martes, 8 de octubre de 2013

LOS ALMUERZOS

"Martes de ciegos, lunes de putas, viernes de familia" (pág. 11) y los jueves, el peor día para Tancredo, que ha de servirlos a todos, es el día de los viejos. Son ya tres años sirviendo los Almuerzos de Piedad en la parroquia del padre Almida, en Bogotá, que sólo está presente los viernes, todo el trabajo recae sobre Tancredo, un pobre infeliz, jorobado, que continúa sirviendo confiado en la promesa de que la Iglesia le dará estudios, y sobre las tres Lilias, las ancianas que preparan los almuerzos de los pobres infelices que acuden a la parroquia y los ágapes del padre Almida.
La vida transcurre sin alicientes apenas para las personas que participan de la vida diaria de la parroquia, Tancredo supervisa los almuerzos, algunas noches comparte colchón con Sabina, la ahijada del sacristán, las tres Lilias aún a pesar de su edad y achaques continúan preparando las papas, papas con arroz, algún trozo de carne y vuelta a empezar, para los Almuerzos. Nada turbia el transcurso de las horas.
Sin embargo el padre Almida ha de ausentarse y en su lugar llega el padre Matamoros, un sacerdote bien diferente, al que en todo momento acompañan un vino, un aguardiente o incluso ese licor de avellana que las viejas custodian por ser el favorito del padre Almida. Su llegada hace que la parroquia se revolucione y empiecen a surgir las quejas, las dudas... Tancredo no se fía de que le vayan a dar estudios, las viejas se quejan de que sus huesos no aguantan el ritmo diario, de que nadie les ayuda, ninguno se siente valorado... , Sabina quiere irse de allí y hacer su vida con Tancredo... es el efecto que el padre Matamoros, con el único gesto de cambiar la rutina, consigue en todos ellos.
"Es responsable espiritual de esta parroquia, sabemos de su labor indeclinable, ¿cómo exigirle que nos tenga en cuenta?, y, sin embargo, al pasar él por la cocina y mirarnos y saludar, tendría que darse cuenta de que estamos viejas desde hace más de muchos años, debería entender que ya no somos las mismas, y suponer que por lo menos una robusta muchacha nos ayudaría con las labores más duras" (pág. 84)

Evelio Rosero, el autor de esta breve novela de tan sólo 136 páginas, consigue, con una fluida narración con diálogos ágiles y que resulta de muy fácil lectura, tocar un tema de gran profundidad con una historia que aparentemente es de gran sencillez y hacer que el lector reflexione sobre esa iglesia que en ocasiones vive más de cara a la galería y carece de una verdadera preocupación por los más desfavorecidos, incluso cuando éstos están tremendamente cerca.
El autor nació en Bogotá en el año 1958 y estudió Comunicación Social en la Universidad Externado de Colombia. Se le concedió en 2006 el Premio Nacional de Literatura en su país, y en 2007 ganó el Premio Tusquets Editores de Novela con Los Ejércitos. Sus obras han sido traducidas a 12 idiomas.

viernes, 4 de octubre de 2013

LA TIENDA DE LOS RECUERDOS PERDIDOS

El primer libro que leí de Anjali Banerjee, escritora estadounidense de origen indio, fue La librería de las nuevas oportunidades, una novela en la que se crea un mundo mágico en torno a dos mujeres relacionadas con esta librería y también en relación con los libros, las historias que contienen y los hombres y mujeres que las concibieron. Una lectura que destila ternura y unos personajes muy especiales.
Cuando vi en la biblioteca La tienda de los recuerdos perdidos, con una portada tan hermosa como enigmática, con un gato que tiene un ojo verde y otro azul, no dudé en llevármelo a casa.

En esta ocasión la protagonista es Lily, una mujer que siempre ha vivido en una gran ciudad, pero que con la repentina muerte de su marido siente la necesidad de refugiarse en un lugar más tranquilo.
La historia transcurre en la misma isla que la primera novela, como detalle curioso, e incluso se habla de la existencia de una librería muy especial, donde entra Lily una sola vez, un breve guiño a la historia anterior.
Lily quiere rehacer su vida y decide montar su propia tienda de ropa vintage. Se enamora de una pequeña casita amarilla y allí decide instalarse, viviendo ella en el primer piso e instalando la tienda en la planta baja.
Aparece un buen día un personaje muy especial: Gatita, una amorosa gata blanca que se encargará de ayudar y proteger a Lily, pues tiene un don mágico, y de hecho se convierte en otro de los personajes de la novela, y fundamental para que a Lily le vayan bien las cosas, sobre todo en su relación con los clientes que traspasan la puerta de su pequeña boutique.
Vamos viendo la evolución de Lily en el pueblo, su relación con algunos de los habitantes de ella, su trabajo en el día a día, sus dudas, sus recuerdos de aquel matrimonio feliz... y cómo va amoldándose a la vida en la isla, donde se siente cada vez mejor, más en su lugar.

La novela se lee fácilmente, pero el ambiente que se crea sin embargo no está tan logrado no es una novela tan redonda, y los personajes están mucho más desdibujados que en la primera novela, he encontrado a una Lily en la que la autora no termina de profundizar, nos quedamos en un plano un poco superficial que no hace que empaticemos o nos encariñemos con ella lo que podríamos, algo que la autora sí consigue en su primera novela.
No es que no os recomiende la lectura, es una historia agradable, con mucha magia y que invita a la reflexión, una novela cortita que leeréis en un tris, con el único pero de que no se ha sacado el partido que se podría a una protagonista que prometía mucho más.

sábado, 28 de septiembre de 2013

TAPAS&BLOGS EN ADEGAS MORGADÍO

Si hay algo con lo que disfrute es compartiendo momentos con personas con las que tengo gustos afines. Si a esto le añadimos una enorme dosis de buen rollo, me apunto seguro! Fueron varias las convocatorias anteriores a estas por parte de Tapas&Blogs, un grupo que desde Galicia coordinan Rubén, del blog Ni mata ni engorda, y Carmen, del blog Guisándome la Vida, pero por cuestiones de conciliación familiar no había podido asistir antes.
La propuesta era tan sencilla como juntarnos un grupo de blogueros amantes del buen comer y buen beber, visitar una bodega, la de Reboreda Morgadío en Crecente, pocos días antes de la vendimia, con las uvas casi en su punto, degustar y catar vinos y comer todos juntos... aunque había unas sorpresas preparadas que descubriríamos más tarde.

Poco a poco fuimos llegando los integrantes del grupo, unos con más dificultad y otros con menos... cosas de las carreteras gallegas... y nuestros anfitriones en la bodega, Ana y Jacob, directora de exportación y director comercial de la bodega, nos recibieron con muchísima simpatía, además de una enorme profesionalidad, transmitiéndonos en todo momento su gran amor por ese producto que para ellos es mucho más: el vino.
En un recorrido por el terreno de la bodega, nos explicaron que debido a la inclinación (de 40 a casi 300 metros sobre el nivel del mar) y la diferente composición del terreno, que va desde el arcilloso en la zona baja hasta un suelo más pedregoso cuanto más subimos, las uvas, y por lo tanto el vino resultante, tienen un sabor muy diferente.
Zona baja, zona media, zona alta, increíble, pero absolutamente cierto, en la boca las uvas nos producían sensaciones muy diferentes conforme íbamos avanzando.
Descubrimos también la pruina que contienen estas uvas con un experimento de lo más sencillo... sólo aplastamos las uvas en la palma de la mano y comprobamos que quedaban pegajosas, y esa pruina trabaja para que el vino tenga su propia personalidad y refleje lo que el terreno le da.
Terminada la visita contábamos con hacer una cata, pero aquí comenzaron las sorpresas!
Tres copas de vino para identificar tres parámetros: alcohólico, gordo y ácido, pronto sabríamos para qué, pero en un primer momento para ver claramente en el vino lo que habíamos notado directamente en las uvas.


Y después de este ejercicio, el sorpresón! Ana y Jacob nos anuncian que vamos a elaborar nuestro propio vino.Decidiendo las proporciones que llevaría cada coupage del vino sacado de cada una de las fincas: con unas pequeñas directrices en cuanto a proporciones mínimas, nos piden que hagamos según nuestro criterio 3 coupages, para luego decidir cuál es el que más nos ha convencido.


Nuestros anfitriones posan con el resultado final, el verde se alza con la victoria, bajo la etiqueta de este color hemos mezclado un 75% de vino procedente de la finca alta con un 25% procedente de la finca alta. Parece que hemos sido buenos alumnos, estaban encantados!
Con mucho misterio nos conducen a la zona donde se encuentran las cubas de vino y allí nos esperaba aún otra sorpresa.
Hacen los honores Rubén (Ni mata ni engorda) y Carmen (Guisándome la vida), los padrinos del evento, y nos descubren una cuba con una capacidad de 600 botellas, y donde se hará el vino que nosotros mismos creamos y que se comercializará como Tapas&Blogs  Reboreda Morgadío en su web, que muy prontito contará con tienda online, atentos. Qué orgullosos nos sentimos y qué ilusión nos hizo a todos!!!


Y llega la hora de la comida, servida por el restaurante Os Pirús, de Arbo, una delicia que además tuvimos la inmensa suerte de poder maridar con nuestro recién nacido vino, pues en la bodega veloces se pusieron a prepararnos dos grandes botellas para la comida. Estaba fantástico y le iba de miedo a todo lo que degustamos, se me quedaron en el tintero los licores (había que conducir...), pero sé de buena tinta que estaban fabulosos.

Un día redondo, tanto por el trato recibido por parte de nuestros anfitriones, por la visita que nos organizaron, las sorpresas y todo el cariño puesto en que nos sintiéramos bien y transmitirnos lo que para ellos significa trabajar el vino, como por la compañía del resto de blogueros, un grupo lleno de buen rollo, donde nos reímos, charlamos, comimos, bebimos y disfrutamos muchísimo.

Si os apetece leer más experiencias de otros asistentes, sólo tenéis que pinchar los enlaces:

La Aprendiz de Chef

Ni mata ni engorda

Máis grelos

Galletas para Matilde

Cerveceando

Travi en la cocina

domingo, 22 de septiembre de 2013

RAPSODIA GOURMET

La primera vez que leí el nombre de Muriel Barbery, escritora nacida en Casablanca en el año 1969 y profesora de filosofía, fue con motivo de la publicación de su exitosísima novela La Elegancia del Erizo (adaptada incluso al cine), una historia con una gran sensibilidad por lo sencillo y lo cotidiano y con protagonistas que se salen de lo común.
En esta ocasión llega a mis manos la que fue su primera novela, más conocida, como ocurre con muchos escritores, a raíz del enorme éxito, con millones de libros vendidos en varios idiomas, de su segunda novela.
Con un título traducido textualmente del francés La Gourmandise, el libro se publicó en nuestro país por vez primera en el año 2000, cuando pasó completamente desapercibido, y siendo reeditado de nuevo cambiando el título de La Golosina por el actual, Rapsodia Gourmet, quizá más vistoso y más apropiado desde el punto de vista de la promoción de la novela.

Izda. Portada francesa. Drcha. Portada española

La historia que nos relata en esta ocasión Muriel Barbery es la de Pierre Arthens, un crítico gastronómico parisino admirado y odiado a partes iguales, culpable de la caída de algunos y artífice de éxitos  buenas reputaciones. Aquejado de un cáncer terminal, su médico le comunica que sólo tiene 48 horas de vida. Pierre, al que siempre importó más su mundo de sabores que su mundo de afectos o lazos familiares, quiere destinar sus últimas horas a buscar ese sabor que un día le hizo conocer la más absoluta felicidad.
Los capítulos van alternando las vivencias gastronómicas de Pierre con la opinión o lo que sienten sus más próximos ante su muerte: su mujer, sus hijos, algunos cocineros, incluso su gato!

Para amantes de las lecturas que activan los sentidos, la novela es un regalo. Para los amantes de la buena mesa, este libro es una joyita que les hará disfrutar con bellísimas descripciones de alguien que adora la gastronomía, que aprecia los sabores que llegan de la olla de la abuela tanto como los de cocineros de nueva cocina con creaciones de nombres impronunciables.
Pierre reconoce que él es el crítico más importante del mundo "amo consciente e implacable, dispersando la sal o la miel de mi pluma a los cuatro vientos" y que, a pesar de su poder y su nombre, ahora, cuando llega la muerte ese sabor olvidado se le antoja la única verdad de su vida. Comienza así su recorrido por los sabores, buscando ese que se le resiste, mientras vamos conociendo lo que los demás opinan de él. A excepción de su mujer y su gato, que le quieren, sólo ha conseguido provocar odio a su alrededor...

En esta ocasión, he anotado múltiples frases que me han llegado, ha sido complicadísimo seleccionarlas, os aconsejo que os leáis esta historia...
Muriel Barbery. Fuente NYT

(hablando de la cocina de las abuelas) " La cocina era el cebo de estas mujeres, su sortilegio, su seducción, y era eso precisamente lo que la inspiraba y la hacía distinta de todas" (pág. 42)
"Mar infinito, cruel primitivo y refinado, tragamos con nuestras bocas ávidas los frutos de tu misteriosa actividad. La sardina asada nimbaba mi paladar con su bouquet directo y exótico, y yo crecía con cada caricia, con cada caricia en la lengua me elevaba de las cenizas marítimas de esa piel resquebrajada" (pág. 51)
"No hay gran cocina, antes al contrario, sin evolución, sin erosión ni olvido. Precisamente porque es elaboración sin tregua, y en esa elaboración se mezclan el pasado y el futuro, el aquí y el allá, lo crudo y lo cocido, lo salado y lo dulce, la cocina ha pasado a ser un arte" (pág.76)
"Si el pan "se basta a sí mismo" es porque es múltiple, no en sus modalidades particulares sino en su esencia misma, pues el pan es rico, el pan es muchos panes, el pan es un microcosmos" (pág. 99)
"Oh, whisky mefistófilo, te amé desde el primer sorbo y te traicioné desde el segundo, pero jamás volví a hallar, en el yugo de sabores que mi posición me imponía, una expansión nuclear tal que hiciera estallar la mandíbula de felicidad" (pág. 150)
Cuando Pierre por fin encuentra ese sabor tan buscado y que tanto se le resistió, confiesa, en la pág 179 "Toda mi obra, que esta noche daría, sin inmutarme, sin la menor sombra de remordimiento ni el más mínimo atisbo de nostalgia, a cambio de un único y último..... " (no os revelo el final, claro!!)

Un goce esta breve novela de 180 páginas que os leeréis en una tarde y os hará saborear múltiples sabores de todo tipo, más que aconsejable!

lunes, 16 de septiembre de 2013

O PASATEMPO. BETANZOS

Juan y Jesús García Naveira son dos hermanos betanceiros que, obligados por su situación económica, emigran a tierras argentinas a mediados del siglo XIX. Allí, gracias a sus actividades como comerciantes se hacen con una gran fortuna y regresan a su pueblo natal, decidiendo que su suerte allende el mar revierta en sus conciudadanos, así que realizan una serie de obras filantrópicas y benéficas: asilos,escuelas, un lavadero para uso público y su famosísimo parque de O Pasatempo, en el que desean reflejar en una superficie de 90.000 metros cuadrados, los conocimientos que fueron adquiriendo en todos sus viajes, para disfrute y relajo de todos los betanceiros y visitantes. En este parque se utiliza por primera vez el cemento en Galicia.
El parque data de 1893 y ya en los primeros años del siglo XX salía en la tan famosa guía Michelín de viajes como un "parque enciclopédico": más de 250 estatuas de personajes históricos, inmensos leones en mármol de Carrara presidiendo la entrada, bustos de los 265 papas habidos hasta entonces, seres mitológicos, jardines, fuentes, laberintos, representaciones de escenas históricas, murales de mapas, como el del Canal de Panamá, cuevas, invernaderos, estanques... Un derroche de imaginación y homenaje al saber y a la historia de estilo modernista.
El parque está dividido en cuatro niveles, a las que se accede por estrechas escaleras o incluso en ocasiones por las grutas interiores.
En 1933 fallece Juan García Naveira y el parque sufre el abandono y el expolio (los leones originales están hoy en el santuario de Covadonga, en Asturias), que se incrementa en la posguerra. 
El ayuntamiento de Betanzos decide restaurar este fantástico y curioso lugar en los años 90, aunque una parte de él ya es irrecuperable, hoy podemos visitar una buena parte, accediendo desde un jardín a través de una pasarela que atraviesa la carretera.
El acceso es libre y gratuito y O Pasatempo está abierto durante todo el año.

Después de más de diez años sin venir a este parque, el pasado mes de agosto nos acercamos con unos amigos y sus niños. Como os comentaba más arriba, el parque en sus orígenes fue un lugar artísticamente innovador, sorprendente y realmente curioso, en mi opinión un regalo muy valioso para Betanzos por parte de los hermanos García Naveira, pero por desgracia, y como muchas veces ocurre en nuestra tierra, tras esa restauración que imagino costosísima, no hubo un mantenimiento, y en la actualidad O Pasatempo está tremendamente deteriorado: Maleza en los estanques, cristales rotos en los invernaderos, donde quedan sólo restos de una espléndida colección de ejemplares de cactus y otras especies, bancos medio rotos, caminos sin limpiar, y como veis en la primera foto del post, descuido y no restauración de las representaciones... una verdadera lástima. Coincidimos con una familia madrileña que repetía como un mantra "qué pena, qué lástima que esto esté así, qué desilusión".


Es una verdadera lástima que lugares así, con tantísimo potencial e interés, estén casi abandonados. Creo que deberíamos apostar fuerte por la puesta en valor de lo que tenemos para poder apreciarlo los propios gallegos y suscitar el interés de aquellos que nos visitan, porque os aseguro que O Pasatempo lo vale, aún estando como está, es una maravilla pasear por este parque. 


Si os acercáis por Betanzos, acercaos aquí sin dudarlo un momento, no penséis en lo que ahora veis, dejaos transportar a aquel siglo XIX, cuando los lugareños no habían visto mundo y de repente se vieron sorprendidos por este rincón que les descubrió tierras lejanas, plantas que no podían ni imaginar y un estilo, el modernismo, del que ni tan siquiera habían oído hablar nunca.

martes, 10 de septiembre de 2013

NO LE HABLES MAL DE MÍ AL NIÑO

Este libro me llamó la atención enseguida: una portada sencilla que me pareció tierna en cierto modo, una autora absolutamente desconocida, al igual que la editorial, y un título que despertó mi curiosidad.

JULIA VILLARES ANLLO

La autora de esta novela, la primera y única, nació en un pequeño pueblo de la provincia de Lugo, aunque se crió en la ciudad de Barcelona, donde trabajó en una fábrica textil.
Sus ganas de formarse la llevaron a estudiar en el Bachillerato nocturno para poder obtener un título y llegar a la universidad. Cursó Trabajo Social y ejerció como asistente social.
El gusanillo de las letras lo tuvo siempre, pero fue a finales de los años 90 cuando se apuntó en el Aula de Lletres para aprender a escribir una novela, su gran ilusión.
No le hables mal de mí al niño fue publicada en 2011 por Éride Ediciones. También publicó varios relatos, incluidos en antologías junto con otros escritores.

SINOPSIS

La protagonista de la historia es Maribel, una niña muy consentida a la que sus padres, de origen humilde, son incapaces de negar nada con tal de verla feliz, de manera que Maribel consigue todos y cada uno de sus caprichos.
Cuando cumple dieciséis años se encapricha con una vida de adulto, una vida de la que sólo ve lo bueno, todas las ventajas, ninguna obligación, así que consigue enamorar a su vecino de siempre, Carlos, mucho mayor que ella, del que pocos meses después de iniciar su relación, se queda embarazada.
Como hombre responsable y además enamoradísimo de ella, Carlos no duda en casarse con Maribel, y ella, por supuesto, acepta, ha logrado lo que quería.
Tiene a su hijo, y cuando se acercan los veinte años Maribel siente que se ahoga en casa, que no puede hacer nada de lo que hacen las niñas de su edad, que es un desastre como ama de casa, que no quiere sentirse atada a su hijo, que a pesar de que su marido se desvive por hacerla feliz, esa no es la vida que ella buscaba, así que decide dejarlo todo atrás, pero eso sí, le importa, y mucho, que no le cuenten a su hijo nada malo de ella, todo lo que hace es fruto de su deseo de vivir su vida.
Encuentra a Ireneo, un músico y poeta argentino del que se enamorará perdidamente, pero con el que descubrirá que no todo lo que ella quiere siempre se puede conseguir.


En esta breve novela, de 250 páginas, la autora nos presenta a una adolescente que quiere vivir la vida demasiado rápido, y toda la historia se presenta al lector a través de Maribel, su visión de la vida y sus relaciones con los demás: su marido, sus padres, sus suegros e Ireneo.
Julia Villares Anllo
El relato destaca por su sencillez en la forma de ser contado, con breves diálogos y las descripciones justas, que hacen que resulte fácil de leer. El personaje de Maribel está logrado, y llega al lector perfectamente en sus diferentes fases de evolución y en sus relaciones personales. Vemos su egoísmo, su egocentrismo exagerado, su incomprensión de ese mundo de adultos en el que se encuentra y no se siente cómoda...
Maribel es injusta y durísima con todos aquellos que tratan de ayudarla, desde sus padres hasta su marido, por los que se siente una pena tremenda por cómo se les trata y por otro lado unas ganas enormes de decirles que la dejen, que no se merecen su amor... pero la vida pasa y la madurez llega, incluso para ella.

Una novela que sin ser una de esas lecturas que dejan huella, sí nos lleva a la reflexión, nos hace meternos en la historia con facilidad y se lee con agrado. Recomendable ¿qué os parece?

viernes, 30 de agosto de 2013

HOTEL EUMESA. PONTEDEUME

Si hay algo que valoro cuando compro algún artículo o utilizo algún servicio es la relación calidad-precio. Puede ocurrir que este o aquel restaurante, hotel o bien de consumo resulten caros para mi bolsillo, pero en mi opinión las cosas tienen que valer lo que cuestan, luego el consumidor verá si puede permitírselo o no, que ya es otro tema... Este comentario viene a colación del hotel del que hoy os quiero hablar y donde hace pocos días nos alojamos para ir a visitar a unos amigos en Miño.
Los que nos desplazamos con nuestras mascotas en ocasiones tenemos muy pocas opciones alojativas, lo que hace que a veces, como fue este caso, ni tan siquiera podamos elegir. En la zona que queríamos estar solamente el Hotel Eumesa admitía a nuestro peludo.
No conocíamos previamente el hotel, salvo porque está junto al puente que cruza el río, por el que pasamos innumerables veces. La ubicación permite el descanso al estar algo apartado del centro de Pontedeume, aunque no más de un par de minutos a pie, lo suficiente para no tener en absoluto ruidos por la noche, algo que se agradece muchísimo.
Reservamos una habitación triple en régimen de alojamiento y desayuno buffet. El check in fue rápido y además pudimos entrar bastante temprano, serían las dos de la tarde, un punto a favor, desde luego.

El chasco llegó al entrar en la habitación... Como corresponde a los hoteles de cierta antigüedad las estancias son más que espaciosas, pero era como entrar en una casa de los años 70 sin reformar, con las paredes pintadas y alguna reparación superficial, pero nada más... ni los marcos de las ventanas, ni las antediluvianas persianas, ni el cuarto de baño, los muebles, la televisión...
Eso sí, podéis ver que cada uno de nosotros tenía su cama y espacio de sobra, se aprecia en la foto.

En el cuarto de baño, azulejos y loza del año pum, ni tan siquiera una ducha monomando o una cebolla en condiciones, no, los dos mandos de siempre, caliente y fría... una cortina en vez de mampara... En fin, que menos mal que tanto la habitación como el cuarto de baño estaban limpísimos.
Por la mañana he de reconocer que fuimos al desayuno con cierto miedo, pensando que sería bastante sencillo, pero nos sorprendió gratamente porque, si bien para ser un establecimiento de 3 estrellas se quedaba corto en el buffet salado (imagino que porque la inmensa mayoría de los clientes son nacionales y lo usan poco), había fruta fresca, tres tipos de bizcocho casero y luego tostadas que una señorita iba preparando, bollería variada, galletas, zumos... este punto sí nos gustó.

En fin, lo que no nos gustó tanto fue la cuenta, que sabíamos a priori porque fuimos con reserva previa. Creo que este hotel no nos ofreció unas instalaciones a la altura de lo que nos cobró que fueron 80 € por noche. Me parece una política muy desacertada, quizá motivada por la temporada alta, pero considero importante que el cliente sienta que el precio que está pagando es justo, aunque se asuma que los alojamientos incrementan sus precios en temporada estival, creo sinceramente que en este caso se les fue la mano ¿qué opináis?