal fue amabilísimo con nosotros durante toda nuestra estancia.


COMIDAS EN EL HOTEL
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El hotel cuenta con un restaurante con vistas al mar, donde podemos pedir platos a la carta o bien elegir un menú de 20 euros.
Comimos un par de veces aquí y la verdad es que no salimos demasiado contentos, nos pareció que el personal era poco profesional y la relación calidad-precio bastante floja, carísimo para lo que se nos daba.
Capítulo aparte merece el desayuno, que nos sorprendió muy gratamente. Se sirve en el comedor que hace las veces de restaurante a mediodía y por la noche en horario de 8 y media a 10 y media, así que es una maravilla desayunar viendo el mar.

Es tipo buffet y muy bien surtido, sólo echamos de menos algo de fruta, pero vamos, que para el tipo de hotel que es, está muy bien: bollería fresca e industrial, pan fresco y tostadas, cereales, mermeladas y mantequilla, miel, leche, café, infusiones, cacao, zumo de naranja. Lo único que estaba limitado era el café, té o lo que se bebiese, porque lo hacían en la cafetería, así que al entrar pedíamos nuestro café y nos lo hacían en el momento. Tuvieron el detalle de no cobrarnos el desayuno del niño, que no es que comiera mucho, pero bueno, fue un detalle de agradecer.


AMBIENTE, ENTORNO Y ACCESIBILIDAD
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El hotel, tanto de noche como de día, resulta muy tranquilo, pues las habitaciones dan al mar y no se oye más que el ruido de las olas.
La playa es bonita y amplia, aunque podía estar algo más limpia.
Por último, comentar que el hotel no tiene párking, pero sí unas cuantas plazas de aparcamiento reservadas para clientes justo delante de la entrada, así que no tuvimos ningún problema en este aspecto.

Sin duda repetiremos hotel si se da la ocasión, hemos quedado muy contentos de nuestra estancia aquí, el acceso directo a la playa desde el hotel, las habitaciones tan amplias y luminosas y el precio, que nos pareció bastante bueno, hacen que sea una opción excelente. Eso sí, como os comentaba no comeremos en el restaurante, ya tenemos localizados algunas otras opciones y nos ahorraremos un dinerillo.


RESERVAS Y PRECIOS
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Nosotros realizamos la reserva en este hotel a través del mail, nos gusta tener constancia escrita de este tipo de cosas para evitar males mayores... Si lo preferís, podeis hacerlo vía telefónica, fax o a través de agencia de viajes.

Estuvimos del 24 al 28 de junio, es decir, fuera de la temporada alta, y pagamos 70 euros por noche en régimen de alojamiento y desayuno.
El hotel acepta tarjetas de crédito.

miércoles, 8 de junio de 2011

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE


Esta es la última novela que ha pasado por mis manos, tras dos meses más o menos en la lista de espera de la biblioteca. Está siendo un gran éxito, seguramente por la particular historia de su autor, un joven escritor que edita él mismo una serie de ejemplares de su primera novela, repartiéndolos por toda España metidos en una maleta, con ayuda de familiares y amigos e ilusionado por hacer llegar su historia a cuanta más gente mejor. Y funcionó, funcionó el boca-oreja, funcionó Internet, y Eloy Moreno ve por fin publicado su "El bolígrafo de gel verde" con la editorial Espasa, a la que escribe un agradecimiento en su libro.


LO QUE EL AUTOR NOS CUENTA SOBRE SU NOVELA

Cuando le preguntan a Eloy Moreno sobre su novela, responde: "Soy incapaz de explicar en unas pocas frases todo lo que he querido transmitir en tantas páginas. ¿Cómo puedo expresar las sensaciones?"

Pero la contraportada del libro resulta bastante reveladora y nos permite hacernos una idea sobre la historia que se nos cuenta en sus páginas:

Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?


LO QUE YO TE CUENTO COMO LECTORA DE ESTA NOVELA


De esta novela me llamó mucho la atención el título, de lo más original, y también la historia de su autor para lograr su sueño, que era ver por fin en las librerías su novela.


ARGUMENTO


Se nos presenta en primera persona la historia de un hombre de treinta y tantos, que podría ser cualquiera, que vive en Madrid, pero que podría vivir en cualquier gran ciudad, con su mujer Rebe y su niño pequeño Carlitos, en un pequeño piso con una gran hipoteca.
Su mundo se reduce a realizar cada día el mismo ritual, todos los lunes son iguales, todos los martes... así la semana entera. De lunes a viernes se levanta, besa por inercia a su mujer, desayuna, lleva a Carlitos con la abuela y ficha a las ocho y media en la oficina, donde pasará las siguientes once horas, con pausa de café y comida.
Al salir de la oficina da vueltas y vueltas para aparcar el coche y llega a casa, a veces con su hijo ya dormido y su mujer agotada y estresada, otras llega antes y puede acostarlo él.
Cena y una hora de tele, para acostarse a continuación en la cama en la que apenas roza a su esposa.
El sábado es día de supermercado, colas, limpieza en casa y sofá. El domingo es comida con los abuelos y tarde en el parque con el niño.
Pasan las semanas y todas son iguales, carentes de ilusión, de emoción...


MI OPINIÓN

Eloy Moreno, con una prosa sencilla y directa, hace que su protagonista desnude su alma ante el lector. Las personas que lo rodean apenas se trazan en la novela, él es el protagonista absoluto y lo son tanto sus actos como sus pensamientos, por igual, su mundo interior y exterior, que se enseña sin tapujos. Es muy fácil meterse en su piel, comprender su angustia, la huella del pasado en el presente, la desaparición de todas las ilusiones...

Es este un libro que sin duda invita a la reflexión, a que pensemos qué es lo realmente importante y sin miedo salgamos de una rutina que nos tiene alienados e infelices y busquemos otro camino de forma valiente: valdrá la pena.
No me ha parecido el libro del año, ni creo que permanezca en mi memoria como una gran lectura de este año, pero me parece un libro bastante recomendable, bien escrito y con una historia que sabe reflejar la realidad de muchas personas hoy día. Resulta muy fácil de leer, quizá la última parte se haga algo lenta, pero también puede ser algo que la evolución del protagonista requiera... en todo caso no es en absoluto un libro que se haga pesado.

domingo, 5 de junio de 2011

HOTEL MONUMENTO SAN CLODIO, TRANQUILIDAD ABSOLUTA


A mediados del mes de mayo tuvo lugar una competición deportiva en el ayuntamiento orensano de Leiro. Mi marido quiso participar, y dado que teníamos que desplazarnos un par de horas desde casa y la salida era muy temprano, buscamos alojamiento para ir el día anterior.
Siempre que podemos, viajamos con nuestro perro, así que todos los establecimientos de la zona que no lo admitían (la inmensa mayoría, como siempre), quedaron descartados. Otros estaban ya completos y nos quedaba sólo este. La idea era pasar un par de noches, pero dado el precio, sólo pasamos una, pero la experiencia fue fabulosa, mi primera vez en un antiguo monasterio y espero que no sea la última.


EL ESTABLECIMIENTO


El hotel es pequeño, con solamente 25 habitaciones. Se encuentran en la primera planta, sobre la zona cubierta de los dos claustros que conserva el monasterio, uno medieval y otro barroco. Se puede acceder a pie o en ascensor. Los pasillos son muy austeros, como cabría esperar y además me gustó que así fuera.

La habitación impresionante, enorme y con unos techos que medían no menos de cuatro metros de alto. De decoración sencilla que resaltaba la nobleza del edificio. Para el niño nos pusieron cuna y cama supletoria, el armario tenía seis puertas... vamos, que problemas de espacio no teníamos.
En el cuarto de baño las proporciones también eran generosas, al igual que los amenities.
La ventana de nuestra habitación tenía vistas al campo, a una zona por la que pasa un pequeño río y es bastante frondosa. Se respiraba paz y silencio.

En Recepción fueron muy agradables y al llegar nos proporcionaron un dossier con información sobre el hotel y las excursiones y puntos de interés cultural en los alrededores. No es en absoluto frecuente este detalle, me gustó mucho.
En cuanto al edificio en conjunto, lo único que puedo decir es que es una verdadera maravilla, bien restaurado, perfectamente mantenido y una gozada pasearse por él. Me hubiera gustado poder acceder a la iglesia y las salas nobles, pero estaban cerradas. Seguro que lo hubiera pedido de haber estado un par de días, en fin, para otra vez...



LAS COMIDAS



El desayuno del hotel es muy abundante, con panes caseros, fiambres, revuelto o huevos si se desea, fruta fresca, zumo de naranja natural... La única pega que yo le pondría es que es servido a la mesa, con lo cual resulta un poco incómodo.

Cuando estuvimos nosotros, desayuné yo sola con mi niño porque mi marido ya estaba compitiendo y con todo lo que nos pusieron casi no nos revolvíamos en la mesa, hubiera preferido ir cogiendo yo lo que me apeteciese poco a poco, pero bueno, no deja de ser una apreciación personal y quizá para otros huéspedes sea así más cómodo.
El restaurante del hotel (donde se hacían también los desayunos) ofrece una cocina de mercado, con una carta escueta y una selección de vinos españoles y mucha presencia de la DO Ribeira Sacra, como era de esperar, por la situación del hotel.
Se ofrecen entrantes calientes o fríos, sopas, ensaladas, tablas de quesos, jamón... y como platos principales, pescados y carnes: lubina, bacalao, rodaballo, ternera gallega, cordero, cochinillo... Los postres son caseros y con presencia de clásicos gallegos como las filloas.

Nosotros cenamos aquí porque estábamos bastante cansados y aunque justo enfrente del hotel había un pequeño restaurante con muy buena pinta, lo cierto es que hacía tanto frío por la noche, que preferimos la comodidad de quedarnos aquí y disfrutar un poquito más de este lugar con tanto encanto.
Pedimos una crema de trigueros para el niño, que le encantó, y nosotros tomamos una tabla de quesos y una ensalada con langostinos que estaba fabulosa y con un tamaño excelente para dos. De postre, unas filloas de lo más originales, con crema de queso de tetilla y nueces caramelizadas, muy buenas. Nos atendieron muy amablemente y el ambiente era muy tranquilo, había cuatro mesas ocupadas, las otras tres por parejas, así que de lo más relajado.


SITUACIÓN DEL HOTEL


Es un hotel al que sólo se llega con vehículo propio, un lugar perfecto para descansar, pasear por sus jardines, disfrutar de la piscina en verano, hacer alguna ruta de senderismo o visitar las poblaciones próximas, como Ribadavia y regresar a la tranquilidad y el sonido de los pájaros por las mañanas. Fantástico si esto es lo que os gusta.

lunes, 30 de mayo de 2011

RESTAURANTE FILIGRANA, CON LOS CINCO SENTIDOS


En el año 2009 abría sus puertas en Compostela, a unos 3 km del centro, un hotel de 4 estrellas ubicado en una antigua fábrica de curtidos y próximo a una tranquila urbanización de adosados, Quinta da Auga.
Parte de mi infancia transcurrió en esa zona, donde vivía mi abuela, así que en cuanto supe de la apertura de este local, tomé buena nota para ir a conocerlo en cuanto tuviera ocasión, para lo que esperé unos cuatro meses.
Mi primera visita fue en familia, con mi padre, mi hermana y su pareja, mis sobrinos, mi marido y mi niño. Me gustó tanto que repetí con mi marido y mi niño en otra ocasión y me gustaría compartir con vosotros mi experiencia en un lugar con muchísimo encanto y que os aconsejo sin dudar.

El hotel como os comentaba está en una antigua fábrica de curtidos. La restauranción del edificio me pareció perfecta, la decoración acertadísima y el ambiente maravilloso, con espacios verdes, estancias amplias y muy acogedoras, piedra vista, maderas...
El personal, amabilísimo y muy dispuesto a contestar a cualquier curiosidad. Nos dejaron ver parte de las instalaciones sin ningún problema.


EL RESTAURANTE


La carta no es extensa, pero lo cierto es que todo lo que probamos estaba exquisito, lo que hacen lo hacen de forma espléndida.
El restaurante tiene zona de fumadores y no fumadores, totalmente apartadas y sin interferencias. Tienen trona para bebés, algo importante para los que vamos en familia, y el ambiente es de lo más tranquilo y acogedor, con colores suaves, muebles de madera, varios espejos y piedra a la vista. Una mezcla de lo moderno con lo rústico de lo más acertada.

A la hora de comer, el día que fuimos toda la familia optamos por pedir unas croquetas caseras de lacón, empanada de maíz y ensalada de tomate raff y queso fresco artesano para empezar. De segundo, arroz con rape y almejas para todos. Y de postre, filloas rellenas de arroz con leche, tarta de queso y bizcocho de chocolate con helado de té.

Nos pusieron una tarrina de salpicón de pulpo y unas mantequillas variadas caseras mientras esperábamos.
Todo estaba delicioso, dimos buena cuenta de la comida, acompañada de un par de cañas, aguas y una botella pequeña de albariño.
Por todo ello pagamos 127 €. Eramos 4 personas, así que no me pareció un precio en absoluto excesivo para lo bien que comimos y el lugar en el que estábamos. El servicio muy bueno y pendiente de nosotros y nuestros peques (íbamos con 3 enanos!!)

El hotel se encuentra junto a un río, al que nos podemos acercar por un senderito, y al lado de una urbanización muy tranquila, por lo que el descanso está completamente asegurado.
Se puede llegar hasta las proximidades (calculo que a unos 100 metros) con autobús urbano.
Los dos días que estuvimos aquí había bastante gente, muchas parejas con niños, familias, grupos de amigos de mediana edad, bastante animado pero tranquilo, realmente agradable, un lugar para tener en cuenta en la visita a Compostela.

viernes, 27 de mayo de 2011

HOTEL REAL PALÁCIO, LISBOA. FANTÁSTICO


El pasado mes de abril tuvimos ocasión de alojarnos durante tres noches, en régimen de alojamiento y desayuno, en este hotel de cinco estrellas de la capital portuguesa. No era el hotel que habíamos reservado en primera instancia, pero por problemas surgidos en el hotel al que íbamos (el famoso overbooking que os comenté en otra opinión) , terminamos en este del que os hablo mi marido, mi niño de tres años y yo misma. El hotel era de la misma cadena que el que teníamos reservado, sólo que el nuestro no era de cinco, era de cuatro... En eso salimos ganando, pero vaya, que no nos hizo ninguna gracia llegar a Lisboa a las once de la noche y encontrarnos con tener que cambiar de hotel.



NUESTRA HABITACIÓN


La habitación era muy acogedora y amplísima. Teníamos instalada la cuna del niño y aún así sobraba espacio para moverse por la habitación. A pesar de estar el suelo enmoquetado, algo que no suele gustarme porque soy alérgica a los ácaros, puedo decir que en el tema limpieza todo fenomenal.

Teníamos una mesa de escritorio donde estaba puesta la tele, de tamaño normalito, podía ser un poquito más grande... (en esto los hoteles en general fallan bastante) y donde se encontraba la conexión a Internet, por cable. No tienen wifi en las habitaciones. En nuestro caso no tenía importancia porque tampoco necesitábamos el portátil a todas horas, íbamos de turismo, pero es algo incómodo porque el cable no llegaba ni para sentarse en la cama.
El cuarto de baño era bastante amplio también, con la única pega de que la bañera tenía cortina, un detalle que no me gusta, me parece mucho más higiénica la mampara. La grifería no era modernísima, ya iba pidiendo un cambio, aunque funcionó a la perfección. Las amenities correctas, iban reponiendo todos los días. Me llamó la atención que sólo pusieran un botecito de gel por día, teniendo en cuenta el tamaño y que éramos tres en la habitación... tuvimos que usar el que llevábamos nosotros.

La cama, además de grande, era muy cómoda, el colchón firme sin resultar duro y las almohadas perfectas. Había carta de almohadas en caso de no gustarnos las que nos habían puesto.
El hotel era precioso, con varias zonas comunes muy confortables y acogedoras (nos encantó la sala de lectura), así como un patio interior donde había mesas de la cafetería y que estaba destinado a fumadores, de manera que no se recargaba en absoluto el ambiente.

En recepción el trato fue fantástico y el personal realmente eficaz y amabilísimo.



GASTRONOMÍA EN EL HOTEL


El desayuno de diez, al llegar había una persona en la puerta del comedor que tomaba nota del número de personas y nos acomodaban en una mesa, a la que se nos acompañaba.
Podíamos utilizar trona para el niño, aunque no nos hizo falta.
En cuanto a la variedad, para todos los gustos, tanto en dulce como en salado, variedad de frutas frescas, panes, bollería, tortitas y dulces caseros, yogures, fiambres, quesos (conté hasta ocho diferentes, mi niño se puso las botas, es muy quesero!), revueltos, tortillas de varios tipos, salchichas, bacon... Vamos, que realmente había para todos los gustos y colores y abundantísimo.
Los cafés, tés, chocolate, infusiones... se servían en la mesa, pero también había la opción de acudir a uno de los termos y servirse uno mismo.
Desayunamos fenomenal, muy bien atendidos y en un salón precioso.
Utilizamos la cafetería del hotel para cenar en una ocasión algo ligero y, aunque nos gustó mucho la comida, el servicio, siempre amable, resultó lentísimo, ya no sólo para un hotel de esta categoría, en términos generales. Tardamos casi dos horas en poder cenar unas ensaladas y una sopa para el niño, vamos, lo que se tarda en dos platos, postre y sobremesa.

Una noche cenamos en el restaurante del hotel. Ofrecen una cocina tradicional pero modernizada y aligerada. Nos dejamos aconsejar en cuanto al vino y realmente nos aconsejaron bien. El niño quiso un puré de verduras, que no estaba en la carta, y no hubo inconveniente en que nos lo hicieran, llegaron con un puré de zanahorias buenísimo, un detalle que es de agradecer.
Nosotros nos decantamos por un pescado que no podía estar más fresco y a la hora de los postres, triunfó la selección de dulces conventuales. Fenomenal, pero de nuevo el servicio fue muy lento, y eso que solamente había tres mesas ocupadas.



SITUACIÓN DEL HOTEL


El hotel está muy bien situado si se busca tranquilidad cerca del centro. Las calles que rodeaban al establecimiento la verdad es que estéticamente no eran gran cosa, pero estábamos a tres minutos a pie del metro, de un centro comercial y varios restaurantes.
Si se quiere, incluso se puede ir dando un agradable paseo al centro de la ciudad, no llevaría más de media hora. Muy cerquita del hotel hay también un gran parque, que desafortunadamente no pudimos conocer porque la lluvia no nos lo permitió...

En resumen, un hotel en el que estuvimos muy cómodos y que como única pega pondría que el servicio es muy lento.
No puedo deciros nada del precio, al no ser éste el hotel al que íbamos. A nosotros nos salió genial, claro, porque nos respetaron las condiciones del hotel anterior y nos salió en poco más de cincuenta euros la noche, una ganga para este hotel, desde luego!!